martes, 23 de agosto de 2016

¡Obrigado!

…Río de Janeiro, en medio de sus dificultades, hizo lo mejor que pudo para sacar adelante la justa olímpica y se presentó ante el mundo como una ciudad amable, alegre, hospitalaria, moderna y progresista, sin ocultar ni negar sus inconvenientes…


Inolvidables, competitivos, sofisticados, conmovedores, innovadores, sorprendentes, impactantes… Así suelen calificarse a los juegos olímpicos que cada cuatro años reúne a todos los países del orbe para participar en la mayor justa atlética, competencia que en sus orígenes pugnó por los más sublimes ideales: “Lo importante no es ganar, sino competir”. “Lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha”. “Lo esencial no es haber vencido, sino haber luchado bien”. Y es que en pleno siglo XXI es posible que estos propósitos ya no sean vigentes por ser de lo más anticuado, ahora es otra mentalidad la que predomina. Bien lo dijo el gurú del optimismo y la excelencia, Miguel Ángel Cornejo que, “triunfar no es lo más importante, es lo único”. Y cómo no va a ser lo único si en este tipo de certámenes un puñado de naciones (las más desarrolladas) luchan vorazmente por las medallas, por batir e imponer marcas, por el reconocimiento y los honores para sus atletas, por las millonarias ganancias que dejan este tipo de competencias y benefician a muy pocos; además de ganar la ansiada presea, los atractivos incentivos económicos que conlleva traer una medalla a casa. Antaño el asunto era más personal, cuando uno y otro bloque político-económico llevaban la rivalidad al terreno de juego en territorio neutral, incluso boicotearse cuando la ocasión lo ameritaba.

Actualmente el panorama ha cambiado poco. Ciertamente vivimos en un mundo con mayores libertades y al mismo tiempo, responsabilidades. Las batallas que actualmente se libran no son entre hegemonías, ahora es contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo en escala internacional. Hay un cúmulo de información asequible pero los problemas de siempre se agudizan como el cambio climático y su loable lucha por revertir el deterioro ecológico. En este contexto Río de Janeiro, en medio de sus dificultades, hizo lo mejor que pudo para sacar adelante la justa olímpica y se presentó ante el mundo como una ciudad amable, alegre, hospitalaria, moderna y progresista, sin ocultar ni negar sus inconvenientes. Los próximos juegos olímpicos del año 2020 serán en Tokio, Japón, ciudad que ya fue sede y tendrá la oportunidad de superar lo conseguido en su momento.

¿Qué decir de la participación de nuestros atletas en estos juegos olímpicos? Aunque se ganaron de última hora 5 medallas, muy valiosas y honrosas, no nos puede hacer olvidar que el representativo nacional estaba al borde de un escandaloso fracaso, regresar a casa sin ninguna medalla, eso es inaudito. Y es que la misma historia se repite cada cuatro años, para que el deporte mexicano sobresalga se le debe dar todo el apoyo… Los deportistas harán su mejor esfuerzo pero si los dirigentes siguen con sus mezquindades y falsas promesas, jamás se superará lo que se consiguió en 1968. Que no nos sorprenda que en los juegos paraolímpicos, nuevamente los atletas mexicanos pongan el ejemplo.

¿Con qué me quedo de estos juegos olímpicos? Con la tenacidad de los futbolistas al conseguir el galardón que faltaba en sus vitrinas y dar una de las mayores alegrías al pueblo carioca, con la “selfie” de las coreanas que simbólicamente unieron a las Coreas, con las agallas de las musulmanas que compitieron con un “hiyab” (velo que usan las mujeres para cubrir la cabeza); con la oportunidad de haber visto a dos leyendas del deporte Michael Phelps y Usain Bolt, con la creatividad de las ceremonias tanto de apertura y como la de clausura que no requirieron de millonarios presupuestos para asombrar a las multitudes, con las excelentes producciones de canal 11 y canal 22 que transmitieron los juegos olímpicos pero con otro enfoque, con la presencia del Cristo de Corcovado cuya imagen por sí sola evoca regocijo y misericordia para creyentes y no creyentes. ¿Usted, con qué se queda?

miércoles, 10 de agosto de 2016

Los juegos olímpicos y su cobertura televisiva

“Que las Olimpiadas animen a dar la buena batalla, terminar juntos la carrera, deseando conseguir como premio no una medalla, sino algo más precioso, la realización de una civilización en la que reine la solidaridad”.
Mensaje del Papa Francisco ante el comienzo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.


Pese a la crisis económica, política, social y sanitaria que Brasil vive en estos momentos, los cariocas presentaron su mejor rostro al mundo en la inauguración de los Juegos Olímpicos teniendo como sede la ciudad de Río de Janeiro, el pasado 5 de agosto. Fue una ceremonia, que sin llegar a la majestuosidad de las aperturas olímpicas de Londres, Beijing, Atenas o Barcelona, logró cautivar a la audiencia con lo mejor que tiene: su música y el baile.

Sorprendió a propios y extraños el contundente mensaje ambiental al grado de que a los atletas se les repartió una semilla que introdujeron en unos cartuchos de tierra y que posteriormente serán plantados en el parque olímpico de Deodoro. Los brasileños no tuvieron empacho en hacer referencia a los colonizadores portugueses, los indios del Amazonas, las favelas y los esclavos, a los que se representó sin maquillar la historia: encadenados. Seguramente fue un beneplácito para el Papa Francisco y para los organismos internacionales, el desfile de una delegación de deportistas refugiados e independientes, símbolo de inclusión y espíritu solidario. En lo personal la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos me gustó, a tal grado de sentirme identificado por lo que nos hermana como región.

Cabe señalar que hace 48 años nuestro país también fue sede de unos juegos olímpicos, los primeros de América Latina. México también vivía apuros económicos, políticos y sociales, baste recordar la tragedia estudiantil de Tlatelolco en vísperas de la justa deportiva, pese a ello la contienda se desarrolló sin mayores contratiempos.

Por el lado de la transmisión televisiva de los juegos olímpicos, es la primera vez que no se sintonizarán en Televisa y en TV Azteca, ya que no poseen los derechos de difusión; solamente en los canales 11 y 22, en las televisoras públicas y en la televisión de paga se puede sintonizar. Ya imagino a algún productor ejecutivo del Ajusco o de Avenida Chapultepec, respingando o criticando las transmisiones de los juegos olímpicos: que si le faltan segmentos humorísticos, que cómo es posible que falten los “tacos de ojo” ya que son necesarios para atraer más audiencias, que si a este programa le faltó presupuesto por sus escenografías “deficientes” o criticando a ese comentarista desconocido que no le impregna “emoción” a su narración.

Ciertamente la gente no está prendida en su pantalla viendo noche a noche los resúmenes de la jornada olímpica, como no se transmite en Televisa o TV Azteca, así que chiste. A las televisoras no les afecta y siguen con su programación habitual y generando buenos ratings con sus producciones propias. Eso sí, ninguna alusión a los juegos olímpicos, ni siquiera los 6 minutos que el Comité Olímpico Internacional les concede a los medios no acreditados para transmitir información del magno evento. Una forma de boicotear a Carlos Slim, el mero mero de Telcel, que no les vendió los derechos y prefirió a las cadenas norteamericanas.

El papel de las televisoras que están difundiendo los juegos olímpicos, es meritorio. Por una parte ESPN refrenda todos los días su eslogan: “El líder mundial en deportes”… Se armó de un gran equipo de comentaristas y expertos en cada disciplina, gracias a la experiencia y liderazgo de José Ramón Fernández. Quienes han sorprendido son Canal Once y Canal 22 con propuestas interesantes, nada que ver con lo que presentaban Televisa y TV Azteca, no solo reportajes de color y análisis de los eventos deportivos, también han incluido secciones culturales e infantiles. Otra cosa más, no es necesario invertir en un set con lo último en tecnología y edecanes para presentar una revista deportiva nocturna, con creatividad e ingenio se pueden hacer cosas atractivas y vaya que estas televisoras lo están haciendo.

Por otro lado, Claro Sports ha hecho un esfuerzo por llevar los juegos a otro nivel, no solo en la pantalla chica con 4 canales, las 24 horas del día, también ha sacado provecho de la red de redes donde uno puede informarse donde sea y a la hora que sea del acontecer olímpico de manera gratuita a través de Claro Video. Sobra decir que las propuestas que le menciono no han quedado a deber, tiene un buen equipo de trabajo encabezados por Javier Solórzano y Alberto Lati.

Ojalá que en estos 17 días de fiesta deportiva nos traigan grandes hazañas, escenas conmovedoras y momentos de regocijo en un mundo convulsionado por la violencia. Estoy seguro que la figura del rabí de Galilea, que se encuentra en la cima del cerro del Corcovado, está más que complacido por la reunión de los hombres y mujeres de buena voluntad para ganar algo más que una medalla, algo más que la gloria y la fama…

jueves, 4 de agosto de 2016

Valores deportivos

…el verdadero atleta no debe dejarse arrastrar por la obsesión de la perfección física, ni ha de dejarse subyugar por las duras leyes de la producción y del consumo, o por consideraciones puramente utilitaristas y hedonistas…


El deporte es un instrumento de educación cuando fomenta elevados ideales humanos y espirituales, cuando forma de manera integral a los jóvenes en valores como la lealtad, la  perseverancia, la amistad, la solidaridad y la paz.

El deporte, superando la diversidad de culturas e ideologías, es una ocasión idónea de diálogo y entendimiento entre los pueblos, de elevación en la dignidad de la persona humana, como ocurre en las competencias internacionales, llámense juegos olímpicos de verano o invernales, los campeonatos mundiales de futbol o atletismo entre otros certámenes deportivos.

El deporte es seguramente uno de los fenómenos importantes que, con un lenguaje comprensible a todos, puede comunicar valores muy profundos. Puede ser vehículo de elevados ideales humanos y espirituales cuando se practica con pleno respeto de las reglas; pero no alcanza su auténtico objetivo cuando da cabida a otros intereses que ignoran la centralidad de la persona humana.

La actividad deportiva, además de destacar las ricas posibilidades físicas del hombre, también pone de relieve sus capacidades intelectuales y espirituales. No es mera potencia física y eficiencia muscular; por eso el verdadero atleta no debe dejarse arrastrar por la obsesión de la perfección física, ni ha de dejarse subyugar por las duras leyes de la producción y del consumo, o por consideraciones puramente utilitaristas y hedonistas.

El sentido de fraternidad, la magnanimidad, la honradez y el respeto del cuerpo, virtudes indudablemente indispensables para todo buen atleta, contribuyen a la construcción de una sociedad donde el antagonismo cede su lugar al agonismo, el enfrentamiento al encuentro, y la contraposición rencorosa a la confrontación leal. Entendido de este modo, el deporte no es un fin, sino un medio; puede transformarse en vehículo de civilización y de genuina diversión, estimulando a la persona a dar lo mejor de sí y a evitar lo que puede ser peligroso o gravemente perjudicial para sí misma o para los demás. Por desgracia, son muchos, y cada vez se van haciendo más evidentes, los signos de malestar que a veces ponen en tela de juicio los mismos valores éticos en los que se funda la práctica deportiva.

En efecto, junto a un deporte que ayuda a la persona, hay otro que la perjudica; junto a un deporte que exalta el cuerpo, hay otro que lo mortifica y lo traiciona; junto a un deporte que persigue ideales nobles, hay otro que busca sólo el lucro; junto a un deporte que une, hay otro que separa. Por otra parte, el deporte, a la vez que favorece el vigor físico y templa el carácter, no debe apartar jamás de los deberes espirituales a cuantos lo practican y aprecian. Según palabras de san Pablo, sería como si uno corriera sólo “por una corona que se marchita”. La dimensión espiritual debe cultivarse y armonizarse con las diversas actividades de distracción, entre las cuales se incluye también el deporte.

A causa del ritmo de la sociedad moderna y de algunas actividades deportivas, el cristiano podría olvidar a veces la necesidad de participar en la asamblea litúrgica del Día del Señor. Pero las exigencias de un descanso justo y merecido no pueden hacer que el fiel incumpla su obligación de santificar las fiestas. Por el contrario, en el día del Señor la actividad deportiva ha de insertarse en un ambiente de serena distensión, que favorezca el encuentro y el crecimiento en la comunión, especialmente familiar.

Postre
¿Castigo por no votar por el PRI en las elecciones del pasado mes de junio? No lo creo. ¿Escasos ingresos en las arcas de la nación que ya no permiten financiar el desarrollo económico y social de nuestro país? Eso sí me parece lógico, y es que el aumento del diésel y la gasolina permitirán captar mayores recursos económicos porque PEMEX ya no es una paraestatal rentable. De pilón también aumentó el precio del gas y de la luz eléctrica… ¿No que ya no habría más aumentos?

miércoles, 27 de julio de 2016

Cristo es nuestra paz duradera

Cuando el desánimo y la desesperación, la angustia y el miedo eclipsan nuestra paz, ahí se presenta Cristo para gritar el anuncio de la esperanza que no defrauda. Sólo en cristo resucitado encontramos la valentía de oponernos de manera solidaria a tantos males que nos afligen y la fuerza para hacer frente a la pérdida del sentido del pecado que niega la vida y vuelve perturbada e insegura la existencia cotidiana.


El deseo y el ansia por conocernos mejor, por descifrar el enigma del mal en nuestro corazón, la aspiración de poder discernir los fermentos de bien o de mal que se agitan en la vida; todo esto nos lleva a dirigir nuestra mirada interrogante en diversas direcciones. En ese lanzamiento de esperanza, preocupación, y sobre todo ilusión hacia el propio futuro nos encontramos con la Buena Nueva del Evangelio, donde la conciencia cristiana ha adquirido una fina sensibilidad y una aguda percepción de los fermentos de muerte, que están contenidos en el pecado.

Con las palabras evangélicas adquirimos sensibilidad y capacidad de percepción también para individuar estos fermentos en las múltiples formas asumidas por el pecado y en los tantos aspectos bajo los cuales se presenta. La pérdida del sentido del pecado que tiene su raíz en la conciencia moral del hombre y es como su termómetro, puede ser reencontrada en la Resurrección del Señor porque con ella se reestablece el sentido justo del pecado. Jesús se levanta victorioso del sepulcro para ofrecer a nuestro corazón turbado por tantas sombras que nos amenazan, la promesa de gozo y de paz.

Cuando el desánimo y la desesperación, la angustia y el miedo eclipsan nuestra paz, ahí se presenta Cristo para gritar el anuncio de la esperanza que no defrauda. Sólo en cristo resucitado encontramos la valentía de oponernos de manera solidaria a tantos males que nos afligen y la fuerza para hacer frente a la pérdida del sentido del pecado que niega la vida y vuelve perturbada e insegura la existencia cotidiana.

¡Cristo resucitó, verdaderamente resucitó! Este anuncio es el fundamento de nuestra esperanza; Jesús con su muerte venció la férrea ley de la muerte, extirpando para siempre su raíz ponzoñosa. Para todos, especialmente para los pequeños y los pobres, la resurrección de Cristo proclama la esperanza de la verdadera paz basada en los sólidos pilares del amor y de la justicia, de la verdad y de la libertad.

Como a los discípulos asustados y encerrados en el Cenáculo, Cristo nos repite: ¡Ánimo, soy Yo! Él está con nosotros hasta el fin del mundo ¿Por qué entonces tener miedo? Aunque nos parezca muy oscuro el horizonte, cada día renovemos el triunfo esplendoroso de Dios. Si los vientos nos son contrarios y obstaculizan nuestro camino, si se hace borrascoso el mar de nuestra historia ¡que nadie ceda al desaliento y a la desconfianza! ¡Cristo está vivo entre nosotros!

El don de la paz de Cristo resucitado es para todos, ahuyenta las tinieblas del miedo y de la tristeza, rompe las cadenas de la violencia y del odio. Los hombres podemos volver a creer, e ilusionarnos con la vida, porque hoy Dios nos ha mostrado en muchas ocasiones que el amor es más fuerte que la muerte.

viernes, 15 de julio de 2016

No cualquiera puede cocinar: Masterchef Junior México

El mundo suele ser cruel con el nuevo talento. Las nuevas creaciones, lo nuevo, necesita amigos. (…) En el pasado, jamás oculté mi desdén por el famoso lema del chef Gusteau's: “Cualquiera puede cocinar”, pero al fin me doy cuenta de lo que quiso decir en realidad: no cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado.
Fragmento de la crítica de Anton Ego, en el filme Ratatouille (2007)


El pasado 3 de julio Alana Lliteras se convirtió en la primera Masterchef Junior México al vencer en la gran final a Yoel y Efanyz. Sin duda la versión infantil superó a la versión adulta del renombrado reality show de cocina, ya que generó muchas expectativas por las versiones que se han producido en otros países y en el nuestro no sería la excepción. Ciertamente a los niños se les trató con atención y respeto, no los ridiculizaron ni los exhibieron pese a los regaños y llamados de atención de los jueces, además se presentó al televidente un concurso que fuera lo más heterogéneo en representatividad social y cultural.

No cualquiera puede cocinar… como los chiquitines que a lo largo de 13 semanas empezaron por preparar cosas sencillas hasta alimentos más elaborados. No dudo que a lo largo de los días los niños fueran entrenados en aspectos elementales de las artes culinarias y que el aprendizaje se les facilitara gracias al gusto y al deseo de aprender y superarse, amén de las clases magistrales de los chefs invitados. Y si esto que le comento funciona en los niños, con mayor razón en los adultos. ¿Los empresarios mexicanos están conscientes de lo valioso que es el capital humano y destinan recursos para capacitar a sus nuevos trabajadores para que sean felices y productivos?

No cualquiera puede cocinar… en un reto de equipos con un grupo tan diverso en ideas y costumbres; pese a la falta de liderazgo, a la falta de orden y a la falta de trabajo en equipo, que en todos los desafíos se demostró, los chefcitos pudieron sacar adelante las viandas solicitadas. Sin embargo, ¿estos episodios son una muestra del México de hoy?

No cualquiera puede cocinar… como María, la concursante que semana a semana se sobrepuso al “no puedo”, que venció el desasosiego del “no sé”, la contendiente que luchó hasta para sonreír por un plato bien elaborado y presentado. No me sorprende que las críticas ácidas de los televidentes emergieran con comentarios fuera de lugar con un chocante “pero si está fácil”. Pues sí, seguramente es fácil pero para alguien que en su vida solo ha comido lo más elemental del cuadro alimenticio, no. Y todavía más, sus “compañeritos” en vez de apoyarla, la rechazaban, hasta creían que se hacía tonta para ganar. Y no le sorprenda que en la vida real las cosas sean así, donde muchos mexicanos que tienen muchas ganas de trabajar no sepan utilizar las herramientas de trabajo y los compañeros en vez de enseñar, se burlan o se jactan de su destreza.

No cualquiera puede cocinar… Como Efanyz y Melanie, como Yoel y Emiliano, como Jave y Camila, como Pablo y María, niños que a su corta edad ya preparan postres y antojitos por la influencia de mamá, de papá o de la abuela, incluso por la necesidad de apoyar económicamente en casa al trabajar en alguna fonda. Estos chamacos pueden ser fuente de inspiración para otros niños que en su mente rondará la idea de ser alguien en la vida, aunque no necesariamente chef. Ojalá que en la siguiente temporada de Masterchef Junior México, predominen los concursantes provenientes de la cultura del esfuerzo y no los “carita”, los “niños bien” o algún recomendado. Valdrá la pena apostar por las nuevas creaciones que pueden surgir de las condiciones modestas e impulsarlos a luchar por sus sueños, como lo logró Alana, aunque la chiquilla no es alguien que viva en condiciones humildes.

No entendí el papel que desempeñó la madre Flor en masterchef junior: ¿era nana, directora espiritual, asesora culinaria?

No es de mi agrado que Anette Michel sea la conductora, insisto, el chef Benito Molina tiene buenas tablas para llevar la batuta, como lo hizo el chef Gary Mehigan en Junior Masterchef Australia o como el afamado cocinero Gordon Ramsay en Junior Masterchef Estados Unidos.

Como en la edición adulta, la versión infantil no se salvó de las críticas de ser un fraude, en las redes sociales la gente puso en duda el triunfo de Alana al referir que es presunta sobrina de la conductora Anette Michel quien desmintió el parentesco, además se dijo que es pariente de un alto ejecutivo de la televisora del Ajusco cosa que no se ha negado…

Álvaro Cueva, en su sección “Surtido Rico”, que se publica en la versión electrónica del diario Milenio, asevera que la versión mexicana de masterchef junior es la mejor del mundo… ¡de ninguna manera! Aunque el analista de contenidos haya visto otras ediciones del renombrado programa de televisión, considero que la mejor es la de Australia por su seriedad, por el nivel de competitividad, por la calidad de la producción y por la diversidad de los chefcitos. Para muestra dejo las finales de ambos certámenes y compare:


Quedan estas reflexiones de la primera temporada del Junior Masterchef México, no son un examen a profundidad, ojalá en las aulas universitarias puedan hacer una análisis de contenido a fondo y publicar las conclusiones para que a los señores productores les ayude a mejorar la producción y cuidar los detalles, los más sutiles detalles.