Un punto de vista con el que se puede estar o no de acuerdo. ¡Abramos el debate!
domingo, 28 de octubre de 2018
domingo, 21 de octubre de 2018
viernes, 19 de octubre de 2018
Así le cantan y alaban a Dios…
Marcos Witt, Hermana Glenda, Jesús Adrián Romero, Luis
Enrique Ascoy, Jesed, Torre Fuerte, Amparo Montaño y Martín Valverde, son
algunos de los exponentes que componen excelentes cantos de alabanza y
agradecimiento al Altísimo respaldados con una buena producción. Sin embargo,
no son los únicos que manifiestan sus sentimientos a Dios, también cantantes y
compositores de la radio comercial han manifestado al Todopoderoso sus consideraciones.
En una revisión discográfica, encontré interesantes interpretaciones, algunas
de ellas de dominio público y otras poco conocidas:
1. Del L.P. de José José, “El triste”, el tema
Dios es amor. 1970
Dios nada se olvidó /
todo lo hizo / nos dio mundo / razón y el paraíso / materia que su soplo
humanizara / para que hoy mucha gente lo negara.
Por ti yo creo en él /
tu amor me lo enseñó / y gritaré hasta el fin / Dios es amor / Dios es amor.
2. Del L.P. de Raphael, “Aleluya”, el tema Aleluya del silencio. 1970
Todo corre de prisa
sin ver / nada despide color / nuestras manos solo piden amor/ nuestras voces
gritarán / unidas siempre cantarán.
Aleluya, aleluya,
aleluya, aleluya / Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya / Para los que sufren al
otro lado del mar / los niños que lloran / sin saber porque llorar.
Para los que pasan
hambre / para los que tienen sed / llamas que no queman rezareis.
3. Del L.P. de Roberto Carlos, “La Montaña”,
el tema La Montaña. 1973
Voy a pedir, que las
estrellas no paren de brillar / que los niños no dejen de sonreír / que los
hombres jamás se olviden de agradecer / Por eso digo, Te agradezco Señor, un
día más / Te agradezco Señor, que puedo ver / Que sería de mi sin la fe que yo
tengo en ti.
4. Del L.P. de Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito
y sus canciones”, el tema Hermano
Francisco. 1976
Por valles y montes,
verán a un hombre pobre / pidiendo una pieza de pan o lo que sobre / Más todo
lo que ha de tener entre sus manos / será para dar de comer a sus hermanos.
Hermano Francisco te
llama el gorrión… / El lobo, el cordero, el ciervo y el león.
5. Del L.P. de Juan Gabriel “A mi guitarra”,
el tema Jesucristo ¿dónde estás? 1976
Jesucristo,
Jesucristo, Jesucristo / ¿dónde estás tú? ¿dónde estás tú? / ¿Dónde estás? / En
un lugar del cielo, debes estar muy triste / Jesucristo, Jesucristo, Jesucristo
/ Jesucristo mira / Mira la tierra, cómo está.
6. Del L.P. de Emmanuel “Íntimamente”, el tema
Enséñame. 1980
Enséñame, enséñame / a
consolar como consuelas tú / a confiar como confías tú /a repartir sonrisas
como tú /sin esperar nada a cambio, nada más, nada más.
Tengo mucho que
aprender de ti amor / Tengo mucho que aprender de ti amor / Tu dulzura y
fortaleza, tu / manera de entregarte tú / tesón por conquistarme cada día.
7. Del L.P. de Ray Conniff, “Siempre Latino”, el tema Di papá. 1981
Di papá yo podré ver a
Dios / Dímelo, dímelo / di papa. (bis)
Pues sí corazón, sí lo verás / cuando adores a mamá /
y obedezcas a papá.
Pues sí corazón sí lo
verás / cuando aprendas a rezar / y lo llames con ansiedad.
8. Del L.P. de José Luis Perales, “Entre el
agua y el fuego”, el tema Dime. 1982
Dime, ¿por qué la
gente no sonríe? / ¿por qué las armas en las manos? / ¿por qué los hombres
malheridos? / Dime, ¿por qué los niños maltratados? / ¿por qué los viejos
olvidados? / ¿por qué los sueños prohibidos? / Dime, dime.
Dímelo Dios quiero
saber, / dime ¿por qué te niegas a escuchar? / aún queda alguien que tal vez
rezará.
9. Del L.P. de Mercedes Sosa “Live in
Argentinien”, el tema Solo le pido a Dios.
1982. También interpretan esta canción: Ana Belén (1983), Pandora (1987), en
dueto Yuri y Mijares (2006)
Solo le pido a Dios / que
la guerra no me sea indiferente / es un monstruo grande y pisa fuerte / toda la
pobre inocencia de la gente...
10. Del L.P. de Mario Pintor, “Mi éxito”, el
tema Mi éxito. 1983
Cada vez que pienso en
Dios / tengo éxito / Y si un “gracias”
escuché / del hermano que ayudé / para mí no cabe duda / El que canta se los
jura / es la forma de lograr / mi éxito.
11. Del Compacto de Ricardo Arjona “Jesús verbo
no sustantivo”, el tema Jesús verbo no
sustantivo. 1988
Jesús es más que un
templo de lujo con tendencia barroca / él sabe que total a la larga esto no es
más que roca / La iglesia se lleva en el alma y en los actos no se te olvide / Jesús
hermanos míos es verbo no sustantivo.
12. Del Compacto de Thalía “En éxtasis”, el
tema Gracias a Dios. 1996
Tú eres el amor que yo
esperaba / lo que tanto había soñado / hasta que llegaste tú.
Le di gracias a la
vida / le di gracias al amor / por estar contigo, contigo.
13. Del Compacto de Andrea Bocceli “Romanza”,
el tema Por ti volaré. 1996
Por ti volaré / espera,
que llegaré / mi fin de trayecto eres tú / para vivirlo los dos.
Por ti volaré / por
cielos y mares / hasta tu amor / abriendo los ojos por fin / contigo yo viviré.
14. Del Compacto de Juan Luis Guerra “Para ti”,
el tema Las avispas. 2004
Tengo un Dios admirado
en los cielos / que me libra de mal y temores / Es mi roca y mi gran fortaleza
/ y me colma con sus bendiciones.
Mi Señor siempre me
haré justicia / oh, oh / y me defiende de los opresores / oh, oh / no me deja
ni me desampara / pues mi Dios es Señor de señores.
15. Del sencillo de Marcos Witt y los cantantes
José Luis Rodríguez, Ricardo Montaner, Julissa, María del Sol y Yuri el tema Hay una respuesta. 2004
Hay una respuesta para
toda duda / Hay una esperanza para su dolor / Mira hoy al cielo,
encontrarás la vida.Hay una respuesta / para
el mundo hoy / Es el día de anunciar / que en vida puedes disfrutar.
Si abrazas la verdad /
cambiará, cambiará tu realidad.
16. Del compacto de Joan Sebastian “Inventario”
el tema Gracias a Dios. 2005
Gracias Señor, por la
alegría / de otra vez poder ver y sentir el amor.
Gracias por todas las
cosas / espinas y rosas, todo es tu creación,
Gracias por quererme
tanto / Por la voz y el canto, y por la distinción / de poderte elevar mi
canción, Gracias, Gracias...
17. Del Compacto de Ricardo Montaner “Viajero
frecuente”, el tema La gloria de Dios.
2012
De la gloria de Dios
tendré / el descanso para mis pies.
Con su manto mi frío /
desaparecerá y descansaré / De la gloria de Dios vendrá / bendición y abundante
pan / para ti y para mí / y a quien quiera venir / a la Gloria de Dios.
18. Del Compacto de Los inquietos del Norte “La
Gritera”, el tema Mi amigo el de arriba.
2012
Agradecido con el de
arriba / pero el de más arriba / con el todo poderoso / se ha hecho mi socio mi
buen amigo.
Me sacó de la pobreza
/ esa maldita es mi enemiga.
Y también hay canciones en inglés, de grupos roqueros primordialmente:
19. Del Compacto de Mr. Míster “Wellcome to the
real world”, el tema Kyrie. 1985
Señor ten piedad, por
el camino que debe recorrer.
Señor ten piedad, a
través de la oscuridad de la noche.
Señor ten piedad, ¿Dónde
voy a seguirte?
Señor ten piedad, en
una carretera a la luz
Kyrie eleison, down
the road that I must travel /Kyrie eleison, through the darkness of the night /
Kyrie eleison, where I'm going will you follow / Kyrie eleison, on a highway in
the light.
20. Del Compacto de U2 “War”, el tema 40. 1985
Pacientemente esperé
al Señor.
Se inclinó y escuchó
mi clamor.
Y me sacó fuera del
pozo
Fuera del lodo
cenagoso.
(I waited patiently on
the Lord / He inclined and heard my cry / He lifted me up out of the pits / And
out of the miry clay.)
21. Del Compacto de Cold Play “Viva la Vida or
Death and All His Friends”, el tema Viva
la vida. 2008
Escucho que las
campanas de Jerusalén están sonando,
los coros de la
caballería romana están cantando,
son mi espejo, mi
espada y mi escudo,
mis misioneros en un
campo extranjero.
Por alguna razón que
no puedo explicar
una vez que vas,
nunca,
nunca hubo una palabra
honesta.
Así era cuando yo
gobernaba el mundo.
I hear Jerusalen bells
are ringing / Roman Cavalry choirs are singing / Be my mirror, my sword and shield
/ My missionaries in a foreign field / For some reason I can't explain / Once
you go there was never, never a honest Word / And that was when I ruled the
world.
Estas fueron las canciones que encontré, seguramente hay
muchos otros temas. Sería valioso integrarlos en el repertorio de la
celebración eucarística, tal vez ayude al feligrés a encontrarse con Dios y no
limitarnos a los cantos oficiales. ¿Usted comparte la opinión o difiere?
sábado, 6 de octubre de 2018
Y en Puebla, una década después, los demonios siguen sueltos
… los recientes
sucesos demuestran que el crimen organizado ya vive entre nosotros. Incluso el
mandatario de los poblanos (Mario Marín) lo reconoció públicamente y ante esta
dolorosa realidad pide que no cerremos los ojos…
En la edición 528 del extinto semanario Koinonía (11 de mayo
de 2008), publiqué un artículo donde expongo que en Puebla capital los demonios
ya andaban sueltos, a propósito de algunos actos “aislados” del crimen
organizado. Presento el texto que indica que las acciones de los malosos fueron
el indicio de la pandemia que actualmente padece nuestra entidad:
“Los habitantes de Aguascalientes, hasta hace dos años, la
entidad más segura de nuestro país, uno de los estados territorialmente más
pequeños de la república mexicana, fueron sorprendidos por la incursión del
crimen organizado y el narcotráfico. Y es que como lo señaló el periodista
Jorge Fernández Menéndez el año pasado (2007) en su visita a la angelópolis, ‘ningún
estado del país está vacunado’. Y advirtió ante empresarios, funcionarios de
gobierno y académicos que Puebla no está exenta del tráfico de estupefacientes.
“El antecedente de mayor peso referente a la presencia del
narco en la ciudad capital se remonta al año 2002 cuando Benjamín Arellano
Félix, cabeza del cártel de Tijuana, fue detenido en un sigiloso operativo.
Cabe agregar que, de acuerdo con informes de la Procuraduría General de la
República (PGR), Joaquín Guzmán Loera estuvo en tierras poblanas a finales de
2001. En aquel entonces los funcionarios federales y estatales indicaron que
este tipo de delincuentes seleccionaron Puebla por ser una urbe tranquila como
refugio para los capos y sus familias.
“Llama la atención que hace poco menos de un año, los
anuncios del gobierno del Estado sobre la seguridad y la confiabilidad de vivir
en una entidad libre de violencia y sin quebrantamientos del orden público, fueron
retirados del aire. Y es que los recientes sucesos demuestran que el crimen
organizado ya vive entre nosotros. Incluso el mandatario de los poblanos (Mario
Marín) lo reconoció públicamente y ante esta dolorosa realidad pide que no
cerremos los ojos. Sin embargo, los ciudadanos no nos podemos conformar con las
promesas de las autoridades para hacer frente a este flagelo (¡cómo sentirnos
seguros si la policía carece de equipo y armamento para combatirlo!). Lo menos
que vamos a exigir son acciones concretas y contundentes para que el
narcotráfico no se convierta en un problema de seguridad pública e
inestabilidad social.”
Una década después los huachicoleros, los asalta trenes, los asalta camiones de carga, los asaltantes del transporte público urbano, los extorsionadores del transporte público que se apostan en algunas calles del centro histórico y los bandoleros de la vía pública operan sin que los agentes de la ley y el orden muestren verdadero músculo. ¡Qué triste haber llegado a esta situación! Los demonios andan sueltos y los vengadores anónimos también.
domingo, 26 de agosto de 2018
La problemática ecológica
Se requiere un cambio en la actitud fundamental del hombre frente a la naturaleza. Es indispensable plantearse normas, valores, ideales y fines obligatorios y obligantes que permitan un cambio radical en la actitud de los seres humanos.
Denunciamos día con día los problemas ecológicos que vamos generando, pero no nos detenemos a pensar lo que ocurre, o bien descargamos la responsabilidad en los demás. Estamos abiertamente en una actitud hostil y egoísta: procuramos solo nuestro beneficio, nos preocupa que se destruya la naturaleza, porque perderemos recursos, y no sabemos cómo sustituirlos. Pareciera que nuestra conciencia ecológica se limita a la preocupación por preservar el ecosistema, para que podamos mantenernos en él, pero nada más. Los problemas ecológicos, entre otros, son solamente cifras que hay que abatir.
Nuestra civilización está en peligro. La explosión demográfica y el efecto ecológico, los hoyos de la capa de ozono, el abatimiento de la biosfera y de los recursos minerales del planeta, la amenaza mortal del SIDA, el riesgo que significa tener el armamento nuclear suficiente para destruir varias veces nuestro planeta, el hambre y la creciente amenaza de las guerras regionales, representan una amenaza general a la humanidad.
A pesar del paulatino crecimiento de nuestra capacidad destructiva, y de los graves efectos que está teniendo para nuestro ecosistema, todavía hay industrias que no consideran de primera importancia invertir recursos para revertir sus procesos destructivos y contaminantes. Quienes sí lo hacen cometen un error de principio, pues consideran que, a través de los nuevos progresos de la ciencia, el desarrollo de nuevas tecnologías, la reordenación de la producción industrial y la promulgación de un orden jurídico-formal que proteja las nuevas estrategias para la conservación de nuestro hábitat, es suficiente. Es indiscutible que el panorama ideal que se describe permitirá grandes avances en esta materia, pero no resolverá el problema.
El reordenamiento de nuestras formas de vida y la transformación en la manera de relacionarnos con la naturaleza no podrá ser resultado exclusivamente de una estrategia racionalmente calculado.
Se requiere un cambio en la actitud fundamental del hombre frente a la naturaleza. Es indispensable plantearse normas, valores, ideales y fines obligatorios y obligantes que permitan un cambio radical en la actitud de los seres humanos.
Es indispensable establecer un talento ético global que influya entre otras dimensiones, en la recuperación de nuestro hábitat. Hay una saturación del “yo” en la cultura occidental, al grado de que hemos perdido la capacidad de mirar hacia los demás, de encontrarnos con un mundo que tiene un sentido y significado que hasta ahora no hemos respetado. Cualquier alternativa de solución no puede hacer de lado un planteamiento ético, pero se requiere reubicar el papel de la persona en el mundo, y motivar al sujeto para que aprenda nuevamente a mirar en los otros alternantes y no necesariamente sujetos desconocidos.
Así como a raíz de las grandes transformaciones del siglo XIX se incrementa la destrucción y contaminación de nuestro ecosistema -y de que este progreso se funda en una racionalidad estratégica positiva- así, fundados en una actitud y disposición diferente será posible su recuperación. Por esto el planteamiento ético es fundamental al tratar los problemas ecológicos.
Cuando el ser humano enfrenta problemas complejos que involucran a su propia existencia, debe recurrir a lo más valioso que tiene dentro de sí: la fuerza espiritual que lo caracteriza como tal. Y desde esta perspectiva, el problema ecológico ya no puede ser visto de la misma manera.
No debemos afrontar el problema con los mismos medios que antes utilizamos para suscitarle. Si seguimos buscando recetas científicas o tecnológicas, orientadas en nuevas formas de control, estaremos errando el camino. Esto es, si tratamos las consecuencias fatales de la tecnología como si fuera solo un defecto técnico que pudiera ser remediado por la misma tecnología, la solución es solamente parcial, pues opondremos alternativas meramente objetivas frente a una crisis que deriva del objetivismo y que anula toda pretensión de subjetividad, que necesariamente deberá ser tomada en cuenta.
Lo que se necesita es algo nuevo y diferente a la técnica: una actitud radicalmente nueva del hombre hacia sí mismo y hacia el mundo, una nueva forma de mirarlo. De entrada, tendremos que dejar de pensar que la naturaleza es un complejo enigma que nosotros debemos resolver, una máquina con instrucciones de manejo que puede ser controlada por la información capturada en una computadora.
Una nueva actitud ética tendrá que partir de la interioridad misma del sujeto, de su propia naturaleza, de la especificidad que lo distingue de los demás. El vacío que hay en el mundo, y que ha provocado los múltiples problemas que se han señalado, sólo podrá resolverse con una nueva propuesta de relación entre el hombre y la naturaleza, con normas y valores que respondan a las nuevas exigencias. Debemos enfrentar la sabiduría a la ciencia, la energía espiritual a la tecnología, el equilibrio ecológico a la industria, y una nueva ética a la frialdad de las leyes que en lugar del dominio sobre la naturaleza se abra a una nueva alianza del hombre con la naturaleza.
Debemos buscar qué objetivos, normas y valores hay que postular para lograr un consenso fundamental que permita la reorientación de la vida del hombre. La situación actual exige “...un consenso fundamental sobre convicciones humanas integradoras.”
Las razones pueden ser comprendidas y aceptadas, pero se requiere de la convicción de que es posible un nuevo espacio de vida para la persona, de la disposición interna del sujeto para actuar, de la creencia de que es factible un nuevo cambio. El hombre manifiesta la tendencia a fundamentar su ser y su hacer en un nuevo marco valorativo y normativo. Pero no es sólo una responsabilidad para consigo mismo, es sobre todo una responsabilidad ante el mundo, a la que Hans Küng denomina “Ética de la responsabilidad planetario”.
Estamos en una etapa crucial. Las características básicas de esta nueva ética son:
a) Una ética de responsabilidad por lo que hemos hecho y por lo que debemos hacer.
b) Responsabilidad por el ámbito común, el medio ambiente y el mundo futuro.
¿Bajo qué condiciones fundamentales podemos sobrevivir con una vida humana en una tierra habitable, programando humanamente nuestra vida individual y social? ¿Qué presupuestos son necesarios para salvar la civilización humana en el tercer milenio? ¿A qué principio básico habrán de atenerse los responsables de la política, de la economía, de la Ciencia y la religión? ¿Qué se requiere para que el hombre concreto alcance una existencia plenamente realizada?
Lo cierto es que para un mundo mejor requerimos dos características básicas: identidad y solidaridad, para mirarnos a nosotros mismos, a los demás, a la naturaleza y al mundo, como alternantes en un diálogo profundo que nos permita reconstruirnos, mirarnos nuevamente.
Este nuevo talante ético global (por el cual se rijan los políticos, los industriales, los economistas, los financieros, los intelectuales, etc.) tendrá que ser obligante (como cualidad) y obligatorio (como realidad), de lo contrario no hay orden mundial.
En Küng la ética puede sustentarse en principios religiosos o en la fuerza de las convicciones de los sujetos, pero de cualquier manera se requiere de un consenso entre las partes (no de imposiciones), de actos comunicativos (y no de acciones de dominio), de la disposición del sujeto a integrar un nuevo mundo de vida. Aquí pueden ser insuficientes todas las racionalidades, la razón puede ser fácilmente sinrazón. La supervivencia de la comunidad humana no es posible sin esta nueva ética. “...imposible la paz interna sin una voluntad común de resolver sin violencia los conflictos sociales; imposible un ordenamiento económico y jurídico sin la voluntad de atenerse a un orden y unas leyes concretas; imposible unas instituciones sin un consenso, al menos implícito, del conjunto de ciudadanos y ciudadanas”.
Por esto, sólo en un proceso democrático de reflexibidad y autolimitación será posible esta nueva ética. Pero la cuestión no es sencilla, quedan puntos fundamentales pendientes: ¿Cómo fundar una ética general? ¿Cómo hacer que sea incondicional, en un mundo que rechaza cualquier principio de autoridad? ¿Cómo hacer que esta ética sea realmente practicable? Se han señalado el consenso, la racionalidad comunicativa, la convivencia, la disposición del sujeto, las convicciones de la persona. La respuesta no está en lograr una postura única, irreductible, aunque dé lugar a que confluyan las demás propuestas. La alternativa está en poder generar un acuerdo entre las diferentes posturas (todas son válidas si son auténticas y pretenden el mismo fin), en establecer comunidades dialogantes, que permitan ver hacia el otro sin pretensión de dominio o imposición. El diálogo es la característica fundamental de la inteligencia humana.
La propuesta de Küng no se puede entender sin un último señalamiento: “un análisis de los tiempos que excluye la dimensión religiosa es insuficiente”, y añade que es imposible la paz entre las naciones sin un diálogo entre las religiones. Quizá más que por el supuesto que subyazca a este diálogo ecuménico, y que no es otro que el diálogo profundo, está la convicción de que se requiere reconstruir el mundo de la vida de los sujetos. Para Küng esto es fundamental pues sólo lo incondicionado puede obligar incondicionalmente.
Ahora, en palabras de Havel, “tenemos que esforzarnos con mayor ahínco, más por entender que por explicar. El camino futuro no está en la construcción de soluciones sistemáticas universales, que se apliquen desde fuera a las cosas, sino en el intento de llegar al fondo de lo real, a través de la experiencia personal”. Por la subjetividad, la introspección, la mirada profunda hacia el mundo, la naturaleza y el hombre se podrá crear una atmósfera de solidaridad, de tolerancia, de unidad y diversidad, basada en el respeto mutuo, el pluralismo y el paralelismo genuinos. El espíritu humano deberá ser rehabilitado. Continúa Havel: “Tengo el convencimiento profundo de que hemos de liberar, de la esfera de la fantasía privada, la fuerza de la propia naturaleza (única e irrepetible experiencia del mundo), el sentido elemental de justicia, o la habilidad de ver las cosas como las ven los demás. Habrá que reencontrar el sentido de responsabilidad trascendental, de la sabiduría arquetípica, del buen gusto y el buen ánimo, de la compasión y la fe en la importancia de aquellas medidas particulares que no aspiran a ser una clave universal de salvación. Hay que rehabilitar estas fuerzas. Hay que volver a dar las cosas, una vez más, la oportunidad de presentarse tal y como son, y de no prohibirles su individualidad”. Hemos de mirar el pluralismo del mundo, y de no atarlo a la búsqueda de denominadores comunes, o reducirlo todo a una ecuación universal.
Para entender la problemática ecológica que nos envuelve debemos tener confianza en nuestra propia subjetividad y en la subjetividad del mundo. Para ello hay que abandonar el culto a la objetividad y a los promedios estadísticos, y analizarla e interpretarla desde este nuevo talante ético global.
Hasta ahora hemos desconocido que el mundo tiene también una espiritualidad, que es algo más que un mero cuerpo de información que puede ser comprendido externamente, y objetivado y ensamblado mecánicamente. Por decirlo de alguna manera, el espíritu humano está hecho del mismo material que el espíritu del mundo, y también se puede experimentar este material, debemos comprender su voluntad, su dolor y su esperanza.
Nuestra civilización está en peligro. La explosión demográfica y el efecto ecológico, los hoyos de la capa de ozono, el abatimiento de la biosfera y de los recursos minerales del planeta, la amenaza mortal del SIDA, el riesgo que significa tener el armamento nuclear suficiente para destruir varias veces nuestro planeta, el hambre y la creciente amenaza de las guerras regionales, representan una amenaza general a la humanidad.
A pesar del paulatino crecimiento de nuestra capacidad destructiva, y de los graves efectos que está teniendo para nuestro ecosistema, todavía hay industrias que no consideran de primera importancia invertir recursos para revertir sus procesos destructivos y contaminantes. Quienes sí lo hacen cometen un error de principio, pues consideran que, a través de los nuevos progresos de la ciencia, el desarrollo de nuevas tecnologías, la reordenación de la producción industrial y la promulgación de un orden jurídico-formal que proteja las nuevas estrategias para la conservación de nuestro hábitat, es suficiente. Es indiscutible que el panorama ideal que se describe permitirá grandes avances en esta materia, pero no resolverá el problema.
El reordenamiento de nuestras formas de vida y la transformación en la manera de relacionarnos con la naturaleza no podrá ser resultado exclusivamente de una estrategia racionalmente calculado.
Se requiere un cambio en la actitud fundamental del hombre frente a la naturaleza. Es indispensable plantearse normas, valores, ideales y fines obligatorios y obligantes que permitan un cambio radical en la actitud de los seres humanos.
Es indispensable establecer un talento ético global que influya entre otras dimensiones, en la recuperación de nuestro hábitat. Hay una saturación del “yo” en la cultura occidental, al grado de que hemos perdido la capacidad de mirar hacia los demás, de encontrarnos con un mundo que tiene un sentido y significado que hasta ahora no hemos respetado. Cualquier alternativa de solución no puede hacer de lado un planteamiento ético, pero se requiere reubicar el papel de la persona en el mundo, y motivar al sujeto para que aprenda nuevamente a mirar en los otros alternantes y no necesariamente sujetos desconocidos.
Así como a raíz de las grandes transformaciones del siglo XIX se incrementa la destrucción y contaminación de nuestro ecosistema -y de que este progreso se funda en una racionalidad estratégica positiva- así, fundados en una actitud y disposición diferente será posible su recuperación. Por esto el planteamiento ético es fundamental al tratar los problemas ecológicos.
Cuando el ser humano enfrenta problemas complejos que involucran a su propia existencia, debe recurrir a lo más valioso que tiene dentro de sí: la fuerza espiritual que lo caracteriza como tal. Y desde esta perspectiva, el problema ecológico ya no puede ser visto de la misma manera.
No debemos afrontar el problema con los mismos medios que antes utilizamos para suscitarle. Si seguimos buscando recetas científicas o tecnológicas, orientadas en nuevas formas de control, estaremos errando el camino. Esto es, si tratamos las consecuencias fatales de la tecnología como si fuera solo un defecto técnico que pudiera ser remediado por la misma tecnología, la solución es solamente parcial, pues opondremos alternativas meramente objetivas frente a una crisis que deriva del objetivismo y que anula toda pretensión de subjetividad, que necesariamente deberá ser tomada en cuenta.
Lo que se necesita es algo nuevo y diferente a la técnica: una actitud radicalmente nueva del hombre hacia sí mismo y hacia el mundo, una nueva forma de mirarlo. De entrada, tendremos que dejar de pensar que la naturaleza es un complejo enigma que nosotros debemos resolver, una máquina con instrucciones de manejo que puede ser controlada por la información capturada en una computadora.
Una nueva actitud ética tendrá que partir de la interioridad misma del sujeto, de su propia naturaleza, de la especificidad que lo distingue de los demás. El vacío que hay en el mundo, y que ha provocado los múltiples problemas que se han señalado, sólo podrá resolverse con una nueva propuesta de relación entre el hombre y la naturaleza, con normas y valores que respondan a las nuevas exigencias. Debemos enfrentar la sabiduría a la ciencia, la energía espiritual a la tecnología, el equilibrio ecológico a la industria, y una nueva ética a la frialdad de las leyes que en lugar del dominio sobre la naturaleza se abra a una nueva alianza del hombre con la naturaleza.
Debemos buscar qué objetivos, normas y valores hay que postular para lograr un consenso fundamental que permita la reorientación de la vida del hombre. La situación actual exige “...un consenso fundamental sobre convicciones humanas integradoras.”
Las razones pueden ser comprendidas y aceptadas, pero se requiere de la convicción de que es posible un nuevo espacio de vida para la persona, de la disposición interna del sujeto para actuar, de la creencia de que es factible un nuevo cambio. El hombre manifiesta la tendencia a fundamentar su ser y su hacer en un nuevo marco valorativo y normativo. Pero no es sólo una responsabilidad para consigo mismo, es sobre todo una responsabilidad ante el mundo, a la que Hans Küng denomina “Ética de la responsabilidad planetario”.
Estamos en una etapa crucial. Las características básicas de esta nueva ética son:
a) Una ética de responsabilidad por lo que hemos hecho y por lo que debemos hacer.
b) Responsabilidad por el ámbito común, el medio ambiente y el mundo futuro.
¿Bajo qué condiciones fundamentales podemos sobrevivir con una vida humana en una tierra habitable, programando humanamente nuestra vida individual y social? ¿Qué presupuestos son necesarios para salvar la civilización humana en el tercer milenio? ¿A qué principio básico habrán de atenerse los responsables de la política, de la economía, de la Ciencia y la religión? ¿Qué se requiere para que el hombre concreto alcance una existencia plenamente realizada?
Lo cierto es que para un mundo mejor requerimos dos características básicas: identidad y solidaridad, para mirarnos a nosotros mismos, a los demás, a la naturaleza y al mundo, como alternantes en un diálogo profundo que nos permita reconstruirnos, mirarnos nuevamente.
Este nuevo talante ético global (por el cual se rijan los políticos, los industriales, los economistas, los financieros, los intelectuales, etc.) tendrá que ser obligante (como cualidad) y obligatorio (como realidad), de lo contrario no hay orden mundial.
En Küng la ética puede sustentarse en principios religiosos o en la fuerza de las convicciones de los sujetos, pero de cualquier manera se requiere de un consenso entre las partes (no de imposiciones), de actos comunicativos (y no de acciones de dominio), de la disposición del sujeto a integrar un nuevo mundo de vida. Aquí pueden ser insuficientes todas las racionalidades, la razón puede ser fácilmente sinrazón. La supervivencia de la comunidad humana no es posible sin esta nueva ética. “...imposible la paz interna sin una voluntad común de resolver sin violencia los conflictos sociales; imposible un ordenamiento económico y jurídico sin la voluntad de atenerse a un orden y unas leyes concretas; imposible unas instituciones sin un consenso, al menos implícito, del conjunto de ciudadanos y ciudadanas”.
Por esto, sólo en un proceso democrático de reflexibidad y autolimitación será posible esta nueva ética. Pero la cuestión no es sencilla, quedan puntos fundamentales pendientes: ¿Cómo fundar una ética general? ¿Cómo hacer que sea incondicional, en un mundo que rechaza cualquier principio de autoridad? ¿Cómo hacer que esta ética sea realmente practicable? Se han señalado el consenso, la racionalidad comunicativa, la convivencia, la disposición del sujeto, las convicciones de la persona. La respuesta no está en lograr una postura única, irreductible, aunque dé lugar a que confluyan las demás propuestas. La alternativa está en poder generar un acuerdo entre las diferentes posturas (todas son válidas si son auténticas y pretenden el mismo fin), en establecer comunidades dialogantes, que permitan ver hacia el otro sin pretensión de dominio o imposición. El diálogo es la característica fundamental de la inteligencia humana.
La propuesta de Küng no se puede entender sin un último señalamiento: “un análisis de los tiempos que excluye la dimensión religiosa es insuficiente”, y añade que es imposible la paz entre las naciones sin un diálogo entre las religiones. Quizá más que por el supuesto que subyazca a este diálogo ecuménico, y que no es otro que el diálogo profundo, está la convicción de que se requiere reconstruir el mundo de la vida de los sujetos. Para Küng esto es fundamental pues sólo lo incondicionado puede obligar incondicionalmente.
Ahora, en palabras de Havel, “tenemos que esforzarnos con mayor ahínco, más por entender que por explicar. El camino futuro no está en la construcción de soluciones sistemáticas universales, que se apliquen desde fuera a las cosas, sino en el intento de llegar al fondo de lo real, a través de la experiencia personal”. Por la subjetividad, la introspección, la mirada profunda hacia el mundo, la naturaleza y el hombre se podrá crear una atmósfera de solidaridad, de tolerancia, de unidad y diversidad, basada en el respeto mutuo, el pluralismo y el paralelismo genuinos. El espíritu humano deberá ser rehabilitado. Continúa Havel: “Tengo el convencimiento profundo de que hemos de liberar, de la esfera de la fantasía privada, la fuerza de la propia naturaleza (única e irrepetible experiencia del mundo), el sentido elemental de justicia, o la habilidad de ver las cosas como las ven los demás. Habrá que reencontrar el sentido de responsabilidad trascendental, de la sabiduría arquetípica, del buen gusto y el buen ánimo, de la compasión y la fe en la importancia de aquellas medidas particulares que no aspiran a ser una clave universal de salvación. Hay que rehabilitar estas fuerzas. Hay que volver a dar las cosas, una vez más, la oportunidad de presentarse tal y como son, y de no prohibirles su individualidad”. Hemos de mirar el pluralismo del mundo, y de no atarlo a la búsqueda de denominadores comunes, o reducirlo todo a una ecuación universal.
Para entender la problemática ecológica que nos envuelve debemos tener confianza en nuestra propia subjetividad y en la subjetividad del mundo. Para ello hay que abandonar el culto a la objetividad y a los promedios estadísticos, y analizarla e interpretarla desde este nuevo talante ético global.
Hasta ahora hemos desconocido que el mundo tiene también una espiritualidad, que es algo más que un mero cuerpo de información que puede ser comprendido externamente, y objetivado y ensamblado mecánicamente. Por decirlo de alguna manera, el espíritu humano está hecho del mismo material que el espíritu del mundo, y también se puede experimentar este material, debemos comprender su voluntad, su dolor y su esperanza.
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