El cuarto mandamiento de Dios nos ordena honrar a todos los que, para nuestro bien, han recibido de Dios una autoridad en la sociedad. Este mandamiento determina tanto los deberes de quienes ejercen la autoridad como los de quienes están sometidos a ella. Es claro que los que ejercen una autoridad deben hacerlo como un servicio: “El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro esclavo” (Mt 20, 26).
Un punto de vista con el que se puede estar o no de acuerdo. ¡Abramos el debate!
jueves, 26 de abril de 2012
La resistencia civil y sus límites
El cuarto mandamiento de Dios nos ordena honrar a todos los que, para nuestro bien, han recibido de Dios una autoridad en la sociedad. Este mandamiento determina tanto los deberes de quienes ejercen la autoridad como los de quienes están sometidos a ella. Es claro que los que ejercen una autoridad deben hacerlo como un servicio: “El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro esclavo” (Mt 20, 26).
lunes, 16 de abril de 2012
Entre jimar y tejer el otate
martes, 10 de abril de 2012
Campañeando
domingo, 1 de abril de 2012
De la violenta Pasión a la violencia cotidiana

Hace 8 años se estrenó “La Pasión”, largometraje de Mel Gibson que centra su argumento en las últimas 12 horas de la vida de Cristo, desde el momento de su detención en Getsemaní hasta el momento de su muerte en el Gólgota y su posterior resurrección. El filme, cuyo guión está basado en los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, provocó controversias: el antisemitismo, algunos detalles “históricos”, y sobre todo la recurrente violencia que le valió en nuestro país la clasificación “C” (sólo para adultos).
La intención de estas líneas no es hacer crítica cinematográfica, mucho menos promover el filme -aunque por el hecho de tocar el tema ya lo estoy haciendo-, mi intención va más allá de eso. En cuanto a la violencia todo lo que se ha dicho es cierto: estamos ante el más sangriento de los filmes sobre Cristo que se hayan realizado. Cristo es escupido, burlado, golpeado, torturado, pateado y humillado hasta llegar a extremos intolerables. Esta violencia gráfica fue calificada de “extrema”, sin embargo, para los cristianos, el sacrificio de Cristo fue entrega, total donación de amor por los que el Padre quiere salvar, así es la lógica de Dios: un camino inescrutable e incomprensible que ni la más pura piedad, ni el romanticismo, ni la elevada teología pueden plasmar en iconografía.
Si las cosas son como fueron, o al menos se pueden recrear así, no vale la pena poner pie en el asunto de la violencia en la televisión y algunos medios escritos, diariamente aparecen verdaderos signos de las más crudas bestialidades que el instinto humano alcanza, pensemos por ejemplo en las notas de tinte amarillo sobre accidentes, pleitos, escenas de guerras, atentados, movilizaciones y crímenes. Ni hablar de la violencia disfrazada de los dibujos animados donde personajes de apariencia dulce e inocente, organizan tramas que terminan en peleas, golpes, porrazos, bombazos, insultos, humillaciones, vergüenzas, siempre la violencia como producto de oferta.
Mostrar el lado más terrible de la Pasión con Jesús del sacrificio, del sufrimiento, del dolor, es hablar de una historia y de su interpretación. La película en sí es indudablemente poderosa, si a la sinceridad y al vigor que demuestra le agregamos la cuidada ambientación de época, el buen reparto y la interpretación de los personajes, es difícil no admirar y conmoverse ante este filme. A su modo, este discutible retrato de Cristo y la violencia con que es tratado, bien puede enseñar a la humanidad lo que no debe repetirse y sin embargo, después de dos mil años se sigue perpetuando en la pasión de cada hombre. En todo caso, la clasificación “C” sobre la violencia, falta colocarse en tantas cosas que niños, niñas, adolescentes, jóvenes, usted y yo vemos ordinariamente.
Postre
“…Pido al Señor que tantos esfuerzos no hayan sido vanos, y que con su ayuda produzcan frutos abundantes y duraderos en la vida de fe, esperanza y caridad (…) deseo reiterar con energía y claridad un llamado al pueblo mexicano a ser fiel a sí mismo y a no dejarse amedrentar por las fuerzas del mal, a ser valiente y trabajar para que la savia de sus propias raíces cristianas haga florecer su presente y su futuro…”
Así es Padre Joseph, ojalá que la algarabía, el fervor y el entusiasmo generados por tu visita a nuestro país no sepulten tu mensaje ni lo reduzcan a lo sentimental o anecdótico.
Papa Ratzinger, gracias por tus palabras de aliento, que Dios bendiga tu ministerio.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Ratzinger en México
Padre Joseph, este fin de semana estarás en nuestro país, entiendo que vienes como embajador y mensajero de paz, la jerarquía eclesiástica mexicana insiste que tu visita es eminentemente pastoral y no tiene propósito político alguno, tal y como sugieren algunos analistas.
Supongo que para tu periplo te documentaste acerca de las condiciones económicas, sociales, culturales y políticas de nuestro país, en este último punto seguramente no ignoraste que México vive un año electoral y tu estancia será precisamente días antes de que inicien formalmente las campañas. Considero que habría sido mejor que vinieras después de las elecciones, cuando los ánimos estuviesen sosegados, no generarías tantas suspicacias. Verás a Peña Nieto, a Vázquez Mota, a López Obrador, los candidatos a ser el jefe máximo de las instituciones aprovecharán tu estancia para salir en la foto contigo y ganar algunos votos, sumar simpatías.
Pero eso no es todo, mucha gente está disgustada porque no irás a la casita del Tepeyac a saludar a Lupe, tu equipo alega tu estado de salud; que si la altura, el clima, la alimentación… Tal vez si hubieses organizado tu tiempo habría valido la pena que te persignaras en el santuario de la Morenita y de paso afianzar la confianza y el cariño de los mexicanos, al mismo tiempo habrías generado más entusiasmo por tu visita, tanta propaganda aquí y allá no encandila, no te culpo, no tienes el carisma de Juan Pablo II y prefiero que seas tú mismo, sin poses. En cambio, elegiste un lugar emblemático para los católicos de antaño y de ahora, cerca del Cristo de la Montaña, el Cubilete, sitio que evoca la cruenta guerra cristera, ojalá que con tu ingenio y sensatez puedas darle un corolario para que ese lugar deje de ser una aciaga referencia.
Y para colmo, los inconformes. Con tu antecesor no sucedió, contigo sí, al igual que en España hay grupos que se han opuesto a tu visita en el sentido de que los gobiernos, tanto estatal como municipal del Estado de Guanajuato, han hecho desembolsos excesivos para tu estancia, con cargo al erario público, dineros que con justa razón deben ser destinados para obras y quienes deben sufragar los gastos son tus colaboradores, los obispos de México. Con tal de que todo quede impecable, el poder civil y el poder eclesiástico unen esfuerzos.
Sabes Padre Joseph, desearía poder estrechar tu mano, desearía poder decirte cara a cara “Dios bendiga tu ministerio”, desearía que escuches a las víctimas de pederastia de México y los consueles, desearía que arroparas a las víctimas del crimen y el narcotráfico, desearía que pudieras abrirte paso entre la multitud sin guaruras ni papamoviles de por medio como lo hizo el rabí de Galilea cuando predicaba en los pueblos pero no se va a poder, la rudeza del Estado Mayor Presidencial hará imposible aquellos deseos, resguardarán tu seguridad y, siendo el Vicario de Cristo, el Sucesor de Pedro con mayor razón. Me disgusta el exceso de seguridad que ya se ve en las ciudades de Silao, León y Guanajuato, blindadas, lamentablemente necesario, no sea que los malosos intenten hacer alguna tarugada y tu visita se convierta en tragedia griega. ¡Ni lo permita Dios!
Está demás que lo diga pero te pido que en tus homilías nos hables de Dios, que apliques el evangelio a situaciones de la vida real, no tengas empacho en alzar la voz cuando sea oportuno y al mismo tiempo te pronuncies con sencillez. No aproveches el púlpito para reivindicar o demandar derechos para la Iglesia católica: que si la libertad religiosa, que si la educación religiosa, que si debe tener sus propios medios de comunicación… No, los mexicanos queremos escuchar la voz del pastor que nos conforte y aliente con sus palabras, que nos oriente, que nos contagie de certezas, que aliente la esperanza y la unidad, que no tengamos miedo.
La invitación que un día fue entregada y meticulosamente estudiada, en las próximas horas se hará realidad cuando visites México por primera y única ocasión, estaré atento a los pormenores y confío en el propósito de tu viaje, eminentemente pastoral. Pese a todos los avatares, bienvenido seas Padre Joseph.



