sábado, 19 de noviembre de 2011

Cristo, rey de reyes

Los tiempos actuales exigen reciedumbre en la vivencia de la fe, no más prácticas formalistas ni creencias tradicionales, tampoco cómodas vivencias ambientales. El nuevo milenio reclama una fe viva y personalizada, que sea abrazada por convicción y voluntad, más que por sentimientos, una fe que se viva a contra corriente, una fe recia y heroica.

Hoy celebramos la fiesta de Cristo Rey del universo, una proclamación que no tiene otro carácter más que el que Dios mismo le da: Él no está ausente, aunque se le quiera hacer a un lado.

¡Ah! ¡Si comprendiéramos la necesidad del rabí de Galilea que tienen los hombres de hoy! Pero el género humano quiere que Cristo sea hoy el gran ausente, y sin embargo le necesitamos.

Los hombres creemos tenerlo todo con las técnicas, las modas cambiantes, las pretendidas libertades o las grandes extravagancias que nos tientan como un inmenso escaparate capaz de saciarlo todo. Pero no es así, siempre nos quedamos ansiándolo todo sin saber en realidad lo que queremos. Por eso, muchos se quedan postrados, desilusionados, odiando lo que amaban, odiando a los demás, y odiándose a sí mismos, sin apetito de valores ni fuerza de trascendencia.

Y a todos ellos, a los encantados y a los desilusionados del mundo, quiere llegar Cristo. Por eso, se necesitan hombres preparados y olvidados de sí mismos, que salgan y no esperen a que lleguen a ellos, hombres que sean capaces de darlo todo, hombres que vivan sólo para la misión, colanoradores del Reino de Cristo. Pero esto no es flor de un día, ni fruto de un fervor pasajero; requiere prepararse cada día en todas las dimensiones humanas según un proyecto, requiere vaciarse de uno mismo, morir todos los días y poner en el hueco vacío al Hijo del hombre para que pueda crecer y nosotros desaparecer en Él.

Las dudas, las ansiedades, las divisiones, no pueden nacer de Dios que es unidad, serenidad, luz, verdad, con el que es incompatible la muerte, la separación, la duda. Pero también en esto somos un campo abierto en el que, junto a Dios que siembra trigo, aparece el enemigo que viene de noche y arroja cizaña, intentando a toda costa dividirnos para vencernos.

Nos ha tocado vivir tiempos difíciles, en los que es muy fácil sucumbir, aun sin darse cuenta; tiempos en que el Espíritu Santo actúa más intensamente que nunca para iluminar, para apoyar, para fortalecer, para dar eficacia, para dar arrojo y valentía a cuantos quieren ser apasionadamente fieles a Cristo nuestro Señor. Tiempos hermosos, no de tranquilidad, sino de riesgo y lucha, en que las veinticuatro horas de cada jornada nos permiten dar testimonio de Cristo ante la faz del mundo; tiempos que, como en los inicios del cristianismo, creer en Jesús acarreaba la proscripción pública, pero era hermoso reunirse con los hermanos para la fracción del pan, sintiéndose como rebaño de Cristo, para ser inmensamente felices en el subsuelo de Roma, contándose mutuamente los lentos, pero incontenibles avances de la levadura cristiana en medio de la masa pagana, y animándose a perseverar en el testimonio de unión y caridad, argumento máximo para el proselitismo cristiano.

Los tiempos actuales exigen reciedumbre en la vivencia de la fe, no más prácticas formalistas ni creencias tradicionales, tampoco cómodas vivencias ambientales. El nuevo milenio reclama una fe viva y personalizada, que sea abrazada por convicción y voluntad, más que por sentimientos, una fe que se viva a contra corriente, una fe recia y heroica.


Postre:

Menudo fin de semana, desde el viernes los chamacos dejan de ir a la escuela y regresan hasta el martes, ellos, muy felices de la vida porque seguramente no les dejaron tarea… Algunos profesores apenas disimularán su molestia por este puente revolucionario, la mayor parte de la plantilla magisterial no dejará de manifestar su beneplácito por lo que el presidente de México, Felipe Calderón, denominó como “buen fin”, a dilapidar el sueldo, a gastar el aguinaldo recibido por adelantado… Por estos puentes trágicos la educación en nuestro país no avanza… ¡México! ¡México! ¡¡¡Ra, ra, ra!!!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

De verdaderos y falsos líderes

…un líder es aquel que es capaz de llevar a los demás hacia el bien, sin forzarlos, sino respetando totalmente su libertad. El rabí de Galilea cumple esta definición perfectamente. Al invitar a los demás a seguirle no les escondió absolutamente nada, no sólo aclaraba las cosas desde el inicio, sino también les dio oportunidades después para echarse para atrás…

El año pasado se especuló sobre un levantamiento social, siguiendo la lógica de que cada cien años ocurre una revolución en nuestro país (1810, 1910, 2010). Algunos fantasiosos agoreros hacen alarde y descubren oportunidades para ello, recreando y lanzando críticas a los sistemas establecidos en vez de proponer y dialogar posibles caminos de entendimiento y acción. Pero también se les olvida a todos ellos que un verdadero movimiento que transforme las estructuras y las sociedades deben tener caudillos que los impulsen, y ahí está el problema. Un cambio verdadero, una transformación radical, sólo la puede lograr un verdadero “Mesías”.

Etimológicamente, la palabra “Mesías” procede del término hebreo mashiah, que deriva a su vez de la raíz mâshah, que significa “ungir”. El “mesías” es aquel que ha sido ungido. Dicho de otro modo, ese ser excepcional en el sentido estricto de la palabra, radicalmente diferente al profeta. Pues éste actúa no sólo en lo que dice, sino en su ser. El “mesías” es un enviado, un llamado a restablecer el orden perdido, por eso resulta mucho más difícil proclamarse “mesías” que declarase profeta o jefe de secta.

Al contrario de lo que sucede con el simple líder carismático, el “mesías” debe demostrar constantemente su impregnación divina. Por eso proliferan en la actualidad los milagros y abunda el teatro. El falso “mesías” necesita decorado, puesta en escena.

Los católicos creemos, sostenemos y afirmamos que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Cristo, el Mesías enviado por Dios. Jesús es, pues, el Ungido de Dios. Los católicos esperamos la segunda venida de Jesús para la restauración final y por eso nos recomienda estar atentos y no confiar en cualquiera que se diga su emisario.

Jesús envía, manda a sus amigos en su nombre y para caracterizar su ministerio, se sirve de la imagen del “Buen pastor” que conoce a sus ovejas por su nombre, esto significa que no la conoce sólo en el exterior y anónimamente, sino desde dentro. Si añade que, además de conocer a sus ovejas, éstas a su vez le conocen, quiere decir que ha entrado en su intimidad no con artimañas, sino dándose a conocer en el decurso del encuentro.

Hay verdaderos y falsos líderes. Puede haber muchas definiciones de lo que es un líder. Podemos definirlo de esta manera sencilla: un líder es aquel que es capaz de llevar a los demás hacia el bien, sin forzarlos, sino respetando totalmente su libertad. El rabí de Galilea cumple esta definición perfectamente. Al invitar a los demás a seguirle no les escondió absolutamente nada, no sólo aclaraba las cosas desde el inicio, sino también les dio oportunidades después para echarse para atrás. Él no les forzaba a seguirle, pero ellos sentían una atracción tan grande hacia su persona e ideales que se sintieron incapaces de abandonarle. Las personas sentían mucha seguridad en su presencia. Podemos decir que el liderazgo de Cristo consistió en llenar a las personas con una plenitud misteriosa y profunda.

Jesucristo no defrauda a ninguno de los que pronuncian su nombre con su vida, y es para ellos como un pozo profundo de donde cada uno saca su experiencia dulce y queda saciado, con la única hambre de hacer y decir lo mismo que Él, sin ganas de llenar sus ánforas de otras aguas: a eso están llamados los sacerdotes.

Postre

En medio de tantas noticias desagradables, sobresale la visita pastoral del Vicario de Cristo al continente Americano, se estima que será en la primavera del año 2012, Cuba y México son los países que el Papa Benedicto XVI eligió para tal propósito. Más allá de la algarabía por la estadía del Obispo de Roma, lo más importante es el mensaje que dará a hombres y mujeres de buena voluntad que viven en el “continente de la esperanza”. Y es que ya era hora que el Sumo Pontífice volteara a América, que se fijara en esta porción del pueblo de Dios que también tiene mucho qué decir. Estoy seguro que Latinoamérica ha estado en los planes de trabajo del Papa alemán y recibimos con beneplácito esta noticia.

viernes, 4 de noviembre de 2011

¡Teman al juicio de Dios!


El atropello, la intransigencia y la violencia son opciones que sólo siembran y engendran odio y muerte. Únicamente la razón y el amor son medios válidos para superar y resolver los conflictos entre las personas y los pueblos.


La amenaza de la violencia y el terror siguen siendo una fuente de preocupación constante. Los últimos acontecimientos de nuestra historia han afectado seriamente al normal y pacífico desarrollo de nuestro pueblo mexicano. En los últimos días han salido a la luz deplorables sucesos que turban la conciencia civil y moral de todos, y han hecho más difícil un sereno y decidido compromiso en favor de los valores humanos compartidos: sin este compromiso jamás se superarán ni los conflictos ni la violencia que estos acarrean.

Ya no podemos pasar por alto el sufrimiento causado por peleas fratricidas, hasta la verdad y el amor han sido amenazados de distintos modos; el pecado conquista cada vez más sus derechos de ciudadanía y defiende férreamente estos derechos. Muchos hombres han sido objeto de una brutal manipulación y al mismo tiempo víctimas del egoísmo de unos cuantos que han despreciado la vida de sus mismos hermanos utilizándolos para sus fines. No solo se han cometido transgresiones intolerables, ahora se recurre al terror como estrategia política, como un auténtico crimen contra los mexicanos.

Aliviar las escandalosas situaciones de injusticia, opresión y marginación no justifica los actos de terrorismo ¡Nunca se pueden justificar la violencia y el desprecio de la vida humana! ¡Ya basta! ¿Qué es lo que sigue? ¿Qué es lo que quieren hacer de nuestra sociedad? ¡Conviértanse! ¡Teman al juicio de Dios! Toda persona humana tiene derecho a que se respete su vida y dignidad, que son bienes inviolables. Lo dice Dios, lo sanciona el derecho, lo proclama la conciencia humana y lo exige la convivencia social. En la conversión de los corazones y en la renovación espiritual de la sociedad reside la esperanza de un futuro mejor.

La construcción de nuestro país es la mayor tarea moral que afrontamos hoy, el testimonio de los cristianos comprometidos puede contribuir en gran medida a la renovación de la vida social en un modo que respete y construya sobre el incomparable patrimonio de ideales y realizaciones políticas, culturales y espirituales que ha forjado la historia de nuestra nación y sus contribuciones al mundo.

La violencia es y será siempre una manifestación de crueldad inhumana, que, precisamente por serlo, nunca podrá resolver los conflictos entre seres humanos. El atropello, la intransigencia y la violencia son opciones que sólo siembran y engendran odio y muerte. Únicamente la razón y el amor son medios válidos para superar y resolver los conflictos entre las personas y los pueblos.

Es necesario y urgente un esfuerzo concorde y decidido para poner en marcha y aceptar nuevas iniciativas políticas que permitan resolver los escandalosos conflictos y que sean origen de condiciones favorables a la explosión incontrolable del rencor. Es fácil caer en las tentaciones del odio y la violencia, pero más fructífero construir, todos juntos, las condiciones que nos devuelvan la esperanza del mejor futuro que anhelamos.

Postre

En el libro del Génesis refiere que Dios creó al ser humano a imagen suya, “varón y mujer los creó”, los bendijo y les pidió que se multiplicaran y se desperdigaran, que sometieran la tierra… pero de manera sustentable, no al grado de destruirla, ¡caray! Y es que esta semana Naciones Unidas dio a conocer que ya somos siete mil millones de seres humanos los que habitamos este mundo… con crecientes desigualdades. En este sentido el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon señaló: “Siete mil millones de personas que necesitan alimento suficiente. Energía suficiente. Buenas oportunidades en la vida para el empleo y la educación. Derechos y libertades. La libertad de expresión. La libertad de criar a sus  propios hijo en paz y seguridad”. ¿El Todopoderoso habrá pensado en ello cuando trabajaba en su creación?

viernes, 28 de octubre de 2011

Entre vivos y muertos

…noviembre abre sus días y noches anunciando que la muerte llegó entre ofrendas y responsos, anunciando al pueblo del águila y el nopal las albricias de resurrección y el camino de eternidad por el que circulan las almas y donde, nos guste o no, también tendremos que transitar…

Llega noviembre y con él el olor a vida que celebra la muerte, olor a pan y copal, a fruta y cera quemada que nos transporta a la esfera metafísica donde el ser descubre su sentido.

Entre tradiciones, mitos y leyendas, descubrimos la memoria de los seres queridos que anticiparon la esperanza del feliz regreso “a casa”, al seno del Padre, paciente y misericordioso, hasta el cumplimiento del capítulo veinticinco del Evangelio de Mateo.

Costumbres y ritos se amalgaman en la fiesta de la muerte, donde se transmite la herencia del último suspiro, donde las veladoras iluminan la magia del mole, los tamales, las hojaldras y dulces, donde existe vida mientras haya una tumba que visitar, un cempasúchil para adornar, una lágrima que guardar y una memoria sin olvidar. De cualquier modo, noviembre abre sus días y noches anunciando que la muerte llegó entre ofrendas y responsos, anunciando al pueblo del águila y el nopal las albricias de resurrección y el camino de eternidad por el que circulan las almas y donde, nos guste o no, también tendremos que transitar.

La lógica de la realidad se dispara en colores y se funde con la fantasía del recuerdo de aquellos que un día también, amasaron y cocieron a fuego lento, los platillos ofrendados en el altar que despoja a la muerte de sus caprichosos terrores y tragedias, porque de ellos aprendimos que a la muerte se le celebra, se le canta, se le pinta, se le come, se le adorna, y sobre todo con alegría y sin temor, se le espera.

Noviembre nos anticipa lo inevitable, el último suspiro de la vida, pero también iza la bandera nacional en el hasta de la Revolución, en las carrilleras de generales y adelitas que en el hambre de una vida digna, hicieron girar a toda velocidad los ejes de nuestra historia.

La paradoja de los ideales se dispararon desde las trincheras de los batallones campesinos, la sangre firmó las escrituras de las tierras para muchos jamás soñadas y para otros siempre ambicionadas, los padres de la democracia murieron y sus hijos levantaron monumentos para que las piedras critiquen, juzguen y sentencien, con olivos y laureles, la herencia nacional que ellos dispusieron. Y también, sin demagogia y discursos efímeros, noviembre es mes de la fe, defendida con la inocencia de la vida, sin culpa y con valentía, pero sobre todo con amor a esta tierra mexicana donde reina Cristo y Santa María de Guadalupe.

Noviembre de santos y beatos mártires, inscritos o santificados por la fe del pueblo, otros revolucionarios que heredaron un país donde la fe se vive desde el corazón, bendita tierra por la cual se vive y se muere y se derrama sangre de mártires, horizonte donde Dios nunca muere.

Postre

¿Reelección? ¡No! Los señores legisladores no tienen un pelo de tonto, qué mañosos. La mayoría, si no es que todos, no repetirían en el cargo. Como decía la moderadora del programa de televisión “El rival más débil”, “tú simplemente te vas. Adiós”, tal cual aplicaríamos a los diputados y senadores nuestra sentencia en las votaciones. ¡No!, no les conviene, dejar de vivir bien a costa nuestra, ¡eso no! y para el trabajo que desempeñan… Por eso, las cosas seguirán igual, los Labastida, los Noroña y tantos políticos encumbrados volverán a ocupar un escaño en otra legislatura y ni quien se de cuenta. Por eso estamos como estamos, con un bajo nivel de debate político.