Un punto de vista con el que se puede estar o no de acuerdo. ¡Abramos el debate!
domingo, 15 de septiembre de 2019
Para los que no pudieron ir a Misa...
El evangelio del día corresponde a la lectura de Lucas 1, 1-32 pasaje que narra 3 parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo.
domingo, 1 de septiembre de 2019
375 años del Seminario Palafoxiano
Hemos vivido 55 años en este precioso edificio, sus once rectores posteriores se han esforzado, bajo la dirección episcopal de Víctor Sánchez, en la complicada tarea de los equilibrios entre la apertura doctrinal y pastoral al mundo y la sólida formación espiritual de los alumnos que se preparan para ser testigos del amor de Dios ante los hombres.
Por Pbro. Lic. Rogelio Montenegro
Don Juan de Palafox entendió que el seminario debía ser la razón tangible de sus proyectos pastorales, el corazón de su Diócesis y el colegio apostólico que pudiera sostener sus sueños misioneros para hacer presente el Evangelio. Por eso, el 22 de agosto de 1644, funda propiamente el Colegio de San Juan como Seminario Conciliar, dotándolo de bellos edificios colaterales a la Catedral para completar la esplendidez urbana de la Puebla de los Ángeles. Primero el Rey y luego el Papa Inocencio X, aprueban y aplauden dicha obra que unida más tarde al Colegio de San Pablo, a la Biblioteca y a la Escuela de Teología de San Pantaleón, conforman la levítica calle de nuestro orgulloso centro histórico.
Incomprensiones históricas, revueltas irrespetuosas de lo sacro, rescoldos criollos de la Revolución Francesa, despojan primero a la Iglesia de sus edificios en 1867 y en 1914 después, para que nunca volvieran a sus manos, y ahora alojan pacíficamente administraciones públicas, entre las honorables la Casa de la Cultura, mientras tanto el Seminario, portando los pendones heráldicos de Palafox, ha sobrevivido en los anexos de San Juan de Letrán en el portal lateral del Teatro Principal, junto al Templo de San Pablo de los Frailes en el edificio contiguo a la Cruz Roja actual, en casas parroquiales rurales y en muchos sitios según el fragor de las políticas y de las guerras intestinas de nuestro país.
Al lado del templo de Belén, el primer Arzobispo de Puebla, Ramón Ibarra y González, logró redimensionar los alcances académicos de nuestra institución, creando de sus contexturas, la Universidad Pontificia con variadas facultades. Finalmente, el 13 de diciembre de 1919 se instala una vez más nuestro Seminario en el Colegio Jesuita del Sagrado Corazón donde persistió aún entre la pólvora cristera y las deficiencias propias de los vaivenes sociales.
Don Octaviano Márquez, quinto Arzobispo, se afanó por edificar un espacio abierto y pedagógico en consonancia con los tiempos modernos y con las exigencias ecológicas adecuadas a las juventudes de este histórico semillero, creando un gran recinto de cristal abierto a la luz y al tiempo, que inauguramos el 6 de agosto de 1964. Le tocó a quien fuera arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca, y a su equipo, la difícil tarea de leer las constituciones y decretos del Concilio y abrir posibilidades de comprensión tanto en la conciencia de maestros como de alumnos.
“Necesitamos una verdadera renovación, cambiar de casa es una oportunidad para cambiar de actitudes, no cambiemos simplemente nuestros pecados de domicilio” fueron sus palabras inaugurales. Faltaba un año para que terminara el Concilio. Los tiempos siguientes fueron difíciles para toda la Iglesia: había que ir conformando lo doctrinal y por lo tanto todos los esquemas educacionales, a las nuevas directrices.
Lumen Gentium trazó perspectivas generales de una eclesiología más fundamentada en las páginas bíblicas del pueblo de Dios, dejando menos relieves a la Iglesia jerárquica. Gaudiem et Spes abrió la ventana al mundo, se dio cuenta del drama de la disyunción entre Evangelio y Cultura, entre actitudes veteromonacales y las primordiales exigencias del milenario mandato: “Id y haced discípulos”.
Hemos vivido 55 años en este precioso edificio, sus once rectores posteriores se han esforzado, bajo la dirección episcopal de Víctor Sánchez, en la complicada tarea de los equilibrios entre la apertura doctrinal y pastoral al mundo y la sólida formación espiritual de los alumnos que se preparan para ser testigos del amor de Dios ante los hombres.
El Padre Antonio González Bañuelos, su actual Rector, sabe que la presencia de su Santidad Juan Pablo II en nuestro Seminario en febrero de 1979, para inaugurar la III Conferencia Episcopal Latinoamericana y pronunciar su histórico discurso sobre la verdad del hombre y de la Iglesia, marcó derroteros para leer las pulsaciones e inquietudes de una Iglesia viva, y que la Exhortación Apostólica “Os daré pastores”, vino a clarificar más las líneas y las exigencias de una educación sacerdotal para nuestro tiempo.
El Seminario Palafoxiano, con sus 375 años de historia, ha sembrado espacios de reflexión, preparando a mucha gente para todos los quehaceres de la vida social, políticos, escritores, dramaturgos y sacerdotes que han estado presentes en la historia de nuestro país en momentos álgidos como la Independencia y en las decisiones cruciales del progreso de muchas comunidades.
La Iglesia de Jesucristo tiene mucho que decir al mundo contemporáneo, pero hay que buscarle nuevos giros lexicales a su dicción secular; hay que cargar de contenido las palabras y bombardear los núcleos de las conciencias dándole un lugar central y vivencial al Maestro, tanto en la investigación bíblico-teológica, como en las celebraciones litúrgicas y en los compromisos de todos los días. Se trata de marchar al ritmo de los hombres.
Por Pbro. Lic. Rogelio Montenegro
Don Juan de Palafox entendió que el seminario debía ser la razón tangible de sus proyectos pastorales, el corazón de su Diócesis y el colegio apostólico que pudiera sostener sus sueños misioneros para hacer presente el Evangelio. Por eso, el 22 de agosto de 1644, funda propiamente el Colegio de San Juan como Seminario Conciliar, dotándolo de bellos edificios colaterales a la Catedral para completar la esplendidez urbana de la Puebla de los Ángeles. Primero el Rey y luego el Papa Inocencio X, aprueban y aplauden dicha obra que unida más tarde al Colegio de San Pablo, a la Biblioteca y a la Escuela de Teología de San Pantaleón, conforman la levítica calle de nuestro orgulloso centro histórico.
Incomprensiones históricas, revueltas irrespetuosas de lo sacro, rescoldos criollos de la Revolución Francesa, despojan primero a la Iglesia de sus edificios en 1867 y en 1914 después, para que nunca volvieran a sus manos, y ahora alojan pacíficamente administraciones públicas, entre las honorables la Casa de la Cultura, mientras tanto el Seminario, portando los pendones heráldicos de Palafox, ha sobrevivido en los anexos de San Juan de Letrán en el portal lateral del Teatro Principal, junto al Templo de San Pablo de los Frailes en el edificio contiguo a la Cruz Roja actual, en casas parroquiales rurales y en muchos sitios según el fragor de las políticas y de las guerras intestinas de nuestro país.
Al lado del templo de Belén, el primer Arzobispo de Puebla, Ramón Ibarra y González, logró redimensionar los alcances académicos de nuestra institución, creando de sus contexturas, la Universidad Pontificia con variadas facultades. Finalmente, el 13 de diciembre de 1919 se instala una vez más nuestro Seminario en el Colegio Jesuita del Sagrado Corazón donde persistió aún entre la pólvora cristera y las deficiencias propias de los vaivenes sociales.
Don Octaviano Márquez, quinto Arzobispo, se afanó por edificar un espacio abierto y pedagógico en consonancia con los tiempos modernos y con las exigencias ecológicas adecuadas a las juventudes de este histórico semillero, creando un gran recinto de cristal abierto a la luz y al tiempo, que inauguramos el 6 de agosto de 1964. Le tocó a quien fuera arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca, y a su equipo, la difícil tarea de leer las constituciones y decretos del Concilio y abrir posibilidades de comprensión tanto en la conciencia de maestros como de alumnos.
“Necesitamos una verdadera renovación, cambiar de casa es una oportunidad para cambiar de actitudes, no cambiemos simplemente nuestros pecados de domicilio” fueron sus palabras inaugurales. Faltaba un año para que terminara el Concilio. Los tiempos siguientes fueron difíciles para toda la Iglesia: había que ir conformando lo doctrinal y por lo tanto todos los esquemas educacionales, a las nuevas directrices.
Lumen Gentium trazó perspectivas generales de una eclesiología más fundamentada en las páginas bíblicas del pueblo de Dios, dejando menos relieves a la Iglesia jerárquica. Gaudiem et Spes abrió la ventana al mundo, se dio cuenta del drama de la disyunción entre Evangelio y Cultura, entre actitudes veteromonacales y las primordiales exigencias del milenario mandato: “Id y haced discípulos”.
Hemos vivido 55 años en este precioso edificio, sus once rectores posteriores se han esforzado, bajo la dirección episcopal de Víctor Sánchez, en la complicada tarea de los equilibrios entre la apertura doctrinal y pastoral al mundo y la sólida formación espiritual de los alumnos que se preparan para ser testigos del amor de Dios ante los hombres.
El Padre Antonio González Bañuelos, su actual Rector, sabe que la presencia de su Santidad Juan Pablo II en nuestro Seminario en febrero de 1979, para inaugurar la III Conferencia Episcopal Latinoamericana y pronunciar su histórico discurso sobre la verdad del hombre y de la Iglesia, marcó derroteros para leer las pulsaciones e inquietudes de una Iglesia viva, y que la Exhortación Apostólica “Os daré pastores”, vino a clarificar más las líneas y las exigencias de una educación sacerdotal para nuestro tiempo.
El Seminario Palafoxiano, con sus 375 años de historia, ha sembrado espacios de reflexión, preparando a mucha gente para todos los quehaceres de la vida social, políticos, escritores, dramaturgos y sacerdotes que han estado presentes en la historia de nuestro país en momentos álgidos como la Independencia y en las decisiones cruciales del progreso de muchas comunidades.
La Iglesia de Jesucristo tiene mucho que decir al mundo contemporáneo, pero hay que buscarle nuevos giros lexicales a su dicción secular; hay que cargar de contenido las palabras y bombardear los núcleos de las conciencias dándole un lugar central y vivencial al Maestro, tanto en la investigación bíblico-teológica, como en las celebraciones litúrgicas y en los compromisos de todos los días. Se trata de marchar al ritmo de los hombres.
lunes, 24 de junio de 2019
Una reflexión a propósito del día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio)
La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo.
El escandaloso deterioro del medio ambiente obliga al hombre a pensar en el aspecto ecológico y a considerarlo como un grave problema que exige atención prioritaria y urgente.
El progresivo y acelerado deterioro de nuestro planeta está alcanzando efectos inimaginables de difícil solución; el exceso de anhídrido carbónico y otros gases está dando lugar al “efecto invernadero”; la destrucción de la capa de ozono, protectora ante los rayos ultravioleta, crea problemas serios para la salud del ser humano y la vida en general.
La crisis del medio ambiente se manifiesta de manera particular en América Latina, que cuenta con los mejores recursos forestales del planeta. Más del 50% de su superficie está cubierta de bosques; por ejemplo, Brasil posee el 26% del total de bosques a nivel mundial; sin embargo, se está dando una tala indiscriminada, los bosques destruidos hasta ahora son el 50% del total.
El agua contaminada es otro problema ecológico; la mayoría de los desechos humano-industriales van a las aguas. La desertización avanza por el mal uso y la mala administración de la tierra; un 35% de tierra de América Latina está amenazada con convertirse en desierto. La contaminación del aire se va extendiendo a muchas zonas urbanas.
Este tipo de ejemplos junto con sus datos precisos, se pueden multiplicar sin mayor esfuerzo, aminorando la gravedad de nuestro tema; por tanto, se exige una opción más decidida, de parte de todos, para luchar por proteger nuestro hábitat. Antes, en y después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil (Conferencia de Río, 1992) se quiso concientizar al mundo de la gravedad de la crisis ecológica.
La Iglesia, sin pretender tomar la ecología como tema de moda, manifestó la gravedad del problema en varios de sus documentos:
Pablo VI en 1971, ya alertaba al mundo de la explotación desconsiderada de la naturaleza y decía que comenzaba a correr el riesgo de destruirla y de ser también víctima de esa desgracia (nuevas enfermedades, poder destructor, males irreversibles, etc.). Elevaba su voz para decir que era un problema social de gran envergadura, que afecta a toda la familia humana.
Juan Pablo II afronta “la cuestión ecológica” al denunciar con claridad y valentía la incapacidad del ser humano para comprender y asumir la responsabilidad de su destino único y común; incapacidad fundada en la falta de solidaridad, en el consumismo y en la explotación del hombre y de la naturaleza.
Benedicto XVI, en diversos momentos de su pontificado, se expresó sobre el problema de la ecología, una de sus mejores manifestaciones lo hizo en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008: “La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo”.
Con su Laudato si, el papa Francisco enriquece el magisterio social de sus predecesores con un asunto hasta ahora solo tratado de forma marginal: la ecología o, como él dice en el título de su escrito, “el cuidado de la casa común”. Lo ha hecho porque está convencido de que “el ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofe, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversos países”.
Estas y otras muchas súplicas en favor de la protección del medio ambiente salen a la luz desde diferentes esferas sociales para concientizar al hombre sobre esta cuestión.
Ante las terribles evidencias de destrucción de nuestro planeta, es necesario reordenar y armonizar las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Lograr esta nueva relación, deseo generalizado, no es fácil, ya que existen diversas posturas (Partido ecologistas, Greenpeace, movimiento animal, etc.) atrás de las cuales subyacen aspectos teóricos, también distintos. Cada posición concibe de modo distinto la relación hombre-naturaleza; lo que a su vez implica, diferente forma de contacto con el medio ambiente, distintas técnicas para ayudar a conservar los ecosistemas, mayor o menor cantidad de recursos asignados, etc.
Al buscar un acercamiento a estos aspectos teóricos sobre los derechos de la naturaleza, podemos distinguir tres corrientes fundamentales.
La primera, sostiene que, a través de la naturaleza, hay que proteger al hombre. El medio ambiente, en esta postura, no está dotado de un valor intrínseco; de tal manera que cuando se le destruye, no importa tanto, sino porque se está poniendo en juego la propia existencia del hombre.
La segunda, tomando en serio el principio utilitarista, dice que no sólo hay que buscar el interés propio de los hombres, sino de manera más general, tender a disminuir la suma de los sufrimientos y aumentar hasta donde sea posible el bienestar.
La tercera, busca la reivindicación de un derecho de los árboles y de las piedras (Aldo Leopold, Hans Jonas). Haciendo una severa crítica al humanismo moderno, más en concreto a la civilización occidental, pide una cruzada en contra de este tipo de antropocentrismo en nombre de los derechos de la naturaleza. El hombre ya no es considerado como el centro del mundo, sino el cosmos a quien hay que proteger del mismo hombre (deep ecology o ecocéntrica).
Ante estas tres posiciones fácilmente podemos advertir, que, en la primera, el hombre se convierte en el único sujeto dotado de poder, capaz de usar y hasta destruir a su arbitrio personal y según su interés (económico) todo aquello que le rodea; la solidaridad generacional y el principio de responsabilidad por proteger el mundo están ausentes.
En la segunda posición, el hombre vive con la idea de “si me sirve lo cuido y si no, hasta puede que lo destruya”. Las ansias insaciables de bienestar y comodidad, lo pueden llevar a un materialismo esclavizante que, con tal de satisfacerlo, es capaz de realizar acciones inhumanas destructivas.
La última posición señalada, la revolucionaria, encarna en sí misma un rechazo contundente a la civilización occidental; se opone de modo radical al humanismo jurídico que domina en el universo liberal moderno. Reconoce la supremacía de los valores de la ecósfera por encima de los del humanismo (la revolución en contra de los modos de pensar y los medios usados para destruir la naturaleza, es el camino para reivindicar a la naturaleza en sus derechos y entablar una nueva relación hombre-naturaleza).
Sin ideologizarnos en nuestra postura, respecto al medio ambiente, podemos lanzar una mirada a la tradición de la doctrina social católica, para que nos ilumine y comprendamos mejor, cómo y qué tipo de relación hombre-naturaleza, es la que mejor va de acuerdo al plan de Dios, Creador y Señor de todo.
Los puntos que señalo, tomados de esa tradición, forman las dimensiones integrales de la responsabilidad ecológica, que, a nivel personal y social, debe existir.
Una visión sacramental del universo centrada en Dios, donde el hombre es el responsable del destino de la tierra; el respeto de la vida humana, incluyendo el respeto de todo lo creado; una ética solidaria que implica, responsabilidad con las generaciones, una cooperación y un sistema justo de compartir; una conciencia de interdependencia y de trabajo por el bien común; la búsqueda preferencial por favorecer a los más afectados por la destrucción realizada en la naturaleza; un deseo serio, unido a mecanismos eficaces por recuperar la armonía en nuestra casa.
Ojalá que el día mundial del medio ambiente, sea una ocasión para reflexionar sobre la cuestión ecológica y favorecer posturas que contribuyan a la conservación de este mundo maravilloso en el cual estamos todos.
Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2008
El escandaloso deterioro del medio ambiente obliga al hombre a pensar en el aspecto ecológico y a considerarlo como un grave problema que exige atención prioritaria y urgente.
El progresivo y acelerado deterioro de nuestro planeta está alcanzando efectos inimaginables de difícil solución; el exceso de anhídrido carbónico y otros gases está dando lugar al “efecto invernadero”; la destrucción de la capa de ozono, protectora ante los rayos ultravioleta, crea problemas serios para la salud del ser humano y la vida en general.
La crisis del medio ambiente se manifiesta de manera particular en América Latina, que cuenta con los mejores recursos forestales del planeta. Más del 50% de su superficie está cubierta de bosques; por ejemplo, Brasil posee el 26% del total de bosques a nivel mundial; sin embargo, se está dando una tala indiscriminada, los bosques destruidos hasta ahora son el 50% del total.
El agua contaminada es otro problema ecológico; la mayoría de los desechos humano-industriales van a las aguas. La desertización avanza por el mal uso y la mala administración de la tierra; un 35% de tierra de América Latina está amenazada con convertirse en desierto. La contaminación del aire se va extendiendo a muchas zonas urbanas.
Este tipo de ejemplos junto con sus datos precisos, se pueden multiplicar sin mayor esfuerzo, aminorando la gravedad de nuestro tema; por tanto, se exige una opción más decidida, de parte de todos, para luchar por proteger nuestro hábitat. Antes, en y después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil (Conferencia de Río, 1992) se quiso concientizar al mundo de la gravedad de la crisis ecológica.
La Iglesia, sin pretender tomar la ecología como tema de moda, manifestó la gravedad del problema en varios de sus documentos:
Pablo VI en 1971, ya alertaba al mundo de la explotación desconsiderada de la naturaleza y decía que comenzaba a correr el riesgo de destruirla y de ser también víctima de esa desgracia (nuevas enfermedades, poder destructor, males irreversibles, etc.). Elevaba su voz para decir que era un problema social de gran envergadura, que afecta a toda la familia humana.
Juan Pablo II afronta “la cuestión ecológica” al denunciar con claridad y valentía la incapacidad del ser humano para comprender y asumir la responsabilidad de su destino único y común; incapacidad fundada en la falta de solidaridad, en el consumismo y en la explotación del hombre y de la naturaleza.
Benedicto XVI, en diversos momentos de su pontificado, se expresó sobre el problema de la ecología, una de sus mejores manifestaciones lo hizo en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008: “La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo”.
Con su Laudato si, el papa Francisco enriquece el magisterio social de sus predecesores con un asunto hasta ahora solo tratado de forma marginal: la ecología o, como él dice en el título de su escrito, “el cuidado de la casa común”. Lo ha hecho porque está convencido de que “el ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofe, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversos países”.
Estas y otras muchas súplicas en favor de la protección del medio ambiente salen a la luz desde diferentes esferas sociales para concientizar al hombre sobre esta cuestión.
Ante las terribles evidencias de destrucción de nuestro planeta, es necesario reordenar y armonizar las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Lograr esta nueva relación, deseo generalizado, no es fácil, ya que existen diversas posturas (Partido ecologistas, Greenpeace, movimiento animal, etc.) atrás de las cuales subyacen aspectos teóricos, también distintos. Cada posición concibe de modo distinto la relación hombre-naturaleza; lo que a su vez implica, diferente forma de contacto con el medio ambiente, distintas técnicas para ayudar a conservar los ecosistemas, mayor o menor cantidad de recursos asignados, etc.
Al buscar un acercamiento a estos aspectos teóricos sobre los derechos de la naturaleza, podemos distinguir tres corrientes fundamentales.
La primera, sostiene que, a través de la naturaleza, hay que proteger al hombre. El medio ambiente, en esta postura, no está dotado de un valor intrínseco; de tal manera que cuando se le destruye, no importa tanto, sino porque se está poniendo en juego la propia existencia del hombre.
La segunda, tomando en serio el principio utilitarista, dice que no sólo hay que buscar el interés propio de los hombres, sino de manera más general, tender a disminuir la suma de los sufrimientos y aumentar hasta donde sea posible el bienestar.
La tercera, busca la reivindicación de un derecho de los árboles y de las piedras (Aldo Leopold, Hans Jonas). Haciendo una severa crítica al humanismo moderno, más en concreto a la civilización occidental, pide una cruzada en contra de este tipo de antropocentrismo en nombre de los derechos de la naturaleza. El hombre ya no es considerado como el centro del mundo, sino el cosmos a quien hay que proteger del mismo hombre (deep ecology o ecocéntrica).
Ante estas tres posiciones fácilmente podemos advertir, que, en la primera, el hombre se convierte en el único sujeto dotado de poder, capaz de usar y hasta destruir a su arbitrio personal y según su interés (económico) todo aquello que le rodea; la solidaridad generacional y el principio de responsabilidad por proteger el mundo están ausentes.
En la segunda posición, el hombre vive con la idea de “si me sirve lo cuido y si no, hasta puede que lo destruya”. Las ansias insaciables de bienestar y comodidad, lo pueden llevar a un materialismo esclavizante que, con tal de satisfacerlo, es capaz de realizar acciones inhumanas destructivas.
La última posición señalada, la revolucionaria, encarna en sí misma un rechazo contundente a la civilización occidental; se opone de modo radical al humanismo jurídico que domina en el universo liberal moderno. Reconoce la supremacía de los valores de la ecósfera por encima de los del humanismo (la revolución en contra de los modos de pensar y los medios usados para destruir la naturaleza, es el camino para reivindicar a la naturaleza en sus derechos y entablar una nueva relación hombre-naturaleza).
Sin ideologizarnos en nuestra postura, respecto al medio ambiente, podemos lanzar una mirada a la tradición de la doctrina social católica, para que nos ilumine y comprendamos mejor, cómo y qué tipo de relación hombre-naturaleza, es la que mejor va de acuerdo al plan de Dios, Creador y Señor de todo.
Los puntos que señalo, tomados de esa tradición, forman las dimensiones integrales de la responsabilidad ecológica, que, a nivel personal y social, debe existir.
Una visión sacramental del universo centrada en Dios, donde el hombre es el responsable del destino de la tierra; el respeto de la vida humana, incluyendo el respeto de todo lo creado; una ética solidaria que implica, responsabilidad con las generaciones, una cooperación y un sistema justo de compartir; una conciencia de interdependencia y de trabajo por el bien común; la búsqueda preferencial por favorecer a los más afectados por la destrucción realizada en la naturaleza; un deseo serio, unido a mecanismos eficaces por recuperar la armonía en nuestra casa.
Ojalá que el día mundial del medio ambiente, sea una ocasión para reflexionar sobre la cuestión ecológica y favorecer posturas que contribuyan a la conservación de este mundo maravilloso en el cual estamos todos.
lunes, 10 de junio de 2019
Los niños maltratados
El 4 de junio, día dedicado a los niños víctimas de la agresión, bien vale la pena tener esta información para participar, de acuerdo a nuestras posibilidades, en las acciones que se emprendan en el futuro para combatir el maltrato infantil.
Un niño es un ser humano pequeño de edad y por lo tanto es un ser precario en muchos aspectos, necesitando más de los mayores que lo que éstos se necesitan entre sí. Es símbolo y portador de alegría, ternura e inocencia. Jugar y aprender son sus principales actividades. Tienen una capacidad de perdonar mucho más grande que la de los adultos y son un manantial de amor cuando se sienten amados. Por lo anterior, es indignante encontrar en notas periodísticas datos como los siguientes:
5 millones de niños trabajan; 400 mil de ellos lo hacen en las calles, de los cuales, según cálculos de Organismos no Gubernamentales (ONG´S), setenta por ciento son consecuencia de la violencia intrafamiliar; 140 mil niños no tienen hogar y esta cifra se incrementa entre 7 y 15 % anualmente; 14 % de los menores que viven en las calles son menores de cinco años; 25 mil niños sufrieron maltratos durante 1997; al menos 16 mil niños han sido víctimas de explotación, etcétera, etc.
Pero iniciemos por lo que parece obvio y que por lo mismo se reflexiona o se sabe poco. ¿Qué es el maltrato infantil?
Según el Comité Nacional de Prevención de Malos Tratos a los Niños de España, se entiende por malos tratos las lesiones corporales, no accidentales, servicios sexuales y psicológicas, negligencias manifiestas y explotación infantil, así como cualquier acto que trabe el normal y creciente desarrollo mental y físico del niño.
Los primero indicios -dice el Diccionario Enciclopédico de educación Especial- de que un niño ha sido maltratado son los externos, pero también hay otros síntomas como son las pérdidas del ritmo del crecimiento y del peso, el retraimiento social, el aislamiento, la ausencia de expresión emocional o gestual, trastornos del sueño, entre otros.
En las situaciones de malos tratos a niños no parece que haya prevalecía de ningún grupo social o económico, ya que se encuentran casos en todos los grupos o capas sociales. La causa suele estar en un fallo en la dinámica familiar, fundamentalmente en los lazos afectivos, interviniendo siempre factores psíquicos y socioeconómicos.
La Comisión Internacional Permanente de la Infancia Maltratada reconoce también que los malos tratos no derivan únicamente del sistema intrafamiliar sino de ambientes extrafamiliares, instituciones, grupos sociales, etc.
Los estudios realizados sobre el tema vienen demostrando que:
* El niño deficiente mental está más predispuesto a malos tratos.
* La mayoría de las agresiones tienen lugar en el hogar.
* El agresor identificado resulta ser con mayor frecuencia la madre.
* Las edades más expuestas oscilan de los dos a los seis años.
* En la historia de los padres que causan malos tratos hay cierto número que han sido objeto también ellos de los mismos.
* Que se dan con más frecuencia en familias numerosas de cuatro o más hijos. (Diccionario Enciclopédico de Educación Especial. Volúmenes I y III. Ed. Santillana. México, 1990)
Para la dirección de Formación y Capacitación Profesional de la Procuraduría General de la Justicia del Estado, el maltrato infantil es toda agresión producida al menor por sus padres, hermanos, familiares u otras personas con la intención de educarlo, castigarlo o causarle daño, a través de acciones como: golpes, insultos, abusos de poder o autoridad, y por omisiones cuando se dejan de atender las necesidades de vida del menor, por ejemplo, alimentación, higiene, vigilancia, y afecto.
Para el estudio y atención del maltrato infantil, esta dependencia del Estado lo clasifica en:
MALTRATO FÍSICO
Acciones como golpes o lesiones aplicadas al menor con fuerza y violencia con la intención de disciplinarlo educarlo o causarle daño. Tales como quemaduras, heridas, latigazos, mordeduras, moretes y fracturas, hasta lesiones que ponen en peligro su integridad física y pueden causarle la muerte como asfixia, puñaladas, hemorragias internas o a la ruptura de diferentes órganos.
MALTRATO EMOCIONAL
Son actividades dirigidas exclusivamente a dañar la integridad emocional del menor, puede ser todo tipo de manifestaciones verbales o gestuales que humilla y degradan al niño. Su evidencia es a nivel psíquico, generándoles sentimientos de desvalorización, baja autoestima e inseguridad personal, entre otros.
Culturalmente el recurso de la violencia física o verbal se justifica en la educación de los niños. La falta de sentimiento paternal para proteger al niño, no tocarlo o no demostrarle amor constituye una forma grave de maltrato y por lo general no es reconocida como tal.
MALTRATOS POR NEGLIGENCIA O DESCUIDO
Este es un hecho muy frecuente que se caracteriza por el descuido de los padres con respecto a las necesidades de vida de los niños. Se manifiesta por la falta de control médico, alimentación inadecuada, higiene y vestuario defectuoso, mala formación de hábitos e inasistencia escolar.
Generalmente la vigilancia es deficiente y facilita accidentes como: caídas, quemaduras, intoxicaciones, mordeduras de animales, accidentes de tránsito y extravíos en la vía pública. Este tipo de maltrato ocasiona niños que practican la mendicidad, la drogadicción, la prostitución y otros.
MALTRATO POR ABUSO SEXUAL O EXPLOTACIÓN
Hay señales no verbales de los menores que son víctimas de este tipo de maltrato, por ejemplo: se resisten a participar en juegos en los que los demás se divierten especialmente cuando hay contacto físico, muestran rigidez en los músculos, se incomodan cuando alguien trata de acercárseles o tocarlos, muestran rechazo a su cuerpo, entre otros; y para detectar la agresión sexual en un menor se presentan características como el malestar físico, irritación genital, conducta agresiva, miedo sin motivo aparente, demandas de afecto, alteración de hábitos (sueños, alimentación, control de esfínteres), y rechazo hacia alguna persona en especial (el agresor) o con características parecidas a este.
De acuerdo con organizaciones civiles, la explotación sexual comercial infantil está directamente ligada a un sistema económico injusto. Los niños de la calle son las principales víctimas de bandas internacionales, integradas por individuos de mente torcida dedicadas a la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en México obteniendo cantidades millonarias, siendo las ciudades de Acapulco, Cancún, Tijuana, Guadalajara, Cuidad Juárez y Tapachula sus principales centros de operación.
El 4 de junio, día dedicado a los niños víctimas de la agresión, bien vale la pena tener esta información para participar, de acuerdo a nuestras posibilidades, en las acciones que se emprendan en el futuro para combatir el maltrato infantil.
* El autor es licenciado en Ciencias Políticas por la UPAEP, Maestro en Estudios Latinoamericanos, por la UNAM y Doctor en Ciencias de Gobierno y Política, por el Instituto en Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, BUAP. Es Profesor Investigador de la licenciatura en Ciencias Políticas, titular de las materias Teoría Política Contemporánea y Sistema Político Mexicano. Ha escrito diversos artículos de opinión en distintos diarios locales, y colabora en diversos espacios radiofónicos y televisivos de la ciudad de Puebla.
Por Alejandro Guillén Reyes *
Un niño es un ser humano pequeño de edad y por lo tanto es un ser precario en muchos aspectos, necesitando más de los mayores que lo que éstos se necesitan entre sí. Es símbolo y portador de alegría, ternura e inocencia. Jugar y aprender son sus principales actividades. Tienen una capacidad de perdonar mucho más grande que la de los adultos y son un manantial de amor cuando se sienten amados. Por lo anterior, es indignante encontrar en notas periodísticas datos como los siguientes:
5 millones de niños trabajan; 400 mil de ellos lo hacen en las calles, de los cuales, según cálculos de Organismos no Gubernamentales (ONG´S), setenta por ciento son consecuencia de la violencia intrafamiliar; 140 mil niños no tienen hogar y esta cifra se incrementa entre 7 y 15 % anualmente; 14 % de los menores que viven en las calles son menores de cinco años; 25 mil niños sufrieron maltratos durante 1997; al menos 16 mil niños han sido víctimas de explotación, etcétera, etc.
Pero iniciemos por lo que parece obvio y que por lo mismo se reflexiona o se sabe poco. ¿Qué es el maltrato infantil?
Según el Comité Nacional de Prevención de Malos Tratos a los Niños de España, se entiende por malos tratos las lesiones corporales, no accidentales, servicios sexuales y psicológicas, negligencias manifiestas y explotación infantil, así como cualquier acto que trabe el normal y creciente desarrollo mental y físico del niño.
Los primero indicios -dice el Diccionario Enciclopédico de educación Especial- de que un niño ha sido maltratado son los externos, pero también hay otros síntomas como son las pérdidas del ritmo del crecimiento y del peso, el retraimiento social, el aislamiento, la ausencia de expresión emocional o gestual, trastornos del sueño, entre otros.
En las situaciones de malos tratos a niños no parece que haya prevalecía de ningún grupo social o económico, ya que se encuentran casos en todos los grupos o capas sociales. La causa suele estar en un fallo en la dinámica familiar, fundamentalmente en los lazos afectivos, interviniendo siempre factores psíquicos y socioeconómicos.
La Comisión Internacional Permanente de la Infancia Maltratada reconoce también que los malos tratos no derivan únicamente del sistema intrafamiliar sino de ambientes extrafamiliares, instituciones, grupos sociales, etc.
Los estudios realizados sobre el tema vienen demostrando que:
* El niño deficiente mental está más predispuesto a malos tratos.
* La mayoría de las agresiones tienen lugar en el hogar.
* El agresor identificado resulta ser con mayor frecuencia la madre.
* Las edades más expuestas oscilan de los dos a los seis años.
* En la historia de los padres que causan malos tratos hay cierto número que han sido objeto también ellos de los mismos.
* Que se dan con más frecuencia en familias numerosas de cuatro o más hijos. (Diccionario Enciclopédico de Educación Especial. Volúmenes I y III. Ed. Santillana. México, 1990)
Para la dirección de Formación y Capacitación Profesional de la Procuraduría General de la Justicia del Estado, el maltrato infantil es toda agresión producida al menor por sus padres, hermanos, familiares u otras personas con la intención de educarlo, castigarlo o causarle daño, a través de acciones como: golpes, insultos, abusos de poder o autoridad, y por omisiones cuando se dejan de atender las necesidades de vida del menor, por ejemplo, alimentación, higiene, vigilancia, y afecto.
Para el estudio y atención del maltrato infantil, esta dependencia del Estado lo clasifica en:
MALTRATO FÍSICO
Acciones como golpes o lesiones aplicadas al menor con fuerza y violencia con la intención de disciplinarlo educarlo o causarle daño. Tales como quemaduras, heridas, latigazos, mordeduras, moretes y fracturas, hasta lesiones que ponen en peligro su integridad física y pueden causarle la muerte como asfixia, puñaladas, hemorragias internas o a la ruptura de diferentes órganos.
MALTRATO EMOCIONAL
Son actividades dirigidas exclusivamente a dañar la integridad emocional del menor, puede ser todo tipo de manifestaciones verbales o gestuales que humilla y degradan al niño. Su evidencia es a nivel psíquico, generándoles sentimientos de desvalorización, baja autoestima e inseguridad personal, entre otros.
Culturalmente el recurso de la violencia física o verbal se justifica en la educación de los niños. La falta de sentimiento paternal para proteger al niño, no tocarlo o no demostrarle amor constituye una forma grave de maltrato y por lo general no es reconocida como tal.
MALTRATOS POR NEGLIGENCIA O DESCUIDO
Este es un hecho muy frecuente que se caracteriza por el descuido de los padres con respecto a las necesidades de vida de los niños. Se manifiesta por la falta de control médico, alimentación inadecuada, higiene y vestuario defectuoso, mala formación de hábitos e inasistencia escolar.
Generalmente la vigilancia es deficiente y facilita accidentes como: caídas, quemaduras, intoxicaciones, mordeduras de animales, accidentes de tránsito y extravíos en la vía pública. Este tipo de maltrato ocasiona niños que practican la mendicidad, la drogadicción, la prostitución y otros.
MALTRATO POR ABUSO SEXUAL O EXPLOTACIÓN
Hay señales no verbales de los menores que son víctimas de este tipo de maltrato, por ejemplo: se resisten a participar en juegos en los que los demás se divierten especialmente cuando hay contacto físico, muestran rigidez en los músculos, se incomodan cuando alguien trata de acercárseles o tocarlos, muestran rechazo a su cuerpo, entre otros; y para detectar la agresión sexual en un menor se presentan características como el malestar físico, irritación genital, conducta agresiva, miedo sin motivo aparente, demandas de afecto, alteración de hábitos (sueños, alimentación, control de esfínteres), y rechazo hacia alguna persona en especial (el agresor) o con características parecidas a este.
De acuerdo con organizaciones civiles, la explotación sexual comercial infantil está directamente ligada a un sistema económico injusto. Los niños de la calle son las principales víctimas de bandas internacionales, integradas por individuos de mente torcida dedicadas a la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en México obteniendo cantidades millonarias, siendo las ciudades de Acapulco, Cancún, Tijuana, Guadalajara, Cuidad Juárez y Tapachula sus principales centros de operación.
El 4 de junio, día dedicado a los niños víctimas de la agresión, bien vale la pena tener esta información para participar, de acuerdo a nuestras posibilidades, en las acciones que se emprendan en el futuro para combatir el maltrato infantil.
* El autor es licenciado en Ciencias Políticas por la UPAEP, Maestro en Estudios Latinoamericanos, por la UNAM y Doctor en Ciencias de Gobierno y Política, por el Instituto en Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, BUAP. Es Profesor Investigador de la licenciatura en Ciencias Políticas, titular de las materias Teoría Política Contemporánea y Sistema Político Mexicano. Ha escrito diversos artículos de opinión en distintos diarios locales, y colabora en diversos espacios radiofónicos y televisivos de la ciudad de Puebla.
domingo, 21 de abril de 2019
Para los que no fueron a Misa...
El evangelio del día corresponde a la lectura de Juan (20, 1-9), pasaje que narra la resurrección de Jesús: ...entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó...
En la misa vespertina se lee el evangelio de Lucas (24 13-35), pasaje que narra el camino de Emaus: Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.
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