lunes, 31 de diciembre de 2018

Aprendamos del águila

En nuestra vida, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación. Para continuar con un vuelo de victoria; debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.


Por Enrique López Albores *

¿Ha pensado en nuevos propósitos para este año que comenzamos? ¿Ha considerado la posibilidad de romper hábitos que le estorban y adquirir otros que le permitan avanzar? Por lo regular el fin de año y el comienzo de uno nuevo nos da el espacio de tiempo necesario para preguntarnos sobre lo que hemos venido haciendo, lo que nos falta por hacer y también por aquello que hemos venido siendo y dejando de ser.

“Es imposible vivir una vida que no se piensa a sí misma”, esta ha sido una sentencia que ha marcado una tendencia y ha puesto de manifiesto la cualidad única y que exclusivamente posee el ser humano de verse a sí mismo desde diferentes perspectivas, desde diferentes ángulos que le permiten revisar lo que está haciendo y siendo.

La capacidad que tenemos para tomar distancia de nosotros mismos y vernos con nuestros propios ojos, pero “desde los ojos de alguien más” es lo que conocemos como el auto distanciamiento. Vernos con los ojos de alguien más y que al mismo tiempo sean los nuestros viéndonos desde lo más profundo de nuestro ser, desde la dimensión más saludable que poseemos dentro de nosotros mismos, viéndonos desde nuestra espiritualidad más profunda, desde nuestra conciencia intuitiva que nos dice exactamente cuando estamos acertando en nuestro crecimiento o cuando estamos errando el camino de nuestro proceso de humanización.

En otras palabras, la capacidad de auto distanciarnos nos permite vernos con una mirada renovada y esta capacidad es la que utilizamos cuando revisamos nuestra vida para hacer nuestro balance existencial anual, mensual, semanal o a diario.

Ya que comenzamos el año y con el afán de promover la reflexión, así como la capacidad de vernos con una mirada nueva, quiero compartir con ustedes la siguiente narración que nos cuenta la experiencia del águila de la cual considero que tenemos mucho que aprender ya que en nuestra vida sucede muchas veces en cada momento de transición, en cada momento de cambio nos tenemos que someter a situaciones de ruptura para continuar, de cambio para permanecer, de morir para vivir.

El águila es el ave de mayor longevidad de la especie. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, deberá tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles, apenas consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico, largo y puntiagudo se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas, en esas condiciones al águila le cuesta trabajo volar. Entonces, el ave tiene dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación, que dura 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después de encontrarse en ese lugar, el águila golpea su pico contra la pared hasta conseguir desprenderlo. Posteriormente, espera el crecimiento de uno nuevo con el que se despoja de sus garras. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, removerá sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para el famoso vuelo de renovación y vivir 30 años más...

En nuestra vida, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación. Para continuar con un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

Ese vuelo de victoria es la carrera de toda persona a lo largo de toda su vida, la renovación se presenta como una oportunidad en cada momento ya sea de fallo o de victoria pues debemos siempre estar dispuestos a rectificar nuestros errores y debilidades, así como a afianzar mejorando aquello que nos sale bien para seguir creciendo como seres humanos en pro de la Construcción de Nuestra Humanidad Posible.


* El autor es catedrático en la Universidad Iberoamericana Puebla y en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Consultor en empresas como BBVA Bancomer, ThyssenKrup, Federal Mogul, Holcim Apasco, Grupo Lamitec, entre otras, en donde ha integrado equipos de alto desempeño e impartido seminarios de formación a nivel gerencial y mandos medios.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Radio y Televisión de la Virgen del Camino, desde Puebla en México


Hace 12 años, el 16 de mayo de 2006, inició operaciones Radio y Televisión de la Virgen del Camino, la primera estación de radio católica por internet en Puebla. Fue un proyecto hecho realidad que tuvo el propósito de comunicar el mensaje de Cristo con un estilo fresco, dinámico y juvenil.

Margarita García, esposa del entonces gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, acompañada del director del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF), Valentín Meneses Rojas; Mario Amilivia, alcalde de León, España; el Arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco; el Padre José Ignacio González Molina, capellán del Templo Virgen del Camino y el empresario Fernando Diez Fernández, inauguraron las instalaciones.


En su oportunidad, Margarita García, felicitó a los realizadores del proyecto porque “es un espacio que estará dedicado principalmente a la difusión de valores que forman integralmente al ser humano, ya que los medios de comunicación tienen un gran alcance e influencia en la sociedad”.

Cabe señalar que la radiodifusora transmitió las 24 horas música católica contemporánea, cápsulas y reflexiones para ser mejores cristianos, además campañas de concientización social y cultural. Por otro lado, se difundió de manera diferida, por el canal 12 de Megacable, la misa dominical que se celebra en el templo parroquial de Nuestra Señora del Camino (Calle del Sol y Boulevard Atlixco, Zona Angelópolis), también se aprovechó la plataforma de You tube para tal fin.


Actualmente la estación no opera, en su lugar surgieron otros proyectos como Radio Palafox, estación de radio por internet del Seminario Palafoxiano; la emisión de la misa dominical que preside el pastor de los poblanos por la señal de Televisa Puebla, y Radio María, estación de radio en FM que se esfuerza por ser un apoyo para la formación y evangelización en la Arquidiócesis de Puebla.

A manera de homenaje a RTV del Camino, comparto con ustedes 1 hora de programación decembrina, posteriormente difundiré, según la época del año, más programaciones:



domingo, 9 de diciembre de 2018

México, el cambio que no vemos

El primer año de gobierno del “cambio” ha sido decepcionante para los mexicanos que esperaban algo más que buenas intenciones.


Comparto con ustedes una carta que se publicó en el semanario Koinonía (antaño, órgano informativo de la Arquidiócesis de Puebla) en septiembre de 2001 firmado por Ricardo Valenzuela. En el texto expresa su decepción por el cambio que tanto anhelaban los mexicanos con el incuestionable triunfo de Vicente Fox en las urnas, un par de sexenios después, Andrés Manuel López Obrador hace historia en los comicios de 2018. Ojalá la historia no se repita, ojalá no haya otro desencanto porque el pueblo, ya no está para más experimentos:

Sí, yo fui de los mexicanos que votaron por Vicente Fox (López Obrador) no sólo esperanzados del gran cambio, sino totalmente convencidos de que ese cambio con él al frente del ejército liberador era una realidad.

Yo fui de los mexicanos que votó por un Vicente Fox agresivo, asertivo y muy claro en sus ideas; el Vicente de las víboras prietas, aquel que con seguridad y sorna le dijo a Labastida: “a mí lo majadero se me quita, pero a ustedes lo ineptos, lo mañosos y malos para gobernar, no se les quitará nunca”.
Aquel Vicente que al cantar la letra de Jorge Negrete entonó: “México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy (...), por culpa del (...) PRI”. El Vicente del hoy, hoy, hoy.

Soy también de los mexicanos que al momento de su victoria observamos su transformación. De ser un hombre bronco, atrabancado, pero inteligente; de ser el prototipo de una verdadera oposición sin miedo al viejo sistema, a un político “demasiado” conciliador y cuidadoso. De ser un hombre que a mí me había parecido se montaría en el caballo del líder para señalar el camino, en alguien que al sentir el calor de la victoria ahora preguntaba: ¿Por dónde nos vamos? Alguien que agredía a los priístas con frases y mensajes como: “esos hijos... de la revolución” y después casi les rogaba el “jalar parejo”.

Sí, yo soy de los mexicanos que esperaba ver a un Presidente Fox colgando a toda la gavilla de bandidos que estafaron al pueblo durante los últimos 70 años. Que llamara a cuentas a los Hank, Echeverría, Salinas, Beltrones, Madrazos y el resto de la funesta mafia que ha devorado las entrañas del país. En particular, yo soy un mexicano que habiendo conocido a Vicente hace años, esperaba una definición clara de su programa de gobierno y no una capirotada de diferentes ideologías que han hecho de su equipo una torre de Babel.

Yo esperaba un gobierno de corte liberal que desactivara la funesta burocracia que no deja respirar a los mexicanos; un gobierno que estableciera los cimientos para la verdadera liberación.

Así hemos llegado a su primer informe de gobierno y el desencanto aparentemente empieza a sustituir a la esperanza. Al día siguiente del evento, el 90% de los editoriales de prácticamente todos los diarios expresan esa desilusión, esa desesperanza. Me viene a la mente el famoso comercial de McDonald's en los Estados Unidos, cuando aparece la ancianita preguntando: “Where is the beef?” (¿Dónde está la carne?).

Me viene también a la mente mi primer encuentro con Vicente, hace ya seis años. Mi impresión al ver a ese hombre más alto que yo aproximarse y estrechar mi mano con fuerza indescriptible y afirmar “platiquemos de México”.

Me retiro a leer la carta que recibí de él varios días después de ese encuentro, en la que me dice: “Yo he decidido entregar mi vida para buscar un cambio profundo en nuestro país; porque al igual que tú, vemos cómo desaprovechamos las oportunidades y seguimos cayendo en el precipicio sin fin, a través de no remediar lo más elemental, que sería una estructura política que genere buenos gobernantes y que asegure administraciones honestas, transparentes y de un compromiso total con impulsar al país hacia la grandeza que merece y merecemos todos los mexicanos”. La leo de nuevo.

Al terminar la lectura pienso: ¿Qué ha pasado? Me vienen luego a la memoria las enseñanzas de mi querido Maestro de box, el Chucho Llanes, quien siempre me decía: “El primer round es de tanteo, de conocimiento del adversario, de reconocer el terreno, de fintarlo para ver cómo reacciona. Nunca trates de ir por un ‘knock out’ en el primer round, sobre todo si eres el retador, porque te reciben con un ‘counter’ y el noqueado serás tú”.

Si esto es lo que Vicente ha hecho, me parece una estrategia muy inteligente. No hay duda que los emisarios del pasado dejaron el campo minado y lo esperan en cada esquina para emboscarlo. El objetivo de la vieja guardia es claro: destruirlo, para recuperar el poder. Lo que la “oposición” tiene en la mira es promover el fracaso de Fox, les vale una pura y dos con sal el resto de los mexicanos.

Después de leer la carta me retiro a un oscuro rincón a meditar. Procedo a llevar a cabo un ejercicio de visualización, en el que imagino en estos momentos a Labastida (Meade) como Presidente.

Veo a un Beltrones como Secretario de Gobernación; a un Roque Villanueva en Hacienda; a un Espinosa Villareal exento de culpa y ahora en Agricultura, prometiendo subsidios; a Madrazo tal vez en Hacienda; a Bartlett en Relaciones Exteriores; al Diputado Eduardo Andrade en Educación. Me hundo en la profundidad de mi meditación y veo a Augusto Gómez Villanueva y a todo el nacionalismo revolucionario de nuevo en su apogeo.

Veo al “Presidente” Labastida decidiendo quiénes serán los Gobernadores de los Estados, los nuevos contratistas del Gobierno; quiénes serán los ganadores y quiénes los perdedores.

Luego visualizo los primeros años de las últimas cinco administraciones priístas; las devaluaciones, las fugas de capital, las colas en los bancos para retirar el dinero cuando la nacionalización. Veo la destrucción de nuestra moneda y el endeudamiento de la patria. Veo las lágrimas en los ojos de López Portillo en su último informe, gritando “nos saquearon”; luego veo las de los agricultores del Valle del Yaqui, cuando la afectación de Echeverría. Veo el rostro de Silva Herzog, en septiembre de 1982, cuando anuncia en Washington la quiebra y suspensión de pagos del país. Veo las monstruosas devaluaciones del período de Miguel de la Madrid devorando el patrimonio de los mexicanos.

Visualizo la nerviosa figura de Serra Puche en Nueva York, en diciembre de 1994, tratando de explicar la devaluación, ante el pánico de los banqueros, que no hallaban cómo deshacerse de los papeles mexicanos.

Veo claramente a Colosio caer ante las balas “del asesino solitario”. Veo los miles de hectáreas sembradas de mariguana en Caborca y patrulladas por el Ejército mexicano. Veo el rostro lleno de angustia y desesperanza de los ilegales que transitan por el patio de la casa de mi hija, en Nogales, Arizona. Pasan por mi mente los cientos de millones de dólares de Raúl Salinas depositados en todo el mundo y luego la presencia de Carlos Peralta ante las cámaras de televisión, afirmando que parte de ese dinero era suyo, un fondo para promover desarrollo.

Abro los ojos sobresaltado y me doy cuenta de que ha sido sólo una pesadilla. De inmediato preparo una nota a Vicente para decirle: “Seguimos estando contigo. Gracias por no habernos sepultado en las crisis del priísmo en estos primeros meses. Entremos al segundo round con el enemigo identificado y un mapa del campo minado. Vamos a nombre de los mexicanos por el ‘knock out’ definitivo”.

¿Qué piensan? ¿Le creemos y pensamos igual? ¿Vamos por el segundo round o que rayos hacemos? Eso sí, del cielo no va a venir nadie a resolver nuestros problemas.

martes, 30 de octubre de 2018

La buena muerte

La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo.


Por Pbro. Lic. Rogelio Montenegro Quiroz

Barro y espíritu en el crucigrama de todas las culturas, conciencia de vida y muerte entre los interrogantes consignados por los humanos y la pluralidad de las respuestas. Desde la sencilla creencia de que al morir todo se diluye y se vuelve al humus maternal de la génesis primigenia, hasta la sospecha de la esperanza del más allá coloreado por múltiples réplicas.

El otoño fue siempre tiempo privilegiado de la reflexión y de las nostalgias según se van registrando las traslaciones en la piel y las canas de la testa o simplemente se contempla el perezoso desprender de las hojas de los árboles al planear con el viento de la tarde, su caída plural y amarilla sobre los pastos lánguidos cuyos tallos fenecen. Los dioses también mueren; Osiris en Egipto, Tammuz en Mesopotamia y Babilonia, Baal en Canaán, con los mismos estertores planetarios.

Los pueblos de estas tierras también entre sus miedos animistas y sus domésticos fervores creían en un mundo de sombras y oscuridad cuyas divinidades Mictlántecuhtli y Mictecacihuátl precedían los avernos hasta donde tenían que viajar los difuntos pasando antes por muchas pruebas entre colinas y desiertos, el encuentro con un cocodrilo llamado Xochitonatl y el viento de filosas obsidianas. Iban los viajeros acompañados de un perro y un bastón con espinas para su defensa, llevando como ofrenda para los dioses mencionados flores, comidas e inciensos para lograr su benevolencia allá en las profundidades de la tierra.

Los dioses suponen siempre representaciones masculinas y femeninas que conforman los panteones domésticos y comunitarios de todo ese mosaico de razas precolombinas. Las imágenes personifican, materializan ideas, fantasías, y promueven cultos y devociones que brotan de la esperanza arraigada en la trascendencia. Lo más profundo de mí mismo, mi mente y mi corazón y sus grandes anhelos de justicia, de paz y amor no pueden esfumarse con el vaho de la muerte. Si algo es verdad, en esta intrascendente vida, es la flor y el canto, la esencia del espíritu, su perfume más preciado, su poesía y sentido de la vida, el color y el rostro de lo divino. Algo permanece, no todo se disuelve entre las grietas del barro de la tierra.

Pero la muerte siempre se entendió como el último suspiro, como el último hálito de una conjunción maravillosa que en las mentes babilónicas, egipcias, sumerias e israelitas atribuían poéticamente a la voluntad de sus dioses. La Biblia dice que Yahvé Dios formó al hombre del polvo de la tierra e insufló en sus narices aliento de vida. Bella y plástica pantalla de los orígenes divinos de la raza humana. Así que la muerte es la disyunción final del adamáh y el pneuma, es una confesión de lo finito, de lo tremendamente contingente de la vida, por lo menos en este escenario que nos entorna.

Los poetas de las literaturas occidentales hablaron de la muerte como de una dama que va por el mundo con su guadaña segando vidas, cortando proyectos y provocando lágrimas. La imaginan vestida con ornamentos largos y propios de otras épocas y la desnudez ósea de su rostro formando parte del juego macabro de los lenguajes populares y de las realidades recurrentes en la espiritualidad de San Ignacio. Hablar de la muerte era referirse a una metáfora familiar, transparente, que en los pronunciamientos cotidianos rondaba las esquinas de las viejas calles coloniales y los pliegues íntimos de nuestra conciencia. Hasta que en 1965 en los estados de Hidalgo o Veracruz algunos oportunistas la empezaron a invocar dándole identidad propia y fuerza salvadora, ofreciéndole así a las multitudes sencillas de nuestro pueblo, no sólo desevangelizado sino analfabeto, pues no podía trascender la imagen milenaria o las cargas ancestrales que habían permanecido calladas bajo la inconciencia de la piel de cinco siglos y ahora brotaban, con la reciedumbre contextual de cincuenta millones de pobres, como amenaza potencial de la avalancha fenoménica del caos de la desesperanza.

A los muchos nombres y expresiones que ya cargaba la jerga popular de nuestras burlas mexicanas, ahora ha crecido el número de sus designaciones y el folklore colorístico de sus representaciones. Se le conoce como la “Santa Niña”, la “Comadre”, la “Poderosa Señora”, la “Blanca”, la “Parca” y la “Santísima”. Sus imágenes, como ya dijimos, portan vestidos largos de varios colores según las circunstancias, guadaña, balanza, brazos y falanges de donde penden pulseras de diversos metales según la generosidad de sus devotos.

No es fácil crear calendarios y rituales y soportes sociales completos pues los de la Iglesia Católica han venido creciendo con los siglos, y las costumbres se transmiten, imperceptibles, en el engranaje de las relaciones generacionales. Por eso los nuevos propagadores de su culto, por impotencia o sagacidad, han recargado sus tramoyas y desplazamientos en las liturgias establecidas, facilitando con el paralelaje, el ágil deslizamiento de su popularidad.

Sus principales devotos o por lo menos lo más acaudalados son los narcotraficantes, los que caminan diariamente en el filo de su guadaña y en la estrechez nérvica de sus momentos claves, la invocan, la cuelgan de oro en el recinto de su pecho, la premian con sus exvotos y la celebran con los rituales que presiden sus dirigentes. Ellos, los fuera de la ley, los de los grandes vicios que hace tiempo quemaron las naves de su seguridad, convocan sus poderes para el éxito de sus aventuras y el buen desenlace final de sus destinos.

Pero también los otros, los pobres e ignorantes, los que nunca recibieron la brújula de sus caminos, los que cargan sus mundos a la espalda de sus desconsuelos, los atrapados en el espacio plural de las plurivalencias, los tales que nunca redimensionaron la ética, la plegaria y la sobrenaturalidad de los poderes; los mismos que creen que los desplazamientos de los astros afectan la conducta de los hombres, los que juegan con las coincidencias y en otros tiempos adoraron aves, cuadrúpedos y reptiles; ellos que levantaron altares en Delfos, en Karnac y en los teocalis; los que nunca creyeron en un Dios Todopoderoso, sabio, providente y misericordioso; espiritual y trascendente, van por el mundo arrastrando su miseria y adorando la personificación de la muerte, llevándole regalos nacidos del reflejo de su imagen y semejanza, como cigarrillos, puros y tequila.

La amenaza se cierne en el horizonte, pero no tiene remedio, la explosión biológica de la sobrepoblación venció las coordenadas posibles de la educación familiar, escolar y eclesial; rompió las mallas de lo inesperado y sus epifanías ya visibles, como el comercio de ambulantes, los niños de la calle, el fácil resentimiento social acaudillado por conductores falaces que hablan de paraísos populistas y en lo religioso rompieron el abanico de la unidad en el estallido de las sectas, hasta llegar a la ignorancia supina de adorar a la muerte, conforman la marcha de los jinetes modernos del Apocalipsis.

viernes, 19 de octubre de 2018

Así le cantan y alaban a Dios…



Marcos Witt, Hermana Glenda, Jesús Adrián Romero, Luis Enrique Ascoy, Jesed, Torre Fuerte, Amparo Montaño y Martín Valverde, son algunos de los exponentes que componen excelentes cantos de alabanza y agradecimiento al Altísimo respaldados con una buena producción. Sin embargo, no son los únicos que manifiestan sus sentimientos a Dios, también cantantes y compositores de la radio comercial han manifestado al Todopoderoso sus consideraciones. En una revisión discográfica, encontré interesantes interpretaciones, algunas de ellas de dominio público y otras poco conocidas:

1. Del L.P. de José José, “El triste”, el tema Dios es amor. 1970
Dios nada se olvidó / todo lo hizo / nos dio mundo / razón y el paraíso / materia que su soplo humanizara / para que hoy mucha gente lo negara.
Por ti yo creo en él / tu amor me lo enseñó / y gritaré hasta el fin / Dios es amor / Dios es amor.

2. Del L.P. de Raphael, “Aleluya”, el tema Aleluya del silencio. 1970
Todo corre de prisa sin ver / nada despide color / nuestras manos solo piden amor/ nuestras voces gritarán / unidas siempre cantarán.
Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya / Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya / Para los que sufren al otro lado del mar / los niños que lloran / sin saber porque llorar.
Para los que pasan hambre / para los que tienen sed / llamas que no queman rezareis.

3. Del L.P. de Roberto Carlos, “La Montaña”, el tema La Montaña. 1973
Voy a pedir, que las estrellas no paren de brillar / que los niños no dejen de sonreír / que los hombres jamás se olviden de agradecer / Por eso digo, Te agradezco Señor, un día más / Te agradezco Señor, que puedo ver / Que sería de mi sin la fe que yo tengo en ti.

4. Del L.P. de Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito y sus canciones”, el tema Hermano Francisco. 1976
Por valles y montes, verán a un hombre pobre / pidiendo una pieza de pan o lo que sobre / Más todo lo que ha de tener entre sus manos / será para dar de comer a sus hermanos.
Hermano Francisco te llama el gorrión… / El lobo, el cordero, el ciervo y el león.

5. Del L.P. de Juan Gabriel “A mi guitarra”, el tema Jesucristo ¿dónde estás? 1976
Jesucristo, Jesucristo, Jesucristo / ¿dónde estás tú? ¿dónde estás tú? / ¿Dónde estás? / En un lugar del cielo, debes estar muy triste / Jesucristo, Jesucristo, Jesucristo / Jesucristo mira / Mira la tierra, cómo está.

6. Del L.P. de Emmanuel “Íntimamente”, el tema Enséñame. 1980
Enséñame, enséñame / a consolar como consuelas tú / a confiar como confías tú /a repartir sonrisas como tú /sin esperar nada a cambio, nada más, nada más.
Tengo mucho que aprender de ti amor / Tengo mucho que aprender de ti amor / Tu dulzura y fortaleza, tu / manera de entregarte tú / tesón por conquistarme cada día.

7. Del L.P. de Ray Conniff, “Siempre Latino, el tema Di papá. 1981
Di papá yo podré ver a Dios / Dímelo, dímelo / di papa. (bis)
Pues sí corazón, sí lo verás / cuando adores a mamá / y obedezcas a papá.
Pues sí corazón sí lo verás / cuando aprendas a rezar / y lo llames con ansiedad.

8. Del L.P. de José Luis Perales, “Entre el agua y el fuego”, el tema Dime. 1982
Dime, ¿por qué la gente no sonríe? / ¿por qué las armas en las manos? / ¿por qué los hombres malheridos? / Dime, ¿por qué los niños maltratados? / ¿por qué los viejos olvidados? / ¿por qué los sueños prohibidos? / Dime, dime.
Dímelo Dios quiero saber, / dime ¿por qué te niegas a escuchar? / aún queda alguien que tal vez rezará.

9. Del L.P. de Mercedes Sosa “Live in Argentinien”, el tema Solo le pido a Dios. 1982. También interpretan esta canción: Ana Belén (1983), Pandora (1987), en dueto Yuri y Mijares (2006)
Solo le pido a Dios / que la guerra no me sea indiferente / es un monstruo grande y pisa fuerte / toda la pobre inocencia de la gente...

10. Del L.P. de Mario Pintor, “Mi éxito”, el tema Mi éxito. 1983
Cada vez que pienso en Dios  / tengo éxito / Y si un “gracias” escuché / del hermano que ayudé / para mí no cabe duda / El que canta se los jura / es la forma de lograr / mi éxito.

11. Del Compacto de Ricardo Arjona “Jesús verbo no sustantivo”, el tema Jesús verbo no sustantivo. 1988
Jesús es más que un templo de lujo con tendencia barroca / él sabe que total a la larga esto no es más que roca / La iglesia se lleva en el alma y en los actos no se te olvide / Jesús hermanos míos es verbo no sustantivo.

12. Del Compacto de Thalía “En éxtasis”, el tema Gracias a Dios. 1996
Tú eres el amor que yo esperaba / lo que tanto había soñado / hasta que llegaste tú.
Le di gracias a la vida / le di gracias al amor / por estar contigo, contigo.

13. Del Compacto de Andrea Bocceli “Romanza”, el tema Por ti volaré. 1996
Por ti volaré / espera, que llegaré / mi fin de trayecto eres tú / para vivirlo los dos.
Por ti volaré / por cielos y mares / hasta tu amor / abriendo los ojos por fin / contigo yo viviré.

14. Del Compacto de Juan Luis Guerra “Para ti”, el tema Las avispas. 2004
Tengo un Dios admirado en los cielos / que me libra de mal y temores / Es mi roca y mi gran fortaleza / y me colma con sus bendiciones.
Mi Señor siempre me haré justicia / oh, oh / y me defiende de los opresores / oh, oh / no me deja ni me desampara / pues mi Dios es Señor de señores.

15. Del sencillo de Marcos Witt y los cantantes José Luis Rodríguez, Ricardo Montaner, Julissa, María del Sol y Yuri el tema Hay una respuesta. 2004
Hay una respuesta para toda duda / Hay una esperanza para su dolor / Mira hoy al cielo,
encontrarás la vida.Hay una respuesta / para el mundo hoy / Es el día de anunciar / que en vida puedes disfrutar.
Si abrazas la verdad / cambiará, cambiará tu realidad.

16. Del compacto de Joan Sebastian “Inventario” el tema Gracias a Dios. 2005
Gracias Señor, por la alegría / de otra vez poder ver y sentir el amor.
Gracias por todas las cosas / espinas y rosas, todo es tu creación,
Gracias por quererme tanto / Por la voz y el canto, y por la distinción / de poderte elevar mi canción, Gracias, Gracias...

17. Del Compacto de Ricardo Montaner “Viajero frecuente”, el tema La gloria de Dios. 2012
De la gloria de Dios tendré / el descanso para mis pies.
Con su manto mi frío / desaparecerá y descansaré / De la gloria de Dios vendrá / bendición y abundante pan / para ti y para mí / y a quien quiera venir / a la Gloria de Dios.

18. Del Compacto de Los inquietos del Norte “La Gritera”, el tema Mi amigo el de arriba. 2012
Agradecido con el de arriba / pero el de más arriba / con el todo poderoso / se ha hecho mi socio mi buen amigo.
Me sacó de la pobreza / esa maldita es mi enemiga.

Y también hay canciones en inglés, de grupos roqueros primordialmente:

19. Del Compacto de Mr. Míster “Wellcome to the real world”, el tema Kyrie. 1985
Señor ten piedad, por el camino que debe recorrer.
Señor ten piedad, a través de la oscuridad de la noche.
Señor ten piedad, ¿Dónde voy a seguirte?
Señor ten piedad, en una carretera a la luz
Kyrie eleison, down the road that I must travel /Kyrie eleison, through the darkness of the night / Kyrie eleison, where I'm going will you follow / Kyrie eleison, on a highway in the light.

20. Del Compacto de U2 “War”, el tema 40. 1985
Pacientemente esperé al Señor.
Se inclinó y escuchó mi clamor.
Y me sacó fuera del pozo
Fuera del lodo cenagoso.
(I waited patiently on the Lord / He inclined and heard my cry / He lifted me up out of the pits / And out of the miry clay.)

21. Del Compacto de Cold Play “Viva la Vida or Death and All His Friends”, el tema Viva la vida. 2008
Escucho que las campanas de Jerusalén están sonando,
los coros de la caballería romana están cantando,
son mi espejo, mi espada y mi escudo,
mis misioneros en un campo extranjero.
Por alguna razón que no puedo explicar
una vez que vas, nunca,
nunca hubo una palabra honesta.
Así era cuando yo gobernaba el mundo.
I hear Jerusalen bells are ringing / Roman Cavalry choirs are singing / Be my mirror, my sword and shield / My missionaries in a foreign field / For some reason I can't explain / Once you go there was never, never a honest Word / And that was when I ruled the world.

Estas fueron las canciones que encontré, seguramente hay muchos otros temas. Sería valioso integrarlos en el repertorio de la celebración eucarística, tal vez ayude al feligrés a encontrarse con Dios y no limitarnos a los cantos oficiales. ¿Usted comparte la opinión o difiere?

sábado, 6 de octubre de 2018

Y en Puebla, una década después, los demonios siguen sueltos

… los recientes sucesos demuestran que el crimen organizado ya vive entre nosotros. Incluso el mandatario de los poblanos (Mario Marín) lo reconoció públicamente y ante esta dolorosa realidad pide que no cerremos los ojos…


En la edición 528 del extinto semanario Koinonía (11 de mayo de 2008), publiqué un artículo donde expongo que en Puebla capital los demonios ya andaban sueltos, a propósito de algunos actos “aislados” del crimen organizado. Presento el texto que indica que las acciones de los malosos fueron el indicio de la pandemia que actualmente padece nuestra entidad:

“Los habitantes de Aguascalientes, hasta hace dos años, la entidad más segura de nuestro país, uno de los estados territorialmente más pequeños de la república mexicana, fueron sorprendidos por la incursión del crimen organizado y el narcotráfico. Y es que como lo señaló el periodista Jorge Fernández Menéndez el año pasado (2007) en su visita a la angelópolis, ‘ningún estado del país está vacunado’. Y advirtió ante empresarios, funcionarios de gobierno y académicos que Puebla no está exenta del tráfico de estupefacientes.

“El antecedente de mayor peso referente a la presencia del narco en la ciudad capital se remonta al año 2002 cuando Benjamín Arellano Félix, cabeza del cártel de Tijuana, fue detenido en un sigiloso operativo. Cabe agregar que, de acuerdo con informes de la Procuraduría General de la República (PGR), Joaquín Guzmán Loera estuvo en tierras poblanas a finales de 2001. En aquel entonces los funcionarios federales y estatales indicaron que este tipo de delincuentes seleccionaron Puebla por ser una urbe tranquila como refugio para los capos y sus familias.

“Llama la atención que hace poco menos de un año, los anuncios del gobierno del Estado sobre la seguridad y la confiabilidad de vivir en una entidad libre de violencia y sin quebrantamientos del orden público, fueron retirados del aire. Y es que los recientes sucesos demuestran que el crimen organizado ya vive entre nosotros. Incluso el mandatario de los poblanos (Mario Marín) lo reconoció públicamente y ante esta dolorosa realidad pide que no cerremos los ojos. Sin embargo, los ciudadanos no nos podemos conformar con las promesas de las autoridades para hacer frente a este flagelo (¡cómo sentirnos seguros si la policía carece de equipo y armamento para combatirlo!). Lo menos que vamos a exigir son acciones concretas y contundentes para que el narcotráfico no se convierta en un problema de seguridad pública e inestabilidad social.”

Una década después los huachicoleros, los asalta trenes, los asalta camiones de carga, los asaltantes del transporte público urbano, los extorsionadores del transporte público que se apostan en algunas calles del centro histórico y los bandoleros de la vía pública operan sin que los agentes de la ley y el orden muestren verdadero músculo. ¡Qué triste haber llegado a esta situación! Los demonios andan sueltos y los vengadores anónimos también.

domingo, 26 de agosto de 2018

La problemática ecológica

Se requiere un cambio en la actitud fundamental del hombre frente a la naturaleza. Es indispensable plantearse normas, valores, ideales y fines obligatorios y obligantes que permitan un cambio radical en la actitud de los seres humanos.


Denunciamos día con día los problemas ecológicos que vamos generando, pero no nos detenemos a pensar lo que ocurre, o bien descargamos la responsabilidad en los demás. Estamos abiertamente en una actitud hostil y egoísta: procuramos solo nuestro beneficio, nos preocupa que se destruya la naturaleza, porque perderemos recursos, y no sabemos cómo sustituirlos. Pareciera que nuestra conciencia ecológica se limita a la preocupación por preservar el ecosistema, para que podamos mantenernos en él, pero nada más. Los problemas ecológicos, entre otros, son solamente cifras que hay que abatir.

Nuestra civilización está en peligro. La explosión demográfica y el efecto ecológico, los hoyos de la capa de ozono, el abatimiento de la biosfera y de los recursos minerales del planeta, la amenaza mortal del SIDA, el riesgo que significa tener el armamento nuclear suficiente para destruir varias veces nuestro planeta, el hambre y la creciente amenaza de las guerras regionales, representan una amenaza general a la humanidad.

A pesar del paulatino crecimiento de nuestra capacidad destructiva, y de los graves efectos que está teniendo para nuestro ecosistema, todavía hay industrias que no consideran de primera importancia invertir recursos para revertir sus procesos destructivos y contaminantes. Quienes sí lo hacen cometen un error de principio, pues consideran que, a través de los nuevos progresos de la ciencia, el desarrollo de nuevas tecnologías, la reordenación de la producción industrial y la promulgación de un orden jurídico-formal que proteja las nuevas estrategias para la conservación de nuestro hábitat, es suficiente. Es indiscutible que el panorama ideal que se describe permitirá grandes avances en esta materia, pero no resolverá el problema.

El reordenamiento de nuestras formas de vida y la transformación en la manera de relacionarnos con la naturaleza no podrá ser resultado exclusivamente de una estrategia racionalmente calculado.

Se requiere un cambio en la actitud fundamental del hombre frente a la naturaleza. Es indispensable plantearse normas, valores, ideales y fines obligatorios y obligantes que permitan un cambio radical en la actitud de los seres humanos.

Es indispensable establecer un talento ético global que influya entre otras dimensiones, en la recuperación de nuestro hábitat. Hay una saturación del “yo” en la cultura occidental, al grado de que hemos perdido la capacidad de mirar hacia los demás, de encontrarnos con un mundo que tiene un sentido y significado que hasta ahora no hemos respetado. Cualquier alternativa de solución no puede hacer de lado un planteamiento ético, pero se requiere reubicar el papel de la persona en el mundo, y motivar al sujeto para que aprenda nuevamente a mirar en los otros alternantes y no necesariamente sujetos desconocidos.

Así como a raíz de las grandes transformaciones del siglo XIX se incrementa la destrucción y contaminación de nuestro ecosistema -y de que este progreso se funda en una racionalidad estratégica positiva- así, fundados en una actitud y disposición diferente será posible su recuperación. Por esto el planteamiento ético es fundamental al tratar los problemas ecológicos.

Cuando el ser humano enfrenta problemas complejos que involucran a su propia existencia, debe recurrir a lo más valioso que tiene dentro de sí: la fuerza espiritual que lo caracteriza como tal. Y desde esta perspectiva, el problema ecológico ya no puede ser visto de la misma manera.

No debemos afrontar el problema con los mismos medios que antes utilizamos para suscitarle. Si seguimos buscando recetas científicas o tecnológicas, orientadas en nuevas formas de control, estaremos errando el camino. Esto es, si tratamos las consecuencias fatales de la tecnología como si fuera solo un defecto técnico que pudiera ser remediado por la misma tecnología, la solución es solamente parcial, pues opondremos alternativas meramente objetivas frente a una crisis que deriva del objetivismo y que anula toda pretensión de subjetividad, que necesariamente deberá ser tomada en cuenta.

Lo que se necesita es algo nuevo y diferente a la técnica: una actitud radicalmente nueva del hombre hacia sí mismo y hacia el mundo, una nueva forma de mirarlo. De entrada, tendremos que dejar de pensar que la naturaleza es un complejo enigma que nosotros debemos resolver, una máquina con instrucciones de manejo que puede ser controlada por la información capturada en una computadora.

Una nueva actitud ética tendrá que partir de la interioridad misma del sujeto, de su propia naturaleza, de la especificidad que lo distingue de los demás. El vacío que hay en el mundo, y que ha provocado los múltiples problemas que se han señalado, sólo podrá resolverse con una nueva propuesta de relación entre el hombre y la naturaleza, con normas y valores que respondan a las nuevas exigencias. Debemos enfrentar la sabiduría a la ciencia, la energía espiritual a la tecnología, el equilibrio ecológico a la industria, y una nueva ética a la frialdad de las leyes que en lugar del dominio sobre la naturaleza se abra a una nueva alianza del hombre con la naturaleza.

Debemos buscar qué objetivos, normas y valores hay que postular para lograr un consenso fundamental que permita la reorientación de la vida del hombre. La situación actual exige “...un consenso fundamental sobre convicciones humanas integradoras.”

Las razones pueden ser comprendidas y aceptadas, pero se requiere de la convicción de que es posible un nuevo espacio de vida para la persona, de la disposición interna del sujeto para actuar, de la creencia de que es factible un nuevo cambio. El hombre manifiesta la tendencia a fundamentar su ser y su hacer en un nuevo marco valorativo y normativo. Pero no es sólo una responsabilidad para consigo mismo, es sobre todo una responsabilidad ante el mundo, a la que Hans Küng denomina “Ética de la responsabilidad planetario”.

Estamos en una etapa crucial. Las características básicas de esta nueva ética son:

a) Una ética de responsabilidad por lo que hemos hecho y por lo que debemos hacer.
b) Responsabilidad por el ámbito común, el medio ambiente y el mundo futuro.

¿Bajo qué condiciones fundamentales podemos sobrevivir con una vida humana en una tierra habitable, programando humanamente nuestra vida individual y social? ¿Qué presupuestos son necesarios para salvar la civilización humana en el tercer milenio? ¿A qué principio básico habrán de atenerse los responsables de la política, de la economía, de la Ciencia y la religión? ¿Qué se requiere para que el hombre concreto alcance una existencia plenamente realizada?

Lo cierto es que para un mundo mejor requerimos dos características básicas: identidad y solidaridad, para mirarnos a nosotros mismos, a los demás, a la naturaleza y al mundo, como alternantes en un diálogo profundo que nos permita reconstruirnos, mirarnos nuevamente.

Este nuevo talante ético global (por el cual se rijan los políticos, los industriales, los economistas, los financieros, los intelectuales, etc.) tendrá que ser obligante (como cualidad) y obligatorio (como realidad), de lo contrario no hay orden mundial.

En Küng la ética puede sustentarse en principios religiosos o en la fuerza de las convicciones de los sujetos, pero de cualquier manera se requiere de un consenso entre las partes (no de imposiciones), de actos comunicativos (y no de acciones de dominio), de la disposición del sujeto a integrar un nuevo mundo de vida. Aquí pueden ser insuficientes todas las racionalidades, la razón puede ser fácilmente sinrazón. La supervivencia de la comunidad humana no es posible sin esta nueva ética. “...imposible la paz interna sin una voluntad común de resolver sin violencia los conflictos sociales; imposible un ordenamiento económico y jurídico sin la voluntad de atenerse a un orden y unas leyes concretas; imposible unas instituciones sin un consenso, al menos implícito, del conjunto de ciudadanos y ciudadanas”.

Por esto, sólo en un proceso democrático de reflexibidad y autolimitación será posible esta nueva ética. Pero la cuestión no es sencilla, quedan puntos fundamentales pendientes: ¿Cómo fundar una ética general? ¿Cómo hacer que sea incondicional, en un mundo que rechaza cualquier principio de autoridad? ¿Cómo hacer que esta ética sea realmente practicable? Se han señalado el consenso, la racionalidad comunicativa, la convivencia, la disposición del sujeto, las convicciones de la persona. La respuesta no está en lograr una postura única, irreductible, aunque dé lugar a que confluyan las demás propuestas. La alternativa está en poder generar un acuerdo entre las diferentes posturas (todas son válidas si son auténticas y pretenden el mismo fin), en establecer comunidades dialogantes, que permitan ver hacia el otro sin pretensión de dominio o imposición. El diálogo es la característica fundamental de la inteligencia humana.

La propuesta de Küng no se puede entender sin un último señalamiento: “un análisis de los tiempos que excluye la dimensión religiosa es insuficiente”, y añade que es imposible la paz entre las naciones sin un diálogo entre las religiones. Quizá más que por el supuesto que subyazca a este diálogo ecuménico, y que no es otro que el diálogo profundo, está la convicción de que se requiere reconstruir el mundo de la vida de los sujetos. Para Küng esto es fundamental pues sólo lo incondicionado puede obligar incondicionalmente.

Ahora, en palabras de Havel, “tenemos que esforzarnos con mayor ahínco, más por entender que por explicar. El camino futuro no está en la construcción de soluciones sistemáticas universales, que se apliquen desde fuera a las cosas, sino en el intento de llegar al fondo de lo real, a través de la experiencia personal”. Por la subjetividad, la introspección, la mirada profunda hacia el mundo, la naturaleza y el hombre se podrá crear una atmósfera de solidaridad, de tolerancia, de unidad y diversidad, basada en el respeto mutuo, el pluralismo y el paralelismo genuinos. El espíritu humano deberá ser rehabilitado. Continúa Havel: “Tengo el convencimiento profundo de que hemos de liberar, de la esfera de la fantasía privada, la fuerza de la propia naturaleza (única e irrepetible experiencia del mundo), el sentido elemental de justicia, o la habilidad de ver las cosas como las ven los demás. Habrá que reencontrar el sentido de responsabilidad trascendental, de la sabiduría arquetípica, del buen gusto y el buen ánimo, de la compasión y la fe en la importancia de aquellas medidas particulares que no aspiran a ser una clave universal de salvación. Hay que rehabilitar estas fuerzas. Hay que volver a dar las cosas, una vez más, la oportunidad de presentarse tal y como son, y de no prohibirles su individualidad”. Hemos de mirar el pluralismo del mundo, y de no atarlo a la búsqueda de denominadores comunes, o reducirlo todo a una ecuación universal.

Para entender la problemática ecológica que nos envuelve debemos tener confianza en nuestra propia subjetividad y en la subjetividad del mundo. Para ello hay que abandonar el culto a la objetividad y a los promedios estadísticos, y analizarla e interpretarla desde este nuevo talante ético global.

Hasta ahora hemos desconocido que el mundo tiene también una espiritualidad, que es algo más que un mero cuerpo de información que puede ser comprendido externamente, y objetivado y ensamblado mecánicamente. Por decirlo de alguna manera, el espíritu humano está hecho del mismo material que el espíritu del mundo, y también se puede experimentar este material, debemos comprender su voluntad, su dolor y su esperanza.

domingo, 22 de julio de 2018

Noviazgo: entrega y plenitud

La relación se construye a partir de una comunicación completa y clara, ésta es tal vez el elemento central de un noviazgo fructífero: que se logre una verdadera comunicación que permita tomar decisiones informadas y eficaces en cada una de las etapas por las que se va pasando.


Por Encuentro de Novios de Puebla

Pedro y Marcela llevan dos años de novios, él trabaja en el banco y ella es educadora en un kínder de su ciudad, el sábado, cuando se ven para tomar un café Pedro le dice a Marcela: “Te quieres casar conmigo” Marcela se queda impactada, no puede responder, no sabe qué hacer, empieza a llorar y le pide a Pedro la lleve a su casa.


Realidad
Las parejas enfrentan el miedo cuando tienen que tomar una decisión definitiva y para toda la vida, lo que ha sucedido antes es determinante para esta decisión.

Marcela llega a su casa y no entiende qué le pasa, hace tres años se sentía sola, aunque le gustaban los niños y su trabajo, a veces se le hacía pesado levantarse para ir al kínder; salía con sus amigas al cine, se divertían en las discos, pero en el fondo faltaba algo. Conoció a Pedro en una fiesta de la Directora, desde ese día, sin que hubiera pasado nada, su vida cambió, se empezó a cuidar más, se pintaba, hacía ejercicio y buscaba la ocasión de encontrarse con Pedro.


Realidad
El hombre no está hecho para estar solo, somos sociales por naturaleza y la relación hombre-mujer está inscrita en el corazón. Por más que se desarrolle uno de manera individual, esto no satisface lo que no se entrega muchas veces se descompone.

Pedro por su parte, empezó a estar distraído en el banco, de repente estaba pensando en Marcela y no sabía ni por qué. Quería verla todo el día, estar con ella, ir a todos lados con ella. El día de la quincena ya no aguantó más, le llamó por teléfono y la invitó a tomar un café. Al llegar a la mesa, a Pedro le sudaban las manos, estaba muy arreglado y, antes de poder pedirle nada al mesero, le dijo a Marcela: “Me gustas y quiero que seas mi novia”.


Realidad
La decisión de exclusividad es algo natural en el desarrollo de una relación, se quiere a una persona en lo individual, se busca la profundización con ella, es un paso clave que requiere madurez y compromiso. Si no se da, no se puede conocer a fondo a la persona.

Marcela no lo podía creer, estaba feliz, le dijo que sí a Pedro y le dio un beso. Ese día empezó su noviazgo. A partir de ese momento la vida de los dos cambió, sus papás no lo podían creer, Marcela se veía radiante, amanecía cantando, en el kínder los papás y la directora estaban sorprendidos, los niños y niñas la querían más que nunca. Pedro, por su parte, empezó a trabajar mejor que nunca, con energía especial y una disposición que sus compañeros no conocían.


Realidad
La entrega, el pensar en otro, en una palabra, el amor transforma a las personas, le da sentido a la vida, produce alegría y júbilo. Las relaciones egoístas y mezquinas producen resultados inmediatos, pero no alegría y plenitud.

Conforme su noviazgo avanzó cada día tenían mayor intimidad, pasaban muchas horas juntos; en un viaje de fin de semana a las montañas, se encontraron de repente juntos y solos frente a la chimenea, la cercanía les producía una emoción indescriptible, se sentían atraídos el uno hacía el otro de una manera que no habían experimentado; Marcela susurró al oído de Pedro: “Te amo”. En ese momento Pedro reaccionó y le dijo: “Yo también te amo y creo que lo mejor es que salgamos a caminar”.


Realidad
Las manifestaciones de amor, gradualmente se van profundizando y son cada vez más íntimas, pero también deben ser proporcionales al compromiso contraído, la afectividad creciente debe ser resultado de la intimidad personal, no del deseo o de la sensualidad. Una relación sin respeto, tarde o temprano se destruye.

Después de un viaje que tuvo que hacer a una de las sucursales del banco, Pedro llegó y notó a Marcela un tanto distinta, más bien callada y con cierta tristeza. Después de un par de días de observar y confirmar que sus percepciones eran correctas, Pedro le pregunto: “¿Te pasa algo? Te noto distante y triste”. La primera reacción de Marcela fue decir: “No, no me sucede nada”; pero Pedro insistió pues no estaba satisfecho con la situación.

Después de mucho insistir Marcela finalmente le dijo: “Te fuiste dos semanas, sabes cuánto me gusta estar contigo, escucharte y no tuviste la delicadeza de hablarme más que el fin de semana. Estoy llegando a la conclusión que no te importo, que no significo para ti lo mismo que tú para mí y de esta manera me parece que es mejor pensar si nos conviene seguir juntos”. Pedro no lo podía creer, estaba trabajando más duro que nunca para poder casarse con Marcela, le había comprado unos chocolates a su regreso y había pensado todo el tiempo en ella; y ahora resulta que no le interesaba, no la entendía y se incomodó con la situación.


Realidad
La relación se construye a partir de una comunicación completa y clara, éste es tal vez el elemento central de un noviazgo fructífero, que se logre una comunicación verdadera que permita tomar decisiones informadas y eficaces en cada una de las etapas por las que se va pasando: enamoramiento, conocimiento inicial, profundización, desencanto, compromiso.

Después de superar varias circunstancias de empleo, dinero, salud y familia fue que Pedro se acercó a Marcela para ofrecerle matrimonio, Marcela estaba feliz, pero al mismo tiempo tenía dudas sobre sus posibilidades reales de vivir para siempre con Pedro, sabía que eran muy diferentes en algunas áreas como el dedicar el tiempo libre, cómo veían el trabajo y el dinero; pero al mismo tiempo lo quería, sabía que a su lado era feliz y entonces no sabía qué hacer.


Realidad
El compromiso es la etapa culminante de cualquier relación, bien sea para deshacerla o mantenerla, pero se debe dar ese compromiso. Se requiere madurez y decisión para dar el paso, la sensibilidad no puede ser el factor de decisión para entregar la vida por siempre a otra persona.

Al llegar a su casa, se detuvo frente del crucifijo que tenía en la cabecera de su cama y oró, pidió por la decisión que estaba a punto de tomar, pidió lucidez para analizar la situación y voluntad para cumplir su decisión.


Realidad
El amor de pareja es reflejo del amor de Dios y sólo Él lo entiende plenamente, sólo con Él se puede caminar por el sendero correcto y sólo Él puede ayudar a mantener una relación para toda la vida.

sábado, 14 de julio de 2018

La actitud ante el sufrimiento, Segunda Parte

...no niego mi situación, más bien la asumo tal cual es y lloro cuando me siento triste, pero también duermo cuando me siento cansada, río cuando me siento alegre, como cuando tengo hambre y estoy con mis hijos, cuando estoy con mis hijos...


Por Enrique López Albores *

Cuando a Juan, de 22 años de edad y estudiante de medicina, le diagnosticaron cáncer, la noticia lo dejó frío y no supo qué decir.

De regreso a casa, su madre, que lo había acompañado a la consulta, le sirvió lo que acostumbraba cenar, y su padre, que recién llegaba del trabajo, se sentaron con él a compartir los alimentos. Nadie se atrevía a decir palabra, realmente estaban espantados, tristes y con un rayo de luz de esperanza que les decía que tal vez el médico se había equivocado, o que consultando a otro médico las cosas serían diferentes... Nada fue disconforme, las cosas estaban igual con la segunda y la tercera opinión de los médicos.

Juan había sido hasta ese momento un joven dinámico, lleno de vida, le gustaba jugar baloncesto y se dedicaba al estudio lo más que podía, situación que le permitió avanzar rápidamente en su carrera universitaria. Estaba cursando los últimos semestres y la perspectiva de trabajo era buena para él.

Juan sabía perfectamente lo que le estaba pasando, sabía con toda certeza lo que le pasaría con los tratamientos, sabía de la caída del cabello, el debilitamiento físico y una serie de cambios en sus hábitos, alimentación, estados ánimo y en aquello que le pasaría a su cuerpo. Lo sabía... y no.

Un día de tantos, entre el tratamiento y la escuela, entre la tristeza y la furia, entre el desánimo y la esperanza, un día de esos, Juan se encontró con una mujer, madre de cuatro hijos, viuda, con cáncer y sometida a las quimioterapias y demás tratamientos. Ese día fue trascendental para Juan. La mujer lucía delgada, sin cabello y con una enorme sonrisa que le iluminaba el rostro, una sonrisa que contagiaba hasta el más fantasmagórico de los rostros.

Se sentaron juntos esperando su turno para recibir la "quimio", como ellos le llamaban, mientras tanto empezaron a platicar. Ella le compartió que a veces, cuando salía de las sesiones se sentía desfallecida, pero lo que le daba ánimos y fuerza para seguir adelante era el recuerdo de sus cuatro hijos esperándola para comer o para cenar cuando había algo qué cenar. Le platicó cómo la más pequeña de sus hijas, estaba aprendiendo a leer y el gusto que sentía la niña y ella misma cuando lograba formar una sílaba o una palabra. La niña no sabía que su mamá tenía cáncer, tampoco sabía que, tal vez, pronto la perdería, lo único que sabía era que su mamá le ayudaba con su tarea un poco y la acompañaba cada que tenía miedo en la oscuridad de la noche.

Juan escuchaba entre conmovido y alegre, pero siempre atento siguiendo la narración de aquella madre que se debatía entre la vida y la muerte, hasta que se atrevió a preguntarle: ¿Le tiene usted miedo a la muerte? Y ella le contestó:

"Hace tiempo dejé de tenerle miedo, al principio era algo que me atormentaba, era algo que no me dejaba dormir, me daba miedo pensar que pronto dejaría de ver a mis hijos, me daba miedo pensar que mis hijos no podrían hacer nada para sobrevivir, me daba miedo pensar que me enterrarían y quedaría sola en el cementerio, me daba miedo muchas cosas, y, gracias al miedo había empezado a dar cabida cada vez más a esta enfermedad que me está disminuyendo día a día, me di cuenta que era yo quien le daba entrada al desánimo, y también me di cuenta de que la vida se me estaba escapando entre los malestares, la angustia y el miedo. Sobre todo, me di cuenta que, quizá los últimos días de mi vida, los estaba echando al bote de la basura porque no los pasaba con mis hijos. Desde ese día, decidí que, independientemente con todo y el dolor físico que llego a experimentar por el tratamiento, los momentos en que yo me sintiera bien, sean los que sean, dure lo que duren, los utilizaría pasando tiempo con ellos, disfrutando lo que sí tengo cuando los escucho sonreír, hablar o gritar.

También decidí ese día hacer un trato con la muerte y le dije: "Muerte, yo sé bien que estás cercana, sé muy bien que en el momento que te plazca me puedes llevar, pero sería lo mismo si no tuviera esta enfermedad que tengo, así que, desde hoy quiero decirte que no me detendré pensando en lo que tú me aguardas, no me detendré a pensar en lo que me espera cuando me tomes de la mano, no desperdiciaré el tiempo dejando que me entierres tu aguijón en mi corazón, desde hoy muerte, disfrutaré a mis hijos y de cada uno de los detalles de la Vida. ¡Sí, la vida! que me da cada día, cada minuto, en cada sonrisa, en cada amanecer, en cada persona que encuentro en la calle, en el hospital o donde sea que me encuentre. Muerte, serás bienvenida cuando vengas pero por lo pronto mi encuentro es con la VIDA".

Desde ese día, mi estimado joven, la muerte guardó su aguijón para mí y también para mis hijos los mayores quienes ya se dan cuenta de la situación.

Desde ese día, no niego mi situación, más bien la asumo tal cual es y lloro cuando me siento triste, pero también duermo cuando me siento cansada, río cuando me siento alegre, como cuando tengo hambre y ESTOY CON MIS HIJOS, cuando ESTOY CON MIS HIJOS.

Juan y otras personas que sin querer escucharon las reflexiones de aquella mujer y su canto a la vida, se quedaron impactados y en silencio pero pensando cada quien para sus adentros lo que quiso, pero a Juan ese día le cambió la perspectiva de su propia existencia.

Llegando a casa compartió la experiencia con sus padres, compartieron sus sentimientos, sus miedos, su dolor y también compartieron un pacto, un pacto de vida, desde ese día vivirían lo que tenían que vivir disfrutando cuando había algo por disfrutar y también llorando cuando había motivos para ello.

Juan decidió volver al baloncesto, cada que podía salía con sus amigos, fue recuperando la alegría de vivir cada día, fue transformando su experiencia de una experiencia de dolor sin sentido a una experiencia de crecimiento y fortalecimiento espiritual que le permitía distinguir entre aquello que podía hacer dentro sus limitaciones y aquello que ya no podía hacer por las mismas limitaciones y descubrió que... lo que podía hacer era mucho más de lo que hacía incluso cuando estaba sin el cáncer: encontrarle un sentido a su existencia gracias a la enorme sensibilidad que había desarrollado dentro las circunstancias que la vida le había deparado.

El final de la historia de Juan todavía no se puede escribir, el final de su historia no viene al caso en este momento, porque él menos que nadie todavía no piensa en ese final, no le interesa, está mucho más centrado en el "presente" que la vida le regala a cada momento, a cada paso, con cada persona.

Solamente queda una pregunta por hacernos: ¿Qué es más importante, lo que nos pasa o la actitud que tomamos frente a eso que nos pasa?

* El autor es catedrático en la Universidad Iberoamericana Puebla y en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Consultor en empresas como BBVA Bancomer, ThyssenKrup, Federal Mogul, Holcim Apasco, Grupo Lamitec, entre otras, en donde ha integrado equipos de alto desempeño e impartido seminarios de formación a nivel gerencial y mandos medios.

viernes, 18 de mayo de 2018

La actitud frente al sufrimiento, Primera Parte

No es la carga la que nos vence (...), sino el modo en que la llevamos.
Fabry, 1977


Por Enrique López Albores *

Existen dos tipos de situaciones o acontecimientos en la vida: las que sí podemos cambiar (modificables) y las que no podemos cambiar (no modificables).

No puedo dar en este momento un porcentaje exacto de todas aquellas situaciones modificables, pero sí puedo traer a cuento varios ejemplos o casos que las ejemplifiquen, entre ellos encontramos a los sistemas políticos y económicos, los sistemas familiares, las normas que rigen una sociedad, las costumbres que se practican, algunas enfermedades atendidas a tiempo, mis relaciones interpersonales, un trabajo, etc.

Aunado a las situaciones modificables que he mencionado y un sin número de ellas que he omitido se encuentran también las situaciones no modificables. Ejemplos de estas situaciones son una enfermedad incurable, la muerte y el dolor.

Frente o en las situaciones modificables existen dos actitudes que podemos tomar, una sana y otra insana. La actitud sana en una situación modificable es hacer todo lo que esté en nuestras manos para cambiarlo, es poner en marcha todas aquellas actividades que podemos y “debemos” realizar para cambiar dicha situación.

La actitud insana en una situación modificable es dejar de hacer lo que está en nuestras manos para cambiar dicha situación, es esperar que “de puro milagro” las cosas cambien, que mejoren o que simplemente desaparezcan. Esta actitud podemos calificarla de pasividad destructiva porque dejamos de hacer aquello que “debemos” hacer para colaborar en la transformación de la situación modificable.

Los ejemplos usted mismo puede encontrarlos. Las situaciones modificables con que nos enfrentamos a cada día y van desde lo micro hasta lo macro. Desde situaciones que podemos cambiar en nuestra propia persona, en nuestra pareja, en la relación con nuestros hijos, nuestros compañeros de trabajo, hasta situaciones que tienen que ver con cuestiones estructurales de gobierno, de economía nacional e internacional.

Si existe la idea de que las cosas y decisiones nacionales e internacionales no nos competen, es justamente porque a alguien le conviene que creamos eso y vivamos así, enajenados de nuestra responsabilidad personal y social.

Basta revisar la historia universal, la historia de nuestro país, las decisiones políticas que últimamente hemos venido tomando como nación en diversos ámbitos de nuestra vida nacional. La historia es una serie de cambios y transformaciones llevadas por la voluntad y la acción de personas tan concretas y de carne y hueso como usted y yo.

Ahora bien, abordemos las situaciones no modificables, frente a éstas o en estas situaciones también existen dos actitudes que podemos adoptar, una insana y otra sana. Abordemos primero la actitud insana para dejar cancha a la actitud sana que nos interesa más.

La actitud insana es no aceptar la situación tal como es, es negarla, es querer cambiarla y hacer todo para que esa situación deje de existir o para dejar de sentirla. Es obstinarse en lo absurdo, es insistir en lo inevitable, es querer tapar el sol con un dedo o detener el cause de los ríos. Es desear que el tiempo vuelva para recuperar salud, belleza, juventud. En este sentido, cuando nos obstinamos en CAMBIAR algo que NO SE PUEDE MODIFICAR, estamos distrayéndonos para no MODIFICAR lo que sí podemos modificar y que nos traería mayor salud en todos los aspectos de nuestra vida.

La actitud sana en una situación no modificable se caracteriza por la aceptación “pasiva” de la situación existente. La única transformación que en este caso se realiza es justamente el cambio de actitud. Alguien ha mencionado en una ocasión, haciendo la diferencia entre dolor y sufrimiento, que el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional, significando con esto al sufrimiento como la actitud que tomemos frente a eso que es doloroso.

En palabras de Joseph Fabry (1977) podemos afirmar que el sufrimiento en sí mismo carece de sentido, pero una persona puede adoptar actitudes significativas respecto a hechos que en sí mismos carecen de sentido y además el sufrimiento puede tener sentido, si nos cambia y nos mejora.

V. E. Frankl (1995) afirma que: “Cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, por ejemplo, una enfermedad incurable, un cáncer que no puede operarse, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo, cuál es el del sufrimiento. Porque lo que más importa de todo es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento, nuestra actitud al cargar con ese sufrimiento.”

Ahora bien, el mismo Frankl, en la obra ya citada, se anota la siguiente aclaración en relación al sentido del sufrimiento y dice que: “El sufrimiento no significará nada a menos que sea absolutamente necesario; por ejemplo, el paciente no tiene por qué soportar, como si llevara una cruz, el cáncer que puede combatirse con una operación; en tal caso sería masoquismo, no heroísmo.”

Encontrar el sentido de la vida es ya uno de los desafíos más grandes de la existencia humana, hacerlo en el sufrimiento lo es aún más.

La actitud, regida muchas veces por nuestros pensamientos y la lectura que damos de la vida y lo que nos acontece, determina en gran manera la forma como vivamos las situaciones más difíciles que de una o de otra manera tenemos que enfrentar a lo largo de nuestra vida.

Ahora que hemos diferenciado a lo largo de este escrito los tipos de situaciones (modificables y no modificables) a las que nos enfrentamos y los tipos de actitudes (sanas e insanas) que podemos tomar en dichas situaciones lo único que nos queda es el reto de aprender a conocer la diferencia para invertir energías en aquello que podemos y estamos llamados a modificar y no quemarnos o desgastarnos en querer cambiar aquello que de suyo es no modificable.

Para finalizar les comparto la oración tan famosa de la serenidad: Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; el valor, para cambiar las que sí puedo; y la sabiduría, para conocer la diferencia.

* El autor es catedrático en la Universidad Iberoamericana Puebla y en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Consultor en empresas como BBVA Bancomer, ThyssenKrup, Federal Mogul, Holcim Apasco, Grupo Lamitec, entre otras, en donde ha integrado equipos de alto desempeño e impartido seminarios de formación a nivel gerencial y mandos medios.

jueves, 10 de mayo de 2018

Madre... y padre al mismo tiempo

Muchas madres solteras piensan que por el hecho de haberse entregado a un hombre ya no valen nada y que ningún hombre valioso las tomará en cuenta. ¡No pienses de ese modo! Es mucho tu valor al enfrentar la vida y la educación de tus hijos.


Rosalía
Es una joven de 17 años, la mayor de seis hermanos; entusiasta, alegre, dispuesta siempre a divertirse y pasarla bien.

La familia de Rosalía no es amante de las fiestas juveniles, de los antros, le daban pocos permisos y la responsabilizaban siempre del cuidado de la casa y de sus hermanos más pequeños. Era como un ave encerrada en una jaula. Pocas veces o ninguna, la mamá dialogaba con ella y la orientaba a ver la vida como es.

Un día, Rosalía conoció a un muchacho simpático, dicharachero, con el que podía conversar de intereses juveniles; se comprendían y era dichosa en su compañía. Tres meses trascurrieron felices.

El joven la visitaba en la casa, hablaba con los padres, jugaba con los pequeños, se mostraba encantador, ni ella ni la familia se interesaron por la procedencia, costumbres o creencias del muchacho. Las relaciones siguieron adelante, pero cuatro meses más tarde desapareció como el humo.

¿Dónde y cuándo sucedió? Para qué dar detalles. Rosalía tenía dos meses de embarazo, vivía con angustia y desesperación. Su mamá le gritó, le pegó, se lo comunicó a su esposo: “¡Cómo! Yo la he educado bien y le he dado todo lo que necesitaba... ¡No quiero volver a verla!, que se vaya de casa con quien tanto la quiere, la familia no sufrirá tal deshonra”, alega el papá de Rosalía.

De nada valieron las lágrimas ni las súplicas de madre e hija, fue expulsada del hogar, se refugió por unos días con una amiga, después con una tía, consiguió un mal trabajo, dio a luz con mil dificultades y ahora vive en un cuarto con otra joven en las mismas circunstancias… Sufre, vende lo que puede y lucha por mantener a su hijo de seis meses…


Lucila
Es secretaria en una importante empresa, tiene buen sueldo. Sus padres estaban separados hacía años, vivía con la mamá y dos hermanos, pero su casa parecía más hotel que hogar. Llevaba dos años en el mismo empleo. Un jefe la sedujo, le cantó su amor inmenso, le ofreció la luna, le regalaba con frecuencia flores, dulces, peluches... Era todo un caballero hasta que conquistó su voluntad. Le puso un departamento y aunque la mamá no quería que se fuera con él, ella insistió en que quería vivir su vida y ser feliz como nunca lo había sido.

Tuvo una hija, fue rechazada por su pareja porque él quería que fuera niño... Comenzaron las peleas, las ausencias prolongadas, la restricción del dinero (ella dejó de trabajar), los celos, las dificultades. Ya no se soportaban.

Lucila averiguó sobre su pareja, cosa que no hizo a su debido tiempo. Él era casado, tenía tres hijas. Cuando ella se lo dijo, hubo gritos, humillaciones, golpes, amenazas...

Una mañana, cansada de aguantar y después de haber recibido una paliza, se fue a casa de su mamá que la recibió. Sí, entre lágrimas y abrazos. Ahora con el disgusto de sus dos hermanos, luchan madre e hija por sacar adelante a la niñita sin papá…


Yolanda
Es una adolescente de 14 años, se siente muy moderna, considera que sus padres son anticuados a sus 44 y 47 años. Todo lo que ellos hacen o dicen le parece que es del siglo pasado porque el mundo de hoy es distinto y ellos no comprenden nada. Sus padres pelean mucho y ella encuentra la felicidad fuera de casa; tiene muchas amigas y amigos que son a todo dar.

Un día, Yolanda desaparece de su casa. Se fue con el novio, un muchachito dos años mayor que ella. Dicen que se adoran, que ellos sí saben vivir. Ambos trabajan y ganan poco, pero dicen estar muy bien. La mamá de él, que los acogió en su casa, la trata bien, pero la felicidad no duró mucho. Vivieron 6 años juntos, tuvieron tres descendientes, pero las relaciones familiares se fueron debilitando.

La mamá se fue, cansanda de cuidar nietos, pues Yolanda salía a trabajar, ganaba poco y desatendía a los hijos. El muchacho era un irresponsable, se aficionó a la bebida, su sueldo no daba para mucho. Las groserías y las discusiones continuas, que llegaron hasta los golpes, hicieron imposible la convivencia.

Hoy, con sus 20 años y sus tres hijos, tomó sus escasas pertenencias y se fue a vivir a un cuarto alquilado donde lo pasa muy mal, le falta de todo, pero al menos tiene tranquilidad y la experiencia le ha enseñado muchas cosas...

La lista de casos podría continuar, variarían los detalles y pormenores, pero nos preguntamos ¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué en nuestra sociedad se dan tantos casos de madres solteras y cada vez de menor edad? ¿Por qué siempre se culpa a la mujer y nunca al hombre?

Hay un común denominador: En la mayoría de los casos van en busca del amor que llene su corazón porque carecen de él. En el hogar no han recibido todo el interés, atención y amor que necesitaban. Cuando alguien les promete el sol, la luna y las estrellas creen en sus mentiras y engaños. Se equivocan, sí, pero no juzguemos, dejemos eso a Dios. ¿Acaso no nos equivocamos todas las personas en diversos momentos de nuestra vida?


Mamás solteras
Muchas madres solteras piensan que por el hecho de haberse entregado a un hombre ya no valen nada y que ningún hombre valioso las tomará en cuenta. ¡No pienses de ese modo! Es mucho tu valor al enfrentar la vida y educar a tus hijos. Levanta los ojos, piensa en la grandeza de la maternidad, confía en Dios.

No sufran por la falta de un hombre, de un padre para sus hijos. Hay muchos hogares en los que hay padre y no por eso los hijos son felices. Procuren dar a sus hijos lo que quizá a ustedes faltó: amor, comprensión y buen ejemplo.


A los padres de familia
No culpen a sus hijas, no van remediar nada con regaños e incomprensiones, pero sí miremos un poco hacia atrás. La mayoría de los casos proceden de donde no se vive la armonía, el diálogo, el interés de unos por otros y más bien se vive una gran indiferencia.

La irresponsabilidad de los varones y la poca atención de las mamás las llevan a huir del hogar. Interesarse por los hijos no es sermonearles, prohibirles, castigarles y exigirles. Es amarles en verdad, hablar con ellos, darles buen ejemplo, dialogar y estar abiertos a la época del mundo que estamos viviendo; hay que educar su libertad en la responsabilidad.

Los hijos han de respirar en el hogar amor e interés por ellos, sin exceso de consentimiento que sería mal educarlos; comprender sus fracasos, impulsarlos y estimularlos al bien, acercarlos a Dios, practicar con ellos la devoción a María, infundir en ellos hábitos de respeto, de honradez, de trabajo, de esfuerzo, todo ello con el ejemplo y la palabra oportuna más que con la exigencia o la sanción.
Si en el hogar y en el matrimonio no se viven actitudes de generosidad, de ternura, de comprensión y sobre todo de perdón, no cosecharán buenos frutos en los hijos. Los gritos no educan y todos queremos huir de ellos pensando que nos va a ir mejor.


¿Y el deber de los hijos?
La felicidad no se encuentra en los antros; la felicidad hay que crearla y construirla con la propia vida sabiendo observar la vida feliz o infeliz de los demás. Si creen todo lo que dicen las telenovelas, si sus maestros son la vecinita de enfrente o el muchachito sabiondo que habla de todo y no hace nada, no les auguro un buen futuro.