domingo, 16 de mayo de 2021

Cantinflas en su tinta

En algunas películas a color, Mario Moreno “Cantinflas” pudo dar cachetadas con guante blanco a personajes de la vida pública interpretando diversos oficios (médico, profesor, sacerdote), ciertamente con su tinte cómico, pero con efectivas dosis de incomodidad en situaciones que no son ajenas a nuestra realidad. Considero necesario rescatar esos diálogos, esos pensamientos que el mimo mexicano interpretó y que de alguna manera pudieran servir para fortalecer la deteriorada conciencia social.


Cantinflas y la doctrina social de la Iglesia

Padre Damián: Padre Sebastián, he sabido algo que me preocupa profundamente, comprendo que lo guía una buena intención, pero me veo en la necesidad de llamarle la atención. Don Silvestre me llamó para darme una queja, se trata de que en las primeras lecciones del catecismo les ha metido en la cabeza a los niños ciertas ideas que considero altamente perjudiciales.

Padre Sebas: ¿Cómo cuáles Padre?

Padre Damián: Pues les ha dicho a los chicos que hagan ver a sus padres que el esfuerzo de su trabajo debe estar en proporción al salario.

Padre Sebas: ¡Ah, eso sí! Que si cobran más que trabajan que cobren menos, pero que, si trabajan más que cobran, pues que cobren más.

Padre Damián: ¿Y usted sabe que esas teorías ya han empezado a armar líos y que varios obreros se han presentado con Don Silvestre pidiéndole aumento en el salario?

Padre Sebas: ¡Ah pues qué bueno!

Padre Damián: ¿Bueno? ¿Por qué?

Padre Sebas: Recuerde usted que se ha de procurar que las riquezas no se acumulen en manos de los ricos y que se repartan entre los trabajadores

Doña Sara: Pero eso es comunismo

Padre Sebas: No Doña Sara, esa es la encíclica de su santidad Pío XI. Y su santidad Juan XXIII en su encíclica dice: “que los trabajadores deben ganar lo suficiente para tener un nivel de vida verdaderamente humano que les permita sacar adelante a su familia”.

Padre Damián: Pero la forma en que lo enfoca puede traer problemas.

Padre Sebas: Pues no lo creo porque su santidad León XIII allá por el año de 1891 ya lo decía en su encíclica (Rerum Novarum) “que el Estado debe ayudar a la clase proletaria, porque del trabajo y del esfuerzo del obrero salen las riquezas de los Estados”. Eso lo dijo hace mucho tiempo y no ha pasado nada. No, si es un error querer acabar con los ricos, hay que acabar primero con los pobres Padre.

Padre Damián: Eso no lo dice la encíclica.

Padre Sebas: No, eso lo digo yo. Porque acabando con la pobreza pues habrá más equidad en el mundo.

Padre Damián: ¿Cómo es posible que siendo tan olvidadizo y distraído se sepa de memoria las encíclicas?

Padre Sebas: Es que en el noviciado me pusieron como castigo aprendérmelas un día que en presencia del Señor Arzobispo dije que yo esperaba grandes beneficios del actual concurso económico

Padre Damián: Ecuménico…

Susanita: Bueno, ¿y cuáles son esos beneficios que usted espera Padre Sebas?

Padre Sebas: Pues, pequeñas cositas si usted quiere pero que hagan menos grave, menos triste a la Iglesia. ¿Por qué la Iglesia debe ser triste? Al contrario, que haya alegría. ¿Por qué debe haber esas narices arrugadas y esas caras seriotas? ¿Por qué se debe hablar en voz baja casi en secreto como ocultando algo? ¡No! Yo creo que al Señor le gustaría ver pues, sonrisas y gente contenta en su casa. Y luego esas penitencias de gente humilde, esas promesas que hacen de ir a rezarle a la virgen de rodillas y llegan sangrando. Pues si la virgen es nuestra madre, ¿y a qué madre le iba gustar ver sufrir a sus hijos?

De la película “El Padrecito”, 1964, en el contexto del Concilio Vaticano II


Cantinflas y la burocracia

Melgarejo: Así me gusta, hasta que lo reconoció, y, es más, hay cosas que pasan aquí que también la culpa es de usted, no me lo desniegue.

Licenciado: ¡Le está usted faltando el respeto a un superior! Y no me vaya a venir con la fracesita de “el ministro y yo” porque ahora no le va a servir de nada. Recuerde que lo puedo despedir inmediatamente.

Melgarejo: ¡Ah! pero no le voy a dar ese gusto licenciado, no. Desde este momento reciba usted mi renuncia irrevocable, ¿me oyó? Irrevocable

Licenciado: ¡Aceptada! ¡Lárguese!

Melgarejo: ¡Ah! ¡No, no! Tampoco así de lárguese. ¡No! Déjeme desahogarme, si tengo algunas palabras que decirles a todos mis excompañeros.

Melgarejo: Sí señor. Ustedes tienen un concepto muy equivocado de lo que es la burocracia. ¿Saben de dónde proviene esa palabrita? Buró del francés, bureau, que en español significa escritorio y cracia, del griego cratos que significa poder. En otras palabras, es decir, ustedes ejercen el poder desde los escritorios.

Pero no toda la culpa es de ustedes. No, si ustedes son buenas gentes, la culpa más bien es de sus superiores, de jefes como usted y de muchos como usted que son aves de paso, que no han sabido inculcar en los empleados públicos el verdadero sentido de la burocracia y la responsabilidad que esta encierra. Porque las fallas en la administración frenan el desarrollo, el progreso, la democracia. ¿Saben lo que es democracia? El poder del pueblo por el pueblo y aunque ustedes también son pueblo, se olvidan de los que están allá afuera, de los que esperan, de los que hacen cola como estos que también son pueblo… Y que ellos dependen de ustedes, pero ustedes también dependen de ellos porque ellos al pagar sus impuestos, sus contribuciones están pagando los sueldos de todos ustedes, sus vacaciones, sus servicios médicos, sus jubilaciones.

En otras palabras, todos necesitamos de todos, vivimos en un mundo agresivo, en un mundo angustioso, en un mundo donde nadie creemos en nadie, hemos perdido hasta nuestra propia fe porque… ¿Por qué les estoy hablando? Si a lo mejor ni me entienden, estoy predicando en el desierto, de manera que, ya me voy. Licenciado voy, no me corre. Y saben una cosa, los voy a extrañar, de manera que, adiós mis ex compañeras y ex compañeros de trabajo… si a esto se le puede llamar trabajo.

De la película “El ministro y yo”, 1976


Cantinflas y el ejercicio médico

Doctor Medina: …fui a un asunto relacionado con mi profesión, doctor.

Doctor Marín: ¿Algún enfermo?

Doctor Medina: El papá de un enfermo. El papá de un niño que no quiere darle permiso de que lo operen.

Doctor Villanueva: ¡Ah! A propósito de ese niño. He sabido que lo atiende demasiado y es un enfermo que no le pertenece.

Doctor Medina: Se equivoca usted doctor. ¿Desde cuándo los enfermos son propiedad de nosotros los médicos? “Que no toques este porque es mío”. “Que deja que grite el de más allá porque pertenece a mi institución privada”. No doctor, como dice el juramento hipocrático “en todos los hogares que deba penetrar lo haré con gusto para cuidar de un enfermo.

Doctor Villanueva: Y a mí la experiencia me aconseja que no es bueno que el paciente se encariñe demasiado con su médico o viceversa.

Doctor Medina: Y si no se encariña con su médico, ¿con quién quiere que se encariñe? En su lecho de dolor, nosotros somos sus únicos amigos, somos su única esperanza, somos como una madre. ¿Por qué cree usted que el emblema del seguro social es una mujer con su hijo en brazos? ¿Por qué se le ocurrió al arquitecto?

Doctor Marín: Está bien doctor Medina, está bien, que esto no vuelva a repetirse.

Doctor Medina: Haré lo posible doctor, pero no se lo prometo…

De la película “El Señor Doctor”, 1965. ¿Antecedente del Instituto Gesundheit!?


Cantinflas y el magisterio

También ustedes, necesitan buenos cimientos que son la educación, el respeto a sus mayores y, sobre todo, el deseo de estudiar, de sobresalir y servir a la patria. 

La misión del educador no solamente es enseñar, sino ahondar en la vida de sus alumnos, porque los niños solo tienen dos fuentes de aprendizaje: el hogar y la escuela. Si falla una, la otra no funciona. Es sencillamente como el box, usted tiene muy buena izquierda, pero si no sabe rematar con la derecha, pues todo está perdido. Así es en la vida, uno se mata enseñando, uno les está diciendo esto es lo bueno, esto es lo malo, dándoles ejemplo, pero ¿qué pasa? Vuelven al hogar, ven los ejemplos malos y ya no saben distinguir de la bueno y de lo malo y entonces, se les olvidó de lo que uno les enseñó.

De la película “El profe”, 1964.


Cantinflas y la seguridad

777: ¿Concretamente qué decía el caballero?

Policía: Hablaba muy mal de la policía.

777: ¡Ja! ¿No me diga? ¿Y usted conoce que alguien hable bien de la policía? ¿De manera que, usted es de los que habla mal a espaldas de la policía?

Detenido: ¡Y también de frente!

777: ¡Eso sí me gusta! ¡Eso sí ya me gusta! Yo creo que nos vamos a entender.

Detenido: Yo sé, que la policía está para cuidar a la sociedad que paga sus servicios. Que está para protegerla, no para ensañarse con ella

777: ¿Eso dijo usted?

Detenido: ¡Eh, sí señor!

777: Pues está bien dicho. ¿A quién no le pareció?

Detenido: También dije que caer en una delegación es peor que haber caído en otros tiempos que caer en la santa inquisición.

777: Haber, haber, haber. Sígale

Detenido: Mucho se dijo que en los gobiernos no había corrupción. ¡Ah!, que ya no habría mordidas, que la justicia no tendría precio, que habría mucha moralidad… Y ya ve usted qué ha pasado: ¡Nada!

777: Pura demagogia, pura demagogia

Detenido: Pero aquí estoy yo tratando de hacer valer mis derechos

777: ¡Ah no! Eso sí, sus derechos valen licenciado, sus derechos valen y sus impuestos siguen trabajando.

Detenido: Entonces dígame, ¿por qué no encierran a los meros gallones?

777: Porque hay escasez de huevos.

Detenido: Eso es, qué bárbaro, qué bárbaro, qué bárbaro. Tal vez esté gritando en el desierto, pero gritando. ¡Mientras permanezcamos callados, nadie va a escuchar nuestro silencio!

777: ¡Ay qué frases licenciado! ¡Qué frases! Ojalá así fueran todos los consignados.

Detenido: Así es que enciérrenme, fusílenme o hagan algo porque no les voy a dar un solo centavo a estos señores. ¡Ya lo oyeron! ¡Ni un centavo partido por la mitad! Por eso me trajeron hasta acá, por no haber aceptado el precio que le ponían a mi libertad.

777: ¿Lo oyeron? Están con sus caras de mustios. Lo oyeron, ¿verdad? ¡Digan algo! No pueden, claro, no se pueden desnegar, ¡no! ¡Ay licenciado!, de verdad tengo la piel chinita. Oiga y usted ¿nunca ha aparecido en la televisión?

Detenido: No, no, ni quiero ni falta que me hace.

777: No, ni habría patrocinadores, pues si le sacan, le sacan… Lleven a este hombre tan gritón, tan agresivo, pues tiene toda la razón. Hombres como él nos hacen falta para el desarrollo de nuestros pueblos. Porque si en lugar de dar mordida, de solapar corrupciones, denunciáramos las inmoralidades y exigiéramos nuestros derechos, otro gallo nos cantaría… Sí, así como lo oyen. Ahora no dicen nada ustedes, porque como quien dice a ustedes no les viene el saco, ustedes no son los que dice el señor, como quien dice, son de los otros…

Detenido: Entonces qué, ¿me puedo ir?

De la película “El patrullero 777”, 1978.


Cantinflas y la política que no ha cambiado

Mucho se ha dicho que se hará justicia caiga quien caiga y resulta que caen los que no debieran caer mientras aquellos, aquellos a quien les cae de todo, esos nunca caen.

Vivimos en un mundo de desorden y de violencia, un mundo donde nadie respeta a las instituciones, ni las instituciones respetan a nadie. Un mundo de injusticias donde se abusa de la autoridad que da el poder. Nosotros, la policía, debemos representar el orden y la seguridad y no convertirnos en una amenaza uniformada.

Compañeros, cuando nos demos cuenta, cuando hagamos conciencia que, más que autoridad, somos servidores públicos, nos habremos ganado el respeto de nuestros conciudadanos y la confianza de la sociedad a la cual servimos.

Palabras de agradecimiento del personaje teniente Diógenes Bravo, en la película “El patrullero 777”, 1978.


Cantinflas y la política exterior

Con humildad, con humildad de albañiles no agremiados, debemos de luchar por derribar la barda que nos separa; la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio… El día que lo logremos, podremos decir que nos habremos volado la barda… Pero no la barda de las ideas, ¡eso no! ¡Nunca! El día que pensemos igual y actuemos igual, dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.

Ese es el grave error de los colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico.

Hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países? Dicen defender los derechos del proletariado, pero sus propios obreros no tienen ni siquiera el derecho elemental de la huelga…

Hablan de la cultura universal al alcance de las masas, pero encarcelan a sus propios escritores por decir la verdad…

Hablan de la libre determinación de los pueblos y, sin embargo, hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les convenga…

¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto?

¡No señores representantes! Yo no puedo estar con los colorados o, mejor dicho, con su manera de actuar. Respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la Tierra.

El que quiera ser colorado, que lo sea, pero que no pretenda que inhiba a los demás.

Momento, momento jóvenes, ¿por qué tan sensitivos? Hombre si no aguantan nada. ¡No!, si no he terminado. Tomen asiento, ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado. Pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos, todavía tengo algo qué decir a los verdes, ¿les gustaría escucharlo?

Y ahora, mis queridos colegas verdes, ¿ustedes qué dijeron? Ya votó por nosotros. Pues no jóvenes. Y no votaré por ustedes porque también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo.

Ustedes también son… medio soberbios, como si el mundo fuera ustedes y los demás tuvieran importancia muy relativa y aunque hablan de paz y de democracia y de cosas muy bonitas, a veces pretenden imponer su voluntad por la fuerza… por la fuera del dinero.

Yo estoy de acuerdo con ustedes que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, el vestido y el sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es en la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas.

Ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando solo en el negocio. Poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y, por eso, la humanidad los ve con desconfianza.

El día de la inauguración de la asamblea, el señor embajador de doladronia, dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión. Y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos? ¿Para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos qué meter dentro de ellos? ¿Para qué tener tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? Debemos de pugnar porque el hombre piense en la paz, pero no solamente el impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y hacer del mundo una morada de paz y tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus santos destinos, pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social.

Es verdad que está en manos de los países poderosos de la Tierra, verdes y colorados, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas, ni con préstamos, ni con alianzas militares. Ayúdenos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas. Ayudemos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica, pero no para fabricar bombas, sino para acabar con el hambre y con la miseria… Respetando nuestras costumbres, nuestras creencias, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos.

Practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconozcan como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorio, sino como seres humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos…

Consecuentemente no les he hablado a ustedes como excelencia, sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera, pero que sin embargo cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la Tierra: el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libres, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería señores, lograr ese mundo mejor, en que todos los hombres; blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres, pudiésemos vivir como hermanos, si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos. Si tan solo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel carpintero de Galilea; sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos, amaos los unos a los otros” Pero, desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos. Y ¿qué es lo que han hecho? ¿Qué es lo que hacen? “Armaos los unos contra los otros”. He dicho

De la película “Su Excelencia”, 1966, en el contexto de la guerra fría.

lunes, 22 de febrero de 2021

A cinco años de la visita del Papa Francisco a México

 “Ustedes están viviendo su pedacito de guerra, entre comillas, su pedacito de sufrimiento, de violencia (...) Si yo voy ahí, es para recibir lo mejor de ustedes y para rezar con ustedes, para que los problemas (...) que ustedes saben que están sucediendo, se solucionen, porque el México de la violencia, el México de la corrupción, el México del tráfico de drogas, el México de los cárteles, no es el México que quiere nuestra madre”.

Entrevista que el Papa Francisco concedió a la agencia Notimex, 3 de febrero de 2016.


El pasado 12 de febrero, se cumplieron 5 años de la memorable visita del Papa Francisco a nuestro país y me llamó la atención que ningún medio católico, salvo el semanario Desde la Fe (versión electrónica) y la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (mediante un comunicado), hicieran referencia al periplo del obispo de Roma. Considero que pudo ser una buena oportunidad para una retrospectiva de los mensajes del sucesor de Pedro y revisar qué tanto abonó a la fe de los fieles y a los quehaceres de la jerarquía eclesiástica mexicana.

De acuerdo con Bernardo Barranco, sociólogo especializado en creencias religiosas y cultura, lo que queda de la visita papal “…depende mucho de la propia sociedad; los planteamientos sociales que de manera fuerte han llegado a exponer los Papas se les resbalan a la propia jerarquía eclesial, acaso conmueve a unos cuantos. También a la clase política y a la élite gobernante, que piensa sólo en la legitimidad, en sacarse la foto de relumbrón; pero una vez que se va el Papa los contenidos se evaporan, se van”.

Un sondeo habría sido suficiente para tener un diagnóstico de las palabras o frases que los fieles recordaran del Papa Francisco. ¿Qué respuestas habrían surgido? Posiblemente lo anecdótico o sinceramente no recordarían nada de sus catequesis. En lo que sí podríamos estar seguros, es que la mayoría de los hipotéticos encuestados estarían de acuerdo en que el pontífice argentino vino a renovar la esperanza y a que le echáramos ganas.

Pero, ¿qué creen? A un lustro de distancia las cosas, al parecer, no mejoraron mucho, tan solo en el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que el número de católicos cayó de 82.7% en 2010 a 77.7%. Es notable el incremento que registraron los agnósticos y ateos que pasaron de 4.7% a 8.1% en sólo 10 años. Y sobre todo el incremento de los cristianos, principalmente evangélicos, que subieron de 7.5% en 2010 a 11.2% en 2020.

¿Qué revelador habría sido una entrevista con el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano sobre avances y retrocesos del catolicismo en México tras la visita de Francisco? ¿Alguna reacción por el jalón de orejas que les propinó a los obispos en la catedral metropolitana de México? Aunque lo nieguen, quedó el testimonio para la historia: “Si tienen que pelearse, peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”.

Entre el obispo en funciones y el emérito hay una que otra discrepancia, es normal, y se cuidan las formas para mantener al rebaño, pero cuando estos salen a la luz pública muestran lo mal que puede estar la relación. Tristemente hay algunos casos, para muestra la guerra fría entre el arzobispo primado de México Carlos Aguiar Retes y su antecesor Norberto Rivera, el del emérito de Guadalajara Juan Sandoval y el titular Francisco Robles y las posibles hostilidades entre el novel pastor de la Diócesis de Saltillo Hilario González y el emérito Raúl Vera… Ya ni se diga los desencuentros de algún sacerdote con su obispo, así como entre párroco y vicario.

Yo creo que no es justo ni del agrado de la venerada guadalupana ver a sus hijos dispersos y confrontados, desorientados y abandonados a su suerte, ignorantes y abusivos, sin esperanza ni amor. Ante este panorama, que es muy preocupante y penoso, es necesario regresar al espíritu del evangelio a la luz de las catequesis que el Papa Francisco impartió en nuestro país, ya que responden a los signos de los tiempos y a un cristianismo que apremia salir de los templos y no seguir anclado en las devociones estériles.


Postre:

Sí, hay tristeza y consternación por el fallecimiento del Padre Rogelio Montenegro, un erudito de las sagradas escrituras y respetado por sus loables esfuerzos para que los laicos fundamentaran su fe. Será difícil que alguien llene el hueco que dejó.

domingo, 7 de febrero de 2021

Prensa católica: los mejores periódicos de México

“La crisis del sector editorial puede llevar a una información construida en las redacciones, frente al ordenador, en los terminales de las agencias, en las redes sociales; en el celular, sin salir nunca a la calle, sin desgastar las suelas de los zapatos, sin encontrar a las personas para buscar historias”.
El Papa Francisco a los periodistas con motivo de la próxima la Jornada Mundial de las Comunicaciones 2021.


A finales del siglo XX y principios del XXI surgieron en nuestro país muchas publicaciones diocesanas (periódicos, boletines y revistas de periodicidad semanal, catorcenal y mensual), órganos informativos oficiales de las Iglesias particulares con una fisonomía y una línea editorial distintos al resto de los medios impresos. En sus páginas encontramos los comunicados de los Obispos, el acontecer de la Iglesia regional y nacional, noticias de la Santa Sede, temas doctrinales, columnas y artículos que analizan la realidad social, económica y cultural del país bajo los principios del magisterio de la Iglesia. Cabe señalar que en esta tarea están involucrados sacerdotes y algunos laicos, muchos de ellos sin estudios en comunicación y diseño gráfico o editorial.

La presencia de la Iglesia en el quehacer parroquial, diocesano y episcopal, obedece al exhorto que hizo el Papa Pablo VI en el decreto Inter Mirifica, para que la Iglesia posea sus propios medios de comunicación a fin de comunicar el Evangelio y, al mismo tiempo, colaborar en la formación de la conciencia social. En nuestro país la Iglesia católica no puede poseer estaciones de radio y canales de televisión debido a la legislación en materia de medios electrónicos, pero tiene una gran presencia en la prensa con publicaciones propias.

Ocasionalmente tanto la prensa secular como la católica coinciden en el tratamiento periodístico de noticias y temas de actualidad, pero en el resto de los contenidos de las publicaciones diocesanas no hay mayor trascendencia: artículos doctrinales que pudieron ser buenos pero no lo lograron porque no es accesible a la comprensión lectora o porque los textos son muy extensos sin apoyo gráfico, mucha difusión de las actividades del obispo, repetición año con año de las fiestas del calendario litúrgico sin mayor enfoque. Y tampoco faltan quejas de los lectores: ¿es necesario que se publique la homilía que pronunció el obispo el domingo pasado? ¿Por qué el periódico ahora tiene tantos anuncios? ¿Otra vez obra y milagros del santo fulano de tal, si el año pasado publicaron su semblanza? “¡¡¡Ash!!! Ahora la Iglesia se mete en la “polaca”, que nos hablen de Dios”.

Y el tiraje, por consiguiente, sube y baja o baja según el contenido, para muestra un botón: suele suceder en las fiestas patronales, el párroco adquiere más ejemplares con la garantía de que se arme un buen reportaje en una o dos planas con la reseña de la festividad y muchas fotos, pero en la siguiente edición la venta ya no es la misma, y el sacerdote encargado del semanario o revista, junto con su equipo de trabajo o consejo editorial se cuestionen si la manera de presentarse ante los lectores es óptima o deben reinventarse por las razones expuestas…

Ante este panorama, se han realizado una serie de encuentros nacionales de periódicos católicos de nuestro país, con la finalidad de fortalecer la identidad, intercambiar experiencias y estrategias de trabajo, elevar la calidad de las publicaciones y analizar temas como la libertad de prensa.

El tema que a mí me interesa es la calidad de las publicaciones, y cuando escucho o leo este concepto me remito al contenido y al diseño. El contenido se relaciona con el empleo de los géneros periodísticos tanto informativos como los de opinión, y el diseño en la especialidad editorial. Por lo tanto, una publicación que el lector considere buena, es porque los contenidos y la manera en que estos son presentados en el impreso, además de ser visualmente llamativos, ofrecen artículos de interés. Puede haber un ejemplar con buen contenido, pero con un diseño poco o nada atractivo y viceversa.

En el tiempo en que trabajé para una publicación diocesana, tuve oportunidad de conocer otros medios impresos de la misma línea editorial y encontré cosas interesantes: un puñado de semanarios que no le pedían nada a los diarios de circulación nacional y que de cuando en cuando son materia de opinión pública, dan de qué hablar. Entre las cosas nada atrayentes: Por una parte, el diseño… Tal parece que la diagramación lo hacen en Word, Publisher o Corel, programas no aptos para el trabajo editorial. Por otro lado, el contenido: sin editorial, devociones, noticias de la Iglesia, temas de catequesis, escasos artículos de opinión. Y entiendo que muchos semanarios o boletines han salido adelante con más que buena voluntad.

También prevalece el miedo disfrazado de prudencia. Y sucede cuando un párroco condena en el púlpito una injusticia social o económica a la luz del evangelio, aquello incomoda a los autores de los atropellos o incluso al obispo en turno que le pide a su sacerdote “bajarle de tono” para no “meterlo en problemas”. El Rabí de Galilea nunca tuvo pelos en la lengua. Y alguna vez me tocó, como editor, que no se publicaran algunos artículos porque eran duros y podrían comprometer la línea editorial del semanario. Qué valentía de un obispo emérito que a lo largo de su ministerio denunció las raíces del pecado (falta de amor e injusticia) y su voz estuvo en los medios nacionales… Y en los periódicos católicos seguramente pasó desapercibida, importa más lo doctrinal y los eventos diocesanos.

No es mi apreciación personal, Jaime Septién, director del semanario católico El Observador, en diversos foros ha hecho estas observaciones:
   
“Nadie puede ostentarse como medio cuando es una publicación oficial de una diócesis, de un movimiento religioso o de una parroquia. Son voceros, no medios. Sé que esta distinción no gusta mucho a la mayoría de los productos editoriales católicos, pero tenemos que ser claros en este sentido; si no, nuestra Iglesia no va a avanzar nunca en lo que tiene que progresar la comunicación católica, un periodismo profesional, incisivo y contundente”. Y remata: “La Iglesia no sólo debe informar de su quehacer, también (debe) cuestionar y analizar las realidades temporales”.
Arnold Omar Jiménez Ramírez. Periodismo desde la Iglesia, ¿una utopía? Semanario Arquidiocesano de Guadalajara. Edición 417 del 30 de enero de 2005.

En el portal electrónico vidanuevadigital.com se publicó la nota “El periodismo católico tiene que ganarse su admisión en la plaza pública”, en el que hace referencia al tercer encuentro nacional de periódicos católicos celebrado del 28 al 30 de mayo de 2019 en la Arquidiócesis de Guadalajara, siendo Jaime Septién uno de los ponentes:

“El principal reto para el periodismo católico en México es la profesionalización de la información; es decir, pasar de la buena voluntad a ganarse su lugar, aunque sea modesto, entre los lectores (católicos y no católicos) por el interés y lo bien escrito de su información, de las opiniones, de los reportajes o las entrevistas que incluyen en sus ediciones”.

Y en la página web del semanario El Observador (elobservadorenlinea.com), nuevamente Jaime Septién señala en su nota introductoria a propósito del Segundo Reporte 2019 de Periodismo Católico, lo siguiente: “No porque soy católico me van a leer; no porque soy bueno voy a conquistar un nicho de mercado; no porque me bendijo el obispo o me paga mi orden religiosa, ya no tengo que cumplir las reglas básicas del periodismo. El derecho de admisión al que me refiero está estrechamente ligado a la calidad de los contenidos ligados a la verdad. Tenemos mucho que aportar a un hombre -como el hombre actual—sediento de absoluto.

Tras revisar la mayoría de las publicaciones católicas de nuestro país, en versión digital y no todas actualizadas o que dejaron de editarse a causa de la pandemia, puedo señalar, bajo los criterios de un buen diseño editorial (formato, uso de retícula, tipografía, armonía, contraste, disposición de las imágenes) y el uso de los géneros periodísticos (nota informativa, reportaje, entrevista, editorial, artículo de fondo, columna), qué semanarios católicos son los mejores de México. Aclaro, es mi apreciación personal y puede requerir un estudio más concienzudo, pero podemos estar de acuerdo en este “Top Five”:




Arquidiócesis de Guadalajara. Actualmente versión digital. La versión electrónica se puede consultar en www.arquimediosgdl.org.mx tiene muchos artículos de interés concentrados por secciones así como noticias diocesanas y de la santa sede. Amplía sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram, youtube e Issuu). No se paga para leer la versión digital pero los editores de la publicación ponen a disposición del lector una cuenta bancaria para seguir apoyando el sostenimiento del órgano informativo de los tapatíos.




Arquidiócesis de México. Solo está disponible la versión digital que tiene costo para su consulta. La versión electrónica (www.desdelafe.mx) tiene muchos artículos de interés concentrados por secciones, así como noticias diocesanas y de la santa sede. Amplía sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram y youtube).




Arquidiócesis de Morelia. Tanto la versión impresa como la digital se publicaron por última vez el 18 de octubre de 2020. No tiene versión electrónica, se mantiene en Facebook difundiendo las actividades de la arquidiócesis.




Diócesis de Ciudad Juárez. A partir de la edición 1374 (abril de 2020) se ofrece la versión digital que se puede consultar en su página electrónica https://presencia.digital/. Para leer los contenidos hay que suscribirse por una módica cuota. Amplía sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram y youtube).




Esta publicación católica tiene el mérito de que es editada y publicada por laicos de la Diócesis de Querétaro. No es el órgano oficial de la citada Iglesia particular. Actualmente está disponible la versión digital y electrónica (https://elobservadorenlinea.com/), extiende sus contenidos a través de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram, youtube e issuu).


Estos semanarios tienen mención honorífica:



Diócesis de Orizaba. Disponible la versión digital que se descarga sin costo. Expande sus contenidos a través de Facebook. No se apoya de otra red social y tampoco existe versión electrónica.




De la provincia eclesiástica Tlalnepantla. Es una publicación catorcenal que se distribuye en las diócesis de Cuautitlán, Texcoco, Chalco, Teotihuacan, Nezahualcoyotl, Ecatepec e Izcalli. Se apoyan en las redes sociales de Facebook, tweeter y yumpu. La versión electrónica (www.provinciadetlalnepantla.org.mx) se limita a hospedar la versión digital de la citada publicación.


Ciertamente la pandemia provocó que pararan las prensas por la falta de fieles y las ventas mermaran, por necesidad o intrepidez, se emigró al ámbito digital distribuyéndose en las redes sociales y la mensajería instantánea. Muchos por motivos económicos no han podido seguir a pesar de esta posibilidad, otros, apelando a la generosidad de los lectores, los invitan a suscribirse de manera que les permitan seguir trabajando por entregar semana a semana una publicación digna en sus contenidos y con calidad en su diseño.

Ojalá que al final de esta terrible calamidad que ha provocado el COVID-19; los semanarios, catorcenarios, boletines y revistas mensuales católicas, surjan con aires renovados en contenido y diseño. En buena medida se retomen los Encuentros Nacionales de Prensa Católica para que cada medio sopese avances y retrocesos, haga suyos los aspectos que le ayuden a prosperar y por qué no, invitar a participar a los periódicos nacionales cuyas experiencias (las buenas prácticas, desde luego) abonen al crecimiento de la prensa católica.


Otras publicaciones católicas de nuestro país:

Arquidiócesis de Acapulco: Mar Adentro. Solo versión digital vigente. En el Facebook de la mencionada Arquidiócesis se comparte el órgano informativo de los acapulqueños.

Arquidiócesis de Chihuahua: Notidiócesis. Disponible solo la versión digital. La versión electrónica (www.notidiocesis.com) está actualizada y solo utilizan Facebook como red social.

Arquidiócesis de Durango: No se encontró publicación oficial alguna.

Arquidiócesis de Hermosillo: En Marcha. Versión impresa (solo aparece la edición del 07 de mayo de 2018). La versión electrónica (www.enmarcha.mx) tiene información de hace dos meses, no está actualizada.

Arquidiócesis de Jalapa: Alégrate. Sólo versión digital que se hospeda en la página de la arquidiócesis (www.arquidiocesisdexalapa.com/alegrate).

Arquidiócesis de León: Gaudium. La versión impresa se publicó por última vez el 2 de octubre de 2020, posteriormente se continuó en formato digital y se mantiene vigente. La versión electrónica (www.gaudium.codipacleon.org) publica lo más importante de la versión digital ya que esta se vende al público. Se apoya de las redes sociales (Facebook, tweeter, Instagram, youtube e Issuu)

Arquidiócesis de Monterrey: Pastoral Siglo XXI. Solo versión digital actualizada. La versión electrónica (www.pastoralsiglo21.org) tiene información rezagada y un puñado de notas al día. Se desenvuelve muy bien en Facebook publicando las actividades de la arquidiócesis y emite algunos programas en vivo.

Arquidiócesis de Oaxaca. No se encontró publicación oficial alguna.

Arquidiócesis de Puebla: Angelus. La versión impresa y digital se publicaron por última vez el 2 de agosto de 2020. La versión electrónica (www.angelusmensajero.com) tiene información rezagada y un puñado de notas al día. Se apoya en notas de la Santa Sede. Su Facebook se limita a difundir la misa dominical, el santoral y algunos hechos relevantes de la Arquidiócesis.

Arquidiócesis de San Luis Potosí: La Red. Solo versión digital, vigente. Su única red social es Facebook dando difusión a la información arquidiocesana.

Arquidiócesis de Tlalnepantla: Cristo en medio de nosotros es en realidad un boletín arquidiocesano. La versión impresa se publicó por última vez el 2 de octubre de 2020, posteriormente se continuó en formato digital y se mantiene vigente. No tiene versión electrónica, la versión digital se encuentra en el sitio web de la citada Arquidiócesis (www.tierradeenmedio.org.mx/cristo-vive). Se apoyan en las redes sociales como Facebook, Tweeter, Instagram, Youtube y Pinterest.

Arquidiócesis de Tijuana: No se encontró publicación oficial alguna.

Arquidiócesis de Toluca: Génesis (dirigida a sacerdotes) y Mensajero de la Palabra (hojita dominical) son las publicaciones arquidiocesanas. Solo hay versión digital que se descarga gratuitamente. Se difunden a través del sitio web de la Arquidiócesis (www.arquidiocesistoluca.org.mx/publicaciones/) y Facebook.

Arquidiócesis de Tulancingo: Como tal no tiene una publicación oficial propia, por medio de la provincia Hidalgo, integrada por las diócesis de Tula, Huejutla y Tulancingo, publican y editan de manera catorcenal el periódico Luz de Luz. No hay versión impresa, solo digital y se puede conseguir en el Facebook de la citada publicación. La información es meramente diocesana, con artículos de opinión y catequéticos.

Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez: Semanario Católico. La última edición, suponemos que en versión impresa y digital, corresponde al 28 de febrero de 2016 que se puede consultar en Issuu. En el Facebook de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez y en la del mismo semanario, no hay referencia del ejemplar más reciente.

Arquidiócesis de Yucatán: No se encontró publicación oficial alguna.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Creatividad y Actitud Crítica para afrontar los retos que tiene la Iglesia católica en materia de comunicación

La presente nota informativa fue publicada en el semanario Koinonía hace una década y considero oportuno desempolvarla a propósito de los estragos que la pandemia del COVID-19 ha provocado en los medios de comunicación católicos: el cierre o suspensión de un buen número de publicaciones impresas.

 


TLAJOMULCO, JALISCO. 14 de Octubre de 2005. La formación crítica de los agentes, el impulso de una actitud creativa para comunicar la Buena Nueva, motivar y sensibilizar a los obispos de otras diócesis a involucrarse en las reuniones y la continuidad del nuevo equipo de trabajo que apoya la elaboración del Plan Nacional fueron algunos de los compromisos emanados del quinto Encuentro Nacional de Responsables de Pastoral de la Comunicación (ENARECS) que se realizó del 10 al 14 de octubre en la Casa de Oración de Nazaret en el municipio de Tlajomulco, Jalisco.

A lo largo de la semana, un total de 90 participantes de 34 diócesis del país, trabajaron arduamente en la revisión de la situación particular de cada región eclesiástica, para encontrar caminos que hagan presente el Evangelio en el mundo de hoy, a través de los medios de comunicación. Los resultados que se generaron se integraron al material básico para diseñar el Plan Nacional de Pastoral de la Comunicación.

Monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social y obispo auxiliar de la Arquidiócesis primada de México, dio la bienvenida y compartió con los asistentes el mensaje que le encomendó el Papa Benedicto XVI durante su reciente visita Ad Limina, en septiembre pasado: “El Santo Padre manifestó su preocupación y su deseo para que en la Pastoral de la Comunicación se trabaje intensamente, es un ambiente que tenemos que evangelizar, y es urgente atenderlo”.

 

Situaciones que nos retan

Los responsables de las oficinas de prensa, directores de publicaciones religiosas y diocesanas, productores y conductores tanto de programas de radio y televisión atendieron puntualmente las conferencias disertadas. En una de ellas, “Desafíos de la Iglesia a inicios del Tercer Milenio”, presentada por el Pbro. Lic. Armando González, lanzó al auditorio el reto de aprovechar los espacios que nos brindan los medios comerciales para convertirnos en una verdadera alternativa que haga frente al modelo actual, es decir, a la pobre oferta de contenidos y la desinformación.

En la celebración de las especies del Pan y el Vino que presidió Fray Raúl Vera López OP, Obispo de Saltillo, demandó recuperar a los fieles extraviados para reinsertarlos en el proyecto que Dios diseñó, un proyecto histórico y divino. “Si queremos ser servidores del Evangelio, no debemos imitar a los medios de comunicación comerciales con programas que reducen la dignidad de la persona humana. El clero y los laicos se deben articular en la tarea evangelizadora y el reto es hacerlo con imaginación y con una calidad de vida probada”.

Tanto Monseñor Teodoro Enrique Pino Miranda, obispo de la Diócesis de Huajuapan de Leó como Brian Pierce, en diferentes participaciones, coincidieron que debemos ser dignos periodistas católicos, capaces de comunicar la verdad asumiendo las consecuencias de nuestro trabajo informativo, de llegar al corazón de la noticia, al núcleo de los pueblos que claman por ser escuchados ya que es un evidente signo de los tiempos. “Tomar el pulso de una parroquia, de un grupo de apostolado, de una situación social concreta, háganlo con una capacidad nueva, con ojos nuevos para comunicar mejor el Evangelio”.

 

No como una plegaria

En la celebración eucarística de clausura, Mons. Mondragón alentó a los participantes a no tener miedo de actuar con los pocos recursos que tenemos a nuestro alcance, para manifestar la Palabra de Dios. “Llevemos a Jesús en la boca no como una plegaria, sino como una afirmación permanente porque Él quiere expandir su don de vida a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos”.

Además de avanzar en el proceso de planeación participativa para constituir el Plan Nacional de Pastoral de la Comunicación, se renovó el equipo de apoyo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, en este sentido se agradeció profundamente toda la dedicación, esfuerzo, preocupación y apoyo que ofreció el grupo saliente y a quienes tomaron la estafeta se les pidió dar continuidad a los trabajos que están en pie.

sábado, 5 de septiembre de 2020

La educación cristiana, una oportunidad para construir la esperanza

Quienes trabajamos para comunicar la Buena Nueva desde el campo educativo nos sentimos invitados a la reflexión constante sobre el quehacer propio. De la autocrítica como ejercicio cotidiano nace la sensibilidad para mejorar la práctica docente. En este artículo quiero compartir algunas ideas sobre lo que significa formar universitarios, en nuestra sociedad mexicana actual, desde la inspiración cristiana.


Por Arquitecto Carlos Velasco Arzac, S.J. *


LOS ESCENARIOS CONTEMPORÁNEOS

Por la visión del hombre que tenemos y de la comunidad humana que deseamos, la realidad que encontramos cotidianamente no nos satisface, pues no permite la construcción plena de relaciones humanas dignas. Esta experiencia podría llevarnos a la frustración, a la resignación o al “sálvese quien pueda”, que complica más todavía el desarrollo integral de la comunidad humana.

Nuestra época ha visto aumentar la violencia a niveles inimaginables, desde los actos de delincuencia urbana hasta los refinamientos alcanzados por la tecnología aplicada a los conflictos bélicos, a pesar de que no hace mucho se declaraba que ese tipo de conflagraciones era cosa del pasado. La violencia también se expresa ahora en la capacidad que tiene la especie humana de poner en riesgo la vida de especies animales y vegetales mediante el deterioro acelerado del ambiente.

Y no sólo hablamos de conflictos que parecieran ajenos por su dimensión social y política. Existen también fuerzas, sistemas, instituciones y grupos que pretenden imponer proyectos de vida y formas de comportamiento uniformes y controlables, con un impacto terrible en el nivel de vida de las personas y su salud mental. Las consecuencias son la cultura de lo inmediato y fácil, pérdida de confianza en lo político, estrés, depresión, las salidas falsas del consumismo y la drogadicción... Todo esto produce en grandes núcleos de la población la desintegración familiar, marginación, y a la larga, violencia urbana. Estos efectos sociales, difundidos como entretenimiento por los medios de comunicación, traen dos consecuencias: por un lado, nos acostumbran a estos hechos y por otro se incita a la violencia represiva y se crea una demanda generalizada de que los poderosos recurran a ella y la legalicen.

El papel de la universidad es cuestionar el tipo de pensamiento que ha propiciado esta sociedad, identificar los criterios que impiden la creación de proyectos humanizadores, reflexionar y hacer propuestas para construir un mundo incluyente y fraterno, pues si queremos sociedades solidarias y relaciones humanas auténticas no podemos construir sobre el individualismo y la discriminación.

De la esperanza de transformar la realidad surge la forma de entender la misión de las universidades de inspiración evangélica como la oportunidad de ayudar en la construcción de una sociedad incluyente y fraterna mediante la formación humanista.

Esta misión universitaria se suma a la esperanza alimentada por el trabajo cotidiano, pocas veces difundido, de muchas mujeres y hombres que desde pequeños reductos dialogan, crean, ensayan, sufren y se acompañan en diversas experiencias de transformación de la realidad. Parece entonces que, a pesar de los escenarios tan ominosos descritos arriba, tiene sentido pensar que las cosas pueden ser distintas, si estamos dispuestos a asumir los riesgos de apostar la vida por lo que vale la pena.


UNA INSPIRACIÓN COMPARTIDA

La visión cristiana de la existencia invita al desarrollo pleno de la persona, desde el centro mismo de su realidad y en crecimiento de círculos concéntricos que se van tocando con la vida de los demás. Esta experiencia compartida plenifica las facultades individuales y actualiza la potencia más auténticamente humana, que es la comunicación.

Este ejercicio de contacto, de creación de espacios para el diálogo, es una nota característica de la vida universitaria. Nuestras instituciones están llamadas a ser foros de discusión de las ideas que enriquezcan la vida social. Y en este ejercicio de intercambio fructuoso de experiencias y visiones las instituciones de educación superior que asumimos los valores del Evangelio como principal referente, tratamos de poner en común nuestros dones para entre todos fortalecer nuestro trabajo educativo al servicio de un sector vital para el desarrollo de nuestra patria: los jóvenes.

La Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMIESIC) propicia estos espacios de encuentro, principalmente a través de la pastoral universitaria. Nuestras universidades promueven foros de formación en valores, liderazgo, creación de cultura y análisis de la realidad que contribuyan a una acción evangélica más eficaz en la vida universitaria. Reconocemos que el mundo en el que viven nuestros jóvenes ofrece el éxito individual como el mayor valor, pero también hemos descubierto que la sensibilidad juvenil es capaz de reaccionar cuando se le proponen experiencias guiadas de contacto con la realidad, que le lleven a una toma de postura coherente con la visión cristiana del mundo.

Las universidades de AMIESIC intentamos así acompañarnos, en caridad fraterna que alimente la esperanza y nos ponga en comunicación con las experiencias de otros. Este espíritu de comunión se vive también con la Iglesia en sus instancias pastorales. Recientemente tuvimos la oportunidad aquí en Puebla de dialogar con educadores, laicos comprometidos, presbíteros, obispos y cardenales en el primer encuentro de centros de cultura de América Latina, convocado por el Consejo Pontificio para la Cultura. La riqueza de las ideas vertidas, lo mismo por doctos cardenales como Paul Poupard que por alumnos de nuestras universidades refrendó la importancia del diálogo para encontrar en las humanidades el corazón de la interdisciplina.

La gran línea de trabajo se encuentra entonces en la creación de cultura.


POR UNA CULTURA AL SERVICIO DE LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

Un documento de la Compañía de Jesús ayuda a iluminar el sentido del trabajo universitario:

“¡Sólo la libertad y la inteligencia son los rasgos característicos del ser humano creado a imagen de Dios! Por eso, en todas partes y en cualquier circunstancia, la tradición intelectual sigue siendo de importancia crítica para la vitalidad de la Iglesia y la comprensión de las culturas que tan hondamente afectan al modo de pensar y de vivir de cada persona. Todos sentimos la necesidad de ‘dar razón de nuestra esperanza’ (1 Pe 3, 15) y la preocupación por reconocer ‘cuanto hay de verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud y digno de elogio’” (Fil 4, 8). (CG 34, Dimensión intelectual del apostolado. N. 2).

La universidad propone y vive como modelo para lo anterior la educación humanista, que busca posibilitar las condiciones para que los alumnos que van a vivir e interactuar en determinadas condiciones, tengan la preparación adecuada para resolver problemas y construir nuevas formas de convivencia, de prácticas sociales, de búsqueda del bien común, que permitan establecer verdaderas comunidades humanas funcionales.

Nuestra educación propone:

  • Formar personas íntegras de gran calidad profesional y humana.
  • Conocer y reconocer las causas e ideologías que ocasionan los problemas de la región y del país, para construir propuestas de solución.
  • Colaborar a crear una nueva cultura que le haga justicia a los hombres y mujeres históricos, concretos.

En el ámbito de los contenidos, nuestras Universidades deben servir para promover el desarrollo humano, para enriquecer y mejorar la vida de todos los seres humanos a partir de cuatro principios fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser, aprender a vivir juntos.

Nuestras universidades están capacitadas para profundizar el ideal democrático y consolidar el pluralismo cultural, religioso e ideológico, enseñar en la tolerancia y el respeto de otros pueblos y valores, preparar a los jóvenes para la vida en común y en la diversidad. De esta manera se proyectarán generaciones críticas de su pasado, comprensivas de su presente y creativas hacia el futuro.

Como miembros de la sociedad civil, nuestras universidades están ante el reto de generar nuevas perspectivas teóricas para limitar los abusos del mercado y del poder político, de ampliar las alternativas económicas y políticas. Como espacios de lo público, las universidades de inspiración cristianas pueden colaborar para que nuestra sociedad avance sustantivamente en la paz, el bienestar y la justicia.

Como universitarios y como bautizados en la fe del Señor de la Vida Abundante, estamos invitados a mirar con ojos de misericordia la realidad que está pariendo un siglo nuevo, cargado de nuestras ilusiones y nuestra firme convicción de que la historia tiene sentido, de que estamos trabajando en uno de los centros neurálgicos del futuro del mundo, y por eso estamos construyendo cimientos para la esperanza.


* El autor fue Rector de la Universidad Iberoamericana León (1990-1998) y de la Universidad Iberoamericana Puebla (1999-2005). En 1999 fue Director General de Servicios Educativos en la Universidad Iberoamericana Torreón. Fue presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (2001-2005). Rector del Instituto Cultural Tampico (2006-2007). Murió el 3 de octubre de 2009.