lunes, 22 de febrero de 2021

A cinco años de la visita del Papa Francisco a México

 “Ustedes están viviendo su pedacito de guerra, entre comillas, su pedacito de sufrimiento, de violencia (...) Si yo voy ahí, es para recibir lo mejor de ustedes y para rezar con ustedes, para que los problemas (...) que ustedes saben que están sucediendo, se solucionen, porque el México de la violencia, el México de la corrupción, el México del tráfico de drogas, el México de los cárteles, no es el México que quiere nuestra madre”.

Entrevista que el Papa Francisco concedió a la agencia Notimex, 3 de febrero de 2016.


El pasado 12 de febrero, se cumplieron 5 años de la memorable visita del Papa Francisco a nuestro país y me llamó la atención que ningún medio católico, salvo el semanario Desde la Fe (versión electrónica) y la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (mediante un comunicado), hicieran referencia al periplo del obispo de Roma. Considero que pudo ser una buena oportunidad para una retrospectiva de los mensajes del sucesor de Pedro y revisar qué tanto abonó a la fe de los fieles y a los quehaceres de la jerarquía eclesiástica mexicana.

De acuerdo con Bernardo Barranco, sociólogo especializado en creencias religiosas y cultura, lo que queda de la visita papal “…depende mucho de la propia sociedad; los planteamientos sociales que de manera fuerte han llegado a exponer los Papas se les resbalan a la propia jerarquía eclesial, acaso conmueve a unos cuantos. También a la clase política y a la élite gobernante, que piensa sólo en la legitimidad, en sacarse la foto de relumbrón; pero una vez que se va el Papa los contenidos se evaporan, se van”.

Un sondeo habría sido suficiente para tener un diagnóstico de las palabras o frases que los fieles recordaran del Papa Francisco. ¿Qué respuestas habrían surgido? Posiblemente lo anecdótico o sinceramente no recordarían nada de sus catequesis. En lo que sí podríamos estar seguros, es que la mayoría de los hipotéticos encuestados estarían de acuerdo en que el pontífice argentino vino a renovar la esperanza y a que le echáramos ganas.

Pero, ¿qué creen? A un lustro de distancia las cosas, al parecer, no mejoraron mucho, tan solo en el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que el número de católicos cayó de 82.7% en 2010 a 77.7%. Es notable el incremento que registraron los agnósticos y ateos que pasaron de 4.7% a 8.1% en sólo 10 años. Y sobre todo el incremento de los cristianos, principalmente evangélicos, que subieron de 7.5% en 2010 a 11.2% en 2020.

¿Qué revelador habría sido una entrevista con el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano sobre avances y retrocesos del catolicismo en México tras la visita de Francisco? ¿Alguna reacción por el jalón de orejas que les propinó a los obispos en la catedral metropolitana de México? Aunque lo nieguen, quedó el testimonio para la historia: “Si tienen que pelearse, peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”.

Entre el obispo en funciones y el emérito hay una que otra discrepancia, es normal, y se cuidan las formas para mantener al rebaño, pero cuando estos salen a la luz pública muestran lo mal que puede estar la relación. Tristemente hay algunos casos, para muestra la guerra fría entre el arzobispo primado de México Carlos Aguiar Retes y su antecesor Norberto Rivera, el del emérito de Guadalajara Juan Sandoval y el titular Francisco Robles y las posibles hostilidades entre el novel pastor de la Diócesis de Saltillo Hilario González y el emérito Raúl Vera… Ya ni se diga los desencuentros de algún sacerdote con su obispo, así como entre párroco y vicario.

Yo creo que no es justo ni del agrado de la venerada guadalupana ver a sus hijos dispersos y confrontados, desorientados y abandonados a su suerte, ignorantes y abusivos, sin esperanza ni amor. Ante este panorama, que es muy preocupante y penoso, es necesario regresar al espíritu del evangelio a la luz de las catequesis que el Papa Francisco impartió en nuestro país, ya que responden a los signos de los tiempos y a un cristianismo que apremia salir de los templos y no seguir anclado en las devociones estériles.


Postre:

Sí, hay tristeza y consternación por el fallecimiento del Padre Rogelio Montenegro, un erudito de las sagradas escrituras y respetado por sus loables esfuerzos para que los laicos fundamentaran su fe. Será difícil que alguien llene el hueco que dejó.

domingo, 7 de febrero de 2021

Prensa católica: los mejores periódicos de México

“La crisis del sector editorial puede llevar a una información construida en las redacciones, frente al ordenador, en los terminales de las agencias, en las redes sociales; en el celular, sin salir nunca a la calle, sin desgastar las suelas de los zapatos, sin encontrar a las personas para buscar historias”.
El Papa Francisco a los periodistas con motivo de la próxima la Jornada Mundial de las Comunicaciones 2021.


A finales del siglo XX y principios del XXI surgieron en nuestro país muchas publicaciones diocesanas (periódicos, boletines y revistas de periodicidad semanal, catorcenal y mensual), órganos informativos oficiales de las Iglesias particulares con una fisonomía y una línea editorial distintos al resto de los medios impresos. En sus páginas encontramos los comunicados de los Obispos, el acontecer de la Iglesia regional y nacional, noticias de la Santa Sede, temas doctrinales, columnas y artículos que analizan la realidad social, económica y cultural del país bajo los principios del magisterio de la Iglesia. Cabe señalar que en esta tarea están involucrados sacerdotes y algunos laicos, muchos de ellos sin estudios en comunicación y diseño gráfico o editorial.

La presencia de la Iglesia en el quehacer parroquial, diocesano y episcopal, obedece al exhorto que hizo el Papa Pablo VI en el decreto Inter Mirifica, para que la Iglesia posea sus propios medios de comunicación a fin de comunicar el Evangelio y, al mismo tiempo, colaborar en la formación de la conciencia social. En nuestro país la Iglesia católica no puede poseer estaciones de radio y canales de televisión debido a la legislación en materia de medios electrónicos, pero tiene una gran presencia en la prensa con publicaciones propias.

Ocasionalmente tanto la prensa secular como la católica coinciden en el tratamiento periodístico de noticias y temas de actualidad, pero en el resto de los contenidos de las publicaciones diocesanas no hay mayor trascendencia: artículos doctrinales que pudieron ser buenos pero no lo lograron porque no es accesible a la comprensión lectora o porque los textos son muy extensos sin apoyo gráfico, mucha difusión de las actividades del obispo, repetición año con año de las fiestas del calendario litúrgico sin mayor enfoque. Y tampoco faltan quejas de los lectores: ¿es necesario que se publique la homilía que pronunció el obispo el domingo pasado? ¿Por qué el periódico ahora tiene tantos anuncios? ¿Otra vez obra y milagros del santo fulano de tal, si el año pasado publicaron su semblanza? “¡¡¡Ash!!! Ahora la Iglesia se mete en la “polaca”, que nos hablen de Dios”.

Y el tiraje, por consiguiente, sube y baja o baja según el contenido, para muestra un botón: suele suceder en las fiestas patronales, el párroco adquiere más ejemplares con la garantía de que se arme un buen reportaje en una o dos planas con la reseña de la festividad y muchas fotos, pero en la siguiente edición la venta ya no es la misma, y el sacerdote encargado del semanario o revista, junto con su equipo de trabajo o consejo editorial se cuestionen si la manera de presentarse ante los lectores es óptima o deben reinventarse por las razones expuestas…

Ante este panorama, se han realizado una serie de encuentros nacionales de periódicos católicos de nuestro país, con la finalidad de fortalecer la identidad, intercambiar experiencias y estrategias de trabajo, elevar la calidad de las publicaciones y analizar temas como la libertad de prensa.

El tema que a mí me interesa es la calidad de las publicaciones, y cuando escucho o leo este concepto me remito al contenido y al diseño. El contenido se relaciona con el empleo de los géneros periodísticos tanto informativos como los de opinión, y el diseño en la especialidad editorial. Por lo tanto, una publicación que el lector considere buena, es porque los contenidos y la manera en que estos son presentados en el impreso, además de ser visualmente llamativos, ofrecen artículos de interés. Puede haber un ejemplar con buen contenido, pero con un diseño poco o nada atractivo y viceversa.

En el tiempo en que trabajé para una publicación diocesana, tuve oportunidad de conocer otros medios impresos de la misma línea editorial y encontré cosas interesantes: un puñado de semanarios que no le pedían nada a los diarios de circulación nacional y que de cuando en cuando son materia de opinión pública, dan de qué hablar. Entre las cosas nada atrayentes: Por una parte, el diseño… Tal parece que la diagramación lo hacen en Word, Publisher o Corel, programas no aptos para el trabajo editorial. Por otro lado, el contenido: sin editorial, devociones, noticias de la Iglesia, temas de catequesis, escasos artículos de opinión. Y entiendo que muchos semanarios o boletines han salido adelante con más que buena voluntad.

También prevalece el miedo disfrazado de prudencia. Y sucede cuando un párroco condena en el púlpito una injusticia social o económica a la luz del evangelio, aquello incomoda a los autores de los atropellos o incluso al obispo en turno que le pide a su sacerdote “bajarle de tono” para no “meterlo en problemas”. El Rabí de Galilea nunca tuvo pelos en la lengua. Y alguna vez me tocó, como editor, que no se publicaran algunos artículos porque eran duros y podrían comprometer la línea editorial del semanario. Qué valentía de un obispo emérito que a lo largo de su ministerio denunció las raíces del pecado (falta de amor e injusticia) y su voz estuvo en los medios nacionales… Y en los periódicos católicos seguramente pasó desapercibida, importa más lo doctrinal y los eventos diocesanos.

No es mi apreciación personal, Jaime Septién, director del semanario católico El Observador, en diversos foros ha hecho estas observaciones:
   
“Nadie puede ostentarse como medio cuando es una publicación oficial de una diócesis, de un movimiento religioso o de una parroquia. Son voceros, no medios. Sé que esta distinción no gusta mucho a la mayoría de los productos editoriales católicos, pero tenemos que ser claros en este sentido; si no, nuestra Iglesia no va a avanzar nunca en lo que tiene que progresar la comunicación católica, un periodismo profesional, incisivo y contundente”. Y remata: “La Iglesia no sólo debe informar de su quehacer, también (debe) cuestionar y analizar las realidades temporales”.
Arnold Omar Jiménez Ramírez. Periodismo desde la Iglesia, ¿una utopía? Semanario Arquidiocesano de Guadalajara. Edición 417 del 30 de enero de 2005.

En el portal electrónico vidanuevadigital.com se publicó la nota “El periodismo católico tiene que ganarse su admisión en la plaza pública”, en el que hace referencia al tercer encuentro nacional de periódicos católicos celebrado del 28 al 30 de mayo de 2019 en la Arquidiócesis de Guadalajara, siendo Jaime Septién uno de los ponentes:

“El principal reto para el periodismo católico en México es la profesionalización de la información; es decir, pasar de la buena voluntad a ganarse su lugar, aunque sea modesto, entre los lectores (católicos y no católicos) por el interés y lo bien escrito de su información, de las opiniones, de los reportajes o las entrevistas que incluyen en sus ediciones”.

Y en la página web del semanario El Observador (elobservadorenlinea.com), nuevamente Jaime Septién señala en su nota introductoria a propósito del Segundo Reporte 2019 de Periodismo Católico, lo siguiente: “No porque soy católico me van a leer; no porque soy bueno voy a conquistar un nicho de mercado; no porque me bendijo el obispo o me paga mi orden religiosa, ya no tengo que cumplir las reglas básicas del periodismo. El derecho de admisión al que me refiero está estrechamente ligado a la calidad de los contenidos ligados a la verdad. Tenemos mucho que aportar a un hombre -como el hombre actual—sediento de absoluto.

Tras revisar la mayoría de las publicaciones católicas de nuestro país, en versión digital y no todas actualizadas o que dejaron de editarse a causa de la pandemia, puedo señalar, bajo los criterios de un buen diseño editorial (formato, uso de retícula, tipografía, armonía, contraste, disposición de las imágenes) y el uso de los géneros periodísticos (nota informativa, reportaje, entrevista, editorial, artículo de fondo, columna), qué semanarios católicos son los mejores de México. Aclaro, es mi apreciación personal y puede requerir un estudio más concienzudo, pero podemos estar de acuerdo en este “Top Five”:




Arquidiócesis de Guadalajara. Actualmente versión digital. La versión electrónica se puede consultar en www.arquimediosgdl.org.mx tiene muchos artículos de interés concentrados por secciones así como noticias diocesanas y de la santa sede. Amplía sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram, youtube e Issuu). No se paga para leer la versión digital pero los editores de la publicación ponen a disposición del lector una cuenta bancaria para seguir apoyando el sostenimiento del órgano informativo de los tapatíos.




Arquidiócesis de México. Solo está disponible la versión digital que tiene costo para su consulta. La versión electrónica (www.desdelafe.mx) tiene muchos artículos de interés concentrados por secciones, así como noticias diocesanas y de la santa sede. Amplía sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram y youtube).




Arquidiócesis de Morelia. Tanto la versión impresa como la digital se publicaron por última vez el 18 de octubre de 2020. No tiene versión electrónica, se mantiene en Facebook difundiendo las actividades de la arquidiócesis.




Diócesis de Ciudad Juárez. A partir de la edición 1374 (abril de 2020) se ofrece la versión digital que se puede consultar en su página electrónica https://presencia.digital/. Para leer los contenidos hay que suscribirse por una módica cuota. Amplía sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram y youtube).




Esta publicación católica tiene el mérito de que es editada y publicada por laicos de la Diócesis de Querétaro. No es el órgano oficial de la citada Iglesia particular. Actualmente está disponible la versión digital y electrónica (https://elobservadorenlinea.com/), extiende sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram, youtube e issuu).


Estos semanarios tienen mención honorífica:



Diócesis de Orizaba. Disponible la versión digital que se descarga sin costo. Expande sus contenidos a través de Facebook. No se apoya de otra red social y tampoco existe versión electrónica.




De la provincia eclesiástica Tlalnepantla. Es una publicación catorcenal que se distribuye en las diócesis de Cuautitlán, Texcoco, Chalco, Teotihuacan, Nezahualcoyotl, Ecatepec e Izcalli. Se apoyan en las redes sociales de Facebook, tweeter y yumpu. La versión electrónica (www.provinciadetlalnepantla.org.mx) se limita a hospedar la versión digital de la citada publicación.


Ciertamente la pandemia provocó que pararan las prensas por la falta de fieles y las ventas mermaran, por necesidad o intrepidez, se emigró al ámbito digital distribuyéndose en las redes sociales y la mensajería instantánea. Muchos por motivos económicos no han podido seguir a pesar de esta posibilidad, otros, apelando a la generosidad de los lectores, los invitan a suscribirse de manera que les permitan seguir trabajando por entregar semana a semana una publicación digna en sus contenidos y con calidad en su diseño.

Ojalá que al final de esta terrible calamidad que ha provocado el COVID-19; los semanarios, catorcenarios, boletines y revistas mensuales católicas, surjan con aires renovados en contenido y diseño. En buena medida se retomen los Encuentros Nacionales de Prensa Católica para que cada medio sopese avances y retrocesos, haga suyos los aspectos que le ayuden a prosperar y por qué no, invitar a participar a los periódicos nacionales cuyas experiencias (las buenas prácticas, desde luego) abonen al crecimiento de la prensa católica.


Otras publicaciones católicas de nuestro país:

Arquidiócesis de Acapulco: Mar Adentro. Solo versión digital vigente. En el Facebook de la mencionada Arquidiócesis se comparte el órgano informativo de los acapulqueños.

Arquidiócesis de Chihuahua: Notidiócesis. Disponible solo la versión digital. La versión electrónica (www.notidiocesis.com) está actualizada y solo utilizan Facebook como red social.

Arquidiócesis de Durango: No se encontró publicación oficial alguna.

Arquidiócesis de Hermosillo: En Marcha. Versión impresa (solo aparece la edición del 07 de mayo de 2018). La versión electrónica (www.enmarcha.mx) tiene información de hace dos meses, no está actualizada.

Arquidiócesis de Jalapa: Alégrate. Sólo versión digital que se hospeda en la página de la arquidiócesis (www.arquidiocesisdexalapa.com/alegrate).

Arquidiócesis de León: Gaudium. La versión impresa se publicó por última vez el 2 de octubre de 2020, posteriormente se continuó en formato digital y se mantiene vigente. La versión electrónica (www.gaudium.codipacleon.org) publica lo más importante de la versión digital ya que esta se vende al público. Se apoya de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram, youtube e Issuu)

Arquidiócesis de Monterrey: Pastoral Siglo XXI. Solo versión digital actualizada. La versión electrónica (www.pastoralsiglo21.org) tiene información rezagada y un puñado de notas al día. Se desenvuelve muy bien en Facebook publicando las actividades de la arquidiócesis y emite algunos programas en vivo.

Arquidiócesis de Oaxaca. No se encontró publicación oficial alguna.

Arquidiócesis de Puebla: Angelus. La versión impresa y digital se publicaron por última vez el 2 de agosto de 2020. La versión electrónica (www.angelusmensajero.com) tiene información rezagada y un puñado de notas al día. Se apoya en notas de la Santa Sede. Su Facebook se limita a difundir la misa dominical, el santoral y algunos hechos relevantes de la Arquidiócesis.

Arquidiócesis de San Luis Potosí: La Red. Solo versión digital, vigente. Su única red social es Facebook dando difusión a la información arquidiocesana.

Arquidiócesis de Tlalnepantla: Cristo en medio de nosotros es en realidad un boletín arquidiocesano. La versión impresa se publicó por última vez el 2 de octubre de 2020, posteriormente se continuó en formato digital y se mantiene vigente. No tiene versión electrónica, la versión digital se encuentra en el sitio web de la citada Arquidiócesis (www.tierradeenmedio.org.mx/cristo-vive). Se apoyan en las redes sociales como Facebook, Tweeter, Instagram, Youtube y Pinterest.

Arquidiócesis de Tijuana: No se encontró publicación oficial alguna.

Arquidiócesis de Toluca: Génesis (dirigida a sacerdotes) y Mensajero de la Palabra (hojita dominical) son las publicaciones arquidiocesanas. Solo hay versión digital que se descarga gratuitamente. Se difunden a través del sitio web de la Arquidiócesis (www.arquidiocesistoluca.org.mx/publicaciones/) y Facebook.

Arquidiócesis de Tulancingo: Como tal no tiene una publicación oficial propia, por medio de la provincia Hidalgo, integrada por las diócesis de Tula, Huejutla y Tulancingo, publican y editan de manera catorcenal el periódico Luz de Luz. No hay versión impresa, solo digital y se puede conseguir en el Facebook de la citada publicación. La información es meramente diocesana, con artículos de opinión y catequéticos.

Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez: Semanario Católico. La última edición, suponemos que en versión impresa y digital, corresponde al 28 de febrero de 2016 que se puede consultar en Issuu. En el Facebook de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez y en la del mismo semanario, no hay referencia del ejemplar más reciente.

Arquidiócesis de Yucatán: No se encontró publicación oficial alguna.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Creatividad y Actitud Crítica para afrontar los retos que tiene la Iglesia católica en materia de comunicación

La presente nota informativa fue publicada en el semanario Koinonía hace una década y considero oportuno desempolvarla a propósito de los estragos que la pandemia del COVID-19 ha provocado en los medios de comunicación católicos: el cierre o suspensión de un buen número de publicaciones impresas.

 


TLAJOMULCO, JALISCO. 14 de Octubre de 2005. La formación crítica de los agentes, el impulso de una actitud creativa para comunicar la Buena Nueva, motivar y sensibilizar a los obispos de otras diócesis a involucrarse en las reuniones y la continuidad del nuevo equipo de trabajo que apoya la elaboración del Plan Nacional fueron algunos de los compromisos emanados del quinto Encuentro Nacional de Responsables de Pastoral de la Comunicación (ENARECS) que se realizó del 10 al 14 de octubre en la Casa de Oración de Nazaret en el municipio de Tlajomulco, Jalisco.

A lo largo de la semana, un total de 90 participantes de 34 diócesis del país, trabajaron arduamente en la revisión de la situación particular de cada región eclesiástica, para encontrar caminos que hagan presente el Evangelio en el mundo de hoy, a través de los medios de comunicación. Los resultados que se generaron se integraron al material básico para diseñar el Plan Nacional de Pastoral de la Comunicación.

Monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social y obispo auxiliar de la Arquidiócesis primada de México, dio la bienvenida y compartió con los asistentes el mensaje que le encomendó el Papa Benedicto XVI durante su reciente visita Ad Limina, en septiembre pasado: “El Santo Padre manifestó su preocupación y su deseo para que en la Pastoral de la Comunicación se trabaje intensamente, es un ambiente que tenemos que evangelizar, y es urgente atenderlo”.

 

Situaciones que nos retan

Los responsables de las oficinas de prensa, directores de publicaciones religiosas y diocesanas, productores y conductores tanto de programas de radio y televisión atendieron puntualmente las conferencias disertadas. En una de ellas, “Desafíos de la Iglesia a inicios del Tercer Milenio”, presentada por el Pbro. Lic. Armando González, lanzó al auditorio el reto de aprovechar los espacios que nos brindan los medios comerciales para convertirnos en una verdadera alternativa que haga frente al modelo actual, es decir, a la pobre oferta de contenidos y la desinformación.

En la celebración de las especies del Pan y el Vino que presidió Fray Raúl Vera López OP, Obispo de Saltillo, demandó recuperar a los fieles extraviados para reinsertarlos en el proyecto que Dios diseñó, un proyecto histórico y divino. “Si queremos ser servidores del Evangelio, no debemos imitar a los medios de comunicación comerciales con programas que reducen la dignidad de la persona humana. El clero y los laicos se deben articular en la tarea evangelizadora y el reto es hacerlo con imaginación y con una calidad de vida probada”.

Tanto Monseñor Teodoro Enrique Pino Miranda, obispo de la Diócesis de Huajuapan de Leó como Brian Pierce, en diferentes participaciones, coincidieron que debemos ser dignos periodistas católicos, capaces de comunicar la verdad asumiendo las consecuencias de nuestro trabajo informativo, de llegar al corazón de la noticia, al núcleo de los pueblos que claman por ser escuchados ya que es un evidente signo de los tiempos. “Tomar el pulso de una parroquia, de un grupo de apostolado, de una situación social concreta, háganlo con una capacidad nueva, con ojos nuevos para comunicar mejor el Evangelio”.

 

No como una plegaria

En la celebración eucarística de clausura, Mons. Mondragón alentó a los participantes a no tener miedo de actuar con los pocos recursos que tenemos a nuestro alcance, para manifestar la Palabra de Dios. “Llevemos a Jesús en la boca no como una plegaria, sino como una afirmación permanente porque Él quiere expandir su don de vida a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos”.

Además de avanzar en el proceso de planeación participativa para constituir el Plan Nacional de Pastoral de la Comunicación, se renovó el equipo de apoyo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, en este sentido se agradeció profundamente toda la dedicación, esfuerzo, preocupación y apoyo que ofreció el grupo saliente y a quienes tomaron la estafeta se les pidió dar continuidad a los trabajos que están en pie.

sábado, 5 de septiembre de 2020

La educación cristiana, una oportunidad para construir la esperanza

Quienes trabajamos para comunicar la Buena Nueva desde el campo educativo nos sentimos invitados a la reflexión constante sobre el quehacer propio. De la autocrítica como ejercicio cotidiano nace la sensibilidad para mejorar la práctica docente. En este artículo quiero compartir algunas ideas sobre lo que significa formar universitarios, en nuestra sociedad mexicana actual, desde la inspiración cristiana.


Por Arquitecto Carlos Velasco Arzac, S.J. *


LOS ESCENARIOS CONTEMPORÁNEOS

Por la visión del hombre que tenemos y de la comunidad humana que deseamos, la realidad que encontramos cotidianamente no nos satisface, pues no permite la construcción plena de relaciones humanas dignas. Esta experiencia podría llevarnos a la frustración, a la resignación o al “sálvese quien pueda”, que complica más todavía el desarrollo integral de la comunidad humana.

Nuestra época ha visto aumentar la violencia a niveles inimaginables, desde los actos de delincuencia urbana hasta los refinamientos alcanzados por la tecnología aplicada a los conflictos bélicos, a pesar de que no hace mucho se declaraba que ese tipo de conflagraciones era cosa del pasado. La violencia también se expresa ahora en la capacidad que tiene la especie humana de poner en riesgo la vida de especies animales y vegetales mediante el deterioro acelerado del ambiente.

Y no sólo hablamos de conflictos que parecieran ajenos por su dimensión social y política. Existen también fuerzas, sistemas, instituciones y grupos que pretenden imponer proyectos de vida y formas de comportamiento uniformes y controlables, con un impacto terrible en el nivel de vida de las personas y su salud mental. Las consecuencias son la cultura de lo inmediato y fácil, pérdida de confianza en lo político, estrés, depresión, las salidas falsas del consumismo y la drogadicción... Todo esto produce en grandes núcleos de la población la desintegración familiar, marginación, y a la larga, violencia urbana. Estos efectos sociales, difundidos como entretenimiento por los medios de comunicación, traen dos consecuencias: por un lado, nos acostumbran a estos hechos y por otro se incita a la violencia represiva y se crea una demanda generalizada de que los poderosos recurran a ella y la legalicen.

El papel de la universidad es cuestionar el tipo de pensamiento que ha propiciado esta sociedad, identificar los criterios que impiden la creación de proyectos humanizadores, reflexionar y hacer propuestas para construir un mundo incluyente y fraterno, pues si queremos sociedades solidarias y relaciones humanas auténticas no podemos construir sobre el individualismo y la discriminación.

De la esperanza de transformar la realidad surge la forma de entender la misión de las universidades de inspiración evangélica como la oportunidad de ayudar en la construcción de una sociedad incluyente y fraterna mediante la formación humanista.

Esta misión universitaria se suma a la esperanza alimentada por el trabajo cotidiano, pocas veces difundido, de muchas mujeres y hombres que desde pequeños reductos dialogan, crean, ensayan, sufren y se acompañan en diversas experiencias de transformación de la realidad. Parece entonces que, a pesar de los escenarios tan ominosos descritos arriba, tiene sentido pensar que las cosas pueden ser distintas, si estamos dispuestos a asumir los riesgos de apostar la vida por lo que vale la pena.


UNA INSPIRACIÓN COMPARTIDA

La visión cristiana de la existencia invita al desarrollo pleno de la persona, desde el centro mismo de su realidad y en crecimiento de círculos concéntricos que se van tocando con la vida de los demás. Esta experiencia compartida plenifica las facultades individuales y actualiza la potencia más auténticamente humana, que es la comunicación.

Este ejercicio de contacto, de creación de espacios para el diálogo, es una nota característica de la vida universitaria. Nuestras instituciones están llamadas a ser foros de discusión de las ideas que enriquezcan la vida social. Y en este ejercicio de intercambio fructuoso de experiencias y visiones las instituciones de educación superior que asumimos los valores del Evangelio como principal referente, tratamos de poner en común nuestros dones para entre todos fortalecer nuestro trabajo educativo al servicio de un sector vital para el desarrollo de nuestra patria: los jóvenes.

La Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMIESIC) propicia estos espacios de encuentro, principalmente a través de la pastoral universitaria. Nuestras universidades promueven foros de formación en valores, liderazgo, creación de cultura y análisis de la realidad que contribuyan a una acción evangélica más eficaz en la vida universitaria. Reconocemos que el mundo en el que viven nuestros jóvenes ofrece el éxito individual como el mayor valor, pero también hemos descubierto que la sensibilidad juvenil es capaz de reaccionar cuando se le proponen experiencias guiadas de contacto con la realidad, que le lleven a una toma de postura coherente con la visión cristiana del mundo.

Las universidades de AMIESIC intentamos así acompañarnos, en caridad fraterna que alimente la esperanza y nos ponga en comunicación con las experiencias de otros. Este espíritu de comunión se vive también con la Iglesia en sus instancias pastorales. Recientemente tuvimos la oportunidad aquí en Puebla de dialogar con educadores, laicos comprometidos, presbíteros, obispos y cardenales en el primer encuentro de centros de cultura de América Latina, convocado por el Consejo Pontificio para la Cultura. La riqueza de las ideas vertidas, lo mismo por doctos cardenales como Paul Poupard que por alumnos de nuestras universidades refrendó la importancia del diálogo para encontrar en las humanidades el corazón de la interdisciplina.

La gran línea de trabajo se encuentra entonces en la creación de cultura.


POR UNA CULTURA AL SERVICIO DE LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

Un documento de la Compañía de Jesús ayuda a iluminar el sentido del trabajo universitario:

“¡Sólo la libertad y la inteligencia son los rasgos característicos del ser humano creado a imagen de Dios! Por eso, en todas partes y en cualquier circunstancia, la tradición intelectual sigue siendo de importancia crítica para la vitalidad de la Iglesia y la comprensión de las culturas que tan hondamente afectan al modo de pensar y de vivir de cada persona. Todos sentimos la necesidad de ‘dar razón de nuestra esperanza’ (1 Pe 3, 15) y la preocupación por reconocer ‘cuanto hay de verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud y digno de elogio’” (Fil 4, 8). (CG 34, Dimensión intelectual del apostolado. N. 2).

La universidad propone y vive como modelo para lo anterior la educación humanista, que busca posibilitar las condiciones para que los alumnos que van a vivir e interactuar en determinadas condiciones, tengan la preparación adecuada para resolver problemas y construir nuevas formas de convivencia, de prácticas sociales, de búsqueda del bien común, que permitan establecer verdaderas comunidades humanas funcionales.

Nuestra educación propone:

  • Formar personas íntegras de gran calidad profesional y humana.
  • Conocer y reconocer las causas e ideologías que ocasionan los problemas de la región y del país, para construir propuestas de solución.
  • Colaborar a crear una nueva cultura que le haga justicia a los hombres y mujeres históricos, concretos.

En el ámbito de los contenidos, nuestras Universidades deben servir para promover el desarrollo humano, para enriquecer y mejorar la vida de todos los seres humanos a partir de cuatro principios fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser, aprender a vivir juntos.

Nuestras universidades están capacitadas para profundizar el ideal democrático y consolidar el pluralismo cultural, religioso e ideológico, enseñar en la tolerancia y el respeto de otros pueblos y valores, preparar a los jóvenes para la vida en común y en la diversidad. De esta manera se proyectarán generaciones críticas de su pasado, comprensivas de su presente y creativas hacia el futuro.

Como miembros de la sociedad civil, nuestras universidades están ante el reto de generar nuevas perspectivas teóricas para limitar los abusos del mercado y del poder político, de ampliar las alternativas económicas y políticas. Como espacios de lo público, las universidades de inspiración cristianas pueden colaborar para que nuestra sociedad avance sustantivamente en la paz, el bienestar y la justicia.

Como universitarios y como bautizados en la fe del Señor de la Vida Abundante, estamos invitados a mirar con ojos de misericordia la realidad que está pariendo un siglo nuevo, cargado de nuestras ilusiones y nuestra firme convicción de que la historia tiene sentido, de que estamos trabajando en uno de los centros neurálgicos del futuro del mundo, y por eso estamos construyendo cimientos para la esperanza.


* El autor fue Rector de la Universidad Iberoamericana León (1990-1998) y de la Universidad Iberoamericana Puebla (1999-2005). En 1999 fue Director General de Servicios Educativos en la Universidad Iberoamericana Torreón. Fue presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (2001-2005). Rector del Instituto Cultural Tampico (2006-2007). Murió el 3 de octubre de 2009.

domingo, 23 de agosto de 2020

Padre Nacho: el historiador, el sacerdote, el académico, el amigo

“…esas son mis angustias y obsesiones, diálogo entre la fe cristiana y la razón intelectual, porque Dios nos dio neuronas, hay que usarlas. De manera que no hay que quedarnos con la fe del carbonero, lo digo con respeto, pero no es suficiente. Entonces, este libro me gustó mucho porque trata de las inquietudes que me dan vida, motivos para creer y para vivir…”

José Ignacio González Molina, del programa de radio Suave Patria, emisión del 3 de junio de 2020 *



Nacho, entre la fe y la razón. Edita Generación 79 Instituto Oriente Puebla. Primera Edición, 2019. 136 páginas.


En el mes de diciembre de 2019, ante familiares y amigos se presentó en “la perla de la sierra norte de Puebla”, Teziutlán, el libro Nacho, entre la fe y la razón, un texto que alumnos del Instituto Oriente Puebla, de la generación 1979, editaron como un reconocimiento al Padre José Ignacio González Molina, maestro que les dejó una profunda huella en sus vidas.

¿Qué encontrará en dicho libro? Para muchos sus memorias, para otros una semblanza. Para Manuel Basaldúa Silva, editor de la obra, “un ejercicio de interlocución en donde deseamos conocer muchas cosas de un personaje presente e inolvidable.”

La obra se compone de cinco capítulos, cada uno de ellos comprende una etapa de la vida del Padre Nacho:

 

Capítulo 1. 1944-1960 Infancia y adolescencia

Trabajo en el campo (Hueyapan, Tepeyahualco y Martínez de la Torre) y estudios de educación básica (Teziutlán).

“Mi papá tenía dos tipos de rancho: el de tierra árida en Tepeyahualco (…) en donde costaba mucho trabajo, sudor y lágrimas sacarle un grano de alimento a la tierra. Y por otro lado la tierra generosa, allá por Martínez de la Torre (…) había tres cosechas al año en las riveras de los ríos (…) Todo esto me ayudó a ver la escasez y la abundancia al mismo tiempo”.

 

Capítulo 2. 1961-1983 Mi época jesuita

Estudios de preparatoria en el Instituto Oriente de Puebla. Licenciatura en Física y Química en la Escuela Normal Superior. Noviciado en San Cayetano, municipio de Santiago Tianguistenco, Estado de México. Obrero en Vidriera de México. Trabajo de investigación en los Archivos Secretos del Vaticano. Juniorado en el seminario de Puente Grande, Jalisco. Magisterios en Puebla y Torreón. Capellán en la US Marine Depot, California. Sacerdocio y docencia en el Instituto Oriente de Puebla. Licenciatura en Historia por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

“…estuve dos meses en ‘Vidriera México’ ganando veintiséis pesos al día (…) Esta experiencia fue muy valiosa porque aprendí de forma entrañable a valorar y a querer a la clase obrera, la working class. Y no fui yo solamente, fuimos todos los del noviciado jesuita (…) El jefe de personal sabía que éramos novicios jesuitas, el resto de los obreros no lo sabía y se les hacía raro que estuviéramos ahí (…) el voto de pobreza jesuita se entiende como el que tiene que trabajar para vivir, sino trabajas no comes, no vives, no sobrevives. Punto.”

 

Capítulo 3. Nacho y la Generación 79

Anécdotas y agradecimientos de algunos alumnos de la Generación 79.

“Nacho, además de ser profesor y guía espiritual en el Colegio, fue para nosotros los ‘caimistas’ un compañero de cordada en el ascenso al Pico de Orizaba, un amigo con quien vives la experiencia de montaña, y aún más, la figura espiritual que materializa, mediante la comunión que Dios está en la cumbre”. José Manuel Garrido (Bubú)

 

Capítulo 4. Desde 1983, mi diversa pastoral diocesana

Estudio, introspección y trabajo en Inglaterra. Docencia, investigación y maestría en Historia por la Universidad Iberoamericana ciudad de México. Incorporación a la Arquidiócesis de Puebla como maestro del Seminario Palafoxiano, pastoral de la comunicación (radio, prensa y televisión), ministerio en Las Ánimas, el Perpetuo Socorro, Virgen del Camino y San Jorge. Docente en la Universidad Iberoamericana Puebla y la Escuela Libre de Derecho.

“Te pagaban 23 libras por una noche de lavar platos (en Inglaterra). Entonces, con lavar platos una noche pagaba yo mi studio flat. Con lavar platos una segunda noche tenía ya para una comida, que nunca era de restaurante sino de take away food, y comía muy sabroso. Y ya con lo de la tercera de la noche de lavar platos era para ahorrar. Pero además de lavar platos cortaba pasto, ponía cerca en los jardines y como ya dije que daba clases de castellano”.

 

Capítulo 5. Notas y apuntes familiares

“El futuro de la Iglesia Católica, y de las otras Iglesias, estará en proporción a que uno regrese al Espíritu (…) a que regresemos a Jesucristo evangélicamente hablando. No estar con las estructuras del poder temporal, de la burocracia. Entonces por ahí va el futuro de lo que debe ser la Iglesia: seguidora de Jesucristo y no uno de los poderes fácticos de este mundo”.

“En la Biblia el concepto Kadosh es Justicia, igual a Santidad. Toda la Biblia (…) se resume en Amor y Justicia. Amor, ágape, Justicia, kadosh. Y esto en tres niveles: Amor y Justicia conmigo, Amor y Justicia con los demás y, Amor y Justicia con todo lo demás, el medio ambiente. Punto”.

 

¿Qué impresión me dejó el libro? La interesante historia de un hombre forjado en el trabajo, y, por ende, en la responsabilidad y el esfuerzo, valores que inciden sólidamente en su vida académica y en el ejercicio de su ministerio sacerdotal. Y lo hace valioso porque quienes lo conocemos desde hace años provoca que estimemos más su amistad y las virtudes que nos ha inspirado.

Nacho, entre la fe y la razón, más que un reconocimiento, es un justo y merecido homenaje en vida a la trayectoria académica, altruista y ministerial de un sacerdote poblano con espíritu jesuita que no solo marcó la vida de aquellos jóvenes entusiastas de la generación 79, también de muchas otras.

Que el Altísimo le conceda al Padre Nacho seguir tocando corazones y a las personas que hicieron posible este compendio, abundantes bendiciones.

Los que quieran el libro, comuniquense con Martha Torija al 22 25 08 10 35.

 

Postre:

La revista Rostros, en su edición del 5 de julio de 2020, dedica su portada al Padre Nacho con una foto-entrevista en interiores. Lo recomiendo.




El programa de radio se emite en el Sistema Estatal de Telecomunicaciones del Gobierno de Puebla en el 105.9 F.M. Se puede escuchar por internet en la aplicación tunein.com y en Facebook Suave Patria los días miércoles a las 6 de la tarde.