lunes, 24 de febrero de 2020

"San" Sebastián de Aparicio, pionero de los caminos y puentes de México

A decir de los historiadores, Sebastián dejó el trabajo de la agricultura por no dejarle muchas ganancias y se dedicó a la construcción de carretas para tener una mejor retribución; sin embargo, el motivo principal fue quitar la carga de las espaldas a los naturales para ponerla en las bestias que Dios había multiplicado en abundancia en nuestro País. Pues esto fue lo que hizo también Fray Juan de Zumárraga siendo Obispo de México, traer los asnos a nuestra Patria para que los naturales no cargaran como asnos.


Por Fr. Leobardo García, O.F.M.


RASGOS PRINCIPALES DE LA VIDA DE FRAY SEBASTIAN DE APARICIO

En un pequeño pueblo llamado La Gudíña de la provincia de Orense, España, nació el Beato Sebastián de Aparicio, el 20 de enero del año de 1502.

La Gudiña cuenta actualmente con una población de mil 250 habitantes y una de las principales calles lleva el nombre de Fray Sebastián de Aparicio. Al nacer Sebastián, era una villa muy pequeña de 50 habitantes más o menos, se le dio el nombre de La Gudiña porque a la entrada de la villa vivía una mujer lista y de buen carácter que vendía comida a los caminantes y para hacerles agradable el rato en que descansaban y tomaban sus alimentos, les contaba chistes muy agudos y por eso le dieron el mote de La Agudiña, en gallego. Pasó este nombre con el correr de los años a la pequeña villa, perdiendo la “a” y quedando como nombre propio: La Gudiña.

Sebastián de Aparicio dejó la casa paterna y su patria chica con el consentimiento de sus padres, a los veinte años de edad, con el fin de encontrar un trabajo mejor remunerado para ayudar a sus progenitores. Llegó a la ciudad de Salamanca donde encontró una señora viuda rica, que lo ocupó como mayordomo de campo. En un año de servicio demostró a su patrona las virtudes cristianas, respeto sumo a su persona, obediencia a sus mandatos, fidelidad en el dinero que manejaba, piedad muy arraigada en sus oraciones y misas dominicales, amor a Dios y a su prójimo en el trato con él. Por estas y otras virtudes su patrona quedó prendada del joven Aparicio, al grado de inducirlo a un acto contra la castidad a fin de comprometerlo a casarse con ella. Sebastián rechazó esta instigación y abandonó inmediatamente el trabajo.

Después de este triunfo en que Sebastián demuestra control de sus pasiones, a los veinte años de edad, se dirigió a Andalucía con el mismo propósito de encontrar un buen trabajo. Llegó al puerto de San Lúcar de Barrameda, colocándose en la casa de dos doncellas huérfanas que vieron en Sebastián a un buen hombre para administrar sus bienes y a un gran protector de sus personas, por las virtudes cristianas que manifestaba en su porte. Una de ellas se enamoró locamente de Sebastián por sus cualidades morales manifestándole sin rodeos su pasión dominante, pero Sebastián por el control de las pasiones que tenía, rechazó inmediatamente la proposición que le hizo y abandonó el trabajo.

En el mismo puerto de San Lúcar, encontró trabajo en la finca de un señor muy rico, donde trabajó durante siete años obteniendo cosechas extraordinarias debido a sus conocimientos de agricultura y a su responsabilidad en el trabajo. Cuando Aparicio manifestó a su patrón que iba a separarse para venir a la Nueva España, él le ofreció el mejor sueldo y darle una parcela en su finca; pues Sebastián en el curso de siete años había hablado con los que iban y venían de la Nueva España y todos le contaban que en las tierras vírgenes y exuberantes del Nuevo Mundo se podía hacer capital con menos trabajo. Ilusionado por el viaje al Nuevo Mundo, se embarcó para México en el año de 1533, a la edad de 31 años.


VIAJE DE APARICIO A MEXICO

Sebastián de Aparicio llegó al puerto de Veracruz, donde permaneció una corta temporada, pues no encontrando ambiente propicio para trabajar en el campo, determinó pasar a la Ciudad de Puebla recién fundada por Fray Toribio de Benavente el 16 de abril de 1531.

Durante dos años trabajó Sebastián en la agricultura en el valle de Puebla con sus paisanos, utilizando los métodos que había aprendido al lado de sus padres, pero viendo que del cultivo de maíz y frijol no sacaba lo suficiente para ayudar a su familia, dejó ese trabajo para dedicarse a construir carretas gallegas en compañía de un amigo carpintero llamado Miguel Casado. Amansó los novillos para uncirlos a las carretas y transportar todo lo que llegaba al puerto de Veracruz, repartiendo la carga entre las ciudades de nuestro país. Abrió una brecha de 450 kilómetros de México a Veracruz, extendiéndola más tarde hasta Zacatecas para transportar los minerales extraídos de sus ricas minas.

17 años trabajó con su flotilla de carretas hasta llegar a formar un buen capital con el cual compró dos haciendas; una de agricultura entre Azcapotzalco y Tlalnepantla, cerca de la ciudad de México, la segunda para dedicarse a la ganadería, especialmente a la cría de ovejas. 20 años se dedicó a trabajar en estas dos haciendas: de 1522 a 1572.

A decir de los historiadores, Sebastián dejó el trabajo de la agricultura por no dejarle muchas ganancias y se dedicó a la construcción de carretas para tener una mejor retribución; sin embargo, el motivo principal fue quitar la carga de las espaldas a los naturales para ponerla en las bestias que Dios había multiplicado en abundancia en nuestro País. Pues esto fue lo que hizo también Fray Juan de Zumárraga siendo Obispo de México, traer los asnos a nuestra Patria para que los naturales no cargaran como asnos.


SEBASTIAN REPARTE SUS BIENES ENTRE LOS POBRES E INGRESA A LA ORDEN FRANCISCANA

Fray Sebastián de Aparicio, por consejo de sus confesores franciscanos del Convento de Tlalnepantla, entró a la Orden como hermano donado sirviendo aproximadamente dos años al Convento de las Clarisas de la ciudad de México y decidió repartir entre los pobres el capital que logró adquirir por el asiduo trabajo de 39 años, para seguir a Jesús por el camino estrecho de la pobreza al ser aceptado, como hermano lego, en la Orden de Frailes Menores por el Padre Provincial de la Provincia del Santo Evangelio, Fray Antonio Roldán. El día 9 de junio del año 1574 recibió el hábito de novicio, a la edad de 72 años, de manos del Padre Guardián Fray Juan de Bastidas en el Convento de San Francisco de la ciudad de México y tuvo como Maestro de novicios al Padre Fray Luis Guzmán.

En el año de noviciado fue el mayor en edad y en virtudes pues desde muchos años atrás había venido luchando para imitar a Nuestro Señor Jesucristo en sus virtudes. Jesús ha dicho: “Desde el tiempo de Juan Bautista, hasta el presente, el reino de los Cielos se alcanza a viva fuerza y los que la hacen a sí mismos, son los que lo arrebata” (Mt 11,12). Sebastián luchó durante su juventud para ser obediente, casto, desprendido de los bienes terrenos, humilde, manso, caritativo, piadoso, fervoroso, paciente y prudente, de tal modo que entró al noviciado, no para estudiar la ascética y mística y empezarla a practicar como sus compañeros, sino para acrecentar todo el cúmulo de virtudes que había ido adquiriendo en el mundo. Por eso algunos de sus compañeros palpando sus enterezas, se acercaban a él mejor que a su Maestro, para pedirle algún consejo en sus crisis espirituales.

Llegó por fin el día de la alegría más grande en la vida de Sebastián: el 13 de junio de 1575, profesa en el Convento de San Francisco de la ciudad de México, de manos de su padre Guardián Fray Francisco de las Navas, pues su anterior Guardián que le dio el hábito, Fray Juan de Bastidas había terminado ya su Período.

A principios del año 1576, el Padre Superior del Convento de Santiago de Tecali teniendo necesidad de un hermano que los atendiera en los trabajos domésticos, pidió al Padre Provincial que le remediara esa necesidad. El Padre Provincial le mandó al hermano Sebastián de Aparicio, neoprofeso que residía en el Convento de San Francisco de México. Siendo el único hermano de la pequeña comunidad de dos sacerdotes y él, tuvo que dedicarse al oficio de sacristán, cocinero, hortelano y limosnero para remediar las necesidades del convento que se fundó en el año de 1540. Sebastián con sus virtudes características de caridad, obediencia, humildad y laboriosidad, muy pronto se ganó el cariño de sus hermanos que lo consideraron como un gran amigo que los aconsejaba y estimulaba en sus trabajos apostólicos, como el mejor hermano que siempre les tenía preparada su ropa y alimentación, y el mejor compañero con quien cambiaban impresiones y se distraían en sus ratos de descanso.

El Padre Superior del convento de San Francisco de la ciudad de Puebla, que conocía las virtudes de Fray Sebastián y las amistades que tenía con hombres de buena posición, pidió al Padre Provincial que enviara a Fray Sebastián al convento de Puebla para remediar la gran necesidad de sostener las dos cocinas del convento: la cocina que alimentaba a 90 religiosos, la mayor parte estudiantes para el estado sacerdotal, y la cocina de la enfermería que daba asistencia a más de 300 religiosos que venían al año del Obispado de Tlaxcala. Sin proponérselo, Sebastián regresó a Puebla a pasar el resto de su vida en el convento franciscano en el año 1577, contando con 75 años de edad. La obediencia lo dedicó a recoger semillas y leña para el convento; tuvo necesidad de pedir a sus amigos dinero para construir dos carretas y comprar los bueyes para arrastrarlas. Con las dos carretas hacía el recorrido a Tlaxcala, Tepeyanco, Huejotzingo, Cholula, Amozoc, Tepeaca y lugares circunvecinos. En este trabajo pasó 23 años sirviendo con gusto a sus hermanos por amor de Dios, hasta el momento en que el Altísimo lo llamó para premiar sus virtudes en el reino de los Cielos, en el año de 1600, a la edad de 98 años.


MUERTE Y BEATIFICACION DE FRAY SEBASTIAN DE APARICIO

Fray Sebastián de Aparicio, habiendo cumplido la misión que el Señor le encomendó en este mundo de trabajar para buscar el pan de cada día, haciendo el bien con su trabajo a sus semejantes y pasar sus últimos años al servicio de los religiosos franciscanos del convento de San Francisco de Puebla, murió en el año 1600, a la edad de 98 años, viernes 25 de febrero a las 8 de la noche, atendido por el Padre Juan de San Buenaventura, a causa de una hernia estrangulada que lo mortificó por muchos años.

Cuatro días permaneció su cadáver insepulto en el templo por las maravillas que Dios estaba realizando en sus devotos que lo rodeaban, al grado de que le destrozaron cinco hábitos que le vistieron sus hermanos para sepultarlo, con el fin de conservar como reliquias sus pedacitos. Fue tanto el fervor de sus devotos que le cortaron la barba, los cabellos y hasta los dedos de las manos y pies. El mismo Padre Superior ordenó que le cortarán una uña del pie para conservarla como reliquia y los testigos dicen que derramó sangre cuando se la arrancaron. Hubo necesidad que los religiosos se impusieran para trasladar el cadáver de la Iglesia a la sacristía para conservarlo, cumpliéndose a la letra lo que había profetizado a uno de sus amigos: “…en esta vida todo ha de ser trabajar y aun en la muerte he de ser despedazado.”

Después que el Señor Melchor Márquez, representante del Señor Obispo don Diego Romano, levantó un acta sellada por Notario Público de todas las maravillas que había visto y oído de testigos fidedignos, se acordó dar sepultura al cuerpo del venerable Fray Sebastián entre la pared y el altar de la Virgen Conquistadora.

El día 19 de julio del año 1600, cinco meses después de su muerte, el Provincial del Santo Evangelio, Fray Buenaventura de Paredes, haciendo la visita canónica al convento de San Francisco, quiso ver cómo se encontraban los restos del venerable Sebastián, teniendo en cuenta todas las maravillas que Dios había obrado en su muerte. Por esta razón, a las ocho de la noche reunió al Padre Guardián con sus Discretos para hacer en secreto las excavaciones encontrando el cuerpo intacto, fresco y blanco, flexible como si estuviera vivo tal como lo habían enterrado. Fue tanta la emoción que experimentó el Padre Provincial que le cortó un pedazo de carne de la mejilla para conservarlo como reliquia, segregando un licor suave y fragante. Examinando este hecho maravilloso, le volvieron a dar sepultura.

Dos años más tarde, el 29 de junio de 1602, por orden de los muy Reverendos Padres Comisario General, Provincial y Definidores de la Provincia del santo Evangelio, se abrió por segunda vez el sepulcro del venerable Sebastián de Aparicio, encontrándose su cuerpo como la vez anterior, fresco y flexible, como si estuviera vivo. Se le ordenó al Padre Guardián del Convento de san Francisco de Puebla que hiciera un escrito al Sr. Obispo don Diego Romano, pidiendo se hiciera un estudio médico-jurídico de la integridad e incorruptibilidad del cuerpo del venerable Sebastián de Aparicio. El Sr. Obispo personalmente fue a examinar el cuerpo de Fray Sebastián; al verlo flexible, con sangre fresca y de olor agradable, dio orden de que se le diera al Padre Guardián el testimonio que solicitaba. Se depositó el cuerpo en una caja de madera forrada con hoja de lata, cerrada con tres llaves y se colocó atrás del altar de San Francisco, a un lado de la epístola.

El Padre Comisario General de las Provincias Franciscanas de México, hizo una relación del estado admirable del cuerpo de Fray Sebastián después de dos años de muerto, al Rey de España Felipe III, para que ordenara una investigación médico-jurídica a fin de presentarla a la Santa Sede para pedir su beatificación. El 2 de mayo de 1768 el Papa Clemente XIII declara que sus virtudes fueron heroicas y el 1 de mayo de 1789, el Sumo Pontífice Pío VI decreta la solemne beatificación de Fray Sebastián de Aparicio.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Para los que no pudieron ir a Misa...



El evangelio del día corresponde a la lectura de Lucas 1, 1-32 pasaje que narra 3 parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo.

domingo, 1 de septiembre de 2019

375 años del Seminario Palafoxiano

Hemos vivido 55 años en este precioso edificio, sus once rectores posteriores se han esforzado, bajo la dirección episcopal de Víctor Sánchez, en la complicada tarea de los equilibrios entre la apertura doctrinal y pastoral al mundo y la sólida formación espiritual de los alumnos que se preparan para ser testigos del amor de Dios ante los hombres.


Por Pbro. Lic. Rogelio Montenegro

Don Juan de Palafox entendió que el seminario debía ser la razón tangible de sus proyectos pastorales, el corazón de su Diócesis y el colegio apostólico que pudiera sostener sus sueños misioneros para hacer presente el Evangelio. Por eso, el 22 de agosto de 1644, funda propiamente el Colegio de San Juan como Seminario Conciliar, dotándolo de bellos edificios colaterales a la Catedral para completar la esplendidez urbana de la Puebla de los Ángeles. Primero el Rey y luego el Papa Inocencio X, aprueban y aplauden dicha obra que unida más tarde al Colegio de San Pablo, a la Biblioteca y a la Escuela de Teología de San Pantaleón, conforman la levítica calle de nuestro orgulloso centro histórico.

Incomprensiones históricas, revueltas irrespetuosas de lo sacro, rescoldos criollos de la Revolución Francesa, despojan primero a la Iglesia de sus edificios en 1867 y en 1914 después, para que nunca volvieran a sus manos, y ahora alojan pacíficamente administraciones públicas, entre las honorables la Casa de la Cultura, mientras tanto el Seminario, portando los pendones heráldicos de Palafox, ha sobrevivido en los anexos de San Juan de Letrán en el portal lateral del Teatro Principal, junto al Templo de San Pablo de los Frailes en el edificio contiguo a la Cruz Roja actual, en casas parroquiales rurales y en muchos sitios según el fragor de las políticas y de las guerras intestinas de nuestro país.

Al lado del templo de Belén, el primer Arzobispo de Puebla, Ramón Ibarra y González, logró redimensionar los alcances académicos de nuestra institución, creando de sus contexturas, la Universidad Pontificia con variadas facultades. Finalmente, el 13 de diciembre de 1919 se instala una vez más nuestro Seminario en el Colegio Jesuita del Sagrado Corazón donde persistió aún entre la pólvora cristera y las deficiencias propias de los vaivenes sociales.

Don Octaviano Márquez, quinto Arzobispo, se afanó por edificar un espacio abierto y pedagógico en consonancia con los tiempos modernos y con las exigencias ecológicas adecuadas a las juventudes de este histórico semillero, creando un gran recinto de cristal abierto a la luz y al tiempo, que inauguramos el 6 de agosto de 1964. Le tocó a quien fuera arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca, y a su equipo, la difícil tarea de leer las constituciones y decretos del Concilio y abrir posibilidades de comprensión tanto en la conciencia de maestros como de alumnos.

“Necesitamos una verdadera renovación, cambiar de casa es una oportunidad para cambiar de actitudes, no cambiemos simplemente nuestros pecados de domicilio” fueron sus palabras inaugurales. Faltaba un año para que terminara el Concilio. Los tiempos siguientes fueron difíciles para toda la Iglesia: había que ir conformando lo doctrinal y por lo tanto todos los esquemas educacionales, a las nuevas directrices.


Lumen Gentium trazó perspectivas generales de una eclesiología más fundamentada en las páginas bíblicas del pueblo de Dios, dejando menos relieves a la Iglesia jerárquica. Gaudiem et Spes abrió la ventana al mundo, se dio cuenta del drama de la disyunción entre Evangelio y Cultura, entre actitudes veteromonacales y las primordiales exigencias del milenario mandato: “Id y haced discípulos”.

Hemos vivido 55 años en este precioso edificio, sus once rectores posteriores se han esforzado, bajo la dirección episcopal de Víctor Sánchez, en la complicada tarea de los equilibrios entre la apertura doctrinal y pastoral al mundo y la sólida formación espiritual de los alumnos que se preparan para ser testigos del amor de Dios ante los hombres.

El Padre Antonio González Bañuelos, su actual Rector, sabe que la presencia de su Santidad Juan Pablo II en nuestro Seminario en febrero de 1979, para inaugurar la III Conferencia Episcopal Latinoamericana y pronunciar su histórico discurso sobre la verdad del hombre y de la Iglesia, marcó derroteros para leer las pulsaciones e inquietudes de una Iglesia viva, y que la Exhortación Apostólica “Os daré pastores”, vino a clarificar más las líneas y las exigencias de una educación sacerdotal para nuestro tiempo.

El Seminario Palafoxiano, con sus 375 años de historia, ha sembrado espacios de reflexión, preparando a mucha gente para todos los quehaceres de la vida social, políticos, escritores, dramaturgos y sacerdotes que han estado presentes en la historia de nuestro país en momentos álgidos como la Independencia y en las decisiones cruciales del progreso de muchas comunidades.

La Iglesia de Jesucristo tiene mucho que decir al mundo contemporáneo, pero hay que buscarle nuevos giros lexicales a su dicción secular; hay que cargar de contenido las palabras y bombardear los núcleos de las conciencias dándole un lugar central y vivencial al Maestro, tanto en la investigación bíblico-teológica, como en las celebraciones litúrgicas y en los compromisos de todos los días. Se trata de marchar al ritmo de los hombres.

lunes, 24 de junio de 2019

Una reflexión a propósito del día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio)

La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo.
Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2008


El escandaloso deterioro del medio ambiente obliga al hombre a pensar en el aspecto ecológico y a considerarlo como un grave problema que exige atención prioritaria y urgente.

El progresivo y acelerado deterioro de nuestro planeta está alcanzando efectos inimaginables de difícil solución; el exceso de anhídrido carbónico y otros gases está dando lugar al “efecto invernadero”; la destrucción de la capa de ozono, protectora ante los rayos ultravioleta, crea problemas serios para la salud del ser humano y la vida en general.

La crisis del medio ambiente se manifiesta de manera particular en América Latina, que cuenta con los mejores recursos forestales del planeta. Más del 50% de su superficie está cubierta de bosques; por ejemplo, Brasil posee el 26% del total de bosques a nivel mundial; sin embargo, se está dando una tala indiscriminada, los bosques destruidos hasta ahora son el 50% del total.

El agua contaminada es otro problema ecológico; la mayoría de los desechos humano-industriales van a las aguas. La desertización avanza por el mal uso y la mala administración de la tierra; un 35% de tierra de América Latina está amenazada con convertirse en desierto. La contaminación del aire se va extendiendo a muchas zonas urbanas.

Este tipo de ejemplos junto con sus datos precisos, se pueden multiplicar sin mayor esfuerzo, aminorando la gravedad de nuestro tema; por tanto, se exige una opción más decidida, de parte de todos, para luchar por proteger nuestro hábitat. Antes, en y después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil (Conferencia de Río, 1992) se quiso concientizar al mundo de la gravedad de la crisis ecológica.

La Iglesia, sin pretender tomar la ecología como tema de moda, manifestó la gravedad del problema en varios de sus documentos:

Pablo VI en 1971, ya alertaba al mundo de la explotación desconsiderada de la naturaleza y decía que comenzaba a correr el riesgo de destruirla y de ser también víctima de esa desgracia (nuevas enfermedades, poder destructor, males irreversibles, etc.). Elevaba su voz para decir que era un problema social de gran envergadura, que afecta a toda la familia humana.

Juan Pablo II afronta “la cuestión ecológica” al denunciar con claridad y valentía la incapacidad del ser humano para comprender y asumir la responsabilidad de su destino único y común; incapacidad fundada en la falta de solidaridad, en el consumismo y en la explotación del hombre y de la naturaleza.

Benedicto XVI, en diversos momentos de su pontificado, se expresó sobre el problema de la ecología, una de sus mejores manifestaciones lo hizo en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008: “La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo”.

Con su Laudato si, el papa Francisco enriquece el magisterio social de sus predecesores con un asunto hasta ahora solo tratado de forma marginal: la ecología o, como él dice en el título de su escrito, “el cuidado de la casa común”. Lo ha hecho porque está convencido de que “el ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofe, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversos países”.

Estas y otras muchas súplicas en favor de la protección del medio ambiente salen a la luz desde diferentes esferas sociales para concientizar al hombre sobre esta cuestión.

Ante las terribles evidencias de destrucción de nuestro planeta, es necesario reordenar y armonizar las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Lograr esta nueva relación, deseo generalizado, no es fácil, ya que existen diversas posturas (Partido ecologistas, Greenpeace, movimiento animal, etc.) atrás de las cuales subyacen aspectos teóricos, también distintos. Cada posición concibe de modo distinto la relación hombre-naturaleza; lo que a su vez implica, diferente forma de contacto con el medio ambiente, distintas técnicas para ayudar a conservar los ecosistemas, mayor o menor cantidad de recursos asignados, etc.

Al buscar un acercamiento a estos aspectos teóricos sobre los derechos de la naturaleza, podemos distinguir tres corrientes fundamentales.

La primera, sostiene que, a través de la naturaleza, hay que proteger al hombre. El medio ambiente, en esta postura, no está dotado de un valor intrínseco; de tal manera que cuando se le destruye, no importa tanto, sino porque se está poniendo en juego la propia existencia del hombre.

La segunda, tomando en serio el principio utilitarista, dice que no sólo hay que buscar el interés propio de los hombres, sino de manera más general, tender a disminuir la suma de los sufrimientos y aumentar hasta donde sea posible el bienestar.

La tercera, busca la reivindicación de un derecho de los árboles y de las piedras (Aldo Leopold, Hans Jonas). Haciendo una severa crítica al humanismo moderno, más en concreto a la civilización occidental, pide una cruzada en contra de este tipo de antropocentrismo en nombre de los derechos de la naturaleza. El hombre ya no es considerado como el centro del mundo, sino el cosmos a quien hay que proteger del mismo hombre (deep ecology o ecocéntrica).

Ante estas tres posiciones fácilmente podemos advertir, que, en la primera, el hombre se convierte en el único sujeto dotado de poder, capaz de usar y hasta destruir a su arbitrio personal y según su interés (económico) todo aquello que le rodea; la solidaridad generacional y el principio de responsabilidad por proteger el mundo están ausentes.

En la segunda posición, el hombre vive con la idea de “si me sirve lo cuido y si no, hasta puede que lo destruya”. Las ansias insaciables de bienestar y comodidad, lo pueden llevar a un materialismo esclavizante que, con tal de satisfacerlo, es capaz de realizar acciones inhumanas destructivas.

La última posición señalada, la revolucionaria, encarna en sí misma un rechazo contundente a la civilización occidental; se opone de modo radical al humanismo jurídico que domina en el universo liberal moderno. Reconoce la supremacía de los valores de la ecósfera por encima de los del humanismo (la revolución en contra de los modos de pensar y los medios usados para destruir la naturaleza, es el camino para reivindicar a la naturaleza en sus derechos y entablar una nueva relación hombre-naturaleza).

Sin ideologizarnos en nuestra postura, respecto al medio ambiente, podemos lanzar una mirada a la tradición de la doctrina social católica, para que nos ilumine y comprendamos mejor, cómo y qué tipo de relación hombre-naturaleza, es la que mejor va de acuerdo al plan de Dios, Creador y Señor de todo.

Los puntos que señalo, tomados de esa tradición, forman las dimensiones integrales de la responsabilidad ecológica, que, a nivel personal y social, debe existir.

Una visión sacramental del universo centrada en Dios, donde el hombre es el responsable del destino de la tierra; el respeto de la vida humana, incluyendo el respeto de todo lo creado; una ética solidaria que implica, responsabilidad con las generaciones, una cooperación y un sistema justo de compartir; una conciencia de interdependencia y de trabajo por el bien común; la búsqueda preferencial por favorecer a los más afectados por la destrucción realizada en la naturaleza; un deseo serio, unido a mecanismos eficaces por recuperar la armonía en nuestra casa.

Ojalá que el día mundial del medio ambiente, sea una ocasión para reflexionar sobre la cuestión ecológica y favorecer posturas que contribuyan a la conservación de este mundo maravilloso en el cual estamos todos.

lunes, 10 de junio de 2019

Los niños maltratados

El 4 de junio, día dedicado a los niños víctimas de la agresión, bien vale la pena tener esta información para participar, de acuerdo a nuestras posibilidades, en las acciones que se emprendan en el futuro para combatir el maltrato infantil.


Por Alejandro Guillén Reyes *

Un niño es un ser humano pequeño de edad y por lo tanto es un ser precario en muchos aspectos, necesitando más de los mayores que lo que éstos se necesitan entre sí. Es símbolo y portador de alegría, ternura e inocencia. Jugar y aprender son sus principales actividades. Tienen una capacidad de perdonar mucho más grande que la de los adultos y son un manantial de amor cuando se sienten amados. Por lo anterior, es indignante encontrar en notas periodísticas datos como los siguientes:

5 millones de niños trabajan; 400 mil de ellos lo hacen en las calles, de los cuales, según cálculos de Organismos no Gubernamentales (ONG´S), setenta por ciento son consecuencia de la violencia intrafamiliar; 140 mil niños no tienen hogar y esta cifra se incrementa entre 7 y 15 % anualmente; 14 % de los menores que viven en las calles son menores de cinco años; 25 mil niños sufrieron maltratos durante 1997; al menos 16 mil niños han sido víctimas de explotación, etcétera, etc.

Pero iniciemos por lo que parece obvio y que por lo mismo se reflexiona o se sabe poco. ¿Qué es el maltrato infantil?

Según el Comité Nacional de Prevención de Malos Tratos a los Niños de España, se entiende por malos tratos las lesiones corporales, no accidentales, servicios sexuales y psicológicas, negligencias manifiestas y explotación infantil, así como cualquier acto que trabe el normal y creciente desarrollo mental y físico del niño.

Los primero indicios -dice el Diccionario Enciclopédico de educación Especial- de que un niño ha sido maltratado son los externos, pero también hay otros síntomas como son las pérdidas del ritmo del crecimiento y del peso, el retraimiento social, el aislamiento, la ausencia de expresión emocional o gestual, trastornos del sueño, entre otros.

En las situaciones de malos tratos a niños no parece que haya prevalecía de ningún grupo social o económico, ya que se encuentran casos en todos los grupos o capas sociales. La causa suele estar en un fallo en la dinámica familiar, fundamentalmente en los lazos afectivos, interviniendo siempre factores psíquicos y socioeconómicos.

La Comisión Internacional Permanente de la Infancia Maltratada reconoce también que los malos tratos no derivan únicamente del sistema intrafamiliar sino de ambientes extrafamiliares, instituciones, grupos sociales, etc.

Los estudios realizados sobre el tema vienen demostrando que:

* El niño deficiente mental está más predispuesto a malos tratos.

* La mayoría de las agresiones tienen lugar en el hogar.

* El agresor identificado resulta ser con mayor frecuencia la madre.

* Las edades más expuestas oscilan de los dos a los seis años.

* En la historia de los padres que causan malos tratos hay cierto número que han sido objeto también ellos de los mismos.

* Que se dan con más frecuencia en familias numerosas de cuatro o más hijos. (Diccionario Enciclopédico de Educación Especial. Volúmenes I y III. Ed. Santillana. México, 1990)

Para la dirección de Formación y Capacitación Profesional de la Procuraduría General de la Justicia del Estado, el maltrato infantil es toda agresión producida al menor por sus padres, hermanos, familiares u otras personas con la intención de educarlo, castigarlo o causarle daño, a través de acciones como: golpes, insultos, abusos de poder o autoridad, y por omisiones cuando se dejan de atender las necesidades de vida del menor, por ejemplo, alimentación, higiene, vigilancia, y afecto.

Para el estudio y atención del maltrato infantil, esta dependencia del Estado lo clasifica en:


MALTRATO FÍSICO

Acciones como golpes o lesiones aplicadas al menor con fuerza y violencia con la intención de disciplinarlo educarlo o causarle daño. Tales como quemaduras, heridas, latigazos, mordeduras, moretes y fracturas, hasta lesiones que ponen en peligro su integridad física y pueden causarle la muerte como asfixia, puñaladas, hemorragias internas o a la ruptura de diferentes órganos.


MALTRATO EMOCIONAL

Son actividades dirigidas exclusivamente a dañar la integridad emocional del menor, puede ser todo tipo de manifestaciones verbales o gestuales que humilla y degradan al niño. Su evidencia es a nivel psíquico, generándoles sentimientos de desvalorización, baja autoestima e inseguridad personal, entre otros.

Culturalmente el recurso de la violencia física o verbal se justifica en la educación de los niños. La falta de sentimiento paternal para proteger al niño, no tocarlo o no demostrarle amor constituye una forma grave de maltrato y por lo general no es reconocida como tal.


MALTRATOS POR NEGLIGENCIA O DESCUIDO

Este es un hecho muy frecuente que se caracteriza por el descuido de los padres con respecto a las necesidades de vida de los niños. Se manifiesta por la falta de control médico, alimentación inadecuada, higiene y vestuario defectuoso, mala formación de hábitos e inasistencia escolar.

Generalmente la vigilancia es deficiente y facilita accidentes como: caídas, quemaduras, intoxicaciones, mordeduras de animales, accidentes de tránsito y extravíos en la vía pública. Este tipo de maltrato ocasiona niños que practican la mendicidad, la drogadicción, la prostitución y otros.


MALTRATO POR ABUSO SEXUAL O EXPLOTACIÓN

Hay señales no verbales de los menores que son víctimas de este tipo de maltrato, por ejemplo: se resisten a participar en juegos en los que los demás se divierten especialmente cuando hay contacto físico, muestran rigidez en los músculos, se incomodan cuando alguien trata de acercárseles o tocarlos, muestran rechazo a su cuerpo, entre otros; y para detectar la agresión sexual en un menor se presentan características como el malestar físico, irritación genital, conducta agresiva, miedo sin motivo aparente, demandas de afecto, alteración de hábitos (sueños, alimentación, control de esfínteres), y rechazo hacia alguna persona en especial (el agresor) o con características parecidas a este.

De acuerdo con organizaciones civiles, la explotación sexual comercial infantil está directamente ligada a un sistema económico injusto. Los niños de la calle son las principales víctimas de bandas internacionales, integradas por individuos de mente torcida dedicadas a la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en México obteniendo cantidades millonarias, siendo las ciudades de Acapulco, Cancún, Tijuana, Guadalajara, Cuidad Juárez y Tapachula sus principales centros de operación.

El 4 de junio, día dedicado a los niños víctimas de la agresión, bien vale la pena tener esta información para participar, de acuerdo a nuestras posibilidades, en las acciones que se emprendan en el futuro para combatir el maltrato infantil.


* El autor es licenciado en Ciencias Políticas por la UPAEP, Maestro en Estudios Latinoamericanos, por la UNAM y Doctor en Ciencias de Gobierno y Política, por el Instituto en Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, BUAP. Es Profesor Investigador de la licenciatura en Ciencias Políticas, titular de las materias Teoría Política Contemporánea y Sistema Político Mexicano. Ha escrito diversos artículos de opinión en distintos diarios locales, y colabora en diversos espacios radiofónicos y televisivos de la ciudad de Puebla.