jueves, 21 de julio de 2011

Guelaguetza, la máxima fiesta de los oaxaqueños

Hay otras actividades que complementan a la gran fiesta de los oaxaqueños; desde conciertos de grandes cantantes y muestras de arte, hasta competencias deportivas y ferias de mezcal, tamal y tejate, de tal manera la Guelaguetza se ha convertido en un festival de arte y cultura.

Maravilloso, mágico, espectacular e inolvidable son algunos adjetivos con los cuales visitantes nacionales y extranjeros distinguen a la Guelaguetza, el festival folclórico más importante de México y América Latina con casi 80 años de tradición. Y no es para menos; una pléyade de colores, música, baile y canto se manifiestan, a los ojos y oídos de propios y extraños, el tercer y cuarto lunes del mes de julio, excepto cuando el 18 de julio cae en día lunes, fecha que conmemora la muerte del benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García, por lo que en esta ocasión se realizarán los días 25 de julio y 1 de agosto.

Guelaguetza es una palabra zapoteca que expresa “el acto de participar cooperando”, sus orígenes se remontan a la época prehispánica y están relacionados con el culto a la diosa del maíz, Centéotl. Para la época virreinal el festejo a la Virgen del Carmen reemplazó a Centéotl con procesiones, calendas y mojigangas. A finales del siglo XIX y principios del XX, se incorporan actividades deportivas e incipientes participaciones de danzas y bailes; además de los paseos, la convivencia de todos los oaxaqueños en las faldas del cerro del Fortín, que vestían sus mejores galas, de manera que en pocos años perdió su sentido religioso y se empezó a conocer como Fiestas del Lunes del Cerro.

En el cuarto centenario de la fundación de Oaxaca (15 de abril de 1932) se realizó un homenaje racial, ofrecido a la ciudad de Oaxaca en la persona de Margarita Santaella, “Señorita Oaxaca”, ganadora de un certamen de simpatía en el cual cada una de las regiones del estado ofrecieron sus principales danzas y bailes tradicionales, junto con productos característicos de su tierra, en las faldas del cerro del Fortín. A esta presentación se le llamó posteriormente Guelaguetza. Para mediados del siglo XX se decidió incluir a la Guelaguetza en las Fiestas del Lunes del Cerro como un espectáculo de danzas y bailes organizados, fue tal el éxito que se convirtió en una fiesta general de la ciudad y el estado, gracias al impulso de los gobiernos locales.

En torno a la Guelaguetza

Las actividades oficialmente inician con el certamen para elegir a la representante de la diosa Centéotl, quien presidirá las fiestas.

El sábado anterior a cada lunes se presenta la calenda de las delegaciones participantes a lo largo de las principales calles de la capital del estado. Ese mismo día, por la noche, comparece en la plaza de la danza el espectáculo Bani Stui Gulal (en zapoteco “repetición de la antigüedad”), lamentablemente por segundo año consecutivo no habrá función debido a que la representación escénica que explica el origen de la Guelaguetza está en disputa legal por la familia fundadora, en su lugar se presentarán dos conciertos: el sábado 23 de julio “200 niños, una sola Banda de Música”; una semana después, 30 de julio, “Las mujeres en las Bandas de Música Tradicional”. Al día siguiente, domingo en la noche, la puesta en escena de Donají… la leyenda.

El lunes, en el auditorio del Cerro del Fortín, grupos de danzantes y músicos de las 7 regiones del estado (Valles Centrales, la Sierra, la Cañada, Tuxtepec, la Mixteca, la Costa Chica y el Istmo) dan vida a la Guelaguetza. Cada delegación presenta una muestra viva de su patrimonio cultural a través de bailes que ejecutan al compás de la música y los cantos que les son propios, vistiendo indumentaria de gala de su respectivo pueblo. Al finalizar la presentación, cada grupo distribuye entre el público su “Guelaguetza” compuesta por objetos característicos de su región.

Cabe señalar que en poblaciones aledañas a la ciudad capital; tales como Cuilapam de Guerrero, San Pablo Mitla, Zaachila, Tlacolula y San Antonino Castillo Velasco, se llevan a cabo guelaguetzas igualmente coloridas y concurridas. También los maestros de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) organizan su Guelaguetza popular, aunque con buena concurrencia y gran policromía, no deja de ser un foro para la denuncia política.

Hay otras actividades que complementan a la gran fiesta de los oaxaqueños; desde conciertos de grandes cantantes y muestras de arte, hasta competencias deportivas y ferias de mezcal, tamal y tejate, de tal manera la Guelaguetza se ha convertido en un festival de arte y cultura.

viernes, 15 de julio de 2011

Un día en la vida de un sacerdote de la Sierra Norte de Puebla

In hueytépetl
ayac quitlamitehuaz
in xóchitl in cuicatl

in mani ichan ipalnemohuani.

En la sierra no se puede acabar
ni las flores ni los cantos
puesto que es la casa
del que nos da la vida.
Poema náhuatl

“Tengo miedo de ponderar las bellezas del camino, pero en verdad tiene cañadas, recodos, rinconadas y calzadas encantadoras, como he visto en pocos lugares. Los primores de Chapultepec me parecen un juguete ante la magnificencia y esplendor de esta Sierra del Norte; pero las subidas y bajadas penosas, los innumerables caracoles y laberintos intrincados que producen vértigo, la infinidad de ruidos y zumbidos de insectos son como las espinas en las rosas”.

En estos términos se expresó Pedro Vera y Zuria, Arzobispo de Puebla, en sus Cartas a mis seminaristas, memorias que manifiestan sus devociones y sentimientos en su primera visita pastoral a la Arquidiócesis entre 1925 y 1926. 85 años después de aquella gesta el rostro de la sierra norte ha sido transformado por los nuevos caminos que comunican a lugares distantes, antaño, de complejo acceso; los fenómenos meteorológicos cobran anualmente la factura a sus habitantes por la agresión al entorno ecológico, a la fecha la pobreza y la injusticia perdura en muchos inquilinos de esta región a pesar de los esfuerzos por ayudarlos con programas que se distinguen por su propósito caritativo en vez de impulsarlos y orientarlos al crecimiento económico y social.

Líneas más adelante Monseñor Vera refiere en la carta 53 de sus apuntes que “a las 6:30 llegamos al pueblo de Nauzontla, donde nos recibió el párroco de Xochitlán, D. J. Francisco Osorio. Los jóvenes se precipitaron en vertiginosa carrera para salir a nuestro encuentro y darnos la bienvenida, mientras la música tocaba diana y las mujeres regaban el suelo con flores y confeti; el pueblo, de dos mil habitantes, es culto; tiene amplia y decente Iglesia, dedicada a la Natividad de la Santísima Virgen; allí la saludamos ante su bendita imagen”…

Lejos de pretender semejante comité de bienvenida, llego a Nauzontla en un minibús la mañana del jueves 1 de marzo tras un viaje en autobús directo de Puebla a Zacapoaxtla, recorro las silenciosas calles del pueblo cuyos habitantes prestan mayor atención a sus afanes. Arribo a la casa parroquial, me recibe Jessica que se ocupa en preparar los alimentos, minutos después el párroco, Francisco González Parra me da la bienvenida y al mismo tiempo me invita a compartir un frugal desayuno. Para hacer amena la tertulia platicamos del clima de los últimos días y me adelanta que me llevará a una de las comunidades más apartadas que él pastorea, ya que su deseo es compartir con los lectores de este blog cómo es un día en la vida de un sacerdote de la Sierra Norte de Puebla mediante un ejercicio, no solo de imaginación, presentar las situaciones vividas al lado del presbítero.

Conociendo un rinconcito de la serranía

No hago el viaje en dueto con el Padre Francisco a Tacopizacta, una de las doce comunidades que componen la parroquia de Nauzontla, como supuse sería el caso, nos acompaña un grupo de doce jóvenes quienes después de la celebración eucarística en aquella ranchería, participarán en un torneo relámpago de fútbol.

La música de las radiodifusoras de Veracruz que sintoniza el radio de la camioneta del Cura aligera el traslado, un tramo de la carretera interserrana hasta La Cumbre mas un ramal del camino a Cuetzalan. Posteriormente nos desviamos del trayecto para tomar otra vía, una carretera empedrada cuyo paisaje va cambiando a medida que avanzamos, dejamos los llanos y los montes deforestados para ingresar a lomas bendecidas por pedregales.

La vía, metros más adelante deja de ser amable y el tramo que nos falta para llegar a la primera parte del recorrido es escarpado, kilómetros antes dejamos pueblos instalados en las márgenes de la carretera y el Padre Francisco no deja de ser reconocido por sus feligreses ya sea en Zoatecpan, Xocoyolo, Equimita o Tenextepec.

Finalmente llegamos a La Galera, una alquería que sirve de antesala para alcanzar nuestro destino final que hicimos a pie, el descenso hacia Tacopizacta. “A este lugar vengo una vez al mes, pero esta semana lo he hecho diariamente porque es su fiesta y bajo a celebrar la Misa”, me dice el Padre Francisco quien me anima a bajar a buen trote. “Este es el lugar más alejado de mi parroquia, los demás, cómo pudiste darte cuenta son más accesibles por carretera, si no fuera por lo distante sería más fácil el trabajo pero aquí andamos”, comenta mi anfitrión y quedo sorprendido por este extraordinario e intacto rincón serrano.

Tras una hora de camino llegamos a la capilla de Tacopizacta, ranchería compuesta por unas 20 familias dispersas en los montes, todas ellas viven sin servicios básicos como el agua y la electricidad, únicamente cobijados por el manto de la madre naturaleza y bendecidos por la fertilidad de sus tierras. “Estamos impulsando un proyecto para que se construya una carretera hacia Tlatlauquitepec y se introduzcan los servicios que necesita la gente”, anota el Padre Francisco quien recibe el saludo de los parroquianos que aguardaban su llegada.

Minutos más tarde un volador anuncia el inicio de la conmemoración del memorial de las especies; los fieles cantan, con cierta timidez o desgano pero el Padre los anima cuando él entona con fuerza las alabanzas. La homilía es sencilla y al mismo tiempo dura, llama la atención de la gente para que se incorpore al sacramento de la reconciliación y cada domingo siga reuniéndose para alimentarse con la palabra de vida eterna, que su participación no se limite a cumplir por cumplir con un mandamiento o hacer acto de presencia únicamente en los días de fiesta, como en aquel momento.

Antes de concluir la celebración eucarística el Padre invita a sus parroquianos a participar en una procesión con el santísimo, en las cuatro esquinas que compone el predio donde se ubica la capilla nos ponemos de rodillas para orar en pos de Jesús sacramentado. Finalizado el rito se comunica que el programa de actos festivos incluye un torneo relámpago de fútbol, cuyo ganador, es el equipo del Padre Francisco, no por tratarse de él, sino por el clamor del juego y lo apasionado que se volvió cada confrontación, al grado de que en su momento el párroco de Nauzontla intervino para calmar los ánimos de los jugadores.

Aquel día, fue un momento propicio para encauzar los valores del triunfo y la derrota, más allá del púlpito, también se conjugó la fraternidad y el agradecimiento de aquellas personas que tuvieron con nosotros al ofrecernos lo poco que tenían: tamales, tacos, refrescos, aguas frescas y frituras en los pocos días de fiesta a cambio de un grato momento por los largos meses de aislamiento. Con seguridad esto puede ser valorado como un simple día de campo para el sacerdote, pero cada vez que le corresponde regresar a ese lugar no es por complacencia, visita a los enfermos, celebra con ellos la palabra, sostiene reuniones con catequistas y aunque la gente no tenga el menor deseo de acercarse al sacramento de la reconciliación, lo que más necesita de su pastor es ser escuchado, ser consolado, ser impulsado a seguir con ánimo su vida porque en esta parte de Puebla la vida no es fácil, mucho menos para el sacerdote que con limitaciones fortalece constantemente su parroquia.

Trabajar en la Sierra Norte no es un castigo

Cuando hago estas reflexiones acerca de lo que viví ese día, me veo obligado a preguntar al Padre Francisco si ejercer el ministerio en la Sierra Norte es un castigo, a propósito de que he escuchado a algunos sacerdotes de la Arquidiócesis de Puebla expresarse de ese modo. Él, sin darse tiempo para meditar una respuesta sostiene que de ninguna manera es un castigo y desmiente a sus colegas. “Algunos de los que están acá trabajan por obediencia, la mayoría no lo vemos así. Yo soy muy feliz aquí, tengo todo lo necesario, cuento con el respaldo de la gente y ellos están a gusto con mi trabajo. Si ven a un sacerdote alegre, ellos estarán motivados por el ánimo de su sacerdote, pero si lo ven enojado se alejan o se contagian con su mal humor y eso no es recomendable”.

A la distancia de poco más de cinco años de estancia en Nauzontla el Padre Francisco reflexiona: “Venir aquí fue una propuesta del Vicario de la Zona Norte (Padre Mario Pérez), me comentó que había una sede vacante y me preguntó si quería ser párroco a lo cual dije que sí sin averiguar en qué condiciones estaba la parroquia y aquí me tienes”.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, generalmente hay cosas que no dejan de causarnos inquietud, al respecto mi convidado refiere que le ha costado mucho trabajo convencer a la gente de que no se limite a las ayudas del gobierno, para ello impulsa proyectos de crecimiento económico. “Me ha dado buenos resultados reunir a un grupo de campesinos para que compren borregos, pollos o chivos. A lo largo de un año duplican o triplican los animales adquiridos y después se desintegra esa sociedad para que cada quien multiplique el número de animales y mejoren sus perspectivas, no tiene caso que cada vez que reciban ayuda lo gasten en la bebida y olviden temporalmente la situación en la que viven”.

Si hay algo que distingue a este sacerdote es su buen humor y ánimo para trabajar, en más de una ocasión lo he visto dignificar los espacios de la parroquia pintando y remozando muros, ventanas y tejados, cuidando de sus animalitos y dejando en buen estado las jardineras, tanto del atrio del templo como de la casa. También la música corre por las venas de este joven presbítero, cuando fue Vicario en la parroquia de San Francisco Totimehuacán formó una pequeña rondalla y ahora en Nauzontla está haciendo lo mismo al inculcar en los jóvenes y la gente de edad mayor el gusto por el canto y la música. “Si me conformara con atender a mis comunidades, me aburriría en la casa sin hacer mayor cosa que lo doméstico, uno debe ingeniárselas para trabajar y ha sido gratificante lo que he logrado”, aseveró el Padre Francisco.

No tengo duda de que otros sacerdotes de la Sierra Norte ponen el mayor empeño en su ministerio, con diferentes enfoques pero siempre persiguiendo el mismo fin: llevar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad el mensaje liberador del buen Dios. En esta ocasión correspondió a Nauzontla, más adelante tocará el turno para hablar de otra parroquia de la Sierra Norte de Puebla.

viernes, 8 de julio de 2011

Aprovechar las vacaciones

…debemos hacer todo lo posible para que nuestro tiempo de vacaciones adquiera una triple dimensión, es decir, que favorezca en nosotros el descanso, la diversión y el desarrollo del cuerpo y del espíritu…

Terminó otro curso escolar y con ello da inicio al periodo vacacional para miles de estudiantes. Este tiempo es significativo porque manifiesta la necesidad del descanso no sólo como recompensa del trabajo realizado, sino como la oportunidad para que, haciendo un alto en el camino, se replantee la vida y el quehacer cotidiano, se refuercen las virtudes y se corrijan los errores. Todos estamos en este sendero de perfectibilidad y las vacaciones han de potenciar nuestras fuerzas físicas y mentales. No se trata entonces de “dejar de hacer” como de cambiar de actividad. Sin embargo, las vacaciones plantean siempre la interrogante existencial: ¿Qué hacer con el tiempo libre? El tiempo estivo es un tiempo para vivir, para crecer, para aprender, para descansar y recuperar fuerzas; en definitiva, un tiempo que debe enriquecernos y perfeccionar nuestro ser persona.

Nuestras posibilidades se multiplican durante el tiempo libre: practicar deportes, adquirir nuevas aficiones o dedicar mas tiempo a las cosas que más nos gustan, leer, y sobre todo es la oportunidad para estar en familia, ordenar nuestro espíritu y crecer en la caridad hacia el prójimo. Por estas razones, debemos hacer todo lo posible para que nuestro tiempo de vacaciones adquiera una triple dimensión, es decir, que favorezca en nosotros el descanso, la diversión y el desarrollo del cuerpo y del espíritu.

Saber aprovechar el tiempo en vez de desperdiciarlo es una obligación y un compromiso delante de Dios, ya que no sólo se trata de tener tiempo disponible o no ocupado por las actividades cotidianas o no asignado a otras obligaciones, se trata entonces de un tiempo en el cual el ritmo de trabajo decrece por lo que resulta bastante fácil perderlo por ser tan poco y no amplio. Hay que evitar el peligro de que se destruya en poco tiempo lo que se ha venido construyendo con mucho esfuerzo durante los periodos de formación o trabajo: hábitos de esfuerzo intelectual y progreso en los valores. Es preciso que este tiempo disponible se dedique a realizar esa multitud de actividades enriquecedoras al alcance de la mano de cualquiera.

Hay un tiempo para cada necesidad y estas se satisfacen con el buen sentido; buscar lo que nos llene de serenidad, luz, alegría y paz significa aprovechar bien las vacaciones, tarea no siempre fácil, sin embargo sólo es cuestión de orden, basta que no excedamos las normas del buen sentido, que se guardemos las debidas distancias, que no incitemos a ningún desorden moral, pues entonces ya no es diversión auténtica, sino pérdida de densidad humana y cristiana. Las vacaciones son un momento perfecto para hacer todo lo que ordinariamente no podemos sacar adelante.

Postre

Las elecciones del pasado 3 de julio arrojan diversas lecturas y se empiezan a construir escenarios de cara a los comicios presidenciales del próximo año: ¿La apabullante victoria del PRI es un síntoma de que se amplía el margen de maniobra para regresar al poder? ¿Para impedir el regreso del PRI a la presidencia y que siga manteniendo o recuperando gubernaturas, es menester que las izquierdas y las derechas zanjen diferencias y se unan para ganar tal y como quedó demostrado en las elecciones estatales del año pasado? Porque ni el PRD ni el PAN, compitiendo por separado, tienen posibilidades de ganar en el 2012...

En lo que queda del año se verá como se perfilan o se reacomodan las fuerzas políticas.

viernes, 1 de julio de 2011

Un modelo para México

La defensa de los derechos de las personas con discapacidad es un enfoque que apenas está repuntando. Se reclama el reconocimiento de las necesidades específicas y especiales de estas personas, así como su inclusión social, el tratamiento equitativo y la igualdad de oportunidades.
Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación

En esta ocasión quiero presentar una agrupación que rompe con los esquemas de apoyo hasta ahora conocidos en nuestro país ya que, en vez de estirar la mano para recibir ayuda, ellos tocan las puertas, tanto las del gobierno como las de las empresas para pedir trabajo, con la diferencia de que quienes lo solicitan son personas con capacidad intelectual reducida y en seis años han logrado significativos resultados.

En contexto

El programa nacional para prevenir y eliminar la discriminación señala que para que en México se puedan establecer genuinas acciones a favor de la inclusión social de las personas con capacidad intelectual reducida, “es necesario reproducir los estándares de inclusión recogidos en los instrumentos internacionales que contemplan este enfoque. Destacan por su importancia las Normas Uniformes sobre la Igualdad de Oportunidades de las Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea General de la ONU mediante la resolución 48/96 del 20 de diciembre de 1993.”

Quien fuera gobernador de Puebla, Melquíades Morales y su esposa en un viaje de trabajo a León, España, en el año 2002, conocieron el trabajo que se realiza en SOLTRA (Solidaridad y Trabajo), empresa fundada por Cinia González de Fernández y Antonino Fernández Rodríguez. La delegación poblana quedó admirada por la integración al mundo laboral y la productividad de las personas con discapacidad, por lo que decidieron imitar ese modelo de empresa en nuestro Estado y lo hicieron en trabajo común con la Agrupación Leonesa de Puebla y la Fundación Virgen del Camino quienes erigieron las instalaciones que se inauguraron el 23 de febrero de 2005.

Empresa sin distingos

“Toda discapacidad es aceptada en esta empresa, menos la flojera” reza un mensaje en el vestíbulo de las oficinas de CINIA. Más que un texto, es su filosofía de trabajo y las intenciones no se quedan en el aire, los hechos hablan por sí mismos. En un muro cuelga una fotografía del presidente Vicente Fox con trabajadores de la citada agrupación, además un reconocimiento a nivel federal que la acredita como “Empresa Incluyente” por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, para mi asombro, la primera en América Latina y a nivel nacional.

Mis cavilaciones son interrumpidas cuando Renata Mijares, anfitriona y guía para este reporte, me conduce a una sala de juntas para conversar acerca de CINIA que, además de ser el nombre de la fundadora, son las siglas de Capacitación, Industria, Artesanía.

Didácticamente, Renata indica que CINIA aporta bienes y servicios de calidad creando con ello las fuentes de trabajo necesarias que permitan la integración a la vida laboral de individuos con discapacidad. Acota que no es una institución asistencial o caritativa, “somos una empresa y actualmente 300 personas laboramos aquí, entre trabajadores y personal administrativo, además estamos en crecimiento continuo”, refirió mi convidada a quien no le pude ocultar mis dudas respecto al trato preferencial a los trabajadores, por tratarse de gente ‘especial’. “En esta empresa no hay distingos, aunque los muchachos tengan capacidades intelectuales menores, poseen los mismos derechos y deberes laborales que una persona normal: Cumplir con su horario de trabajo, sacar a tiempo la elaboración de productos que nos soliciten, portar el uniforme, un horario para comer y sus prestaciones de ley.

“El primer grupo que fue contratado llegó con la autoestima muy baja porque pensaban que no serían aptos para el trabajo, previamente se les capacitó y poco a poco han desarrollado sus habilidades. Antes sus familiares los dejaban y venían por ellos, ahora llegan y se van por su propio pie, por lo que cada vez son más independientes y tienen un inmenso deseo de superación”, aclara emocionada Renata y agrega: “Tenemos una bolsa de trabajo y el requisito principal es que el candidato tenga capacidad intelectual menor comprobada (ceguera, sordera, mudez, síndrome de Down) y la edad mínima que exige la ley para el trabajo, 18 años”.

Las preguntas fundamentales de mi cuaderno de notas estaban por agotarse y no quería dejar en el tintero mis inquietudes acerca de la capacidad laboral de este modelo empresarial. “Hasta este momento sólo hemos tenido dos bajas, de ahí en fuera todos trabajan con eficiencia. Las empresas que han contratado nuestros servicios realmente quedan impresionadas por la respuesta de los muchachos y han abandonado el prejuicio de que los discapacitados no trabajan tan bien como los demás. Kraft Adams, Grupo Modelo, SICOM, Volkswagen de México y las tiendas Extra, por citar algunos, son nuestros clientes satisfechos.”

Como para que la cuña apriete, CINIA tiene una alianza de cooperación tecnológica y de trabajo con grupo Gureak (www.grupogureak.com), una de las empresas líderes del sector en toda Europa, la cual cuenta con más de 25 años de experiencia y aproximadamente cuatro mil empleados con discapacidad. En este sentido Renata explica que la meta es alcanzar los mismos logros del corporativo español y para ello me adelanta que próximamente en Tuxtepec y Oaxaca se abrirán otros CINIA como parte del plan de crecimiento.

La producción

Artes, Talleres y Oficios son las divisiones de trabajo en CINIA, para ello cuenta con dos naves con capacidad para crecer dos pisos en cada una. Al entrar a una de las áreas una linterna flotante domina el escenario en tanto 6 personas se afanan en sus tareas. “Las linternas son un producto típico de nuestro Estado y se elaboran en distintos tamaños y colores, vienen listas para su lanzamiento. Son ideales para todo tipo de celebraciones y reuniones” remite Renata y al mismo tiempo me presume una muñeca artesanal elaborada por un par de jóvenes que cortan retazos de tela de acuerdo a una serie de moldes. A pesar de estar a medio armar, la figura es bella por las grecas multicolores que adornan su blusa. “El bordado se confeccionan en Cuetzalan y nosotros le damos los acabados. Hace unas semanas armamos unas quinientas para la Fundación Niños de Eugenia y tuvo mucha aceptación, básicamente por la calidad del diseño y los acabados”.

En otra parte de la nave tres muchachos se afanan en la producción de mechudos para trapeadores; uno teje, otro cose y el siguiente los prepara para ser empacados.

“Otro servicio con el que contamos es el de limpieza profesional en oficinas, tiendas, escuelas, e industrias”, explica mi anfitriona y acota: “Los muchachos son personas de confianza, puntuales y cumplidos, incluso para que no quede duda de nuestro trabajo la supervisión es constante por parte del jefe de área”.

Dejamos a los jóvenes en sus tareas y Renata me conduce al área de alimentos. Me presenta con Javier Cabañas, jefe de la sección e instructor. “Aquí elaboramos galletas y sándwiches deliciosos, nutritivos y empaquetados, listos para degustar. Estos productos se pueden adquirir en las tiendas Extra de la ciudad”. Llama mi atención que las galletas tienen una sofisticada presentación, no están empaquetadas en su tradicional caja o en una sencilla bolsa de celofán, sino en un frasco, que cuando se acaba el producto sirve como especiero. “También hemos preparado refrigerios (compuesto por un sándwich, una bolsita con galletas y un jugo), más adelante estaremos en condiciones de preparar bocadillos para dar más opciones al público”, abundó Javier. En ese mismo instante de la explicación trabajaba un muchacho con debilidad visual, diligente en la preparación de una salsa que hasta ese momento desconocía y se elabora de la misma manera que en la Sierra Norte de Puebla, el chinchiltate, una salsa seca de ajonjolí y chiltepín. Su uso es variado, tanto en sopas, ensaladas, pastas, pescados y carnes.

Antes de concluir mi visita Renata me conduce al vivero, que se ubica a un costado de las instalaciones de SICOM, en los linderos de la zona Angelópolis. Ahí conocí a Octavio Roldán y Carlos Palacios, ellos, además de comerciar productos para jardinería, también son jardineros, otra de las divisiones de CINIA, y con alegría refieren la satisfacción que les produce su trabajo. “Somos expertos en el diseño y mantenimiento de todo tipo de áreas verdes, proveemos pasto y una variedad de plantas del vivero. ¡Nuestro trabajo es garantizado!

A modo de colofón

Para quienes hemos tenido la oportunidad de conocer este enfoque empresarial recibimos con beneplácito este esfuerzo, en la medida de nuestras posibilidades debemos apoyarlo y difundirlo, más aún, fomentar las condiciones para convivir y trabajar con personas con discapacidad ya sea física e intelectual. El reclamo por la igualdad de oportunidades no puede provenir exclusivamente de los sectores excluidos; se requiere la fuerza y la contundencia de una sociedad que reconoce como legítimas, productivas y enriquecedoras las diferencias entre las personas a la vez que defiende las igualdades en derechos, en oportunidades y en trato. Por eso y mucho más CINIA es un modelo para México.