domingo, 7 de enero de 2018

Sobre el sentido de vida y la Logoterapia

La Logoterapia es ciertamente un método terapéutico, pero es ante todo y a estas alturas, una actitud existencial, es una manera de ver y concebir la vida.


Por Enrique López Albores *

La pregunta fundamental a la que intenta fatigosamente responder el ser humano es la siguiente: ¿Cuál es el sentido de mi vida? Este interrogante, según Frankl, es compañero inseparable del hombre y se impone a quien desea vivir en plenitud su condición de ser hombre (Vais y Fizzotti, 1989).

Actualmente una palabra ha inundado nuestras bibliotecas, algunas películas e incluso nuestras calles: Logoterapia, esta palabra se ha hecho cada vez más presente para el público en general, algunas personas se acercan preguntando en que consiste o “como se come eso”, algunos la confunden con logotipos o incluso con terapia de juego. Para definir lo que es la logoterapia recurriré a una experiencia que su creador, Viktor Emil Frankl, tuvo cuando estaba dando a conocer su modelo.

Una psicoanalista se le acercó y le preguntó:

-Doctor Frankl, ¿Es psicoanalista?
- No señor, soy logoterapeuta.
- En pocas palabras me podría usted decir ¿En qué consiste su método de la logoterapia?
- En pocas palabras ¿Me podría usted decir en qué consiste el psicoanálisis?
- En psicoanálisis el paciente se acuesta en el diván y el psicoanalista, en la parte trasera del mismo y sentado, se dispone a escuchar muchas cosas desagradables de su paciente.
- En la logoterapia, el paciente se sienta frente a frente con su terapeuta y es el paciente el que se dispone a escuchar muchas cosas que quizá le sean desagradables de escuchar.

Con esta experiencia Frankl define lo que popularmente podría entenderse por logoterapia, es decir, el arte de descubrir, a través del diálogo horizontal, el sentido de la propia existencia, la dirección que finalmente le daré a mi vida. Para lograrlo, por supuesto que es necesario que entremos en un proceso de autoconocimiento que nos permita ver con claridad en qué momentos y cómo le hago para distraerme de mi sentido en la vida o para encontrarlo y ser coherente con él, para descubrir cuáles son las partes más hermosas de mi ser así como las más obscuras y desagradables que me permiten ser quien realmente soy.

El autoconocimiento es el resultado de la interacción con el otro, con los otros que me permiten saber en qué acierto y en qué yerro.

La premisa fundamental de la logoterapia es: una persona que se conoce sabe cuál es el sentido de su vida. Esto implica que descubramos quienes somos para saber lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que verdaderamente queremos y lo que no queremos.

Una persona que no se conoce a sí misma, hará muchas cosas que no le gustan, pero quizá ni cuenta se dé, soportará relaciones insatisfactorias porque cree que no hay otras mejores, irá hacia donde no quiere ir porque no conoce otro camino.

A todo esto, la Logoterapia es también conocida como la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia, fue creada por el Dr. Frankl quien, recluido en los campos de concentración nazi, conoció de cerca la muerte, el dolor y el sufrimiento, así como la capacidad última que tiene el hombre para decidirse por la vida bajo cualquier circunstancia.

Una vez liberado de los campos de concentración, el Dr. Frankl, coherente con sus principios decide legar a la humanidad una nueva manera de ver y de vivir la vida, una nueva forma de encontrar sentido a la existencia en situaciones extremas y en situaciones cotidianas, en situaciones de plenitud y de desgracia, en fin, una nueva y poderosa forma de abordar la terapia desde lo profundo y auténticamente espiritual del ser humano.

A diferencia de otros métodos terapéuticos, la logoterapia concibe a la persona como un cruce de tres dimensiones: somática, psíquica y espiritual. En la dimensión somática se encuentra nuestro cuerpo, nuestros procesos bioquímicos, las reacciones físicas y orgánicas, de esta dimensión los médicos son excelentes estudiosos. La dimensión psíquica está conformada por nuestros procesos de pensamiento, memoria, percepción, sentimientos y emociones en donde los psicólogos son maestros. Pero, es en la dimensión espiritual donde se encuentra la voluntad que todo ser humano tiene por encontrarle un sentido a la vida, ahí la conciencia nos dice cuándo nos estamos equivocando y nos guía hacia el sentido de nuestra existencia.

En la dimensión espiritual también se encuentra nuestra capacidad de conducir nuestra propia vida con libertad y de asumir nuestra responsabilidad creativamente, de expresar nuestras elecciones personales y de actuar por autotrascendencia, en beneficio de otra persona o causa.

En palabras de Fabry (2001) la búsqueda de sentido es vital para todos:
  • Para el joven que aún no encuentra el sentido.
  • Para quienes encontraron el sentido, pero lo perdieron por crisis en la edad adulta.
  • Para las personas que afrontan la jubilación, la edad avanzada, alguna enfermedad o la muerte.
  • Para aquellos cuyas posibilidades de sentido han cambiado por modificaciones drásticas en la situación de sus vidas, como la pérdida de un miembro, de la pareja o su carrera profesional.
  • Para la gente que sufre una pena debido a la pérdida ocasionada por muerte, divorcio, un incendio, un accidente.
  • Para los que se están recuperando de alguna adicción.
  • Para quienes sufren de depresión y neurosis.
  • Para quien se aburre debido a su opulencia.

La logoterapia es ciertamente un método terapéutico, pero es ante todo y a estas alturas, una actitud existencial, es una manera de ver y concebir la vida, es una manera optimista (no ingenua) de conducirme por el mundo, plantando muy bien los pies sobre la tierra preguntándome en actitud atenta: ¿Hacia dónde voy y qué voy a hacer?

Y usted, estimado lector, se ha preguntado ¿qué sentido tiene su vida?

* El autor es catedrático en la Universidad Iberoamericana Puebla y en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Consultor en empresas como BBVA Bancomer, ThyssenKrup, Federal Mogul, Holcim Apasco, Grupo Lamitec, entre otras, en donde ha integrado equipos de alto desempeño e impartido seminarios de formación a nivel gerencial y mandos medios.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Remen mar adentro

Llegamos al final de un año orgullosos de muchas cosas, hemos adquirido más experiencia, como Pedro estamos orgullosos de conocer perfectamente nuestra vida. Con la frase “rema mar adentro”, Jesús le quiere decir a Pedro que todavía hay experiencias nuevas que hacer, que no lo sabe todo…


En el Evangelio de san Lucas sobre la pesca milagrosa (Lc 5, 1-11), hay un momento en el que Cristo le pide a Pedro que “reme mar adentro” (duc in altum). La escena resulta muy bella y sugestiva: Una vez acabada la predicación, Jesús pide a Pedro que “reme mar adentro”, es una orden. Sin embargo, la segunda parte de la frase es menos citada y con frecuencia se olvida: “Rema mar adentro y lanza las redes para pescar”.

Ya sabemos que Pedro era pescador y conocía como la palma de su mano el lago de Genesaret. Había nacido a sus orillas y desde niño seguramente pasaba las noches y los días en sus aguas lanzando las redes, había aprendido el oficio. Sabía dónde, cuándo, cómo encontrar los peces. Pedro sabía que, desde un punto de vista humano, no era el mejor momento para lanzar las redes, no era el mejor sitio. Por eso se atreve a decir al Maestro: “Hemos estado trabajando toda la noche y no hemos cogido nada”.

Pedro indica a Jesús una razón humana válida para no lanzar las redes, para no obedecer su orden. Desde la lógica humana, parecía algo sensato no volver a realizar un esfuerzo vano. Pero su frase no concluyó allí: “Pero en tu nombre, echaré las redes”, indicándole claramente a Jesús que él nunca habría pescado ni en ese lugar ni en ese momento del día, pero que la confianza que tenía puesta en Él superaba la confianza que provenía de su experiencia y de su práctica. Se fiaba, en resumidas cuentas, más de Cristo que de sí mismo. Sabemos cómo concluye este pasaje.

Llegamos al final de un año orgullosos de muchas cosas, hemos adquirido más experiencia, como Pedro estamos orgullosos de conocer perfectamente nuestra vida. Con la frase “rema mar adentro”, Jesús le quiere decir a Pedro que todavía hay experiencias nuevas que hacer, que no lo sabe todo, que más allá hay fuerzas nuevas de conocimiento, existen zonas de misterio todavía inexploradas para él.

Cuando Jesús nos pide “remar mar adentro”, nos está diciendo que nos adentremos en el misterio de Dios por la fe, es decir, creer con más fuerza, esperar con mayor anhelo, amar con más pasión, trabajar con perenne entusiasmo. Podemos decir que la vida es un remar mar adentro, es un aceptar siempre de nuevo la sorpresa de Dios, es un recomenzar todos los días con renovada ilusión. Esta es la actitud de quien quiere iniciar el año en el nombre de Dios, porque quien confía en Él, como Pedro, lanzará las redes en el nombre del Señor y triunfará en la vida.


El éxito en la vida lo da esta confianza absoluta en la sabiduría y en el poder de Dios, a pesar de las apariencias contrarias o las situaciones adversas.

domingo, 10 de diciembre de 2017

La misma obra de teatro de cada seis años

Estamos de nueva cuenta frente a la pasarela de aspirantes a la presidencia. Otra vez volveremos a escuchar las mismas promesas, ahora en las voces de nuevos personajes.


El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, el mexicano es el único ser humano al que le pueden ver la cara una y otra vez y seguirá creyendo en los políticos. Por ello, nuestro país se ha convertido en un botín para los que han desempeñado, desempeñan o desean desempeñar cualquier cargo en el gobierno; ya sea municipal, estatal o federal.

México es patrimonio de los partidos políticos, no nos hagamos. Ellos son literalmente los dueños del país: lo usan, lo disfrutan y disponen de él a su antojo.

Todos los políticos son la mejor representación de la ineptitud, el egoísmo, la codicia, la soberbia y el cinismo. Si no hacemos nada al respecto, las cosas seguirán igual o peor, independientemente de quien llegue a la presidencia el año entrante: sea López Obrador, sea José Antonio Meade, sea Margarita Zavala, sea Ricardo Anaya… Obedecerán al partido que los postule y sólo verán por su propio beneficio, muy raro si lo hacen en favor de la ciudadanía. Igual pasará con diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales y regidores.


México está secuestrado por todos los partidos políticos

Los aspirantes a la presidencia podrán prometer y ofrecer todo lo que se les antoje durante sus campañas con tal de obtener tu voto. Y quien llegue a ser el jefe de las instituciones nacionales, si no tiene el apoyo del congreso, sus iniciativas, por más bienintencionadas que sean, simplemente quedan congeladas por falta de consenso o por fastidiar el primer mandatario.

Los mexicanos estamos convencidos de que la clase política no merece nuestra confianza; nos han cansado sus mentiras, sus robos, sus escándalos, su impunidad, su holgazanería, su egoísmo... Aunque en las urnas hemos demostrado nuestra irritación a través del abstencionismo y los votos nulos que aumentan en cada elección, no ha servido de mucho para que se entienda el malestar. Tal vez la desobediencia civil o la abstención total en las urnas obliguen a replantear la actitud de los políticos con la ciudadanía.

En nuestro país, ser político es una actividad rentable. Todos quieren convertirse en políticos o colgarse de alguno para vivir del presupuesto, y una vez que lo logran, jamás se retiran, todo lo contrario, heredan el oficio a sus hijos.

Si trabajar por el “bien común” en nuestro país, es una actividad de alta demanda por lo generoso de sus retribuciones y privilegios, hay que quitarle atractivos a ese oficio, disminuyamos el poder y sus prerrogativas a todos los puestos de gobierno para garantizar que sólo desempeñarán el cargo para el cual fueron elegidos y no los motive el hambre de dinero y poder. Para ello proponemos lo siguiente:

  • Disminuir el número de diputados y senadores.
  • Desaparecer la figura de diputados y senadores plurinominales.
  • Fijar los períodos de gobierno a 4 años (presidencia, gubernaturas, alcaldías y legislaturas)
  • No podrán tener mayores prestaciones económicas, sociales y en especie que las consagradas en la Ley Federal del Trabajo.
  • Todos los servidores públicos tendrán acceso al Seguro Social y no contarán con ningún apoyo de gastos médicos.
  • Ningún servidor público gozará de fuero ni protección especial alguna.
  • No podrán desempeñar diferentes cargos públicos en períodos consecutivos.
  • Reducir considerablemente las participaciones e ingresos económicos a los partidos políticos por parte del Estado.
  • Reducir el tiempo y los gastos de campañas políticas.

De antemano sabemos que estas propuestas y muchas más, nunca las van a aprobar, a menos que los ciudadanos unidos, obliguemos a nuestros “representantes” convertirlas en ley y se apliquen implacablemente. De esta manera aseguraremos que, quienes quieran ejercer el poder, desde cualquier ámbito, sólo persigan el bien común y no sus intereses personales o de grupo. ¡Ya estuvo bueno de tanta trácala!

En el México actual, un político se vuelve un hombre poderoso, y un hombre poderoso es como un adicto, llega embriagado de poder a su casa, con su esposa e hijos, rodeado de todos los símbolos: los guaruras, el traje carísimo, los celulares, las edecanes... Después de 10 años en el cargo, los políticos viven con amarguras, con odios, con frustraciones, con problemas de identidad, el poder no les satisface, siempre quieren más. Estos personajes son los que deben desaparecer definitivamente, para ello tenemos dos alternativas:

La del compromiso: Presionamos a los legisladores para que modifiquen las leyes sobre los derechos y condiciones de trabajo de los servidores públicos de primer nivel, al grado de que transparenten su función.

La del miedo, de la apatía, del “no se puede” o del “me vale”: Seguimos viviendo cómodamente sin meternos en líos, observando cómo los políticos hacen lo que les viene en gana, como lo han venido haciendo.

Si eliges la primera opción, tienes mucho por ganar y nada qué perder. Si te vas por la segunda, nunca más vuelvas a quejarte del gobierno que tienes porque tú lo elegiste o eligieron por ti... Ahí te encargo.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Monseñor Rosendo Huesca, un rostro distinto

Con motivo del fallecimiento de Rosendo Huesca Pacheco, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Puebla, comparto una entrevista que le hizo Flavia Elizabeth Moncada Alfaro que se publicó en la revista Koinonía en la edición del mes de marzo de 1993.


Entrevistarlo no es fácil, su investidura de Arzobispo me impone; sin embargo, en esta ocasión pretendía más que una entrevista, como muchas veces lo he hecho, fuera un diálogo abierto entre él y yo, que me permitiera conocer un poco de su vida, sus aficiones, sus preocupaciones, y creo que así fue; fue un diálogo cordial, ameno, sin posturas, fue descubrir un rostro distinto, un rostro humano. He podido darme cuenta, después del siguiente diálogo, que el Sr. Arzobispo Don Rosendo Huesca es un hombre sencillo, alegre, sensible al acontecer cotidiano, es simplemente un hombre comprometido con los retos del siglo XXI.



Monseñor, ¿cómo fue su niñez?

Nací en un pueblecito de Oaxaca, que se llama Ejutla, mi padre es de Puebla, mi mamá Oaxaqueña, yo fui el primero de 6 hermanos; yo recuerdo los años de mi infancia en una población tranquila, muy peculiar.

El pueblo era el centro comercial donde llegaban indígenas de todos los poblados circunvecinos y el jueves, que era el día de plaza, era un día de contacto con muchísima gente diversa. A mi padre se le ocurrió que aprendiera el zapoteca y entonces pidió a unos señores que llevaban cosas a vender a la casa que me enseñara cada jueves, aprendí, a contar, aprendí las palabras más usuales porque era de viva voz; desafortunadamente no le encontré interés personal y fue contar hasta cien y aprenderme unas cuantas palabras... no progresé mucho, pero todo eso me fue haciendo comprender un mundo muy diverso, el mundo de mi familia, el mundo del pueblo y el mundo de los jueves.

Teníamos en el pueblo un sacerdote muy ilustrado que había sido profesor del seminario de Oaxaca, muy competente y preparado, de manera que yo recuerdo mucho su imagen y pienso que influyó muchísimo en mi vocación sacerdotal; él trabajó mucho con los laicos. Recuerdo también que a mi papá le dio por llevarnos al catecismo a un ranchito que se llamaba los Ocotes, lo recuerdo mucho porque teníamos que levantarnos el domingo a la misa de cinco de la mañana, después ir al rancho para regresar a comer a la casa como a las tres de la tarde o algo así... todo eso fue para mí muy importante y creo que me fue poniendo en la idea de pensar en los demás y sobretodo la imagen del sacerdote como servidor y líder de la comunidad.



¿Recuerda el nombre del sacerdote que influyó en su vocación durante esos años?

Sí, era Simeón Tereso Frías, él murió de una forma muy peculiar, estando en la ciudad de México lo arrolló un camión y como andaba solo quedó como desconocido, muchos días después lo reconocieron, lo recogieron y su entierro en el pueblo fue una apoteosis.



¿A qué edad ingresó al Seminario?

Vine aquí desde la edad de la secundaría... desde los 12 años.



¿Su padre lo envió al Seminario?

No, yo fui el que estuvo molestando para entrar al seminario y mi padre me dijo: si quieres irte al seminario te vas al de Puebla... y pues yo dije que sí, pero después cuando vi la distancia y que no los podía ver medio me arrepentí no creas...



¿Cuál fue la circunstancia que influyó en usted a los 12 años para tomar la decisión de ingresar al seminario y ser sacerdote?

Bueno... pues a los 12 años no sabes lo que estás diciendo, pero hay un llamamiento ahí escondido y, pues te diré, también que el Señor se va valiendo de muchas cosas secundarias. Conforme vas creciendo, van entendiendo más las cosas y vas afinando más tus decisiones por eso la edad de ordenación en esos años era de 24 años mínimo, así que es un camino largo, difícil, por eso lo que yo aprendí de mi propia historia, es que este camino es un don de Dios, es algo que la comunidad debe pedir y la familia y apoyarnos porque de otra manera no se explica.



¿Cuáles son las anécdotas que usted más recuerda, más importantes en su vida?

Recuerdo cuando ingresé al seminario de Puebla, el 10 de diciembre. Recuerdo como entre las tristezas de los primeros días, la celebración de la navidad y los sacerdotes que nos guiaban organizamos una serie de juegos y campeonatos, luego la celebración de las posadas, las procesiones muy bien hechas con sus explicaciones, sus cantos... yo recuerdo esta celebración de la navidad ya en el seminario con todos los jóvenes.



¿Se distinguió como alumno disciplinado y estudioso? ¿Qué era lo que más le gustaba de sus estudios?

No me distinguí como muy disciplinado ni como muy estudioso, tampoco como quien no la hace ¿verdad?... Me interesaban los estudios, siempre me gustaron mucho las lenguas, el latín y el griego, me gustó la Literatura en los primeros años y así después la Filosofía y luego la Teología, pero siempre me interesó mucho la Psicología.



¿Es usted amante de la Psicología?

Sí, pero no tengo tiempo de dedicarme a ella.



¿Cuál fue su primer trabajo pastoral?

Mis primeros trabajos pastorales fueron desde diácono, en la parroquia de Pietra Latas, en un suburbio de Roma, siendo estudiante allá me iba los domingos a distribuir la sagrada comunión, que es un oficio del diaconado, la llevaba a los enfermos y también trabajar algo en la catequesis. Después, ya de sacerdote, íbamos los fines de semana a confesar sábado y domingo... esos fueron mis primeros contactos, muy... muy interesantes. Estuve también en Nueva York y el trabajo ahí fue un poco más difícil.



¿Cuál fue su mejor amigo durante su vida en el Seminario?

Tuve grandes amigos... un amigo que influyó mucho en mí, en Roma, fue un muchacho que fue lo contrario de mí, yo entré de doce años y él terminó Ingeniería electrónica en el Tecnológico de Monterrey y luego se hizo sacerdote, fue compañero mío al sacar la licencia en Teología en Roma. Este testimonio me hizo acercarme a él, ver cómo pensaba. Lo recuerdo como uno de mis mejores amigos, de los hombres que han influido en mi vida porque me interesó conocer la vivencia de otros jóvenes que habían vivido lo que yo no viví.



¿Cuáles son sus principales gustos y aficiones?

Como ves me gustan los cuadros, mi vicio son los cuadros de pintura, es imposible que yo tenga cuadros muy valiosos pero procuro tener unas cositas, lo que sí tengo auténticos son pintores poblanos.



¿Su pintor favorito?

Rembrandt, más que los italianos que tanto admiro y conozco.



¿Que tipo de música le gusta escuchar?

Me gusta un poco el Jazz, pero fuera de eso la música que llamamos clásica, y desde luego me gustan los compositores nuestros como Agustín Lara, como Chávez, las dos ramas de los compositores nuestros.



¿Cuál es su escritor favorito, que le quita el sueño durante la noche?

Yo leo de todo, ahí no tengo favorito, cualquier cosa bien escrita me gusta, me gustan los libros que analizan las circunstancias en que vivimos, me gustan los libros que se esfuerzan por hacer una prospectiva para nuestro futuro... libros como los que nos hablan del futuro, del deterioro ecológico, del colapso de los sistemas que ahora llevamos en la economía y comercio... esas reflexiones me interesan muchísimo a mí. En Psicología me he quedado un poco atrás, ahora estoy en Carlos Rogers, que admiro mucho y en sus discípulos y no entiendo mucho a sus sucesores, tampoco me convenció mucho Freud, lo entiendo, pero no me convence, me convencen otros de su escuela.



¿Cuál es su lugar favorito?

Mi pueblito, me gusta mucho el paisaje de la Sierra Norte; sin embargo, esa convivencia nos lleva a la conciencia de la pobreza y todas sus necesidades.



¿Cómo definiría su caracter?

Bueno, soy un hombre sociable me imagino, conciliador, deseoso de captar lo que los otros piensan con tendencia a ser persuasivo y sobre todo creo en la participación de mis colaboradores, nunca he creído que yo pueda hacer todas las cosas, más bien que puedo motivar a mis colaboradores para hacerlas.



¿Cuál cree que sea su mayor defecto, aquello que le cuesta trabajo dominar?

Casi todo me cuesta trabajo, me cuesta trabajo ser rígido y debo serlo muchas veces, me cuesta trabajo ser coordinador de disentimientos, por lo tanto, las diferencias de opinión, y muchas otras cosas...



¿Qué hace en sus ratos libres?

En mis ratos libres a veces leo, otras veces veo programas internacionales, me interesa la política internacional, oír a los grandes líderes europeos, me interesa mucho oírlos, otras veces riego el jardín, veo el fútbol americano y le voy a San Francisco, en el béisbol mi equipo favorito son los Yankees de Nueva York, aquí en el país soy chiva, claro, cuando no juega con el Puebla.



¿Cuál es el líder por el que siente admiración?
Por Gorvachov, siento mucho respeto y casi estoy al borde de la admiración.



¿Qué le faltó a Gorvachov?

Le faltó fe en Dios, él se declaró ateo; y creo que esa dimensión espiritual del hombre, le faltó en momentos y coyunturas claves de su vida. Si el hombre no cree en Dios llega a un callejón sin salida.




Cuando a usted deciden nombrarlo arzobispo, ¿cuál fue su primer pensamiento? ¿Qué dijo?

Que no.



"No", ¿por qué?

Porque yo sabía qué cosa era esto; yo era obispo auxiliar y estaba muy bien de ayudante, de ayudante la pasas muy bien. Hay un salmo que se reza en la noche del domingo y dice: “Ten confianza porque siempre te cubrirá con sus alas...” se refiere a Dios y eso es muy bueno... cuando tienes a un segundo de abordo que te cubre con sus alas, entonces tu trabajas, pones todo tu empeño pues siempre te cubrirá con sus alas, una vez que te haces responsable no hay alas que te cubran.



Bueno, las de Dios siempre...

Pero, como una vez me dijo el Papa, porque yo le decía lo mismo cuando vino la primera vez a Puebla; lo fuimos a esperar el señor Gobernador, entonces don Alfredo Toxqui, y yo. En aquella ocasión me pidió que me sentara a su lado en el coche para que le explicara la diócesis de Puebla y  en lugar de preguntarme ¿Cuántos católicos hay? ¿Cuántas Biblias? Me empezó a decir ¿Cuánto cuesta el litro de leche? ¿Cuánto cuesta el kilo de carne? ¿Cuánto cultivan de semilla en una hectárea? ¿Cuánto gana un obrero? Estaba interesado en esos detalles humanos. De repente se quedó dormido profundamente, entonces yo me hice chiquito para no despertarlo, cuando despertó me pidió disculpas, y yo le dije: usted está cansado y además los mexicanos somos tan ruidosos, ya vi en la tele que desde temprano le cantaron las mañanitas, y me dijo: no. No pude dormir porque hoy es el examen mundial del Papa con mi discurso de la tarde; yo le dije sí, pero usted tiene el Espíritu Santo, él dijo: sí, pero a veces no se le oye.



¿Cuáles son sus principales preocupaciones como pastor de la Arquidiócesis?

Como obispo mi principal preocupación es la falta de agentes, como sacerdotes, maestros católicos, y líderes seglares comprometidos. Hay infinidad de comunidades que no hay quien vea por su evangelización, el sacerdote las visita esporádicamente si es que se lo permiten todas sus ocupaciones y tampoco hay laicos comprometidos, estoy tratando de incrementar esta participación de los laicos...

Tenemos una experiencia muy bonita de jóvenes de preparatoria y normal católica, llamados Misioneros Laicos de la Educación, que atienden a niños de primaria de escuelas oficiales; este verano atendieron a cinco mil niños y para el próximo queremos llegar a diez mil... Esa es una prueba de lo que un laicado organizado puede hacer...

Estoy también diseñando un compromiso de jóvenes que regalen un año o dos de su vida y nos ayuden en distintas tareas de evangelización en diferentes lugares de la Arquidiócesis. Esta es mi primera y gran preocupación: el trabajo organizado de los laicos. Los organismos trabajan muy bien, pero hace falta una actividad extra parroquial y creo que esto se debe a la falta de madurez de la parroquia para capacitar a todos sus elementos y a los organismos laicos para sentir que pueden trabajar en sus parroquias...



¿Qué obstáculos ve para el trabajo pastoral en medios de comunicación social?

No veo ninguno, por el contrario, mucha apertura y aceptación, la dificultad está en que nos toma por sorpresa, pero vamos a seguir adelante.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Un caballo negro

Necesitamos a alguien (...) que esté dispuesto a servirnos a todos y no a buscar su provecho personal y de grupo.


Por Lorenzo Servitje *

La situación de nuestro país preocupa: hay creciente inseguridad pública, crisis políticas, corrupción, narcotráfico alarmante, descomposición social. Y además mayor economía informal, mayor desigualdad social, lento crecimiento económico y oportunidades perdidas. La Organización para la Cooperación y el Desarrrollo Económico (OCDE) ha dicho que nuestra economía no avanza en proporción al incremento demográfico ni para reducir los bajos niveles de ingreso de los mexicanos. ¿Estamos condenados a ser un país marginal teniendo más recursos que otros países?

Tenemos un mercado interno de más de 100 millones de personas que facilita la instalación de empresas importantes. Tenemos una frontera con Estados Unidos que sólo compartimos con Canadá y que constituye una ventaja económica para el intercambio comercial y turístico. Tenemos petróleo que a muchos otros países les falta. Y tenemos trabajadores excelentes, dotados de ingenio y laboriosidad, que no están por debajo de ningunos otros del mundo.

Hay países que, sin algunos de estos recursos, hace años estaban menos desarrollados que nosotros y hoy nos rebasan por mucho. Pensemos en Irlanda, Corea del Sur, Taiwán. ¿A qué se debe este lamentable rezago nuestro? Sin duda hay muchas causas, pero una destaca sobre todas ellas: muchos de los gobernantes que hemos tenido no han sabido o no han podido hacer todo lo que se ha necesitado para llevar al país adelante. La tarea los ha superado o desbordado.

Necesitamos, en pocas palabras, mejores gobernantes. No podemos seguir frenados por problemas que tienen solución. Hemos perdido mucho tiempo en miopes y estériles conflictos. Necesitamos que quienes nos gobiernan tomen en cuenta el enorme potencial de las mujeres y los jóvenes en la vida política por su invaluable aportación de equilibrio y dinamismo. Necesitamos a quienes sean capaces de señalar caminos, unir voluntades y conseguir que México sea el país que debe y puede ser. Y todo ello requiere de alguien que guíe, anime y lleve a cabo este esfuerzo: el próximo presidente de la República.

Se han señalado repetidamente las características, las cualidades que nuestra situación actual exige del presidente de la República. Un conocido caricaturista describió con ingeniosos dibujos los 18 requisitos que, a su juicio, debe llenar el aspirante a gobernarnos y son los siguientes: respeta la ley, conoce de política, cree en la democracia, ve a futuro, sabe el rumbo, abre mercado, protege al Estado, prescinde de escándalos y líos conyugales, tiene ideas, tiene mundo, tiene estrategia, tiene carisma, tiene cultura, es sencillo, es honrado, es trabajador, es patriota y es valiente.

Hay desafortunadamente, una gran desorientación y desánimo en el público sobre quién podría ser la persona que llenara lo mejor posible estos requisitos. De los pre candidatos para las elecciones de 2018, no hay seguridad de que ellos sean los más idóneos para la tarea.

Necesitamos a alguien que tenga fe en el pueblo y que le inspire seguridad y confianza. Que pueda reconciliar a la nación y alcanzar la unidad nacional indispensable. Que esté dispuesto a servirnos a todos y no a buscar su provecho personal y de grupo. Que esté convencido que debe luchar y trabajar por quienes más lo necesitan, que son la mayoría del país. Que no ofrezca cosas imposibles y que sepa que sólo con orden, trabajo, austeridad y valentía podremos superarnos y avanzar. Que esté decidido a tomar las medidas difíciles que exige la solución de los problemas crónicos que nos aquejan. Y alguien que nos dé la convicción y el ánimo de que podamos hacerlo y que en este propósito comprometerá su futuro y su vida.

¿Será posible que surja un rostro nuevo, un candidato así, alguien poco conocido, alguien que se aproxime lo más posible al modelo de gobernante que se necesita? Hay sin duda personas destacadas que hoy se conocen poco y que podrían responder a esta exigencia de la ciudadanía. Pienso que habría que escucharlos y no dejarse llevar por la inercia de lo que se ha dicho hasta ahora. Repito, que no sea uno más, sino alguien que tenga la fuerza, el acierto y el talento para unirnos y llevarnos adelante.

Un símbolo de esto es un caballo que nadie conoce, que arranca desde atrás, a todo galope, que nada puede detener y que gana la carrera para sorpresa de todos. Esto tiene un antecedente histórico. En 1831 Benjamín Disraeli, quien fuera famoso primer ministro de Inglaterra, escribe a sus 27 años una novela; El joven duque, en la que relata cómo un caballo negro, hasta entonces desconocido, ganó una famosa carrera, venciendo al favorito. Desde entonces, en el lenguaje político, a quien triunfa súbitamente en una elección, se le llama el “dark horse”, el caballo negro.

¿Veremos por fin en México el arranque dramático de un esperado caballo negro? Ésta es mi ilusión y mi esperanza.


*El autor fue contador público, empresario y filántropo mexicano, fundador de Bimbo. Falleció el 3 de febrero de 2017.