sábado 18 de febrero de 2012

Carnaval y Cuaresma

…más allá de los desfiles, los disfraces y la música, podemos encontrar el profundo sentido de la convivencia humana. Esto hace del carnaval algo diferente, donde las generaciones pueden encontrarse y transmitirse las tradiciones y las costumbres…

La Cuaresma es la época del año en el que los católicos se entregan al ayuno y la abstinencia de carne como medios para la conversión del corazón, reorientación de la propia vida, ruptura con el pecado y retorno a Dios (cf. CIC 1430-1434). Esta propuesta ha dado origen al “carnaval” concepto festivo que proviene del Latín Carnem levare (literalmente“levantar la carne” o “quitar la carne”) se abrevió en carnelevare, se alteró luego acarnelevale, pasó del latín al italiano (alterado de nuevo) como carnevale y de allí pasó al español como “carnaval”, que lingüísticamente no es más que el anuncio de los ayunos y las abstinencias de la cuaresma próxima.

El concepto de carne, uno de los componentes del vocablo carnaval, suele interpretarse como indicador de excesos y eso resulta muy natural si tomamos en cuenta que a través del tiempo hubo una coincidencia de fechas entre algunas festividades paganas en la que los excesos no se hacían esperar y las festividades cristianas. Por todo eso, tomó esta fiesta el matiz de desenfreno que lo caracteriza en todas las regiones del mundo en que se celebra.

El Carnaval es una de las fiestas o celebraciones populares más antiguas que todavía perduran, es la fiesta en que todas las normas son olvidadas para dar rienda suelta a una necesidad liberadora de diversión. Seguramente muchos de nosotros, como observadores o de manera activa, hemos participado en alguna de estas fiestas, de los desfiles y los disfraces, de las danzas y las diversiones, nos hemos empapado del espíritu del Carnaval y por ello hemos acariciado la oportunidad de desplegar un significado profundo, alejado de los vicios y excesos, acercado al valor de la necesidad de convivir en paz y armonía con nuestros hermanos y con nosotros mismos, para así sentir la alegría, la bienaventuranza, de la verdadera felicidad.

Claro está que dicha felicidad no se expresa necesariamente con la misma alegría del entorno carnavalesco. Pero, más allá de los desfiles, los disfraces y la música, podemos encontrar el profundo sentido de la convivencia humana. Esto hace del carnaval algo diferente, donde las generaciones pueden encontrarse y transmitirse las tradiciones y las costumbres, al mismo tiempo, aprender que no necesariamente debe darse rienda suelta a todos los sentidos para convivir fraternalmente.

Si en las fiestas próximas del carnaval descubrimos la oportunidad del valioso descanso y la sana diversión y nos inspiran a apreciar la belleza y valor de una sólida, sana y feliz alegría y convivencia, entonces podremos entrar a la cuaresma con la esperanza de encontrar, al final de estos cuarenta días, la alegría de las alegrías: la resurrección del Señor.

Postre

Señor Presidente, estoy totalmente de acuerdo que debe haber menos sicarios y más becarios, sin embargo, los estudiantes, al final de su instrucción ¿encontrarán un trabajo honesto y bien remunerado o aceptarán ser reclutados por el crimen organizado? La clave de este asunto no solo consiste en proveer capacitación y espacios deportivos a los jóvenes para alejarlos de las tentaciones y las malas compañías, también es crucial inculcarles valores.

lunes 13 de febrero de 2012

Noviazgo, escuela de amor

...el amor humano se podrá entender sólo cuando se comprenda que es una donación de una persona en su integridad físico-espiritual a otra persona querida integralmente, precisamente en cuanto persona, y no en cuanto cuerpo solamente, o como fuente de afectos que satisfacen la propia necesidad de sentirse amado...

Cada día es una nueva oportunidad que Dios nos concede para crecer en todas las dimensiones de nuestro ser y para realizar más eficazmente el programa que Él nos ha trazado. En este camino hay etapas transitorias pero el hecho de formar parte de la vida, requieren siempre la debida atención y el entusiasmo para vivirlas, y vivirlas bien. Una de esas etapas decisivas es el noviazgo.

En plena juventud, el ser humano siente dentro de sí el bullir de la vida, con entusiasmo, proyectos e ilusiones, llenos de vigor y frescura. Y en ese bullir un elemento importante es el fenómeno del amor que parece tan fácil, tan inmediato. Hoy se valora mucho la espontaneidad, la sinceridad, la inmediatez en las relaciones humanas, especialmente entre los jóvenes, pero con frecuencia se mezcla con esos valores un grave defecto: la superficialidad.

El amor, se dice, es un impulso espontáneo: hay que dejarse llevar por el amor y se da por descontada la plena felicidad. ¡Cuántos fracasos! ¡Cuántos matrimonios rotos apenas al nacer! Cada día son más frecuentes las separaciones y los divorcios, provocados incluso por nimiedades porque el amor verdadero, el que dura y hace feliz, se toma a la ligera, como algo descontado; se forman hogares sobre arena, y a la menor tormenta todo se viene abajo.

Hay un proverbio ruso que dice: “Hay que pensarlo bien antes de iniciar un negocio; dos veces antes de ir a la guerra; tres antes de casarse”. El fallo está muchas veces en eso, en que no se piensa, no se prepara el matrimonio, no se va a la escuela del amor. Para aprender a construir casas se dedican cinco o más años de estudio intenso en una escuela de arquitectura; y se pretende edificar el propio hogar con un poco de ilusión y buena voluntad o, peor aún, a base de pasión y sed de aventura.

El negocio más serio y decisivo de un joven es la construcción del propio futuro junto a quien ha de compartir todas sus horas, sus penas y alegrías. El fracaso en el amor, en la realización de la propia familia puede teñir de tristeza toda la vida. Escuela del amor, esto debe ser el noviazgo. La escuela en la que dos jóvenes se conocen a fondo y aprenden a amarse realmente, a desprenderse de sí mismos para darse al otro y dar vida a otros, sus futuros hijos. No basta saber quién es el otro, dónde vive, quiénes son sus padres, entre muchas cosas. Es necesario conocer bien a la persona amada.

Uno de los mayores errores en torno al noviazgo es separar las diversas dimensiones del ser humano o, peor aún, reducirlo a alguna de ellas. El amor debe responder a la profundidad del espíritu, el amor humano se podrá entender sólo cuando se comprenda que es una donación de una persona en su integridad físico-espiritual a otra persona querida integralmente, precisamente en cuanto persona, y no en cuanto cuerpo solamente, o como fuente de afectos que satisfacen la propia necesidad de sentirse amado.

Cuando se ama, hay una enorme gama de sentimientos que se despiertan o refuerzan en el interior de la persona: fascinación, admiración, compasión, respeto, tristeza por la ausencia del amado, ternura. El amor es, esencialmente, una adhesión de la voluntad. Voluntad libre de una persona que conoce a otra, la valora en su integridad, la acepta como es, y establece con ella una relación especial de mutua donación. El noviazgo es conocimiento de la pareja porque sólo se ama de verdad a quien se conocemos de verdad.

Luchemos para que los jóvenes puedan vivir de un modo particular su noviazgo que les ayude a madurar verdaderamente en su amor, con la garantía que ello supone de una vida feliz.

miércoles 8 de febrero de 2012

¿Y dónde está mi hermano?

La misma pregunta del creador vibra ante el pecado de abandono en el que se encuentra la causa del prójimo; Caín se lava las manos en el único acto de la inocencia enmascarada, no hace caso y asesina a su hermano, letanía repetida en el vestíbulo de la historia, en el origen y actualidad de la humanidad.

Dios le preguntó a Caín por su hermano y éste le contestó: “No sé, ¿Acaso yo soy su guardián?” Gn 4,9. Y así Dios nos inquiere a diario, es el mismo drama y la misma escena, los mismos protagonistas resucitados en los guiones y libretos del devenir humano que, hoy como ayer, siguen representando la tragedia globalizante de la dignidad humana en los escenarios de los hemisferios y bloques en los que se ha dividido el mundo.

El clima de violencia y seguridad carcomen la paz de las conciencias, portamos un ramo de desconfianza que tributamos a la extrañeza e indiferencia de los deberes con el prójimo, almas descalificadas en el clima de inseguridad y violencia cuya hora llegó y no ha pasado. Y no sólo a nivel mundial constatamos los venéreos amargos que invaden y nutren la vida de los países y pueblos, oleadas por la paz quisieran terminar con estas historias clasificadas en los anales del sarcasmo.

“¿Dónde está tu hermano Abel?” es la repetida pregunta que gira y gira, haciendo espirales de humo que se desvanecen como tantos sueños, perdidos en la intensidad de la irresponsabilidad y la indiferencia. Cada habitante de este mundo somos responsable de la sangre que clama hasta el cielo, sangre de la dignidad perdida por la humillación que provoca la ley del más fuerte, ley que impera en los latidos que exigen el respeto de los propios derechos, pero que ignoran los propios deberes, ley sin principios que provocan el relativismo moral, por el que se juzga lo verdadero, bueno y noble según criterios personales, frecuentemente egoísta, provocador de actitudes ventajosas e incluso destructivas en el trato con los demás.

La misma pregunta del creador vibra ante el pecado de abandono en el que se encuentra la causa del prójimo; Caín se lava las manos en el único acto de la inocencia enmascarada, no hace caso y asesina a su hermano, letanía repetida en el vestíbulo de la historia, en el origen y actualidad de la humanidad: inseguridad, temor, violencia, robos, secuestros, lesiones variadas, ensañamiento, violaciones, crímenes, pleitos entre pandillas, prepotencia al conducir, lenguaje agresivo, salarios injustos, marginación de los campesinos e indígenas, favoritismo en beneficio de personas o grupos privilegiados sin buscar el bien común, violencia intrafamiliar, agresiones de tipo físico o verbal, amenazas, autoritarismo, imposición de los propios criterios, delincuencia, crimen organizado, secuestros, narcotráfico; y en el fondo, el conjuro secreto de la violencia que no se ve pero que viaja en lo secreto por los nervios del Verdadero Cuerpo.

Y en la plenitud de los tiempos la mirada piadosa del Salvador, padeciendo la violencia sin provocarla ni responderla, ofreciendo su vida en nota de remisión de las interminables facturas que, en respuesta a la pregunta de Dios, son rubricadas con la sangre ajena. Derroche de misericordia y de perdón: sólo el amor puede erradicar la violencia del corazón, sólo el amor y la misericordia, que no niegan sino que exceden la justicia, pueden cambiar el corazón del agresor. Minimizar la violencia sugiere prolongar la sonoridad del eco, que interpela a las capacidades espirituales y morales de la persona, en un sugestivo e intrépido acto permanente de conversión ad Deum. Conversión para responder a Dios “dónde está mi hermano”.

Postre

Con la elección de Josefina Vázquez Mota como precandidata del PAN a la presidencia de la república mexicana, quedan definidos los adversarios de las tres principales fuerzas políticas de nuestro país para los próximos comicios federales del 1 de julio. Otras mujeres que han contendido por la presidencia: Rosario Ibarra (PARM), Marcela Lombardo (PPS), Cecilia Soto (PT) y Patricia Mercado (México Posible).

lunes 23 de enero de 2012

El país de uno

Cuando terminé de leer el libro, lo primero que vino a mi mente fue que nuestro país no tiene remedio, que seguirá siendo saqueado, exprimido, lastimado y nadie hará algo al respecto por miedo, por apatía, pese a que otros han alzado la voz y no han encontrado eco.

Hace unos días concluí la lectura del libro El país de uno, de la politóloga Denise Dresser. El texto presenta un análisis valiente y demoledor de la situación política y social que prevalece en nuestro país y el resultado es que nadie se salva: Los monopolios (Televisa, Telmex), los líderes sindicales (Elba Esther Gordillo, Carlos Romero), los legisladores (Manlio Fabio Beltrones, Gerardo Fernández Noroña), los partidos políticos, los beneficiarios del país de privilegios, entre otros actores no se salvan, ni siquiera las “naranjas exprimidas” (título con que la autora define a los mexicanos conformistas).

Las reflexiones que plantea Denise ayudan a entender el actual andamiaje político, económico y social de nuestro país. Por ejemplo: Es inconcebible que la autoridad del gobierno se ha ido diluyendo y los poderes fácticos deciden el qué y cómo de nuestro país , enfurece saber que Fox tuvo en sus manos la oportunidad histórica de recomponer nuestro país y acabar con las viejas prácticas pero prefirió no solo emularlas sino superarlas, duele entender que nuestra democracia es disfuncional porque el derecho a sufragar solo se limita a legitimar elecciones, me disgustó entender por qué no conviene o se frena la competencia ya sea en los servicios telefónicos o en la concesión de nuevas cadenas nacionales de televisión, corroboré que la estrategia de Felipe Calderón para hacer frente al crimen organizado y el narcotráfico va de fracaso en fracaso… Y así, entre la estupefacción y la incomodidad, capítulo a capítulo uno va comprendiendo por qué nuestro país está como está y la autora insiste en que los ciudadanos pongamos un “hasta aquí”.

Cuando terminé de leer el libro, lo primero que vino a mi mente fue que nuestro país no tiene remedio, que seguirá siendo saqueado, exprimido, lastimado y nadie hará algo al respecto por miedo, por apatía, pese a que otros han alzado la voz y no han encontrado eco. No es para menos, el desencanto y la frustración ciudadana son tan fuertes que somos incapaces de cambiar este estado de cosas. Pero Denise no se conforma con analizar, juzgar y condenar, propone un decálogo para transformar nuestro conformismo en acción, nuestra indignación en participación, nuestro coraje en valentía. Pone a consideración diez acciones ciudadanas para recuperar nuestro país que no puede darse el lujo de seguir viviendo entre la violencia y la desesperanza, entre el privilegio de unos cuantos y la impunidad, entre la ignorancia y la injusticia, entre la atávica pobreza y la cancerosa corrupción. Sin embargo, mucho de lo que hagamos dependerá cuando la fe, la confianza, la perseverancia de algunos se convierta en la convicción de muchos. No es una tarea fácil y aunque parezca una quimera es posible si somos capaces de hacer nuestra esa convicción.

Denise Dresser es politóloga, escritora, columnista y activista. Ha sido profesora de Ciencia Política en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Licenciada en Relaciones internacionales en el Colegio de México y Doctora en Ciencia política por la Universidad de Princenton. Es Consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y miembro del Consejo Rector Ciudadano del Bosque de Chapultepec. Participa en la Mesa política del noticiario de Carmen Aristegui y en el programa Es la hora de opinar conducido por Leo Zuckermann. En el año 2010 recibió el premio nacional de periodismo en la categoría de Artículo de fondo con Carta abierta a Carlos Slim.


Postre

Es inconcebible que los rarámuris, en su desesperación, se suiciden aventándose desde una barranca. ¡No inventen! Los inquilinos de la Sierra Tarahumara han sobrevivido a condiciones adversas por siglos, pero en esta ocasión la falta de trabajo y la prolongada sequía han deteriorado su vida y sus rancherías. Las redes sociales, atendiendo esa situación, han movilizado y sensibilizado a la gente para reunir víveres que mitiguen las necesidades de los tarahumaras. Los gobiernos han hecho lo propio pero los “programas de asistencia social” (en realidad esquemas paternalistas, corporativos o de caridad que el Estado y las iglesias establecen) no resolverá el problema que padecen los indígenas de la Tarahumara, como no lo ha podido resolver en otras regiones de nuestro país. Se requieren soluciones inteligentes y de largo plazo, de nada sirven los paliativos.

martes 17 de enero de 2012

Las consecuencias de asumir la utopía del Quijote

Señoras y señores, si don Quijote ha permanecido por muchos años cabalgando en la inspiración de artistas y no tan artistas, de cuerdos y no tan cuerdos. ¿Por qué no dejamos que sea nuestra sensatez y sentido común quienes nos ayuden a dirimir las objeciones que ponemos y nos dejamos imponer ante tantos contrarios?

"En un lugar de la mancha de cuyo nombre no me quiero acordar..." así reza el inicio de la gesta heroica del inolvidable y aventurero ingenioso hidalgo Don Quijote de la mancha, un caballero que no solo desafió los límites de la cordura sino que además, atravesando sus fronteras, alcanzó la fidelidad a sus ideales. Y es que en realidad ser fiel a los propios principios es algo de lo cual últimamente ya no se habla, tal vez porque nos han deslumbrado los reflejos de los diversos acontecimientos, problemas y circunstancias de los últimos años.

No quiero seguir siendo pesimista por la dura realidad que permea desde hace un buen tiempo en nuestro ambiente cotidiano, considero que a todos nos ha faltado una buena dosis de locura, sí de esa que llevó al caballero de la mancha a combatir aquellos gigantes -que tan sólo eran molinos de viento- con tenacidad y arrojo. Voces se han levantado proclamando amenazas y gesticulaciones aparentes, vaticinios existenciales sin sustento firme, y como todo unos dicen y otros reculan, lo cierto de todo esto es la necesidad de fidelidad a la palabra dada, al compromiso heroico de asumir sobre sí la responsabilidad de vivir la tentativa de libertad, de paz, de seguridad, de ya no llenarnos de palabrerías (disculpe usted si este comentario le parece eso, simples palabrerías) que no funcionan como la varita mágica que nos sacará de nuestros apuros y urgencias. Y los medios masivos de comunicación colaboran con otro tanto atizando el fuego, encendiendo pasiones, amarrando navajas, cortando ilusiones, ¡caray ya ni siquiera la televisión nos sosiega!

Pero en este nuevo mundo de intereses y sentimientos encontrados, alcanzaremos la fidelidad a la imaginación si tan sólo dejamos escapar el suave aroma de nuestros sueños e ilusiones perdidas, la inocencia de quien debe seguir adelante con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, ahí está la clave del éxito logrado: la sucesión de instantes y minutos antes del final perdido en la engañosa lucha partidista, en los bloqueos de calles y avenidas, en los "dimes y diretes" de los personajes públicos, en la falsedad de la verdad y en la construcción de controversias, en la fastidiosa inconsciencia de que el primer deber es el respeto al derecho ajeno.

Señoras y señores, si don Quijote ha permanecido por muchos años cabalgando en la inspiración de artistas y no tan artistas, de cuerdos y no tan cuerdos. ¿Por qué no dejamos que sea nuestra sensatez y sentido común quienes nos ayuden a dirimir las objeciones que ponemos y nos dejamos imponer ante tantos contrarios? Ojalá fuera para bien, entretejen telarañas engañosas en esos rincones donde se fabrican nuestras decisiones y puntos de partida de nuestro diario acontecer.


Postre

El diputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó una iniciativa de ley para hacer obligatorio el voto, como una medida para combatir el abstencionismo electoral. El parlamentario argumenta que el derecho al voto, como actualmente se ejerce, en vez de fomentar la participación, impulsa el abstencionismo y afecta al sistema representativo. En Chile, Bolivia y Brasil, donde el voto es obligatorio, la participación electoral supera el 80%... La propuesta del asambleísta, más que impulsar copiosas votaciones por tal o cual partido, contribuirá a anular el voto y de esa manera el ciudadano exprese su descontento hacia la clase política por su incompetencia y obligue a los institutos políticos a replantear su actitud ante los electores.