jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué es la Renovación Carismática en el Espíritu Santo?

Hay millones de católicos que no hablan solamente del Pentecostés histórico, ofrecen un testimonio claro y contundente de un Pentecostés personal, de sus propias experiencias, de la presencia y obra del Espíritu Santo en ellos.


La Renovación Carismática Católica, Movimiento Carismático Católico o Renovación en el Espíritu Santo es un Movimiento de renacimiento espiritual bajo el signo de Pentecostés, que lleva a una vivencia de la fe similar a las primeras comunidades cristianas: compartir los bienes y reunirse en pequeños grupos y asambleas para la oración. Proviene históricamente del movimiento carismático pentecostal originado a partir de la apertura del Concilio Vaticano II, y más tarde fue acogido por el catolicismo.

Nace en 1966 en la Universidad de Duquesne, Pittsburg, Estados Unidos, por un grupo de catedráticos y alumnos de esa institución católica que, durante un retiro, meditaron sobre la experiencia de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles, así como una nueva comprensión de la acción del Espíritu en la iglesia, produciéndose entre ellos una fuerte experiencia con el Espíritu Santo. Posteriormente se extendió a otras instituciones de enseñanza superior en territorio norteamericano al grado de repercutir en otros países.

El movimiento llega a nuestro país en 1970 con la celebración del primer retiro en la Ciudad de México dirigido por el padre Harold Cohen con el apoyo de Mons. Carlos Talavera, en aquel entonces director del Secretariado Social de la Arquidiócesis de México. Tres años después de aquel retiro llega a Puebla, una de las primeras ciudades que adoptaron la Renovación, lo organizó el sacerdote Salvador Martínez, Misionero del Espíritu Santo con ayuda de Alicia Martínez de Gómez.

De acuerdo a Roberth Phoenix, militante del movimiento de la Renovación en Puebla, la llegada a la angelopolis no fue fácil, sufrió desprecios e incomprensiones, al grado de  incomodar a mucha gente por su propuesta ritual, sin embargo, poco a poco fue aceptado y reconocido como obra del Espíritu Santo, de manera que produjo buen fruto en el terreno fértil previsto por el Concilio Vaticano II. A partir de 1987, en la circular 16/87 que emitió el entonces arzobispo de Puebla, Mons. Rosendo Huesca Pacheco, confirió a la Renovación su reconocimiento como Movimiento Eclesial para lo cual nombró como primer asistente Diocesano al Padre Luis Ruiz Velásquez (D.E.P.) quien junto con el Padre Humberto Vargas Rivera (D.E.P.), Vicario Episcopal de los laicos, integraron el primer equipo de coordinación diocesana. Actualmente el sacerdote Javier Prado asesora al movimiento y lo coordina Gilberto Pacheco López.

Cabe señalar que la Renovación Carismática es una corriente de gracia que ha tocado transversalmente las Iglesias cristianas (católica, ortodoxa, protestante). Incluye a unos 600 millones de cristianos en todo el mundo.

¿Qué pretende el Movimiento de la Renovación?


La Renovación Carismática Católica tiene como objetivo lograr una conversión profunda, en el que hombres y mujeres tengan una experiencia motivada por la acción y gracia del Espíritu Santo de modo que sean un testimonio genuino de vida cristiana. La misión que se plantea es “colaborar en la obra evangelizadora de la Iglesia diocesana, proclamando a Jesús como Señor, por el poder del Espíritu Santo y para gloria del Padre”.

Para tener un crecimiento adecuado y cumplir con el objetivo, se llevan a cabo diversos medios ordinarios de la Renovación tales como las Asambleas de Oración, la Evangelización Fundamental, la Formación Básica y los Grupos de Oración, los cuales son patrimonio de la Iglesia misma y no exclusivos de la Renovación; sin embargo, se toman y los hacen comunes en todas sus comunidades dándoles ciertas características que le dan una identidad definida al movimiento, un modo de ser muy particular, especialmente por su alegría, por sus cantos y ambientaciones.

Las Asambleas de Oración es la comunidad inicial y pilar de la Renovación, es la actividad central del movimiento, son una respuesta al anhelo que asiente la comunidad de creyentes en una participación más activa y personal en la comunidad eclesial y de relaciones más profundas en la Fe, sostenidas y animadas por la Palabra de Dios y la oración en común.

Se propone que sus miembros logren un encuentro vivo con Jesús y una adhesión personal a Él. Esto se procura mediante un curso de Evangelización Fundamental o Curso de Iniciación o Renovación, que comprende el anuncio del Evangelio o Kerigma, no como enseñanza de carácter doctrinal, sino como proclamación viva del mensaje de salvación en un clima de oración y conversión.

Si bien, este primer mensaje está dirigido de modo particular a quienes nunca han escuchado la Buena Nueva de Jesús, se vuelve cada vez más necesario a causa de las situaciones de descristianización frecuentes en nuestros días para un gran número de personas que ya recibieron el Bautismo. Por ello, esta experiencia se realiza mediante la renovación del propio Bautismo y la Confirmación, que lleva a una participación plena y madura en el culto y en la misión de la comunidad eucarística.

La misma Renovación asume la responsabilidad de ser educadora de la Fe, ya que tendrá verdadera fecundidad en la Iglesia en la medida en que conduzca al mayor número de fieles, en su vida cotidiana, a un esfuerzo humilde, paciente y perseverante para conocer siempre mejor el Ministerio de Cristo y dar testimonio.

Dóciles siempre a la discreta acción del Espíritu Santo, los Grupos de Oración han de transformarse paulatinamente en verdaderas comunidades cristianas, integradas y comprometidas por una mayor radicalidad evangélica en la edificación de una nueva sociedad. Esta transformación los ha de llevar a buscar cauces para su compromiso apostólico en las parroquias y en las estructuras de la Iglesia Diocesana.

Para sostener estos medios y mantener un buen funcionamiento se requieren de equipos básicos que hacen participar a los fieles dentro de los mismos; estos equipos son cinco: Animadores de Asamblea, Evangelizadores, Maestros o Equipo de Formación básica, Coordinadores de Grupos de Oración y Equipo de Canto y Música que sirve en cualquiera de los cuatro medios ordinarios para mantener una intimidad y comunión más estrecha, llevando todos el mismo fin de la Renovación, la experiencia del Dios vivo.


En la Arquidiócesis de Puebla hay 84 comunidades divididas en 10 zonas entre urbanas y foráneas, para darles seguimiento se constituyó la escuela “La Palabra es Vida”, que capacita a los servidores impartiendo una enseñanza sistemática y permanente en las áreas: Pastoral, Doctrinal y Espiritual, cumpliendo de esta manera su función bajo una guía personalizada o comunitaria.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Una reflexión sobre los barrios de Puebla

Porque el santuario sigue en pie, el barrio se resiste a morir -porque la madre no se ha ido, la familia sigue reunida-, porque la Santísima sigue aquí, el barrio “no ha muerto, está dormido”, porque la luz sigue encendida, la fe sigue viva...

Por Pbro. Dr. Guillermo Hernández Flores, Párroco de Ntra. Sra. de la Luz


Nuestros barrios son -en lo que todavía tienen de barrios- comunidades que “el hombre desarrollado” ha dado en llamar premodernas. Se les reconoce como iguales a otros rumbos de la ciudad pero ya no en razón de la dignidad y del valor intrínseco de sus habitantes, sino en razón del reconocimiento que se les hace de sus carencias, que tienen que ser llenadas. Desde que en el mundo la economía se ha erigido como valor supremo, el hombre dejó de percibirse como prójimo para convertirse en un ser de necesidades abstractas- dejó de formar parte de las leyes no escritas de la comunidad para formar parte de las necesidades fabricadas por la economía- empleo, seguridad, salud, educación, drenaje, agua, etc., necesidades que sólo las instituciones encargadas de sanearlas pueden satisfacer.

De este modo, las autoridades que sí son “modernas”, perdieron la capacidad de comprender el sentido profundo de estas comunidades -llamadas con un orgullo nostálgico, “barrios”- y las han ido sometiendo, aunque con sus palabras lo nieguen, a un progresivo proceso de extinción. Desarrollarse o morir, la percepción del hombre como un ser de necesidades, meramente económicas, no ofrece otra opción.

En nuestros barrios todavía existen lugares comunes, donde se comparte un plato de frijoles, donde se llama uno por su nombre, donde los enfermos, viejos y discapacitados son parte de la vida de las familias junto a sus miembros más jóvenes y sanos, lugares donde se acoge y se es acogido.

Bajo el imperio de la diosa economía, esa que habla siempre de “macro”, estas ventajas de lo humano se desvalorizan y las bondades de la hospitalidad y la caridad se corrompen, la miseria que están viviendo, la desintegración familiar, la inseguridad y la violencia se deben al acabamiento de aquella mirada humana que antes los cobijaba y que veía al otro como al prójimo que compartía con nosotros un lugar y al que habría que acoger no en función de sus carencias sino en función de su ser. La mirada económica ha venido acabando con estas sociedades tradicionales -los Barrios- y con el sentido humano de su espacio.

La Luz: un barrio que agoniza y un santuario que pervive


Cuentan los viejos, aquellos tiempos de los mesones y de las calles de piedra, cuando la gente iba por agua con latas y a las fuentes de las esquinas, cuando el río bajaba cantando una canción de alegría. Todos, dicen, se conocían. Las calles, como los panes, se llamaban de otra manera. No había “changarros”, eran las tiendas de un comercio vivo que se apellidaba como sus dueños. Los caserones rebosaban no sólo de gente sino de contento cuando todos los días, desde la torre y al tañer de las campanas, el barrio se despertaba... Ahora es diferente.

Las calles se han vuelto de asfalto, concreto o se han adoquinado y la gente ha perdido su nombre. Las fuentes han desaparecido y el agua se compra y se vende. Ya no hay mesones sino puras vecindades que languidecen en esos mismos caserones destruidos hoy por el tiempo y por algunas de nuestras autoridades. Tampoco hay tiendas con nombres de gente, ahora sí hay “changarros” que se llaman “supersitos”.

Las calles y los panes, como la gente, se olvidaron de sus nombres; el río, ahora, es de automóviles y, sobre su lápida de concreto, se lee “Boulevard Cinco de Mayo”. Y en medio de los escombros, el barrio, en sus tradiciones, se resiste a morir.

Vive una prolongada agonía cuando, todos los días, al despertar, sigue oyendo esas campanas que, desde la torre y con su tañer cantan su dolor... Sin embargo, el Santuario, en el corazón del barrio, nunca deja de latir, y la Madre de la Luz nunca deja de llamar a los que se han tenido que ir. Y a los que se han quedado, que de “braveros” se han vuelto huraños, de creyentes a incrédulos y de fieles a indiferentes, la Madre que habita el Templo, aún sin que la visiten, les sigue dando esperanza, amor y consuelo.

Porque el Santuario sigue en pie, el barrio se resiste a morir -porque la Madre no se ha ido, la familia sigue reunida- porque la Santísima sigue aquí, el barrio “no ha muerto, está dormido”, porque la luz sigue encendida, la fe sigue viva. Por eso vuelve a la vida cuando, todos los días, al despertar, sigue oyendo esas campanas, que desde la torre y con su tañer, cantan su resurrección.

jueves, 6 de octubre de 2016

Sin caer en la paranoia, más vale tener cuidado

Con motivo de los últimos acontecimientos, debemos tomar algunas medidas de seguridad personal para no salir lastimado, mutilado, secuestrado, extorsionado o sufrir cualquier cosa inimaginable.


  1. Sé  tolerante. Si vas manejando y ves que alguien te pita o te quiere rebasar, hazte a un lado, no sabes quién es ni por qué es su prisa. No pelees con quien genera tráfico o porque se te cerró, mejor respira profundamente, cuenta hasta 10 y valora tu vida.
  2. Sé cuidadoso. Frecuentar bares, discotecas, “tables dances”, ya no es seguro. El narcotráfico se ha apoderado de estos lugares, en cualquier momento pueden llegar al antro donde estés y cerrarlo. Mejor habla con tus amigos que frecuentas y empiecen a reunirse para divertirse en casa de conocidos.
  3. Sé humilde. Nos gusta presumir lo que tenemos y demostrar que somos pudientes, al menos la mayoría. Sin embargo, estos tiempos nos piden que dejemos de pavonearnos. Si tienes dinero, bien por ti, pero no lo cantes a los cuatro vientos o derroches el dinero en cosas superficiales. Los “zetas”, son muy fijados y andan buscando gente con recursos económicos capaz de pagar un buen rescate.
  4. Sé prudente. Ser valiente tiene sus consecuencias. Si ves que a alguien le están haciendo daño o sabes dónde tienen a alguien secuestrado, ¡avisa! No hables desde tu celular o teléfono fijo, llama desde un teléfono público y haz tu denuncia anónima.
  5. Sé agil. Si estás en tu automóvil en medio de una balacera, agáchate hasta el suelo del vehículo y cubre tu cabeza con las dos manos. Si tienes niños dentro del auto, tómalos, agárralos fuerte y échate encima de ellos. Si caminas y estás en medio de un tiroteo, no corras, ya que te pueden confundir, mejor tírate al piso y cubre tu cabeza con las manos.
  6. Sé inteligente. El narcotráfico también es dueño de los negocios sucios como la piratería. Deja de comprar piratería, si no te alcanza para adquirir un disco compacto, ve a un “ciber” y baja la música, pero no compres música robada ya que si lo haces apoyas la economía de estos individuos.
  7. Sé reservado. No digas en lugares públicos de que “la delincuencia en Puebla te tiene hasta el copete”, tampoco te atrevas a decir “sé dónde están los zetas”, mucho menos “querer hacer algo para parar la delincuencia”. No amigo, no se sabe a quién tienes al lado en el restaurante, en el parque, incluso en el templo… Resérvate tus comentarios y deja que las “autoridades” hagan su chamba.
  8. Sé prevenido. Si tienes hijos que no son mayores de edad y les encanta salir, limita su salida hasta las 9 de la noche, a la mafia le encanta operar a esas horas del día. Tus hijos te harán berrinche pero es por su bien.
  9. Sé desconfiado. Ya no sabemos a quién tenemos de vecinos, quiénes nos sacan plática o quiénes son nuestros clientes. Mejor trata de no socializar con personas que no conoces, no sabemos cuáles sean sus intenciones.
  10. Sé sutil. Publicar tus fotos en las redes sociales como Instagram, Twitter, Facebook o Pinterest es divertido, pero trata de no publicar tus fotos del último viaje a Europa, de haber ido apoyar a la selección mexicana en el mundial o presumir el auto último modelo. Hasta en internet los amantes de lo ajeno te investigan y se van dando cuenta cómo te va a ti y a tu familia.

Es una tristeza dar estas recomendaciones, al parecer hemos perdido nuestra libertad. Los tiempos han cambiado y si las autoridades no hacen nada, los ciudadanos tenemos que empezar por esto.

Postre
¿Castigo o reto? El tiempo dirá qué posición asumirá Eugenio Lira Rugarcía, obispo auxiliar de Puebla que hace unos días fue nombrado por el Papa Francisco obispo de la diócesis de Matamoros, uno de los territorios complicados a causa del narcotráfico y el crimen organizado. Que Dios bendiga el ministerio del Padre Lira.

viernes, 9 de septiembre de 2016

¡Comprométete con tu país!

La solución no es cosa de recetas mágicas, ni de buenas intenciones o propósitos, está en la disposición de cada uno para comprometerse, dar batalla en la propia trinchera. Estoy seguro que hay millones de mexicanos comprometidos, dispuestos a luchar por vivir y heredar un país mejor y próspero, sin embargo, no son suficientes benjamines de la “raza de bronce” para dar un demoledor golpe de timón.


De acuerdo a la Wikipedia (enciclopedia de libre contenido, multilingüe y gratuito en internet) define patriotismo como “la conmiseración que tiene un ser humano por su tierra natal o adoptiva a la que se siente ligado por unos determinados valores, cultura, historia y afectos. Es el equivalente al sentimiento de pertenencia a una familia”. Por el contrario, la persona que cae en el extremo de defender su país, se le denomina chovinista o patriotero. Este par de conceptos salen a relucir en las fiestas patrias y no es mi intención abundar en un tema del que se ha hablado pródigamente de ello. Creo que el campo de discusión se limita a una verdadera autocrítica, a un examen de conciencia a propósito de estas fechas: ¿Somos buenos mexicanos como solemos ufanarnos? ¿Cuánto nos falta para ser merecedores de benigno atributo? ¿Sobrepasamos lo logrado por nuestros antecesores?

Si reconocemos que somos malos mexicanos ¿por qué sustentamos molestas, abusivas e insoportables conductas que tanto criticamos? ¿Nos dejaremos ayudar para que se gesten cambios de actitudes y aptitudes que nos permitan evolucionar como sociedad? ¿Cómo encarar aquellos mexicanos que con premeditación, alevosía y ventaja se han apropiado y han hecho de nuestro país en el país del no pasa nada? ¿Cómo detener (no contener) la ola de violencia erigida por la horda de delincuentes, hijos de la mala vida, mexicanos infames que se hicieron retoños de la violencia y el crimen? ¿Tenemos la capacidad de vencer la tentación de la indiferencia?

La solución no es cosa de recetas mágicas, ni de buenas intenciones o propósitos, está en la disposición de cada uno para comprometerse en un proyecto concreto, por grande o pequeño que sea, pero hay que dar batalla. Estoy seguro que hay millones de mexicanos comprometidos, dispuestos a luchar por vivir y heredar un país mejor y próspero, sin embargo, no son suficientes benjamines de la “raza de bronce” para dar un demoledor golpe de timón. Podemos sugerir una lista de procedimientos que si se aplican como deben ser, dan efectivos resultados, pero si nos dominan los estigmas ancestrales (envidia, miedo, influyentismo, paternalismo, abstencionismo y susceptibilidad), de nada servirá restaurar el orden y la justicia, la equidad y la armonía, recobrar nuestros sueños extraviados, alcanzar la anhelada unidad nacional, hacer realidad el país con el que hemos soñado si solo predominan los esfuerzos aislados, las proezas individuales que fragmentan las sucesiones de parapetos que impiden a toda costa la suma de consecuciones.

Mexicano, ¡comprométete con tu país! Patriota o patriotero es un tema rebasado, tratemos de imitar aquella turba mal armada pero bien organizada de luchó por lo que quería, la independencia de nuestro país. Hoy, los escenarios son distintos, ahora es el turno de escribir un capítulo más de nuestro devenir, en nuestras manos está trascender a nuestro tiempo. ¡Va por México!

miércoles, 31 de agosto de 2016

Felipe y Lupita

La etapa del  noviazgo que están terminando, solo los ha preparado para hacer una opción por la vida matrimonial, una opción el uno por el otro… pero inicia una nueva etapa, la etapa en que ya no solo serán algunos momentos en los que estén juntos… sino donde el amor se va a cultivar en una vida ordinaria, en lo cotidiano, en lo común, donde lo extraordinario está dentro de lo ordinario…


Comparto con ustedes la homilía que un sacerdote de los Altos de Jalisco, preparó para Felipe y Lupita, dos jóvenes que hace una década unieron sus vidas, y lo hago con la intención de abonar al sentido real de la vida en pareja, de la unión amorosa y generosa de un hombre y una mujer.

Quiero iniciar, por el principio, por lo que es el proyecto inicial de Dios para el hombre... Narrado en el Génesis:

El hombres es creado del polvo, pero,
se le ha dado el Espíritu de Dios,
Dios le ha insuflado su aliento, 
es polvo pero con un álito divino,
polvo en el que Dios ha trabajado… 

El hombre es el culmen de este mundo… es principio y centro: es el primero de las obras de la creación…

Dios presenta al hombre los vivientes (los animales) y el hombre los acoge bajo su cuidado, pero sin hallar reposo ni auxilio en ellos...

Dios, ciertamente,  alienta el fondo, pero el hombre habita solo, en medio de un jardín de solitarios: trabaja sobre el campo, domestica ya animales, pero al fin sigue perdido en su interior, sin nadie que le ofrezca compañía o respuesta...

Se siente amenazado por la experiencia original de soledad (la soledad existencial) que se encuentra rondándolo…

Dijo Dios: “NO es bueno que el hombre esté solo…”

¿De qué le sirve al hombre ser culmen y señor de la creación? ¿De qué le sirve su trabajo, sus fatigas… cuando se siente sólo, sin compañía, sin posibilidad encuentro… sin posibilidad de diálogo, de comprensión e intimidad?

Diría el poeta, en su momento más alto de crisis en su vida: “Para qué escribir, si no tengo a quién dedicarle mis poesías, a quién dedicarle lo más profundo de mis pensamientos, sentimientos, aspiraciones, ilusiones y deseos…” 

Diría el escritor mexicano: “Recordando el momento más crudo del sentimiento de Adán, cuando la mujer (compañía) es sólo una aspiración: Eva soy, pero estoy solo…”

El hombre: Solo era un humano (ha-adán: un género, no una persona) irá haciéndose personal al descubrirse y realizarse en compañía, como varón y mujer…

Se da un proceso de desdoblamiento y encuentro, donde se crean y configuran varón y mujer como humanos en relación. El varón descubre su identidad (se descubre así mismo) en la mujer y la mujer en el varón.

No es uno al lado de otro, ni el uno contra el otro… Son el uno para el otro…

Los hizo diversos pero semejantes, diferentes pero complementarios…

Dios nos creó con una capacidad maravillosa de tener intimidad,  cercanía y encuentro con nosotros mismos, pero… cuando nos encerramos en nosotros mismos, esto nos abre las puertas al abismo de la soledad… que nos recuerda constantemente que no somos autosuficientes, que nuestra vocación es estar en relación, y en esa relación nos encontramos a la vez con nosotros mismos…

Diría el místico: San Juan de la Cruz: “…Hay amor que solo se cura con presencia y figura…”

Y el otro poeta: “…El amor no se contenta con la presencia, quiere la unión…”

Adán sabe quién es él solo cuando está frente a Eva, su identidad se la da el amar y sentirse amado (ya no está perdido en sí mismo, en su interioridad)…

El hombre se siente Adán cuando está  en el corazón de  Eva…

Dice el poeta que: “…un hombre no es completamente hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer, de la cual, se siente amado…”

Todos necesitamos que alguien nos lleve en su corazón… no podemos ser nosotros mismos hasta que otra persona nos afirma... Y solo a la persona a la que nuestra bondad puede mover interiormente puede afirmarnos…

Nos volvemos como nuestro yo verdadero cuando vemos nuestra bondad reflejada en los ojos de la otra persona que nos ama…

Yo afirmo, a otra persona cuando reconozco que es buena, que vale la pena  y que es digna de ser amada precisamente por ser como es, y punto…

Es decirle: Está bien que seas como eres; puedes ser de esa manera; no hay nadie como tú; eres única…

Es decirle: Quiero sentirte dentro de mí, en lo más íntimo… quiero estar dentro de ti en lo más íntimo (Ser afirmados)

Es un escuchar: tú estás bien, tu mundo está bien y yo quiero estar contigo dentro de tu mundo, me identifico contigo…

Lleva a sentirse amado tal y como eres, sin tratar de componerte ni compararte…

… es permitir que te amen sin importar que sucede…

Lo más valioso de la vida, solo lo aprendemos de verdad cuando lo vivimos…

A la gente le gusta que las historias tengan un final feliz… quizás,  como lo vemos en la mayoría de las novelas… tras superar él y ella, las muchas dificultades que se oponían a su amor,  acaben casándose y uniendo sus destinos para siempre… y vivieron felices para siempre… ¿algo que oponer a este final feliz? Simplemente, que no es el final.

La vida no termina ahí. El espectador quiere suponer que una vez juntos, los amantes vivieron felices… sin embargo, no ignora que la vida en común está expuesta a muchos peligros, tan grandes o mayores que aquellos que precedieron a la boda… el final de la película, era solo el inicio de una nueva etapa… debajo de la pantalla, debería estar escrito, aunque fuera con una tinta casi  invisible, y por ello, aunque pocos se dieran cuenta: Continuará…

A mí el seminario solo me preparó para hacer una opción por la vida consagrada… esta comunidad me ha ido formando un corazón de sacerdote…

La etapa del noviazgo que están terminando, solo los ha preparado para hacer una opción por la vida matrimonial, una opción el uno por el otro… pero inicia una nueva etapa, la etapa en que ya no solo serán algunos momentos en los que estén juntos… sino donde el amor se va a cultiva en una vida ordinaria, en lo cotidiano, en lo común, donde lo extraordinario está dentro de lo ordinario…

En el matrimonio no se trata de aguantar, no son muros, ni columnas… los seres humanos estamos llamados a algo más alto, a ser creativos, es decir, a crear en todo momento lo que prometemos crear –amor, fidelidad–… la fidelidad tiene un carácter creativo, no se trata de aguantar sino de ser fiel… Ejemplo: Persona que a los 25 años de casada le pregunta a su esposa: ¿Me amas? A lo que ella contesta: He lavado, planchado,  he hecho el aseo de la casa, la comida… durante 25 años… Pero, el vuelve a insistir, pero ¿me amas?

La intimidad, el amor,  no es solo dar es darse (es darnos a nosotros mismos)… dicho de otro modo, como dice la poeta mexicana: Para ti soy libro abierto…

En la etapa de la  identidad nos preguntamos ¿Quién soy? En la etapa de la intimidad nos preguntamos ¿quiénes somos nosotros? En la identidad me descubro a  mí mismo. Pero en la intimidad me arriesgo a perderme a mí mismo y a volverme a encontrar  amando a otro hasta que nuestros dos yo se conviertan en nosotros…

…esto sucede  cuando ambas personas tienen un yo que pueda soñar y una disposición a dejar que ese yo se convierta en un nosotros de sueños compartidos a la medida que sacan a la luz los dones uno del otro.
Cuanto mayor es el desarrollo humano de una persona, tanto más es capaz de vivir ya no por el otro, sino para el otro, en una entrega generosa de sí mismo…

Un buen matrimonio, no es el que está compuesto por dos personas perfectas… un matrimonio sano requiere de dos personas que han aprendido  a cuidar esas partes heridas de sí mismas y las partes heridas de su pareja… son capaces de dar lo mejor de sí mismos y ayudar a sacar lo mejor de su pareja… Esto lleva a la pareja a sentirse viva… a ser juntos… a que haya armonía, diálogo, comprensión y perdón… y sobre todo cariño y amor…

Esto hace que un matrimonio no sea indisoluble por la ley, sino porque el amor lo hace fuerte…
No dejen escapar el amor de sus vidas… hoy dicen que se aman con mucha pasión, que después no se lo digan solo rutinariamente, porque esto lleva al cansancio o al olvido…

Ustedes han sido para nosotros en los grupos juveniles, testimonio de entrega, responsabilidad, compromiso, generosidad, ternura, de deseos profundos de un mundo mejor y un dejarse buscar y buscar a Dios… marcó nuestras vidas…

Ojalá, ahora como pareja, sean un signo claro y limpio del Amor que no pasa ni se destruye…

Que aquel que es la fuente del Amor, la felicidad, la fidelidad, la paz y el consuelo los acompañe durante toda su vida…Por ello, hoy celebremos la fiesta del amor….