miércoles, 28 de abril de 2010

Reforma absurda

Este sábado, 1 de mayo, en nuestro país se conmemora el día del trabajo, fecha en el que los asalariados manifiestan ante las autoridades gubernamentales, patronales y sindicales sus demandas de justicia y equidad laborales. En esta ocasión la clase trabajadora protestará contra el proyecto de reforma laboral que pretende obligar a los sindicatos transparentar recursos y estatutos, endurecer los requisitos para llevar a cabo una huelga, recortar el pago de sueldos caídos, inscribir obligatoriamente a los trabajadores al Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (FONACOT), recibir el pago por hora de trabajo y no por día, eliminar el “outsourcing” o la subcontratación de personal que implica evadir impuestos y obligaciones patronales, anular las cuotas sindicales que se descuentan vía nómina, incorpora la figura de “multihabilidad obligatoria” (efectuar varias tareas dentro de una plaza), entre otras cosas. Lo que no incluye la propuesta es el seguro de desempleo, la contratación colectiva por actividad, la protección universal a la salud y el retiro, tribunales imparciales y eficientes con recursos suficientes, sanciones a las violaciones empresariales y un conjunto de protecciones que no operan en nuestro país. La reforma matiza que se reglamentará el trabajo doméstico y tipifica como delito la contratación de menores de 14 años. Quienes elaboraron la propuesta justifican que en 40 años no se ha hecho ninguna modificación sustancial y por ello es necesaria una adecuación que responda a los tiempos que vivimos. Sin embargo, los especialistas en el tema laboral indican que las reformas que se pretenden impulsar únicamente benefician a la clase empresarial y en ningún momento se incluyeron las propuestas de la academia, del movimiento sindical democrático, la sociedad civil y la experiencia internacional.

Estoy de acuerdo que debe haber cambios en materia laboral que beneficien a todos los actores, que no sea una reforma autoritaria e inequitativa como se pretende hacer, y mucho menos que aniquile las conquistas laborales. De lo que sí tengo certeza es que los sindicatos no estarán dispuestos a transparentar sus cuentas y se elimine el pago de cuotas que solo enriquece a los líderes...

Postre

¡Cómo nos gusta hacer puentes! Es inadmisible el tiempo que se desaprovecha en las escuelas oficiales por este absurdo puente. Señores, urge hacer adobes, no podemos darnos el lujo de perder el tiempo.

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