viernes, 30 de octubre de 2015

La muerte no es el final

…si la muerte es el enemigo inexorable del hombre, que trata de dominarlo y someterlo a su poder, Dios no puede haberla creado, pues no puede recrearse en la destrucción de los hombres…


De ordinario el fin de la vida temporal, si no está oscurecido por la enfermedad, tiene una peculiar claridad oscura: la de los recuerdos tan bellos, tan atrayentes, tan nostálgicos y tan claros que hablan de un pasado irrecuperable y de una llamada inesperada. La luz que viene al final de la vida descubre la desilusión de una vida fundada sobre bienes efímeros y sobre esperanzas mentirosas y a veces de ineficaces remordimientos. Allí, en la muerte, está la luz de la sabiduría que reconoce que todo era don, todo era gracia, que esta vida mortal es, a pesar de sus vicisitudes y sus oscuros misterios, sus sufrimientos, su fatal caducidad, un hecho bellísimo, un prodigio siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo y con gloria: la vida, la vida del hombre, este mundo inmenso, misterioso, magnífico, este universo de tantas fuerzas, de tantas leyes, de tantas bellezas, de tantas profundidades, es un panorama sugestivo.

Parece que ninguno se atrevería a celebrar el último instante de su vida con inmensa admiración y gratitud. Pero en el momento de la muerte ¿Cómo reparar las acciones mal hechas? ¿Cómo recuperar el tiempo perdido? ¿Cómo aferrar en esta última posibilidad de opción la única cosa necesaria? A la gratitud sucede el arrepentimiento. Al grito de gloria hacia Dios Creador y Padre sucede el grito que invoca misericordia y perdón por la pobre historia de la vida.

Actualmente resulta difícil hablar de la muerte porque la sociedad del bienestar tiende a apartar de sí esta realidad, cuyo solo pensamiento le produce angustia. Se comprende, ante todo, que, si la muerte es el enemigo inexorable del hombre, que trata de dominarlo y someterlo a su poder, Dios no puede haberla creado, pues no puede recrearse en la destrucción de los hombres. Por el contrario, en vez de la muerte como realidad que acaba con todos los seres vivos, se impone la imagen de la tierra que, como madre, se dispone al parto de un nuevo ser vivo y da a luz al justo destinado a vivir en Dios.

La muerte que el creyente experimenta como miembro del Cuerpo místico abre el camino hacia el Padre, que nos demostró su amor en la muerte de Cristo. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que la muerte, “para los que mueren en la gracia de Cristo, es una participación en la muerte del Señor, para poder participar también en su resurrección” (n. 1006). Ciertamente, es preciso pasar por la muerte, pero ya con la certeza de que nos encontraremos con el Padre cuando “este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad” (1 Co 15, 54). Precisamente por esta visión cristiana de la muerte, san Francisco de Asís pudo exclamar en el Cántico de las criaturas: “Alabado seas, Señor mío, por nuestra hermana la muerte corporal”. Frente a esta consoladora perspectiva, se comprende la bienaventuranza anunciada en el libro del Apocalipsis, casi como coronación de las bienaventuranzas evangélicas: “Bienaventurados los que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus fatigas, porque sus obras los acompañan” (Ap 14, 13).

Postre
Que siempre sí viene el Papa Francisco viene a México… No es para menos, los mexicanos están más que complacidos con la noticia, ciertamente es un privilegio su estancia para consolar, animar, reorientar a este pueblo que le urge una buena dosis de bondad y esperanza, no descarte que el Vicario de Cristo propine más de un pescozón a la clase política de nuestro país aprovechando que tendrá la oportunidad de hablar en la máxima tribuna de la nación.

En los próximos días se dará a conocer el programa del viaje a detalle, sabremos qué lugares visitará y en concreto, por qué viene a nuestro país, no creo que solamente a saludar a la virgencita de Guadalupe para caerle bien a los mexicanos.

martes, 20 de octubre de 2015

Cualquiera puede cocinar

El mundo suele ser cruel con el nuevo talento. Las nuevas creaciones, lo nuevo, necesita amigos. (…) En el pasado, jamás oculté mi desdén por el famoso lema del chef Gusteau's: “Cualquiera puede cocinar”, pero al fin me doy cuenta de lo que quiso decir en realidad: no cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado.
Fragmento de la crítica de Anton Ego, en el filme Ratatouille (2007)



Alan Rangel fue el triunfador de la primera edición de Masterchef México que concluyó el domingo pasado, sin duda un programa que atrajo la atención del público, aburrido de las desgastadas propuestas de “entretenimiento” los domingos en la noche por la televisión abierta.

¿Qué cosas positivas aportó Masterchef al televidente y qué cosas negativas generó o desagradó? Veamos algunas consideraciones:

¿Qué gustó?
  • Concursantes sinceros, de diversos orígenes y condiciones sociales, con alguno de ellos nos sentimos identificados.
  • Las críticas, los regaños, las observaciones, los estímulos y las sugerencias de los chefs hacia los competidores para esmerarse en la preparación de sus guisos, pese a que hubo lágrimas en varios de ellos, demostraron actitud para superarse.
  • La incursión de otros chefs que compartieron no solo sus conocimientos y experiencia, retaron a los participantes a igualar o mejorar su platillo, previamente enseñado en la clase especial.
  • El reto por equipos de cocinar en Coyoacán y comprar sus ingredientes en el mercado.
  • La riqueza gastronómica mexicana no se limitó a los antojitos, las salsitas o la comida casera, hay talento y creatividad para proponer cosas nuevas o mejorar lo que existe.
  • No solo la competencia televisiva se vuelca en el fútbol, también en los programas de concursos, sin duda la apuesta de TV Azteca con Masterchef, superó a Televisa que no ha interesado a muchos con Big Brother.
  • Chef Adrián: Masterchef no solo fue una competencia, también fue aprendizaje para ambos, jueces y concursantes.
  • Pese a las diferencias de religión, la Hermana Flor y Gina hicieron buena mancuerna en un reto.
  • Un atino transmitir la versión mexicana de Masterchef para Américla Latina a través del canal Discovery Home and Health, libre de patrocinios y con buena edición.
  • El triunfo de Alan, una persona de condición humilde que logró su propósito de ganar el certamen, más por sus propuestas culinarias que por su simpatía.


¿Qué no gustó?
  • El exceso de comerciales.
  • Que Anette Michel fuera la conductora del programa, considero que Benito Molina lo habría hecho bien, ya que ha participado en otros proyectos como “Reto culinario” y “Benito&Solange” en el extinto canal Utilísima.
  • Que casi todo el programa se grabó en Colombia. Suponemos que fue lo mejor para reducir los costos de producción.
  • Los melodramas de algunos participantes, las pedradas e intrigas entre ellos que desvían el interés genuino del programa, como el suscitado entre Alan y Gonzalo.
  • Faltó un reto de cocinar por equipos bajo la dirección de un chef, semejante al programa “Reto culinario”.
  • El reto de cocinar para la boda… sinceramente me pareció un montaje, dudo mucho que una pareja de recién casados deje a unos concursantes la preparación de los alimentos en tiempo real.
  • En el último episodio de Masterchef se dedicó hora y media a recapitular dicho programa y resolver en media hora al ganador de la contienda. Cabe mencionar que la edición del programa demerita por escenas bruscamente cortadas.
  • El imperdonable error de pauta en la televisora del Ajusco, tal vez, "sin querer queriendo", dio a conocer con anticipación al ganador de Masterchef en un promocional, le restó emoción al programa y tal vez credibilidad.


Seguramente hay otras cosas que no gustaron y los detractores del programa, unas veces con acierto y otras tantas sin fundamento, las manifestaron en las redes sociales.

Ojalá que quienes participaron en esta primera temporada de Masterchef México, no cedan a las pretensiones de TV Azteca que ha insinuado ofertas para incluirlos en telenovelas, series o algún proyecto que económicamente les reditúe, lo mejor es que Alan, Marlene, la Hermana Flor y el resto de los competidores, sigan adelante con sus vidas.

Esperamos con impaciencia la versión infantil de Masterchef, ojalá sea una excelente producción como las que se han presentado en España, Estados Unidos o Australia, libre de melodramas y sí, lágrimas de emoción genuina, no acartonada.

Postre
Nuevamente Carlos Slim, el magnate mexicano, aboga para que la jornada de trabajo sea de 3 días, de 11 horas cada una y se descansen 4, para mejorar la calidad de vida y la productividad de los trabajadores, además extender la edad para la jubilación. No suena mal la idea, ya lo está poniendo en práctica en sus negocios y será interesante conocer los resultados de esta propuesta.

martes, 6 de octubre de 2015

2 de octubre, una herida sin sanar

El 2 de octubre no debe olvidarse, su memoria, la verdadera y no la fantasía que las jóvenes generaciones pretenden crear, debe ser un libro abierto a la lectura de la conciencia nacional, sobre todo si no se tiene una respuesta a la pregunta ¿Valió la pena?



Durante el sexenio del Licenciado Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), se fomentó el desarrollo económico de nuestro país mediante el modelo del “desarrollo estabilizador”, también enfrentó con dureza los movimientos sociales, especialmente las protestas estudiantiles que se gestaron en la Universidad Autónoma Nacional de México y el Instituto Politécnico Nacional, actos que culminaron con la trágica matanza en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, en el otoño de 1968, un 2 de octubre. A más de cuatro décadas, no han quedado claras las causas por las cuales, a unos días de iniciar los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México, brotaron, en la capital de la República, continuas perturbaciones del orden público, manifestaciones hostiles al gobierno y en particular a la persona del Presidente.

Para algunos resucitar los acontecimientos es una necesidad existencial elevada al más alto rango de necedad y equívoco, es lo menos que podemos pensar de los “estudiantes” que vemos en los noticiarios de la televisión, secuestrando autobuses y realizando actos de vandalismo con el fin de... tal vez ni siquiera ellos lo saben.

¿Qué lograrán aquellos que desafían, no sólo a las autoridades sino a todo ciudadano cuyo único pecado es vivir, precisamente, donde se suscitan los actos extremistas? ¿En quién o en dónde se plasman los resultados de tales movilizaciones?

Mucho se habla de los actos en sí, se enjuician y califican pero las consecuencias poco se atienden. Acontecimientos como el 2 de octubre deben medirse por los resultados, por el futuro que construyeron y la esperanza que despertaron, por lo que originaron y por el alcance de su proyección. Es un error seguir proclamando consignas y seguir luchando por aquello que hasta la fecha no ha sido asimilado, ni siquiera por sus protagonistas.

Recordar los acontecimientos debe llevarnos a hacer un serio examen de conciencia, buscar no sólo al culpable o a quién debe erigirse un monumento, más bien ser autocríticos y objetivos en principio.

¿Dónde estás 2 de octubre? dinos si el lugar que ocupas en el calendario es: ¿En las efemérides nacionales? ¿En los libros de texto? ¿En la narrativa de Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska? ¿En la memoria colectiva? Responde a tus amantes y a tus críticos 2 de octubre, ¿por qué vale la pena no olvidarte? ¿Por Ayotzinapa que se suma a la lista de tragedias estudiantiles sin resolver?

En un país donde las luchas sociales han pasado a formar parte de los museos y las galerías, donde se respiran sólo las revueltas personales y egoístas, no puede haber víctimas y culpables; sino deseos de aprender, de mantener lo rescatable y de no equivocar nuevamente el paso y la toma de decisiones.

Fueron muy dolorosos los sucesos en la Plaza de las Tres Culturas, por momentos pareció que iba a comenzar una nueva era de desórdenes populares y anuncios de revolución, pues la agitación de los universitarios continuó.

El 2 de octubre no debe olvidarse, su memoria, la verdadera y no la fantasía que las jóvenes generaciones pretenden crear, debe ser un libro abierto a la lectura de la conciencia nacional, sobre todo si no se tiene una respuesta a la pregunta ¿Valió la pena?

Postre
Si antes era un mito o un secreto a voces, ahora la situación es real: Sí hay sacerdotes gays, lo reconoció quien fuera sacerdote y funcionario en la Congregación para la Doctrina de la Fe, Krzysztof Charamsa, expulsado por la Santa Sede, precisamente por hacer pública su homosexualidad horas antes del inicio del sínodo de los obispos sobre la familia.

“Quiero que la Iglesia y mi comunidad sepan quién soy: un sacerdote homosexual, feliz y orgulloso de mi identidad. Estoy preparado para pagar las consecuencias, pero es el momento de que la Iglesia abra los ojos y comprenda que la solución que propone, la abstinencia total de la vida del amor, es inhumana”, señaló Charamsa.


El tiempo dirá si este Monseñor fue oportuno en hacer público este asunto que ya pone a sudar a la Santa Sede y al Papa Francisco.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Los sesenta, ancianos que trabajan

Somos una institución de asistencia privada fundada para dar ayuda moral, económica y social a personas de la tercera edad, dignificando su vida y reintegrándolos al lugar que, por derecho les corresponde. Con el fin de que puedan seguir siendo productivos, útiles, requeridos y necesarios.




Martha Cravioto, administradora del grupo, comenta que la Fundación de Beneficencia Privada Los Sesenta, se fundó en 1968 en la ciudad de México, gracias al entusiasmo de María Luisa Fernández de Pla. En la ciudad de Puebla, Los Sesenta, Ancianos que Producen, I.B.P., nació en Octubre de 1986, por el esfuerzo de Susana Pla Rovira y de Lucía Alarcón. Esta asociación se creó con el propósito de brindar terapia ocupacional remunerada a personas de la tercera edad, para que puedan seguir sintiéndose útiles, productivas e integradas a una sociedad que actualmente los tiene muy marginados. Dicha terapia se proporciona mediante de 2 talleres, uno de costura y otro de carpintería.

En el taller de costura se elaboran artículos para el hogar, para el uso personal, para el bebé, para campañas promocionales, para guardar cosméticos y artículos diversos, para viajes, para regalos navideños, etc. En total, son más de 120 productos de muy buena calidad, que pueden competir con los de cualquier otro productor nacional o internacional.

Los diferentes productos que se fabrican en los dos talleres, por parte de quienes pertenecen a esta asociación, se comercializan mediante una tienda abierta al público que se ubica en sus instalaciones, participando en bazares, ferias y un equipo de vendedoras, quienes no solo colaboran con la agrupación, también obtienen buenos ingresos por concepto de sus ventas.

La comercialización de los artículos que elaboran los beneficiados, es lo que les permite garantizarles un apoyo semanal constante de modo que Los Sesenta sea una asociación auto sustentable. Si Usted desea colaborar con ellos, produciendo o comercializando sus artículos, llámelos o visítelos.

La mayoría de los beneficiados son personas de un nivel socioeconómico relativamente bajo, por lo que, dicha terapia ocupacional, además de hacerlos personas productivas, también les ayuda a mejorar su situación económica.

Para las personas mayores, es muy importante poder seguir sintiéndose útiles y productivas, lo cual repercute en su estado de ánimo y, en consecuencia, en su estado de salud, ya que las enfermedades que padecen son generalmente hipertensión y diabetes, y para tener un buen control de estos padecimientos es muy importante el estado de ánimo de las personas.

Además de la terapia ocupacional que se proporciona a las personas adultas que trabajan en Los Sesenta, los beneficiados cuentan con las siguientes prestaciones: Una despensa mensual subsidiada en un 75%, apoyo económico para la adquisición o cambio de lentes, préstamos económicos, atención médica y dispensario, gratificación económica en diciembre, festejos de 10 de mayo, día del anciano, navidad, etc.

La misión de esta agrupación es favorecer la dignificación y el desarrollo de personas de la comunidad, mayores de sesenta años, que se encuentren marginadas socialmente, creándoles ambientes y oportunidades laborales que les permitan ser y saberse útiles a la sociedad y mejorándoles sus niveles de bienestar.


Si usted quiere conocer más sobre “Los Sesenta”, y sobre el trabajo que realiza el voluntariado de esta asociación, sus oficinas se ubican en la 3 Sur 3311, Col. Chula Vista, Puebla, o llamar al teléfono (01 222) 237 5871 para concertar una visita a sus instalaciones.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Amine Tanús, superviviente de 1985

Dios transforma todo, cualquier suceso o circunstancia, para nuestro mayor bien.
San Pablo



El 19 de septiembre de 1985, siendo las 7:30 de la mañana, un terremoto de 8.5 grados Richter sacudió a la ciudad de México, causando pánico entre toda la población. La capital del país fue construida, principalmente, sobre una zona pantanosa y con subsuelos muy blandos. Pese a esto, está llena de altos edificios que, desde los tiempos de la colonia, se fueron construyendo sin mucho control.

Ese día numerosos edificios antiguos y algunos nuevos, se vinieron abajo con el primer temblor o con los que siguieron. En las calles de Correo Mayor y Mesones, en un edificio de 7 pisos, con unos 15 departamentos por piso, vivían aproximadamente 400 personas. Entre ellas, la señorita Amine Tanus. Su departamento constaba de sala, comedor, cocina, dos recámaras y baño. Su habitación era amplia y bien amueblada. Sobre el tocador, en un pequeño bambineto, se encontraba la blanca figura de un niño Dios, vestido con un ropón amarillo, ella lo llamaba “su bebé”.

Un día antes del trágico temblor, miércoles 18 de septiembre, Amine, en su rutina diaria; se bañó, cenó, rezó algunas oraciones y escuchó una voz o tuvo un presentimiento: “esta es la última noche”. Habló por teléfono con su padre. Se acostó y un tanto intranquila, tomó la figura del niño Dios y la colocó en su cama para que la acompañara en sus sueños... Viendo la televisión, se quedó dormida, junto a “su bebé”.

Por la mañana del 19, al sentir el primer temblor, se quedó acostada y no muy sorprendida. Con los siguientes movimientos telúricos, abrazó a su bebé y se sentó en la cama. En ese momento de indecisión, menciona haber escuchado una voz ordenándole: “párate”. Simultáneamente, escuchó los cristales de las ventanas romperse en mil pedazos. Con muchas dificultades, trastabillando y apenas sosteniéndose de los muebles, llegó a la puerta de su recámara. En ese momento, los muros y el techo se le vinieron encima. Los departamentos superiores al suyo, cargados exageradamente con máquinas de coser que ahí se guardaban como bodega de los talleres de costura del mismo edificio, se desplomaron sobre su vivienda. Todo era oscuridad, polvo, pedazos de tabique y concreto, caos y desolación; y ella seguían abrazando al niño Dios...

Amine quedó sobre el piso, boca arriba, con escombro cubriendo sus piernas, encerrada en un pequeño espacio o nicho, en el cual, solo podía extender su brazo hacia arriba y hacia el frente (en dirección a sus piernas) a unos 70 centímetros. El brazo izquierdo, le quedó doblado sobre el pecho y sosteniendo la apreciada figura. En esta reducida y claustrofóbica “cámara” de aire, ella sólo podía mover los brazos y la cabeza; ella hacía esfuerzos, tratando de entender lo sucedido...

En las primeras horas, percibía el olor del gas que escapaba de los tanques y se preocupaba por una posible explosión. Escuchaba a un bebé llorando y varios gritos de sus vecinos... Un teléfono sonaba y ella pensaba que era el suyo. Muchas veces se dijo: “lo hubiera jalado junto a mí”...

Amine nos dice que, antes de esta terrible experiencia, ella era católica como millones de mexicanos. Sin embargo, no tenía o sentía una especial devoción hacia algunos santos o hacia la Virgen María. Ella asistía a misa los domingos, aún cuando solo comulgaba una vez al año. Sin embargo, por su niño Dios, “su bebito”, tenía una gran devoción y era, en sus propias palabras, su compañero inseparable al cual le confiaba sus penas y alegrías, sus inquietudes, sus planes, sus fracasos y triunfos.

Estando ahí, casi sepultada, frecuentemente perdía el conocimiento y, en esos lapsos, tenía sueños que eran verdaderas pesadillas o películas de horror, con imágenes que, desde luego, nunca había visto en su vida. Nunca terminaban sus sueños, cuando llegaban a un determinado punto, ella volvía a estar medio consciente, se desvanecía nuevamente y empezaba con otra pesadilla. En alguno de los primeros sueños, se veía llegando a un supermercado en dónde solo había un mostrador y ninguna persona. Escuchaba una voz, como con eco, que le preguntaba qué quería. Ella respondía: “vengo por fruta y verdura para Sor Catalina... Estas mercancías, se las entregaban a través de una gruesa y corrugada manguera de hule blanco y se las ponían en una bolsa de papel. Entraba al departamento de bebés y preguntaba por ropa en colores azul y blanco, ya que solo había en color beige. Otra voz, también con eco, le decía: “no hay, no hay, no hay”... Ella insistía y explicaba: “tengo cuatro bebés (niños Dios), dos blancos y dos negros, y no los puedo vestir solo en color beige”...

En sus pesadillas, en determinado momento, soñando o alucinando, sintió que se desprendió de su cuerpo y, flotó, tal vez en espíritu o en su imaginación. Veía su propio cuerpo, acostado, boca arriba, abrazando al niño Dios y casi sepultado por los escombros. Ella seguía flotando y, moviéndose a lo largo de un pasillo, ahí encontró a una vecina que gritaba angustiada. Al preguntarle Amine el porqué de los gritos, la vecina, señalando hacia un lado, decía: “Toya, está muerta”...”Toya está muerta”... seguía flotando y en otra habitación, encontró a una anciana. Ella era Toya, de 84 años de edad, que estaba sobre su cama, boca abajo, le levantó la cara tomándola de la barbilla y le preguntó: ¿Duermes o estás con Dios?... Ella contestó. “déjame descansar”... Amine le preguntó a Toya por su hermana, Eva, de unos 75 años, y la respuesta fue: “Va a descansar”... Días antes de que rescataran a Amine, a esas dos mujeres, Toya y Eva, las sacaron, ya muertas, de entre los escombros del edificio. Sus cuerpos estaban en los lugares y en la posición en que nuestra amiga, en sus sueños, las había encontrado y visto...

En la segunda serie de temblores, el espacio libre que tenía se redujo aún más, quedándole libre casi solo la cabeza y la parte superior del tronco. Por la cantidad de polvo en su entorno vital, ella cerró los ojos y la boca. En ese momento, casi con la boca cerrada, dijo a Dios: “Perdóname por todas mis culpas... si quieres, llévame. Sólo te pido que en estos momentos no te apartes de mí y que se haga tu voluntad”... Se dirigió a la Virgen de Guadalupe, diciéndole: “Yo prometo llevarte un ramo de rosas cuando salga de aquí”...Unos 3 años después de su rescate, ella le llevó un pequeño florero de cristal cortado con unas hermosas rosas que, durante bastante tiempo, estuvieron colocadas muy cerca del cuadro de la Virgen en la Villa De Guadalupe.

Al pasar los días, ella tenía mucha sed, pero no hambre ni miedo. En sueños, veía al Sr. Michel Guichard, su jefe en Liverpool, a quien le pedía agua. Esta persona, daba indicaciones a alguien para que le dieran agua “Sírvanle, ordenaba el señor”...ella veía una jarra flotando y vertiendo agua en un tarro, de cerámica blanca, con su nombre: Amine. Tomaba de esa agua y no se explicaba el por qué no percibía el sabor del ansiado líquido ni se le calmaba la tremenda sed... “Dios mío, tengo sed”... En los momentos más angustiosos, cuando se sentía desfallecer por la tremenda sed, vio una gran luz y unas pequeñas y blancas manos, de un niñito de unos tres años, que ahuecándolas, le acercaban agua a la boca... Ella la tragaba e, inclusive, sentía como se le derramaba el líquido, por la comisura de los labios, hacia sus mejillas... Esta agua, le quitó la sed por completo y, misteriosamente, no volvió a sufrir por esa carencia en los siguientes días...

También se soñaba en un centro comercial y que ella estaba dentro de un carrito metálico (de los usados en los supermercados) que se desplazaba por diversas áreas desconocidas y siempre en penumbras. El carrito llegaba a una habitación en la que las paredes y el techo, se iban cerrando paulatinamente sobre ella, amenazando aplastarla. En otros momentos, soñaba que estaba en una gran olla Express o encerrada en una jaula, agarrada de las rejas y gritando. A veces se veía, como una pequeña bebita, en posición fetal, encerrada en una cesta de mimbre, y escuchaba la voz de una compañera de trabajo, con la cual, en la vida real, no se llevaba bien, que le gritaba: “mátenla... mátenla”...

Ya cerca de su rescate, se soñaba en un cuarto en donde se encontraba una gran máquina, de forma cuadrada, que tenía conectada una larga manguera. Esa máquina giraba y se detenía, momentánea y acompasadamente, apoyándose en cada uno de sus vértices, al mismo tiempo escuchaba un ruido que le molestaba los oídos y también un sonido como de agua que chapoteaba. En esa escena, ella veía a algunas de sus primas y, una de ellas, le decía: “Apúrate Amine, vamos a casa de Tía Carmela”...ella respondía: “vayan Ustedes, pues debo esperar a que la máquina se llene de agua”...

Ahí perdió definitivamente el conocimiento y ya no supo nada hasta que despertó en una cama del Hospital Humana (Actual Hospital Ángeles), en Perisur, a donde la habían trasladado al sacarla de entre los escombros después de estar varios días sepultada y dada por muerta.

Ya en el hospital, al empezar a recobrar el sentido y verse rodeada de algunas caras conocidas, reponiéndose de la sorpresa, ella preguntó por su bebé. Tratando de complacerla y de que no se alterara, le llevaron un niño Dios de color negro. En los días siguientes, llegaron varios otros (en total: dos negros y dos blancos). Estos cuatro bebés, se los llevaron al hospital sin que ella los pidiera y sin que nadie supiera nada de lo que había soñado.


A través de los años, desde 1985, se han contado muchas cosas e historias relacionadas con ese terremoto. Muchas no se pueden comprobar. Sin embargo, lo que sí podemos mencionar, pero no explicar, es cómo, una pequeña mujer pudo resistir nueve días, sin agua, sin alimento, con las piernas aplastadas y sin atención médica... Esta mujer es Amine Tanús. Ella sobrevivió a esta tragedia, y ahora colabora con el Padre Ignacio González Molina en varias actividades. Ella es un gran ejemplo de valor y coraje, para todos los que la conocemos y, sin duda alguna, la prueba de que los milagros pueden ser ciertos cuando se tiene fe.