jueves, 15 de septiembre de 2011

Anhelados vientos de libertad

Pidamos a Dios que, con su gracia, haga cada vez más noble el corazón de todos los mexicanos, para que el recuerdo de las gestas heroicas de nuestros antepasados no sea sólo una evocación de la historia remota, sino también un ejemplo estimulante de amor a la Patria que, incluso en tiempos de paz, se exprese poniendo el bien común por encima de los intereses personales.

Diversos periodos históricos se han vivido en la construcción de nuestra nación. Muchos de estos momentos han sido resultado de la búsqueda de la libertad, la justicia, la unidad, la paz y el progreso; todos estos elementos son aspiraciones legítimas posibles de lograrse, es por eso que la Patria, sociedad compuesta por millones de personas, depende de sus miembros para garantizar los derechos y deberes de cada uno.

Por la historia de nuestra Patria sabemos cuán difícil es esta tarea; pero no por ello debemos eximirnos del gran esfuerzo de construir la justa unidad, entre los hijos del mismo suelo. Ese esfuerzo debe ir acompañado del amor hacia la Patria, amor hacia su cultura y su historia, amor hacia sus valores específicos que deciden sobre su posición en la gran familia de las naciones; amor, en fin, hacia los compatriotas, hombres que hablan la misma lengua y corresponsables en la causa común que se llama Patria. En ese amor vivieron los insurgentes que derramaron su sangre y dieron la vida por la causa de la Patria, su gesto permanecerá para siempre en la memoria nacional como altísima expresión de patriotismo.

¡Cuánto amor a la Patria habrá reinado en el corazón de los niños, jóvenes, adultos, hombres y mujeres que han contribuido para engrandecer a México! El recuerdo de aquellos heroicos compatriotas debe permanecer siempre vivo, estimulando el servicio desinteresado a los demás y haciéndonos capaces de poner el bien común por encima de los más altos valores. Ahora nos encontramos ante una nueva etapa de nuestro camino en la historia. Urge la necesidad de lograr una auténtica reconciliación entre todos los mexicanos, una mayor solidaridad, una decidida participación de todos en los proyectos comunes. ¡Es verdaderamente una tarea grande y noble la que tenemos ante nosotros!

Pidamos a Dios que, con su gracia, haga cada vez más noble el corazón de todos los mexicanos, para que el recuerdo de las gestas heroicas de nuestros antepasados no sea sólo una evocación de la historia remota, sino también un ejemplo estimulante de amor a la Patria que, incluso en tiempos de paz, se exprese poniendo el bien común por encima de los intereses personales.

Amemos a nuestra Patria cumpliendo nuestros deberes profesionales, familiares y de ciudadanos con competencia y movidos por nuestra condición de hijos adoptivos de Dios. Apresuremos la esperanza de nuestra nación que quiere abrirse a un futuro luminoso y que cuenta con la promesa de sus jóvenes, con el trabajo de sus hombres y mujeres, con las virtudes de sus familias, alegría en sus hogares, el ferviente deseo de paz, solidaridad y concordia entre todos los componentes de la gran familia mexicana.

Postre

En San Andrés Tlanalapan, junta auxiliar perteneciente a San Martín Texmelucan, aquí en el estado de Puebla, se vive un vergonzoso conflicto religioso a causa del… ¿Fanatismo? ¿Fundamentalismo? Los habitantes de ese pueblo, en su mayoría católicos, sin importar las formas, expulsaron a unas 50 familias evangélicas. Los avecindados argumentan que únicamente la fe católica es la que debe prevalecer y de ninguna manera puede haber sectas. En este episodio está involucrado el párroco del lugar, Ascensión González Solís quien ha estado involucrado en otros tres conflictos en la última década. Confiamos que se resuelva este problema de intolerancia religiosa y se garantice la libertad de culto, no es posible que los “católicos” de ese lugar persigan y amenacen de muerte a personas por su filiación religiosa.

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